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¿Por qué no es aconsejable hacer terapia a un amigo?

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Psicoterapia: instrucciones de uso.

9 jul 2014 · Lectura: min.
¿Por qué no es aconsejable hacer terapia a un amigo?
El otro día descubrí este artículo y me ha pareció interesante compartirlo con todos. Aunque un psicólogo desee ayudar a un amigo o conocido, hay razones más que suficientes para evitar hacerlo mediante una terapia. Los amigos, amigos son.

A pesar de las diferencias entre la psicoterapia y el psicoanálisis, que cada día van a más, la respuesta a la pregunta, que puede parecer obvia para los expertos, es siempre de difícil comprensión para los no profesionales, cuyos ojos pueden parecer un dogma difícil de entender. De hecho, sus argumentos para acudir a la terapia con un amigo se basan en esta afirmación: "Me encantaría hacer terapia contigo porque sencillamente... ¡ya me conoces!"

Pero ese es precisamente el punto de inflexión. Conocer a una persona, no solo a los familiares, sino también a compañeros o amigos, implica que sobre esa persona ya están preconcebidas muchas ideas y prejuicios.

Desde el primer contacto, nuestro cerebro empieza a establecer las conexiones para clasificar a las personas de una forma determinada (empezando por el tono de voz, el apretón de manos, hasta las ideas políticas, religiosas, etc.). ¿Imaginas el esfuerzo que supondría y los malentendidos que se producirían si tuviéramos que empezar desde cero cada vez, como en la película "50 primeras citas"?

Por no hablar de que el paciente debe saber lo menos posible sobre la vida del terapeuta, ya que podría utilizarlo como una auto-revelación (es decir, la revelación de cuestiones personales del terapeuta) en momentos específicos de la terapia. Por ejemplo, para ayudar al paciente a través de un acto de normalización, para entender que lo que ocurre no es extraño, que es más común de lo que cree,... que, en efecto, le sucedió también a su terapeuta. Son ejemplos de formas de hacer entender al paciente que no debe sentirse extraño, pero el paciente puede no verlo así y hacerse no del todo acertadas.

Además, existe un riesgo tanto para el paciente como para el terapeuta de sentirse menos libres (no quiero herir a la otra persona, ya sea por miedo a que me juzgue o por el temor de que el terapeuta filtre la información sobre el paciente-amigo fuera del ámbito terapéutico).

Como hemos comentado antes, no deberías hacer una terapia con amigos, familiares... incluso con conocidos. Hay muchas razones, ¿no es cierto? Pongamos un ejemplo.

Digamos que el novio de una amiga tuya, a la que solo has visto en contadas ocasiones y nunca cara a cara, te pide ayuda. En este caso, aunque no sabes casi nada de esa persona, es muy probable que durante la terapia el paciente te informe sobre el futuro de la relación con tu amigo.

Supongamos, por ejemplo, que llega furioso a una sesión porque ha discutido con ella. ¿Qué podría suceder? Podría pasar que tú, el terapeuta, ya hayas escuchado los reproches de tu amiga (y, por lo tanto, hayas creado ya una serie de opiniones e ideas sobre el asunto, aunque sea de forma natural, espontánea).

También puede pasar que el paciente no se sienta libre de decir cualquier cosa, sabiendo que tú, el terapeuta, eres amigo de su novia. Tú, como terapeuta, tampoco podrás hacer según qué tipo de referencias que harías de una forma natural en una terapia, por miedo a que de forma indirecta puedas herir a tu amigo.

En definitiva, se debería de considerar como algo fuera de toda posibilidad por la transferencia y contratransferencia que existe al haber entre las dos partes un vínculo emocional. En este caso no es que no sea aconsejable, sino que estaría fuera de la ética profesional por no darse las condiciones adecuadas. Debería remitirse a un compañero.    

psicólogos
Escrito por

Dott.ssa Martina Gerbi - Traducción: Zaida Sánchez

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Comentarios 5
  • mario alberto palacios valentierra

    Pues ustedes lo miran de ese Angulo pero la verdad a mí no me parece, que un psicólogo no pueda hacerle terapias a un amigo o familiares, porque se supone que el psicólogo a pesar de que sea nuestro amigo o nuestro hermano es un ser y tiene pensamientos pero él ya es un profesional que busca ayudar a la gente y para eso ha estudiado, no me parece y no estoy de acuerdo con ese código que han inventado, para poder ayudar a los antes mencionados supongo que el caso debe estar en los extremos, no eso no hay que ayudar antes de que algo malo le pueda pasar a cualquier persona

  • mercedes pezoa

    Simplemente la escucha de un profesional es totalmente distinta a la de un amigo

  • Jorge Enrique Beltrán Nadal

    Soy psicólogo egresado del CUEK. Desde que iba en la licenciatura observaba que muchos maestros daban terapia a sus alumnos. De entrada eso ya me parece poco ético y peligroso. En la práctica, colegas pescan pacientes pertenecientes a círculos sociales mutuos. Niegan rotundamente que pueda afectar la calidad de la terapia. Lo que he observado es que los efectos suelen ser muy destructivos y van en deterioro del paciente/amigo/conocido/alumno.

  • Manuel

    Un artículo que deja mucho que decir. No deja nada en concreto del por qué no dar terapia a un amigo. Creo que la mayor parte se queda en "supongamos". Desde mi punto de vista, es posible la terapia.

  • Jonathan Gil

    Hace mucho tiempo que pienso igual, el problema muchas veces es la insistencia de ese amigo/a, o familiar para que le ayudes. Y no siempre tienes compañeros a quien acudir. Pero estoy de acuerdo completamente con el artículo.