Qué es y cómo detectar el déficit de autoestima en niños y adolescentes

En el presente artículo se presentan los términos de autoconcepto y autoestima, así como las principales características del déficit de autoestima para facilitar su pronta detección.

29 NOV 2018 · Lectura: min.
Qué es y cómo detectar el déficit de autoestima en niños y adolescentes

1. Diferencia entre autoconcepto y autoestima

Con el objetivo de que el lector comprenda correctamente a que nos referimos con el concepto "autoestima", resulta imprescindible hacer primeramente un repaso del significado del término "autoconcepto", término con el que mantiene una relación significativa. Así, cuando hablamos de autoconcepto nos referimos a aquellas representaciones mentales que una persona tiene acerca de sí misma en cuanto a características físicas, de personalidad y a nivel social. Sin embargo, el concepto de autoestima se define por la evaluación que el niño hace de su propio autoconcepto, es decir, por la opinión que tiene sobre las características que él mismo emplea para definirse (si le gustan o no, si le parecen buenas o malas, etc).

2. ¿Cómo se realiza esta valoración de uno mismo?

Los niños y las personas en general, logran hacer esta evaluación que venimos comentando, como fruto de una comparación que hacen entre la imagen que han ido formando de sí mismos hasta el momento presente, y su imagen ideal acerca de cómo les gustaría ser como personas (Bermúdez, 2000). De esta manera, los más pequeños van elaborando un concepto de sí mismos en todos los ámbitos de su vida, tanto a nivel escolar (el niño compara su rendimiento académico con el de otros), social (el niño evalúa si su actuación en el grupo le ha permitido alcanzar sus objetivos dentro de él), familiar (el niño valora cuán importante es dentro del núcleo familiar), como a nivel de aspecto físico (valora su apariencia y su fortaleza o habilidad física) y moral-ético (evalúa si sus comportamientos siguen las normas que socialmente son las adecuadas) (Bermúdez, 2000). No obstante, los niños y adolescentes, en la mayoría de los casos, pueden evaluarse negativamente en una o más áreas pero no necesariamente en todas ellas.

3. ¿Qué caracteriza una autoestima sana?

Las personas tienen una autoestima sana cuando adoptan una actitud positiva hacia sí mismas. Esto implicaría ser conocedores de nuestros aspectos más positivos pero también de nuestras limitaciones y errores, mantener una actitud de respeto hacia nosotros mismos, autoaceptarnos de forma incondicional, ser conscientes de que podemos mejorar y hacer cambios independientemente de nuestros comportamientos y rasgos; atender nuestras necesidades psicológicas y físicas, ponernos metas sanas, realistas y flexibles; e intentar buscar la felicidad y el bienestar siendo capaces de posponer las gratificaciones a corto plazo para obtener unas mayores en el futuro (Roca, 2015). Así, la autoestima positiva se ha visto relacionada con un mejor ajuste psicológico en los niños, estabilidad emocional, seguridad o una amplia red social, entre otros aspectos (Bermúdez, 2000).

4. ¿Cómo se presenta el déficit de autoestima en los niños y adolescentes con respecto a sí mismos y a los demás y cómo detectarlo?

Resulta muy importante que tanto los padres, como los profesores o otras personas del entorno del menor, conozcan las características principales que presenta un niño o adolescente con una autoestima deficitaria para poder identificarlo. Es mediante la observación en las distintas situaciones de la vida cotidiana (colegio, hogar, contexto de juego, etc), como primeramente se detecta este déficit.

Por un lado, tienden a ser muy críticos consigo mismos pero también con los demás, a la vez que perfeccionistas, partiendo de ideas como: "si no soy capaz de hacer este ejercicio como los demás niños, no valgo". Además, autoevalúan constantemente cada cosa que hacen o piensan y lo comparan con el modelo que ellos mismos tienen de cómo deberían de ser. Tienen un gran temor a cometer fallos, sobre todo ante otras personas, y tienden a evitar situaciones. En relación con esto último, son muy sensibles a las críticas (presentan reacciones desproporcionadas ante las mismas) y necesitan de la aprobación de otras personas muy habitualmente.

Por otra parte, a nivel más relacional, los niños con déficit de autoestima no suelen ser los compañeros ideales para jugar con otros niños (les preocupa ganar continuamente, por ejemplo) y les cuesta más hacer nuevos amigos (gran sentido del ridículo, no tienen iniciativa, no son participativos, etc). Sin embargo, suelen ser niños felices y que, de primeras, no suelen tener problemas con otros niños, sino que suelen seguir las preferencias de los demás y son complacientes a las peticiones de otros. No obstante, en determinadas situaciones que no esperan, pueden aparecer conductas desafiantes o agresivas como consecuencia del malestar que le produce este déficit (frustración, tristeza, etc) (Bermúdez, 2000).

5. ¿Con qué se relaciona el déficit de autoestima?

El déficit de autoestima es una problemática que se relaciona con determinadas conductas como, por ejemplo, la dependencia, la hipersensibilidad a la crítica, altos niveles de ansiedad y depresión, inseguridad o con un mayor riesgo de consumo de drogas. Además, puede ser el causante o puede aparecer como consecuencia de algunos trastornos infantiles como en el Trastorno por Déficit de Atención/Hiperactivadad (TDAH) o en trastornos del aprendizaje, entre algunos otros (Bermúdez, 2000). A modo de ejemplo, en el caso de un trastorno de aprendizaje, puede aparecer déficit de autoestima escolar si el niño evalúa el alto rendimiento en la escuela como muy importante.

6. Conclusión

Resulta de vital importancia la detección de indicios que nos puedan informar de la posible presencia de un déficit de autoestima en niños y adolescentes, para poder intervenir de manera adecuada lo antes posible y poder minimizar los efectos negativos que tenga en su bienestar psicológico y a nivel social. No obstante, no solo es relevante la detección del déficit cuando ya se ha originado es, sino que también lo es que padres, madres, profesores, etc, conozcan las estrategias adecuadas para prevenir su aparición.

Bibliografía de referencia:

Bermúdez, M. P. (2000). Déficit de autoestima. Evaluación, tratamiento y prevención en la infancia y adolescencia. Madrid: Pirámide.

Roca, E. (2015). Cómo mejorar tus habilidades sociales. Valencia: ACDE Ediciones.

Miriam Veiras Becerra

Servicio de Psicología del Centro de Rehabilitación Integral Neurosens

Escrito por

Neurosens

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1 Comentarios
  • Héctor

    Enhorabuena por el artículo.

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