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¿Qué? ¿Ahora es más fácil la crianza y el desarrollo?

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

En un entorno saturado de estímulos e información, paradójicamente la soledad y la confusión prevalecen, muchas veces dejándonos expuestos a la angustia y al malestar.

11 NOV 2015 · Lectura: min.
¿Qué? ¿Ahora es más fácil la crianza y el desarrollo?

No, rotundamente no. Ahora hay más información, muuucha, tanta que nos deja perplejos y tan confundidos que activan aspectos de inseguridad y hasta bloquean el sentido común.

Entre el Dr. Stivill y el Dr. González (por citar dos ejemplos de profesionales muy conocidos y respetados) sin duda hay matices y subjetividades que harán que cada vínculo se juegue en un contexto y unas condiciones que ningún libro dará la receta.

Quizás lo que más asusta es la conciencia que tenemos de la responsabilidad en esta tarea de educar, "quien nada sabe, nada teme". Así, ahora lejos de hacernos libre, la información y la conciencia, nos atrapa en la exigencia, la competencia, el rendimiento, la culpa, y la vergüenza en caso de que las cosas no vayan todo lo perfectas que idealizamos y que los medios promueven.

Después de 20 años de trabajo directo con padres, familias, profesores y niños, observo que siguen repitiéndose los mismos dilemas (esto seguirá así porque es lo que nos hace humanos) aunque ahora de manera mucho más perversa, pues se disfraza de optimismo, felicidad, bienestar. Así el malestar que tiene puntos de tolerancia limitada, sale igual, en forma de síntomas que muestran y denuncian la angustia, el temor, la exigencia, el desamparo, la sobrecarga… pero nos deja en soledad y avergonzados. ¿Cómo puede ser que no seamos perfectos padres?

Todas las emociones son buenas y nos protegen, ¿por qué hay que demonizar el miedo o la tristeza? ¿Por qué hay que idealizar la alegría o la felicidad? La regulación emocional es lo esperable, entrar y salir, vivir cada momento y cada situación, cada emoción y su efecto. ¡Eso es la normalidad y la salud! Tener redes de apoyo, educar en tribu, con apoyos familiares y comunitarios amplios, eso protege, volver a rescatar los valores comunes (de comunidad), fluir (¡palabreja muy usada últimamente!) con el vínculo... ¡eso es salud! Y es sencillo, si dejamos de lado los mandatos marketineros de éxito, belleza, inteligencia, etc.

Las cualidades que nos hacen fuertes, nos permiten crecer y disfrutar de la vida son el amor, el arte, la amistad, la constancia...

Escrito por

Marisa Ramos Bique. Psicóloga Psicoterapeuta

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