No comprenden la letra, pero entienden la melodía

Solemos creer que cuando hay problemas en casa basta con no hablar de ello delante de nuestros/as hijos/as. Pensamos que si actuamos de esta manera es suficiente.

16 ABR 2015 · Lectura: min.
No comprenden la letra, pero entienden la melodía

Solemos creer que cuando hay problemas en casa basta con no hablar de ello delante de nuestros/as hijos/as. Pensamos que si actuamos de esta manera es suficiente, ya que si no saben lo que realmente está ocurriendo a su alrededor se encuentran protegidos/as y pueden continuar inmersos en su burbuja de fantasía; ese lugar en el que viven sin preocupaciones ni cargas de ningún tipo. Basta con ponerles buena cara y decirles que todo va bien.

Sin embargo, nos equivocamos. Nuestros pequeños y nuestras pequeñas quizá no comprenden la letra, pero entienden la melodía.

Eso significa que, aunque no consigan comprender todavía algunas problemáticas y preocupaciones propias de la vida adulta, porque su capacidad de pensamiento aún no está desarrollada completamente para procesar ideas abstractas complejas, si perciben muchas otras cosas que pasan a su alrededor y que de una u otra manera les afectan.

Perciben que su mamá está hoy más nerviosa que de costumbre, que su papá esta mañana ha estado muy despistado, o que su hermano últimamente está demasiado irritable como para jugar con él. Sienten cuando las personas de su alrededor se encuentran tristes, nerviosas, enfadadas, alegres, etc, y todo ello tiene repercusión en su propio estado emocional.

Recordemos que los niños y las niñas se encuentran en pleno desarrollo, lo que implica que todavía necesitan ayuda para su día a día, todavía ni son personas autónomas para cuidar de sí mismas ni tampoco para gestionar sus propias emociones, las cuales, en muchas ocasiones, les desbordan.

Es fundamental explicarles lo que sucede en su entorno cercano. Ayudarles a poner en palabras adecuadas a su etapa de desarrollo, con explicaciones sencillas que puedan comprender fácilmente, les permite entender qué está pasando y experimentar un estado anímico en relación con lo que sucede.

No contarles la verdad no significa que no se hayan hecho ya su propio mapa mental, es decir, se construyen su propia explicación de lo que ocurre y ésta tiene normalmente que ver con su persona. Desde los 2 años hasta los 4 años y medio o 5 (dependiendo de cada caso) se encuentran en un estadio preoperacional, ya son capaces de representar e interiorizar personas, hechos y situaciones pero todavía desde un egocentrismo mental, lo que les hace confundir su punto de vista con el de las otras personas. Esto hace que tiendan a sentirse responsables de las experiencias emocionales de la gente que les rodea y en ocasiones se desvivan intentando ayudar a sus seres queridos para que se sientan mejor.

Creen que si su mamá está nerviosa es por su culpa, que si su papá se enfada más de lo habitual es porque está haciendo algo malo o que si su hermano no quiere ya jugar tanto es porque no es suficientemente bueno o buena para jugar con él.

Al ofrecerles una explicación sincera, clara y sencilla, estamos ayudándoles a que representen su realidad de forma más realista, y liberándolos de pesos y culpas innecesarias. También les estamos acompañando en su proceso madurativo de representación mental y emocional.

Es importante que seamos sensibles a sus emociones y acompañarles para que poco a poco aprendan a gestionarlas de forma más autónoma, estando disponibles para responder a sus preguntas siempre que lo necesiten. Y ofreciéndoles explicaciones que no contengan mentiras ni verdades a medias, pues esto les confunde todavía más.

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ExpresArte Psicología

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