Neurobiología del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad

¿Qué tiene que ver la dopamina con la hiperactividad? ¿Quiénes deben atender al niño/a? ¿Existe diferencia entre un niño/a malcriado y un niño/a con TDAH? ¡Descúbrelo aquí!

10 OCT 2016 · Lectura: min.

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Neurobiología del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad

Este trastorno se ha hecho especialmente popular en los últimos 20 años. Mientras que algunos autores defienden que es un trastorno inventado, los científicos tratan de dilucidar qué mecanismos cerebrales subyacen a estas manifestaciones.

Las investigaciones apuntan a la desregularización del lóbulo prefrontal como causa inminente de la manifestación del TDAH; en concreto, se han encontrado disfunciones en la parte dorsolateral del mismo, que influirían desadaptativamente en funciones tan importantes como: la autorregulación, la resolución de problemas, el acceso a la memoria a largo plazo, la capacidad para inhibir respuestas, el razonamiento y/o la atención.

Los principales neurotransmisores implicados son: la dopamina y la norepinefrina, relacionados con el correcto funcionamiento del lóbulo frontal.

En lo que respecta a los neurotransmisores, la disminución de la dopamina está relacionada con el déficit en la inhibición conductual (hiperactividad), mientras que la norepinefrina se vincula (en mayor medida) con el déficit atencional.

Los resultados expuestos evidencian que es un trastorno real que afecta (en mayor o menor medida) a todas las áreas de la persona (biopsicosocial). Es crucial que el menor sea atendido por un equipo multidisciplinar formado por un psiquiatra (regulará los neurotransmisores), un psicólogo (intervendrá en las conductas desadaptativas y estimulará el desarrollo cognitivo) y un reeducador pedagógico (ayudará al niño/a a superar los distintos niveles educativos).

La etiología del TDAH es desconocida (existen varias líneas de investigación abiertas), y su prevalencia continúa en aumento. Independientemente de los falsos positivos (en su mayoría debidos a una mala praxis), es importante que no se menosprecie un trastorno que implica un sufrimiento real.

Por último, no hay que olvidar que existe una diferencia significativa entre un niño/a con TDAH y un/a niño/a malcriado/a. La experiencia clínica evidencia que un porcentaje elevado de padres tratan de educar a sus hijos empleando un estilo asertivo (en contraposición al estilo autoritario o al estilo permisivo) pero se encuentran con las dificultades propias del trastorno que requieren de una ayuda especializada que guíe las pautas de actuación de los familiares.

"No estoy por debajo de lo "normal", no valgo "menos", ni soy menos "capaz", simplemente funciono diferente" (anónimo).

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Escrito por

Concepción Cendón Dacosta Linkedin

Psicóloga nº colegiado: 3026-G

Licenciada en Psicología con especialización en salud clínica. Máster en psicología clínica en adultos y infantil, intervención familiar y en psicología jurídica. Especialista en intervención en crisis y experta en desarrollo infantil. Experta en terapias psicológicas de tercera generación.

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