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Neuroeducación

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

El cerebro es “plástico”. ¿Qué significa esto? Pues que al tratarse de un órgano vivo, es dinámico y se transforma de manera constante según la estimulación que recibe.

11 ABR 2017 · Lectura: min.
Neuroeducación

Escuchamos en los medios que nuestro cerebro es el órgano más complejo conocido. Y esto es así porque se encarga de regular, desde los instintos a las emociones, hasta los aspectos que consideramos más sofisticados y complejos de nuestro razonamiento y comportamiento.

Sabemos además desde hace décadas que el cerebro es "plástico". ¿Qué significa esto? Pues que al tratarse de un órgano vivo, es dinámico y se transforma de manera constante según la estimulación que recibe, sobre todo durante las primeras etapas de la vida. De manera más concreta, y tratando de aclararlo, las neuronas que componen nuestro cerebro –las células que lo forman- se pueden relacionar entre sí de una manera más rica o empobrecida dependiendo del ambiente de estímulos que se le proporciona a un niño, a un adolescente o a un adulto.

Parece entonces que, dependiendo del contexto que se proporciona al niño, así se estimula más o menos, mejor o peor su cerebro, el cual establece y refuerza conexiones útiles y elimina otras menos provechosas.

En resumen; una mejor estimulación favorece un cerebro también mejor conectado y de adecuado y optimizado funcionamiento/rendimiento.

¿Qué nos es útil de todo esto de cara a la educación de los hijos?

Como padres es importante considerar y valorar cada experiencia de aprendizaje que se proporciona a los hijos. Desde este enfoque "neuroeducativo" se pone en valor que cada experiencia conlleva estímulos al cerebro, lo cual favorece un cerebro interconectado, dinámico y vivo, o bien un cerebro desconectado, estático y muerto dependiendo de la calidad de las experiencias que le proporcionemos al niño.

En pocas palabras, y pretendiendo acercar la neurociencia en la educación de los hijos recientemente bautizada como "neuroeducación", se trata de mantener a tu hijo "activo mentalmente" a través de que preste atención a su entorno, use su memoria de manera constructiva y útil, tome decisiones y resuelva problemas que estén a su alcance. En definitiva, incluirle de manera activa y resolutiva en la vida que le rodea, que sea más autónomo y responsable en sus posibilidades, llevándole a preguntas que le hagan comprender mejor todo lo que pasa por sus sentidos, evitando las respuestas precipitadas, más bien favoreciendo preguntas, y tratar de evitar así su estancia "pasiva" en este mundo, logrando con ello proporcionarle claves y anclajes en la construcción de su propio conocimiento y aprendizaje.

Es de sentido común pensar que un cerebro que permanece atento y activo se convierte en resolutivo automáticamente. También de manera contraria, un cerebro inatento e inactivo se hace dependiente en la resolución y el auxilio que los demás le puedan prestar.

Algunas claves en Neuroeducación o de "cerebro activo y conectado":

  1. Dotar a los niños y adolescentes de responsabilidades acordes a su edad y capacidad para que incremente su autonomía y "procesamiento activo" de la información que le rodea.
  2. Incluirle en la resolución de problemas y toma de decisiones dentro de su escala infantil, adolescente o preadulta. No sacarle todas las castañas del fuego, lo que conllevaría sobreprotección y que el cerebro habite "cómoda y pasivamente".
  3. Potenciar la comprensión del mundo que le rodea. No evitar hablar de temas porque no esté preparado. Incluir de manera relevante la comprensión social, aspectos de empatía y dotar de una adecuada relevancia el aspecto emocional de lo que ocurre a su alrededor, bases importantes para que llegue a ser un ciudadano de verdad comprometido y responsable.

Sergio Algar | Psicólogo Col. Nº M-22702

Escrito por

Centro Psicológico Loreto Charques

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