¿Me quedo con mi amante o con mi pareja?

Repaso de 4 factores que me pueden ayudar a la hora de decidir si me quedo con mi pareja estable o empezar una nueva vida con mi amante.

4 MAR 2014 · Lectura: min.
¿Me quedo con mi amante o con mi pareja?
La decisión puede resultar siempre confusa por la alta carga emocional que conlleva. La inversión de energía amorosa hacia una y otra persona suelen verse no justamente consideradas debido a 4 factores básicos que pretendemos enumerar aquí, sólo con la finalidad de dar algo más de objetividad a esta decisión tan subjetiva como compleja.

Una frase que una vez leí en el libro de “más platón y menos prozac” retrata bastante bien este hecho diciendo lo siguiente: “si la gente supiera la devastación física, social y económica que supone un divorcio trabajaría todos los días de su vida con su pareja, para que éste no se produjera”.

En esta encrucijada queremos mencionar los 4 factores sesgadores de la evaluación objetiva que convendría analizar antes de tomar tan trascendental elección que cambiará nuestras vidas para siempre. Los dos primeros son el “hartazgo” y la “costumbre” y posteriormente añadimos en el sentido inverso la “potenciación novedosa” y la “amortiguación engañosa”.Los dos primeros factores se dirigen hacia la pareja estable y los dos segundos hacia el amante.Están caracterizados por la”repetición”. En los dos primeros esta repetición ocurre de manera frecuente, por el contrario, en los dos segundos, es la ausencia de repetición (por tanto existe un silencioso tiempo recuperador la que les caracteriza.

Elementos que distorsionan mi percepción

Sobre mi pareja estable:

1. Costumbre: hace referencia a que lo bueno de mi pareja, por el hecho de verlo cada día, es menos bueno. Esto hace que las virtudes difícilmente conseguidas con el paso del tiempo y a raíz de demostrarse con grandes esfuerzos se vengan abajo en mi valoración sobre mi pareja porque las veo cada día. Esto me lleva a un sentimiento de sobrentender que es lo normal, sin que por tanto goce de ningún valor añadido, aunque para que esté presente, mi pareja se esfuerce o derive de una virtud poco común entre la gente y que mi pareja afortunadamente posee.

2. Hartazgo: lo malo de mi pareja es más malo porque me tiene harto. Es fácil de entender que sí hay algo que me roba energía, que me crispa, que me enerva, cada vez suponga una gota más en la copa.

Sobre mi amante:

3. Potenciación novedosa: toda virtud vista por primera vez es enfatizada por ser recién descubierta, y por tanto, puesta en valor para nuestra percepción. La vivencia de novedad es un bálsamo de emoción que rompe la rutina y que aporta la fluctuación emotiva a nuestra vida, lo cual es siempre bienvenido por nuestra psicología, cual brillo engañoso de zapato nuevo.

4. Amortiguación engañosa: por otro lado, el defecto de mi amante queda minimizado por el hecho de que la repetición es menos frecuente, es decir, se produce de forma puntual y esto no genera una carga emocional, ya que el intervalo transcurrido entre la primera y segunda repetición de este defecto ha permitido silenciar, resetear, apaciguar mi posible discrepancia con este rasgo. Además, y bajo la emoción novedosa, existe tendencia a la memoria selectiva, que en el punto inicial de la relación alternativa, coloca piedras de gran tamaño en el lado de la balanza de nuestra pareja extraconyugal, pues el bálsamo de validación, la aparente comprensión e interés que muestra mi amante por mi (sesgado por el interés que nos generan siempre las cosas nuevas) actúan como falso consejero.

Patricia Madrid. 
N. col. 20266.
psicólogos
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