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Miedos y fobias

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

¿Quién no ha experimentado sentimientos de inquietud en presencia o ante la idea de un peligro? Pero existe una distinción clara entre el miedo y la fobia.

12 FEB 2015 · Lectura: min.
Miedos y fobias

El miedo, como emoción, es fundamental para la adaptación de los animales y de los seres humanos en su ambiente. Sin una dosis de miedo no se sobrevive, puesto que ésta es la reacción que nos alerta ante los peligros reales y nos permite afrontar tales situaciones después de haberlas reconocidas cómo peligrosas.

Sin embargo, cuando el miedo supera un cierto umbral, el ser humano se bloquea y se vuelve incapaz de reaccionar de forma adecuada a la situación ya que aparece una ansiedad excesiva ante peligros reales o imaginarios.

En el miedo se pueden distinguir tres elementos:

1. Pensamiento... percepción de peligro (real o imaginario).

2. Sentimiento... ansiedad (síntomas físicos y psíquicos)

3. Comportamiento... huir.

El miedo como patología (fobia) es un monstruo inventado por nosotros que luego nos espanta y persigue: como no existen límites a nuestra fantasía, tampoco existen límites a nuestra capacidad de inventarnos miedos. Sin embargo, precisamente en tanto construcción nuestra, el miedo patológico puede ser desestructurado y superado por nosotros. Si en mi mente evoco un fantasma y luego escapo, éste seguirá espantándome mortalmente; pero si después de haberlo evocado no huyo, sino que lo toco, se desvanece.

No son los hechos, sino la interpretación de los mismos lo que nos perturba. Es decir, el significado de la realidad es una construcción individual.

Existen tres estrategias que incrementan el miedo hasta convertirlo en fobia:

- La evitación: la evitación es una estrategia engañosa. En primeros términos la evitación ayuda a reducir rápidamente los efectos desagradables del miedo. Sin embargo, lo que no sabe el sujeto, es que con cada evitación se confirma la peligrosidad de la situación evitada y se incrementa la desconfianza en los propios recursos, de tal manera que el trastorno se vuelve cada vez más incapacitante y limitador.

- La solicitud de compañía: esta estrategia también tiene un efecto inicial de confortación, pero luego, al igual que el anterior, conduce al agravamiento del miedo y sus efectos, ya que vuelve a confirmar la falta de recursos del individuo y su incapacidad para afrontar por si solo dicha situación.

- El control: el constante y excesivo intento de control de las propias reacciones fisiológicas, conductuales y/o situacionales es, paradójicamente, el que hace perder el control de las mismas.

Después de haber descrito las formas comunes y poco efectivas que tenemos de solucionar los trastornos fóbicos que, paradójicamente, acaban agravando el problema, podemos concluir que las verdadera intervención efectiva, es aquella que conduce a la persona a modificar su percepción de la realidad amenazante y de sus recursos personales, a través de experiencias concretas y satisfactorias.

Escrito por

Jose Albanes Hidalgo

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