¿Por qué me cuesta confiar?

A veces depositar en alguien tu confianza es una tarea difícil pero no podemos negar que al socializar debemos asumimos ese riesgo con el objetivo de encontrar nuestro sitio.

2 JUL 2020 · Lectura: min.
¿Por qué me cuesta confiar?

A veces depositar en alguien tu confianza es una tarea difícil pero no podemos negar que al sociabilizar debemos asumimos ese riesgo con el objetivo de encontrar nuestro sitio dentro de la sociedad.

Los pilares de la confianza

La confianza es la base para construir relaciones sanas, es un darse sin esperar nada a cambio. Para crear vínculos relacionales positivos entre amigos, familia, pareja o compañeros es necesario:

  • Sinceridad: percibir al otro como alguien honesto
  • Competencia: distinguir su autonomía y no sospechar constantemente malas intenciones en la otra persona  
  • Credibilidad: valorar que cumple lo que dice, que hay evidencias y realidad en sus acciones
  • Compromiso: crear vínculos afectivos asumiendo los riesgos de mostrarse tal como uno es

Cuando alguno de estos pilares se rompe, la confianza se ve amenazada generando un daño significativo en la persona a nivel emocional.

La desconfianza surge cuando depositamos cierta intimidad en personas que finalmente la quebrantan. Una o varias decepciones puedes generar desconfianza y este hecho puede hacer que uno generalizarse esa acción a otras personas, por el miedo a que estas otras repitan la misma acción, infringiendo un daño emocional que deseamos no volver a sentir.

¿Qué ocurre cuando la desconfianza se vuelve una armadura?

La pisantrofobia es el miedo irracional a confiar en los demás tras haber vivido experiencias negativas en el pasado.

Las características que presentan estas personas son:

  • Evitación social, se evaden o escabullen de situaciones sociales por el miedo a la crítica, a ser juzgados o rechazados
  • Temor a conocer gente nueva o quedar en grupo donde puedan acudir también personas desconocidas
  • Negación afectiva, se impiden asumir riesgos emocionales
  • Perdida de interés por volver a tener una relación estrecha con otras personas, ya sea de amistad o pareja
  • Introversión, aislamiento y recogimiento de sus afectos

Cuando desconfiamos creemos que nos estamos protegiendo, como si de una armadura se tratara, pero en el fondo nos aísla, nos limita y puede que perdamos la oportunidad de compartir nuevas experiencias de vida con otras personas que aparecen y que no se merecen pagar los platos rotos de situaciones pasadas. Posiblemente esta desconfianza nos hace perdernos algo nuevo y seguramente bueno que está por venir.

“Evita que otras personas paguen los errores del pasado”

Desconfianza como resultado de una traición

El dolor, la decepción y la ira son emociones inevitables que experimentamos tras una traición. Difícilmente podremos controlar estas emociones negativas ya que tienen una función adaptativas, es decir, nos protegen de los peligros.

La traición de un ser querido puedo percibirla y vivirla con gran sufrimiento, sin embargo en función de la elaboración cognitiva (trabajo a través del pensamiento) que yo realice podré reforzar y mantener un sentimiento u otro.

Tenemos más de 60.000 pensamientos al cabo del día y la mayoría de ellos no nos sirven para nada, a veces nos llevan a escenarios oscuros que generan mayor malestar. Aprender a identificar nuestros pensamientos, elegir aquellos que nos sirvan y descartar aquellos que mantengan un sentimiento de malestar en nosotros es vital para avanzar.

Si nos esforzamos en transformar el pensamiento, a pesar de que la emoción inicial haya sido negativa, podremos construir un sentimiento que no nos lleve al malestar que genera la desconfianza. Pensamiento + Emoción = Sentimiento

“Me siento traicionado pero no pienso que todo el mundo vaya a actuar igual”.

 

Pasado, Presente y Futuro

Tomémonos unos minutos para identificar si los pensamientos que tenemos se corresponden al pasado, presente o futuro. Por ejemplo:

“Me hizo daño”

“No puedo confiar en él/ella”

“Me volverán a hacer daño”

  • Pasado: es algo que ocurrió, ya no podemos hacer nada por cambiarlo. Posiblemente experiencias negativas del pasado nos hagan establecer una creencia o convicción de que aquellas situaciones de traición o decepción se volverán a repetir, generalizando en otras personas y dejando que el pasado invada nuestro presente.
  • Presente: utilizamos una coraza o armadura como mecanismo de defensa. Nos mostramos a la defensiva y evitamos sentir para no sufrir. Pero nos olvidamos que no sentir implica poner un muro que nos hace inaccesible e impide que también disfrutemos de las cosas buenas que la vida puede traernos en el aquí y ahora.
  • Futuro: aún no ha ocurrido por lo que podremos elegir qué actitud adoptar ante lo que está por venir y que desconocemos. Existen dos posibles opciones:
    • Desconfiar: permitir que las heridas del pasado determinen mi futuro, manteniendo el aislamiento, la soledad y el rencor.
    • Aceptar, aprender, perdonar y avanzar: admitir que  cada experiencia que tenemos en la vida es un aprendizaje.
    • Resulta agotador estar en alerta y a la defensiva, esperando que las personas que están a nuestro alrededor comentan algún error para verificar nuestra elección de desconfiar. De hecho, podemos optar por culpar a los demás e incluso a nosotros mismos pero está claro que esa acción no nos permitirá avanzar.

Escoger la mejor actitud

Avanzar consiste en responsabilizarnos de lo que depende de nosotros mismos y poner todos los recursos y habilidades que poseemos para hacer frente a la situación y cambiar lo que está en nuestra mano, con el objetivo de intentar que no vuelva a ocurrir una situación parecida de traición o decepción.

Sin embargo, también tenemos que ser conscientes de que no podemos controlarlo todo, debemos aprender a asumir riesgos pues merece la pena intentarlo por el simple hecho de seguir viviendo experiencias de vida.

Como dijo Viktor Frankl “Si no está en tu manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”. Por lo que siempre tendremos la opción de poder elegir como queremos gestionar la situación y responder ante ella.

“Cuando aprendas a aceptar en lugar de esperar, tendrás menos decepciones”

En la novela de Robert Fisher “El Caballero de la armadura oxidada”, podemos encontrar un magnifico relato en el que un caballero medieval hace un largo peregrinaje en busca de ayuda para poder deshacerse de su armadura.

El caballero, tan acostumbrado a llevar constantemente puesta su armadura como escudo y así sentirse siempre listo para la batalla, se queda atrapado en ella e incluso había olvidado cómo se sentían las cosas sin ella, ni siquiera el bien ni el mal.

En ese largo peregrinaje intenta buscar en los demás la forma de quitarse ese escudo que le aleja de las personas que quiere. Sin embargo, lo que descubre es que el conocimiento de si mismo puede vencer al miedo. Confiar en la vida y dejarse ir son algunos de sus aprendizajes.

En el pasado el temor había entumecido sus sentidos con esa armadura, pero en el presente podría volver a experimentar todo con mayor claridad.

Ponernos una armadura no resulta la mejor solución a las experiencias negativas vividas en el pasado pues también perdemos la posibilidad de seguir disfrutando del presente y de un futuro que está en nuestra mano construir. Al principio se hace complicado pero no imposible de conseguir

Escrito por

Esther Rodríguez Díaz

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1 Comentarios
  • Cris Tapia

    Que excelente manera de graficar y hacer entender sobre la inseguridad. Me encantó. Es un gran trabajo !!

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