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Potenciando lo positivo: Aumentando la autoestima en la adolescencia

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La adolescencia es una edad compleja en la que nuestros hijos e hijas han de enfrentarse a un gran número de cambios y cánones sociales, marcados por un mundo en constante cambio.

4 ABR 2013 · Lectura: min.
Para ayudar a los adolescentes a seguir adelante, es necesario potenciar su autoestima.

Desde TOC TOC Psicología Infantil y Juvenil entendemos que la adolescencia es una edad compleja en la que nuestros hijos e hijas han de enfrentarse a un gran número de cambios y cánones sociales, marcados por un mundo en constante cambio. Todo ello convive, además, con una serie de cambios físicos y hormonales, difíciles de explicar, que hacen que emociones y sentimientos se entremezclen generando dudas y desconocimiento.

Todos estos cambios, este desarrollo y autoconocimiento de uno mismo, suponen un escalón más en nuestro desarrollo como personas para llegar a la FELICIDAD.Es por ello que en mi intervención en psicología con adolescentes y familias, asemejo la autoestima en la adolescencia, a una larga escalera cuyo final a veces se encuentra lejos y distante, y que en gran cantidad de momentos, dificulta nuestras ganas de seguir luchando y avanzando.

Es importante reflexionar sobre esto, porque en ocasiones nos resulta difícil ver cómo es posible que un adolescente se pueda quejar con la de facilidades que hoy en día consideramos que tienen. Pero todo esto no es tan sencillo de vivir y, cómo no, de afrontar.

Primeramente tenemos que reflexionar acerca de cómo afrontar esta serie de cambios corporales y afectivos, que en gran cantidad de situaciones, nos generan una doble conciencia de hasta dónde llegar y no, y sobre qué temas son más o menos aptos de tratar con aquellas personas que viven en casa.

Debemos destacar que lo fundamental en este periodo es la COMUNICACIÓN. Comunicarnos para entender qué está ocurriendo dentro de la familia. Pero la comunicación no es solo hablar sino, como digo en cantidad de ocasiones, observar todo ese lenguaje corporal y no verbal que nos indica cómo es la situación de nuestro hijo o hija: contacto con amistades, estados afectivos, tristeza, alegría...

¿Por qué mejorar la comunicación? De cara a entender y poder opinar sobre la vida de nuestros adolescentes, es fundamental que la comunicación sea la adecuada, para poder así acceder y conocer qué problemas les preocupan o qué situaciones no son de su agrado para poder actuar sobre ellas.

También es fundamental pararnos a ver cómo es desde que entra en casa por la puerta, cómo reacciona y saluda, si sonríe o calla, como vive el día a día en casa...Eso sí, siempre de manera casual, para no parecer que queremos controlar todo, porque, si una cosa está clara es que en la adolescencia se trabaja en equipo (familia y adolescente) para negociar el camino, es decir, para poner luces en esta escalera que comentaba anteriormente.

Pararnos a ver, no es lo mismo que ver de pasada. Por ejemplo, si salimos por la puerta de casa y nos paramos a mirar el edificio que todos los días vemos, pero esta vez le dedicamos tiempo, veremos gran cantidad de detalles que han pasado de largo durante todos esos años que el edificio ha estado ahí. Es la diferencia entre mirar y observar.

La autoestima es algo complejo de tratar, porque hace que tengamos que poner mucho de nuestra parte y volcar parte de nuestros sentimientos y emociones para conseguir el objetivo final, que es fortalecernos, crecer y evolucionar.

Aquí marcaré una serie de situaciones que, en mi experiencia, son factores importantes a trabajar de cara a un mejor desarrollo individual.

  • Actividad: Aprender a Comunicarse.

Cuando hablamos de COMUNICACIÓN, es fundamental trabajar esto de manera progresiva para no parecer invasivos, porque en gran cantidad de ocasiones, entendemos por comunicación el hacer preguntas de manera indiscriminada según entran por la puerta de casa un día de instituto. Es por ello que en ocasiones recibimos rechazo y malas contestaciones que hacen que nuestro mal humor y comunicación se vea afectada de manera negativa. Por eso, si la comunicación es reducida, comenzaremos por trabajar este aspecto.

Normalmente, como familia, tendemos a observar aquellas cosas negativas del comportamiento adolescente, saltando nuestros mecanismos de defensa de las maneras más variadas: gritos, castigos...No es un error familiar, sino un aspecto que debemos trabajar. Una manera positiva para trabajar la comunicación es, primeramente, escuchar a nuestro hijo o hija, preguntando por algún hecho acontecido o problema surgido.

Primeramente sólo escucharemos, no juzgaremos ni opinaremos, escucharemos y daremos la opinión de la manera más objetiva posible. Por ejemplo, si nos cuenta que ha empezado a fumar, evitaremos llevarnos las manos a la cabeza y usaremos herramientas como: "¿Y eso?", "¿Qué te ha llevado a ello?", "¿Te gusta el sabor?". "¿Tus amigos también lo hacen?"...Preguntar y respetar. Si siente que estamos escuchando, sus barreras se abrirán y nos dejarán entrar. Normalmente, al enterarnos de cosas de este tipo, solemos responder de manera agresiva e invasiva. Por ello, debemos pararnos a reflexionar, para después poder opinar.

A algunas familias esto les cuesta en gran medida, por ello recomiendo, a veces, que cojan una pelota antiestrés, que venden en muchos lugares, y que la tengan en la mano mientras escuchan, y que la aprieten cuando escuchan, sin que sean vistos por sus hijos e hijas, para así descargar lo negativo y pensar solo en comunicarnos y poder acceder a los sentimientos y preocupaciones de nuestros hijos e hijas.

  • Actividad: Somos útiles e importantes.

En gran cantidad de ocasiones, la adolescencia genera una sensación de inutilidad, de no valer, de sentir que luchas pero que nadie te entiende. Es por ello que entender y ponerse en lugar de la otra persona (empatía) es algo fundamental y de gran importancia de cara a saber qué ocurre en casa.

Por ello, nos detendremos a ver qué cosas buenas nos aporta la semana o el día según proceda. En ocasiones, marcarnos como iguales es imposible y esta distancia es entendida por el adolescente como diferencias insalvables. Por ello, podemos intentar que busque diferentes tipos de actividades en las que pueda obtener reconocimiento y en las que pueda expresar su forma de ser.

Dos actividades son de gran importancia:

  • Actividades relacionadas con el deporte o actividades lúdicas que hagan que se sienta bien, que disminuyan sus preocupaciones y que, además, puedan servir de elemento de orgullo para su grupo de iguales.
  • Creación de un blog o su propia página web. Es fundamental el poder expresarse y el modo es lo de menos. A muchas familias les propongo que digan a sus hijos que creen blogs (gratuitos) donde pueden subir opiniones, fotos, experiencias... Es fundamental dar ideas, en relación a sus necesidades.

Yo contaré el ejemplo de Sara, una chica de 17 años, enamorada de la fotografía y de los productos cosméticos. Esta preocupación traía de cabeza a su familia debido a su corta edad. Sus gustos y placeres eran esos y la familia, en sus intentos porque cambiara, habían generado una gran barrera familiar. Yo comenté a la familia que si lo focalizábamos, podríamos darle un enfoque diferente y muy positivo. Propuse que creara un blog, donde subiera fotos de cosas cotidianas o de maquillaje y que comentara sus opiniones. Poco a poco, las personas fueron viendo sus ideas y aportaciones, comprobando ella misma que, lo que en un principio era una adolescente maquillada como una puerta de la que nadie puede estar orgulloso, se convirtió en una persona que se siente realizada y a la que otras personas acuden en busca de opinión y consejo, incluidas personas de la misma familia.

Saber adecuarse a una persona adolescente es complicado y difícil, pero el resultado siempre es más positivo debido al cambio que produce, tanto en el o la adolescente, como en la familia en sí.

  • Actividad: Lo malo no es tan malo.

Siempre, nuestros pensamientos, sea cual sea nuestra edad, nos hacen sentir inseguridad y preocupación. Es por ello que debemos mirar el espejo de manera que el reflejo sea lo más positivo posible.

Un ejercicio que podemos llevar a cabo es positivizar, de una manera sencilla y sin excesivas preocupaciones. Pero, ¿cómo podemos hacer esto? Pues cambiando los pensamientos que tenemos, pasándolos de negativos a positivos.

Por ejemplo: "Es que sé que voy a suspender", cámbialo a "Por difícil que sea, yo sé que puedo aprobar." "Es que no sé hacer nada" cambia a: "Sé dibujar, me gusta escribir." "Mis amigos dicen que soy feo" cambia a "Soy una persona fuerte y valiente."

Estos pensamientos positivos los escribiremos en postits de colores que pondremos en su habitación y por la casa, para que cada vez que los vea, sienta algo positivo, que sienta que puede hacerlo. Estos postits, aconsejo cambiarlos alguna vez y ponerlos en otra parte de la casa, para que no se olvide de observar bien todo lo que nos rodea.

"Esta escalera, alta y oscura me hace dudar de si llegaré hasta el final, pero me conozco y sé cómo soy: una persona valiente y fuerte; con energía y ganas llegaré al final. YO PUEDO y me lo merezco. ¿Este es el último escalón? Espero que no, porque yo quiero subir más".

Escrito por

Toc Toc - Psicologia Infantil Y Juvenil

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