¿Por qué suspiramos?

Cuando escuchamos suspirar a una amiga, pareja, compañero de trabajo, o incluso a nosotros mismos, lo percibimos como un aviso de que algo está pasando.

2 JUN 2020 · Lectura: min.
¿Por qué suspiramos?

Es común relacionar los suspiros con el estado anímico, de hecho las definiciones que podemos encontrar del término nos llevan a planteárnoslo como algo emocional o subjetivo: “aspiración fuerte y prolongada seguida de una espiración, acompañada a veces de un gemido y que suele denotar pena, ansia o deseo”. Además, cuando los suspiros son recurrentes y se mantienen frecuentes durante un tiempo, nos alerta sobre algún acontecimiento que parece permanente.

Esta acción de suspirar podría estar relacionada con:

  • Una vivencia positiva: estar conociendo a un/a chico/a que te gusta o superar una prueba que creías difícil de alcanzar. En este caso la expresión del suspiro suele ser más ligero, suave, relajada y melódica, principalmente indicando deseo, amor, satisfacción, alivio o bienestar.
  • Un acontecimiento negativo: haber discutido con tu pareja o tener un conflicto con tus padres. Aquí el suspiro se manifiesta pesado, brusco, grave e intenso, mostrando tensión, angustia o agobio.

Por ello, ante uno o varios suspiros seguidos es normal pensar que algo emocional está pasando, ya sea bueno o malo, pero ese componente emocional está claro.

No obstante, un suspiro también puede ser definido como “pausa breve” lo que nos lleva a analizarlo desde su enfoque biológico. Tanto es así, que podríamos asemejar el cuerpo a un ordenador. ¿Recuerdas lo que le ocurre a tu ordenador cuando abres muchas pestañas en internet? Cierto, él solo se toma un respiro para luego dejarnos seguir con normalidad. O como cuando decide, también por sí mismo, actualizarse cuando estamos a punto de terminar una tarea en la que llevamos horas sumergidos.

Con esto entendamos que de la misma forma que el ordenador se toma un respiro o una pausa breve, nuestro cuerpo posee una función de equilibrio a través del sistema respiratorio por el cual se produce una inspiración profunda que va seguida de una espiración prolongada, teniendo como función principal oxigenar bien la sangre, y por ende garantizar el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo.

Un estudio sobre el proceso del suspiro en ratas de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) afirma este mecanismo normal del organismo que incluso sucede cuando dormimos y que necesitamos para mantenernos con vida.

“Hace 5 meses atrás comencé a sufrir de crisis de pánico. Desde entonces comencé a acudir a tratamiento y ahora he notado que he comenzado a suspirar bastante y siento como una opresión como si algo estuviera en mi pecho que no puede salir y me preocupa mucho ya que es como una sensación de ahogo; todos me preguntan porque suspiro tanto y ni yo se la causa de todo esto”.

Como si de una notificación de WhatsApp se tratara, el suspiro puede avisarnos de que hay un mensaje en nuestro interior sin leer. Quizás nos informe de que algo no va bien pero necesitaremos descifrarlo para poder decidir qué hacer. En ocasiones está expresando una verdad que desconocemos, ignoramos o negamos, pero en cualquier caso el cuerpo es el que toma la palabra.

Perspectiva psicosomática

Desde una perspectiva psicosomática, ante conflictos emocionales no resueltos o no verbalizados, ya sea por dificultades internas o influencias del entorno, el cuerpo comienza a hablar, dándonos una oportunidad para parar. La cuestión es aprovechar esta breve pausa para escuchar lo que tiene que decirnos y decidir qué rumbo queremos tomar.

 “Estoy teniendo un problema familiar grave y prácticamente suspiro cada vez que respiro”

¿Qué objetivo tienen los suspiros?

A nivel sistémico, cabria observar la función que cumple el suspiro en relación al conflicto familiar, si es una alerta que nos avisa de que hay un problema que resolver o ayuda a desarrollar un malestar posterior que guie al sistema familiar a reconducir o disolver el problema.

Ya sea de una forma u otra, la acción de suspirar nos ayuda a mantenernos con vida, nos “regala” esa breve pausa para que nuestro organismo continúe su correcto funcionamiento, puede expresar amor, deseo o satisfacción, y nos señala que debemos atendernos para poder reconducir ciertas vivencias negativas que quizás llevamos tiempo manteniendo.

“A veces todos necesitamos reiniciarnos a través de un suspiro”.

Escrito por

Esther Rodríguez Díaz

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