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No somos perfectos y nuestro cerebro lo sabe

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Todos los seres humanos contamos con mecanismos de defensa que protegen nuestra autoestima y evitan que nuestra “conciencia” se inunde de un excesivo sentimiento de culpa.

3 OCT 2016 · Lectura: min.
No somos perfectos y nuestro cerebro lo sabe

Todos los seres humanos contamos con mecanismos de defensa que protegen nuestra autoestima y evitan que nuestra "conciencia" se inunde de un excesivo sentimiento de culpa. No somos seres perfectos y nuestro cerebro ¡lo sabe!

El paradigma psicoanalítico fue el primero en aludir a la defensa del "yo", definiendo estos mecanismos como estrategias inconscientes cuya función es proteger la autoimagen del propio individuo (representación mental de uno/a mismo/a).

Independientemente del paradigma teórico en el que se haya formado el/la profesional, la vigencia de estos conceptos es incuestionable.

Sin ir más lejos, no hace falta ser psicólogo/a para darse cuenta que todos/as conocemos a alguien a quien no le gusta admitir sus errores, modifica la realidad de los hechos y/o excusa en exceso sus acciones. Sin embargo, ser consciente de cuando uno/a mismo/a emplea esas estrategias, no es tarea fácil, y suele requerir de una intensa reflexión post-revelación.

Es importante aclarar que una psique sana ha de contar con mecanismos de defensa, puesto que su desregularización supone la manifestación de signos y síntomas de diversa índole (ansiedad, estrés, tristeza, culpabilización excesiva…) o la aparición de trastornos psicológicos.

Los mecanismos de defensa observados con mayor frecuencia en intervención terapéutica son los siguientes:

  • Racionalización: consiste en reemplazar el motivo real de una conducta por otro que no cuesta tanto aceptar ya que no confronta la imagen que tiene la persona de sí misma. Por ejemplo: un hombre siente atracción por la esposa de un amigo suyo y terminan dándose un beso. El motivo real (la atracción) puede ser sustituido por otro tipo de excusas: ya no éramos tan amigos… me cogió desprevenido y no supe reaccionar… llevabais un tiempo pensando en divorciaros… etc.
  • Represión: Las cogniciones (imágenes y/o pensamientos) dolorosas se trasladan del consciente al inconsciente, bloqueando los recuerdos lastimeros. Por ejemplo: ser incapaz de recordar la fecha del fallecimiento de un ser querido.
  • Negación: La persona niega aspectos de la realidad que son evidentes para terceras personas. Por ejemplo: una mujer se niega a creer que su marido ya no la quiere como pareja pese a que éste se lo haya manifestado en numerosas ocasiones.
  • Proyección: Los pensamientos y/o sentimientos incómodos o desagradables son trasladados de uno/a mismo/a a otra persona (o a un grupo) como si fuese él/ella la que sintiese y/o pensase de esa forma. Por ejemplo: una persona que envidia a su compañera de trabajo puede pensar que es esta la que siente celos de ella.

En ocasiones, los mecanismos de defensa también pueden ser perjudiciales, es entonces cuando los psicólogos aplicamos herramientas de detección e intervención que facilitan nuestro trabajo y nos permiten abordar la problemática eficazmente.

"He decidido enfrentarme a la realidad, así que cuando se ponga bonita, me avisas" (Joaquín Salvador Lavado Tejón; Quino).

Escrito por

Codex Psicología Vigo

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