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Nos hemos tornado fóbicos hacia el dolor y el sufrimiento

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Nuestra sociedad ha cambiado mucho en los últimos años, y a veces han supuesto irnos al polo opuesto de lo que eramos antes, dando como resultado una neurotización de la sociedad. 

28 MAY 2014 · Lectura: min.
Nos hemos tornado fóbicos hacia el dolor y el sufrimiento
“En las décadas anteriores el hombre de la sociedad vivía para lo que era correcto, y cumplía su tarea sin importarle si quería su trabajo, o si era adecuado para él. La sociedad entera estaba regida por el “debe-ismo” y el puritanismo. Uno hacia su cosa, le gustara o no. Ahora creo que el medio social completo ha cambiado, el puritanismo ha pasado a ser hedonismo. Comenzamos a vivir para divertirnos, para disfrutar, para estar incitados. Cualquier cosa es aceptable siempre que sea agradable. Por lo demás, esto suena bastante bien. Sin embargo, es un traspiés bastante serio. Me refiero a que nos hemos tornado fóbicos hacia el dolor y el sufrimiento. Permítanme repetir estas palabras: nos hemos tornado fóbicos hacia el dolor y el sufrimiento. Todo aquello que no es divertido y agradable debe evitarse. De modo que arrancamos cualquier frustración que puede ser dolorosa e intentamos irnos por un atajo. Y el resultado es falta de crecimiento. Cuando hablo de estar dispuestos para enfrentar cosas que no son agradables por cierto que no estoy hablando a favor del masoquismo.".
Testimonios de Terapia. Fritz Perls.

Como bien apunta el autor, nuestra sociedad ha sufrido una transformación en la que bien podríamos decir que está jugando con dos polos opuestos moviéndose de uno al otro. Provenimos de un antecedente histórico censurador en muchos casos, castrante y autoritario, donde la persona no tenía excesivo poder de decisión ni alternativas de pensamiento, creencias e ideologías. Todo ello nos ha llevado a alienarnos de nuestros impulsos personales (dejándonos dominar por la presión social del momento) y consecuentemente dejando de lado las necesidades y gratificaciones intimas.

De modo que cuando se ha podido atender a ellas gracias a un cambio en las premisas sociales hemos pasado de la represión emocional a la búsqueda de satisfacción de todos aquellos impulsos que estuvieron en otro tiempo acallados. Así, la sociedad ha ganado en darse permiso para disfrutar, para contemplar el ocio y el disfrute en su vida diaria …Quizás tanto que ahora ya no queremos saber nada de frustración, de confrontación ni de nuestros componentes negativos.

Evitamos toda sensación displacentera mediante diversos mecanismos de defensa que consiguen que esa emocionalidad negativa, ese dolor y ese sufrimiento de desintegren de nuestra conciencia. Es así como necesitamos reconectar con ellos para conocernos y sentirnos integrados con nuestros dos polos: placer y displacer, satisfacción e insatisfacción y muchas otras luces y sombras que nos conforman como personas.

Comprendiendo que el equilibrio es el que nos da una visión completa de la realidad y de nosotros mismos y el que nos hace crecer. Ese equilibrio supone escuchar nuestras necesidades sin olvidar el medio en el que se da, supone reír sin olvidar el llorar. Supone aceptar cada parte nuestra sin valoraciones éticas ni sociales, como lo que es, nosotros mismos, auténticos y genuinos.

Escrito por

María Polite

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