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¿Qué dicen mis síntomas de mí y de mis problemas?

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

¿Por qué desarrollamos depresión y no ansiedad? En otro caso, ¿por qué ansiedad y no depresión? ¿Pueden mis síntomas estar diciéndome algo de mí? ¿Qué me están indicando?

4 FEB 2016 · Lectura: min.
¿Qué dicen mis síntomas de mí y de mis problemas?

Está claro que la vida no es fácil y que a veces las situaciones parecen superar nuestra capacidad de afrontarlas.

Nuestras estrategias de afrontamiento dependen de nuestros aprendizajes y pueden ser moldeadas por ellos, los cuales nos han configurado tal y como somos. Desde pequeños vemos cómo nuestras personas significantes (los padres, por lo general) afrontan sus problemas y cómo actúan ante los nuestros. Así, poco a poco y situación tras situación, vamos entendiendo e integrando cómo debe uno enfrentarse a la vida y a sus problemas. Si mis padres corrían ansiosos cada vez que yo me caía, aprendo a vivir mis caídas con ansiedad.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que todos y cada uno de nosotros tenemos ciertas características que nos predisponen más a actuar con miedo, ansiedad o retraimiento, por ejemplo. Estas características pueden ser modificadas a través de un trabajo personal centrado en ellas; por lo tanto, no son determinantes.

No es tanto la situación en sí, sino nuestra vivencia de ella (cómo lo vivimos) lo que acaba determinando qué mecanismos de afrontamiento ponemos en marcha, qué aprendemos de la situación y qué no. Esto explica porqué frente a un mismo hecho, pongamos por ejemplo un desastre natural, algunas personas desarrollan unos síntomas y otras no.

Basándonos en esta introducción se puede entender la variabilidad en la manifestación de los síntomas. No hay fórmulas matemáticas exactas, pero sí algunas consideraciones generales en cuanto a qué pueden referirse nuestros síntomas.

Síntomas ansiosos

La ansiedad se presenta ante situaciones en las que consideramos un peligro real hacia nuestra persona o situación vital. La ansiedad activa fisiológicamente el cuerpo para estar preparados para enfrentarnos al peligro inminente; esta función era muy adaptativa en la prehistoria, por ejemplo.

Por lo tanto, cabe identificar cuál es la amenaza que percibimos y entender que los síntomas son una reacción a ella.

Síntomas depresivos

Estos síntomas están más asociados con una visión de incapacidad para afrontar nuestros problemas. En consecuencia, no sabemos qué hacer y tendemos a bloquearnos, a paralizarnos y a no actuar.

Aquí lo importante es la visión de nosotros mismos como individuos incapaces de hacer frente al problema que se nos presenta.

Síntomas de alteración en la ingesta de alimentos

Es verdad que la presión social por la belleza hace que la delgadez sea algo deseado, porque nos venden que sólo así somos queridos. Pero no es sólo eso.

Por una parte, la alimentación es básica para garantizar nuestra supervivencia. De esta manera, si sentimos que no somos merecedores de algo, lo aplicaremos a la alimentación y desarrollaremos síntomas anoréxicos.

Por otro lado, si sentimos que no tenemos el control de nuestras vidas, sentimos vacío existencial, descontrol y/o poca capacidad de tomar las riendas de nuestra vida, podemos desarrollar síntomas bulímicos para intentar "tapar" ese vacío.

Síntomas psicóticos

Los llamados síntomas positivos de la esquizofrenia, los paranoicos y los delirantes, son por lo general muy llamativos y significativamente perturbadores para la persona. Además, están estigmatizados y poco aceptados socialmente.

Si podemos superar esa barrera, nos hablan de posibles áreas no integradas a nuestra persona. Ya sea por aprendizajes o por características de personalidad de fondo, estos síntomas nos indican áreas donde la persona no tiene otras herramientas de afrontamiento y desarrolla estos síntomas.

Síntomas físicos sin causa fisiológicas

Se dan casos en que algunas personas sufren de dolores estomacales y después de repetidas visitas al médico, análisis y pruebas, no resulta ninguna alteración fisiológica que explique esos dolores.

Partimos de la premisa que cuerpo y mente están conectados y el primero manifiesta lo que la segunda no es capaz. De esta manera, es necesario ver qué está expresando el cuerpo.

Aquí hemos presentado, de forma generalizada, qué pueden estar diciendo tus síntomas de ti y de tus problemas. Como ya se ha dicho, no son formas generalizadas ni tienen porqué adecuarse a todos por igual.

Cada persona es única y, por lo tanto, sus problemas y sus soluciones serán únicas. El trabajo terapéutico consiste en averiguar el camino a seguir para poder vivir sin los tan molestos síntomas.

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Escrito por

Nuria Arrebola - Psicóloga

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