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Neofilia o la obsesión por lo último

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La obsesión por las novedades está detrás de algunos problemas emocionales como las adiciones.

24 MAY 2017 · Lectura: min.
Neofilia o la obsesión por lo último

Estar a la última moda, crear tendencia, conseguir fama y prestigio social entre los demás del grupo… La neofilia o la obsesión por lo último ha adquirido una gran relevancia en los últimos tiempos gracias a internet y las redes sociales. Veamos en qué consiste.

La palabra neofilia fue difundida por Robert Anton Wilson para englobar a aquellas personas que sentían debilidad por todo aquello que resultaba una novedad, siguiendo la definición que Christopher Booker hiciera en su famosa obra Los neofílicos.

Este término se emplea para explicar la obsesión casi obsesiva de algunas personas por todo lo nuevo, en un deseo obstinado de destacar sobre los demás, de pertenecer al grupo o de tener prestigio social. Esta filia puede desencadenar adicciones, como la obsesión por las compras, que adquiere un cariz compulsivo en estos sujetos, o trastornos de autoestima y depresión cuando no tienen aquello que quieren. De hecho, más del 15 % de los consumidores son 'early adopters', compradores tempranos, personas que andan a la caza y captura de las últimas tendencias en busca de lo último, de lo nuevo, de lo diferente.

Si los límites geográficos antes podrían suponer un problema, la facilidad que otorga internet los convierte en verdaderos buscadores de novedades. Desde la comodidad de su casa, pueden adquirir cualquier producto nuevo que haya salido al mercado, antes incluso que este se comercialice en nuestro país.

Este derroche de consumismo, que puede conducir a problemas emocionales importantes, se explica, como ya hemos apuntado, por el prestigio que le confiere a una persona saberse poseedora de lo último: ya sea un móvil para el que ha tenido que hacer cola o un modelo único de un prestigioso diseñador. Es una obsesión que puede alcanzar cotas preocupantes, que hace que el sujeto se aburra continuamente con lo que tiene y que, en muchos casos, conlleva a problemas psicológicos.

Dentro de los neófílos, los profesionales muestran su preocupación por los adolescentes, personas vulnerables socialmente, cuyo sentimiento de pertenencia al grupo y de prestigio lo evidencian por medio de lo último en moda o en tecnología. Son los menores los que más expuestos están a la moda. Las marcas se aprovechan de ello, sobre todo entre los más jóvenes, en una sociedad donde tener un iPhone, por ejemplo, o vestir ropa de marca es sinónimo de popularidad y de reconocimiento entre los demás.

Ahora, con las redes sociales, este sentimiento de pertenencia, esta obsesión por la novedad, es compartida con otros iguales. Este fenómeno no deja de ser un síntoma más de los problemas que se esconden detrás de esta filia: la adicción a las compras, la adicción a internet y la adicción a las redes sociales. Y con esto, el desarrollo de alteraciones emocionales como consecuencia de ello. No conseguir la celebridad que se busca puede acabar en trastornos obsesivos compulsivos, depresión y ansiedad.

Ir a la moda está bien, a todos nos gusta seguir las últimas tendencias y encajar en el resto de la comunidad con la que nos relacionamos. Pero en su justa medida. La obsesión por lo último puede ser un paso previo a problemas psicológicos más importantes. De ahí que los profesionales estudien este tipo de comportamientos y su relación con muchas de las adiciones y trastornos que se atienden en la actualidad.

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