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No eres vago, te falta confianza en ti mismo

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Es difícil entender por qué una persona se siente incapaz de hacer lo que se propone. Los que le rodean siempre creen que es una cuestión de falta de voluntad.

19 JUN 2015 · Lectura: min.
No eres vago, te falta confianza en ti mismo

Es muy difícil disculpar a una persona que nunca hace lo que se propone. Es muy difícil entender que falle una y otra vez. Lo normal es calificar a esa persona de vaga, despreocupada, incluso egoísta.

La crisis económica que sufrimos infiere a muchas personas una sensación de incapacidad; pero en este artículo me quiero centrar en el problema psicológico que padecen aquellos que van abandonando los retos que la vida les pone por delante. Además no me refiero solo a retos laborales sino de todo tipo, también afectivos, sociales, etc.

Detrás de esa sensación, el trastorno de evitación

Veo en mí día a día profesional a algunos pacientes que padecen "trastorno de evitación". Son personas que sufren mucho. Se sienten incapaces de hacer lo que se proponen; querrían estudiar pero no estudian, querrían madrugar pero no madrugan, querrían tener relaciones sociales pero no las tienen… querrían trabajar, querrían hacer muchas cosas que no hacen. Es difícil entenderlos. Los que les rodean les critican, les desprecian.

Estas personas no son vagas, su problema es la absoluta falta de confianza en su capacidad para conseguir lo que se proponen. Normalmente tienen muy poca tolerancia a la frustración y cuando han intentado algo; por ejemplo aprobar un examen y les han suspendido, lo han pasado muy mal, en eso consiste la baja tolerancia a la frustración. Después, cuando tienen que ponerse a estudiar, piensan que no les va a servir de nada, que no van a poder aprobar, eso les genera una gran ansiedad y la forma de combatir la ansiedad en ese momento es pensar "ya estudiaré mañana"; de esta manera reducen la ansiedad y no hacen lo que se habían propuesto. Estas personas aplazan todo, aunque puede llegar un momento en que comiencen a renunciar a sus objetivos. Su vida es cada vez más limitada y su sufrimiento mayor.

Buscar trabajo, estudiar, relacionarse con amigos, hasta levantarse de la cama puede convertirse en un reto para los que no confían en sí mismos, para los que piensan "¿Para qué? Si da igual, si no lo voy a conseguir".

Escrito por

Consulta de Psicología Sanitaria María José Catalina

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