¿Que es el Apego? ¿Como influye en nuestras vidas?

Muchos de nuestros problemas actuales tienen su base en las primeras relaciones que mantuvimos con nuestros cuidadores...Descubre como fueron.

6 JUN 2018 · Última modificación: 30 OCT 2020 · Lectura: min.

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¿En qué consiste el apego?

En terapia se utiliza muchas veces el termino apego, mas aun si el psicólogo es experto en EMDR. Voy a intentar explicar de la forma más clara y cercana posible como definimos y entendemos este termino.

Muchos problemas en la vida adulta tienen su base en las relaciones de apego creadas en la infancia y que han determinado nuestra forma de ver, interaccionar y reaccionar ante la vida. Trabajar sobre el apego es hacerlo sobre la raíz del problema algo indispensable para no quedarnos en la superficie de los problemas y solucionarlos de una manera mas eficaz y duradera.

¿Qué es el apego?

El concepto de apego se utiliza para nombrar al afecto, la devoción o la estima que se siente o se evidencia hacia una persona o una cosa. Es un vínculo afectivo intenso que se extiende en el tiempo a lo largo de nuestra vida.

¿Cómo se crean las relaciones de apego?

Los seres humanos no nacemos apegados a nadie, necesitamos cierta interacción para que se forme dicho vinculo. Normalmente las primeras interacciones que tiene el niño son con su cuidador principal, que suele ser la madre (aunque, claramente, puede ser el padre u otra persona que ejerza ese rol), son las mas importantes. Es con esa persona con quien se va a formar el primer apego. Durante el proceso de formación tienen un papel principal las conductas de apego, y la manera en que dicha persona responde a ellas. Las conductas que ayudarán a la creación del vínculo son:

  • La mirada y el contacto ocular, permiten reconocer y discriminar a la figura de apego del resto, y también incitan a la interacción.
  • La sonrisa, atrae a la figura de apego a buscar proximidad con el niño.
  • El llanto, se utiliza como reclamo de atención y cubrir sus necesidades.
  • Vocalizaciones y balbuceos, para desarrollar un lenguaje común con el que comunicarse.
  • El contacto físico, como la lactancia (pecho en la madre o biberón en otros cuidadores), los abrazos y los besos son partes fundamentales a la hora de la formación de una relación de apego.

A partir de estas interacciones con esta figura y de las respuestas que obtiene, el niño empieza a crear un modelo mental de cómo es él, como es su cuidador principal y como es su relación. Todo esto determinara el tipo de apego que se cree con el/la cuidador/a. Esta primera relación de apego del niño será usada como patrón a lo largo de su vida en las interacciones y las vinculaciones futuras.

A la hora de reconocer si se ha establecido una relación de apego deberíamos atender a las cuatro manifestaciones del mismo:

  • La búsqueda de proximidad
  • El apoyo emocional
  • La ansiedad ante la separación
  • la figura de apego como base segura.

¿Qué función tiene la creación de relaciones de apego?

Es el recurso fundamental para sentirse seguro, confiado, sereno y estable emocionalmente. El niño, al saberse aceptado, valorado, querido y cuidado, protegido, puede emocional y sentimentalmente sentirse seguro, tranquilo y alegre. "Nada me puede pasar y, si algo malo me sucede, tendré una ayuda eficaz".

¿Cómo es el apego?

¿Qué tipos de Apego se crean en la infancia?

Mary Ainsworth ideó una situación experimental, llamada "situación extraña" (Ainsworth y Witting, 1969) con la cual determinó la existencia de tres tipos de apego. Los tipos de apego son:

1. Apego seguro

Muestran una conducta exploratoria competente y activa en presencia de su figura de apego, a la que utilizan como base segura a partir de la cual explorar el entorno no familiar. Ainsworth destacó que donde se podía observar con claridad la inseguridad/seguridad del apego de un niño era en la fase del reencuentro, más que en la de separación. Los niños con apego seguro son fácilmente consolables, aunque les angustie la separación, se tranquilizan de inmediato con el contacto con la madre (o cuidador principal) y seguidamente reanudan la exploración. Esta pauta se fomenta debido a que cuenta con una madre o cuidador principal sensible y receptiva a las señales y las comunicaciones del bebé.

2. Apego inseguro evitativo

Estos niños se dedican a explorar la habitación y se muestran indiferentes ante el regreso o la marcha de la madre, no manifiestan conductas de búsqueda de proximidad y contacto hacia su figura de apego a lo largo de toda la situación. Esta pauta es el resultado del constante rechazo de la madre o figura principal cuando el niño se acerca a ella en busca de proximidad, consuelo y protección.

3. Apego inseguro ambivalente

Estos niños están demasiado preocupados localizando a la madre o figura principal y no se dedican a explorar el entono, reaccionando ante la separación con gran angustia. Se caracterizan por una extrema dependencia hacia la figura de apego. Con el reencuentro con la madre o figura principal, la angustia padecida por los niños no disminuye reaccionando de manera ambivalente hacia ellos: con deseo de proximidad y contacto, pero con enfado y resentimiento por haberles dejado. Ainsworth observó que las madres o figuras principales de niños ambivalentes se caracterizaban porque sólo estaban disponibles de forma imprevisible y ocasional, aunque estas madres no rechazaban a los niños, su respuesta era insensible a las demandas de su hijo.

Tras posteriores investigaciones Main y Solomon (1990) añadieron una nueva categoría de apego inseguro, que engloba a todos los niños que tenían comportamientos desorganizados/desorientados durante la situación extraña.

4. Apego desorganizado

Niños que ante esta situación experimental no muestran un patrón conductual coherente. La mayoría de los comportamientos que tienen en la "situación extraña" provienen de la activación simultánea de sistemas incompatibles (como el sistema de apego y el del miedo). Main explicó que el apego desorganizado se produce cuando la figura de apego es percibida no sólo como el refugio seguro sino como la fuente de peligro.

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Escrito por

Carmen García Linkedin

Psicóloga nº colegiado: M-20515

Licenciada en psicología, máster en psicología forense y penitenciara, y en terapia EMDR. Experta en medicina psicosomática y psicología médica, perito grafóloga y terapia ecléctica. Actualmente trabaja como psicóloga clínica dando atención a adultos y a parejas. Se adapta a todos los pacientes en función de sus necesidades.

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