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La adquisición del rol de género de los más pequeños/as

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

En el presente artículo se refleja la opinión profesional de la autora en relación con la evolución generacional con respecto a los valores y principios educativos inculcados en la sociedad

1 JUL 2019 · Lectura: min.
La adquisición del rol de género de los más pequeños/as

¿Se han fijado ustedes alguna vez en cómo han evolucionado los valores y las dinámicas educativas generación tras generación?

Cambio y progreso en los roles educativos en la familia…

Se podría decir que, a día de hoy, hay muchos ideales que tratamos de inculcar a los más pequeños y que distan mucho de aquellos que nos inculcaron a nosotros o de los que inculcaron nuestros abuelos a nuestros padres.

Podríamos poner múltiples ejemplos de formas educativas que han ido evolucionando y que, en la actualidad, distan mucho de cómo se llevaban a cabo las funciones hace dos generaciones.

Pues bien, si echamos la vista a atrás, las mujeres cumplían una función clara, esencial y exclusiva de la crianza de los hijos y el cuidado del hogar y de su marido y, sin embargo, actualmente intentamos inculcar a nuestros hijos un reparto más equitativo de dichas funciones y tareas domésticas.

Antes, las mujeres tenían en la escuela una asignatura de costura y un manual de la buena esposa y la buena ama del hogar y, en la actualidad, estas disciplinas educativas han sido censuradas y se trata de aproximar a los niños a un mundo más recíproco y equitativo entre los hombres y las mujeres.

Sin embargo, la adquisición del rol de género durante la infancia, sigue estando muy esclavizada a los cánones residuales de los que hablábamos con anterioridad dado que, aunque esta enseñanza explícita mencionada haya pasado a un segundo plano, aún quedan factores educativos subliminales o implícitos residuales de todo ello en nuestra sociedad.

Es decir, desde el hogar se presenta cómo mamá y papá cocinan, limpian y los cuidan de manera equitativa pero, sin embargo, llegado su cumpleaños o las navidades optamos por regalar un coche teledirigido a nuestro hijo y un carrito con un muñeco a nuestra hija presuponiendo que son sus regalos soñados.

Juguetes sexistas

Al respecto, se han parado a pensar alguna vez, ¿qué ocurriría si intercambiásemos los juguetes y le regalásemos a las niñas el circuito de coches de carreras y a los niños una cocinita? ¿Su identidad de género, su rol social o personal, se iba a ver alterado, confuso o difuso? ¿Creen que su hija iba a perder consciencia de que es una niña por no jugar con juguetes fabricados especialmente para un consumidor femenino o que nuestro hijo iba a perder virilidad o masculinidad por no jugar con juguetes de niños?

En mi modesta opinión esta no es sino una forma más de lanzamiento de mensajes subliminales a la población más joven que es, precisamente, la que está en edad de conformar sus valores y sus creencias y que son otros aspectos los que realmente conforman la identidad de género como la sexualidad de cada uno, el descubrimiento del cuerpo… y que no deberían ser unos juguetes los que condicionen, marquen o delimiten nuestras funciones cotidianas y configuren nuestro rol dado que éste, la función de cada uno, no debería estar, en este caso, asignada al género.

Las películas infantiles

Otro ejemplo son los dibujos o películas infantiles. En la actualidad muchos ya están cambiando estas creencias pero, sin ir más lejos hay una famosa saga de películas infantiles de dibujos animados muy reconocida a nivel mundial que ha sido referente en el crecimiento de varias generaciones y que sus mensajes subliminales no tienen nada que envidiarle a los explícitos inculcados en el colegio o en los hogares antiguamente.

La idea de que una princesa no se despierta sin la presencia de un príncipe refleja la dependencia de la mujer hacia el hombre; el mensaje de que una doncella tenía su vida condenada a fregar el palacio de su madrastra si no llega a ser por la aparición de un príncipe que la salva de este contexto de servidumbre manifiesta la necesidad de que una mujer encuentre un buen marido que la mantenga; la representación animada de que una sirena es capaz de dejar su vida en el mar, su mundo, su entorno vital y su pasión, amigos y familia por un humano con el que compartir su vida refleja cierta sumisión. Estos son, tan solo, algunos de los ejemplos sobre los cuales no nos paramos a reflexionar cuando educamos a nuestros hijos y que, en el fondo, tienen casi el mismo valor educativo que lo que les expliquemos nosotros con palabras porque al fin y al cabo crean mella y son referentes e ídolos para nuestros más pequeños que aspiran, en algún momento, de su infancia a ser como ellos.

Los referentes infantiles de belleza femenina

Lo mismo ocurre con unas famosas muñecas muy estilizadas y que ya han sido, en diversas ocasiones, muy polémicas a nivel mundial por su delgadez y por ser un referente canónico para muchas adolescentes y, sin embargo, no han sido cuestionadas por el complejo complementario de las que estas disponen y por la manera de jugar con ellas en lo que se refiere a la adquisición de roles. El muñeco disponía de un vehículo de alta gama con el que recoger a la muñeca que vivía en una enorme casa rosa. ¿Qué opinan sobre esto?

Las diferencias en la vestimenta

Por último pero no menos importante en este análisis global de las diferencias de sexo, ¿se han parado a pensar, por ejemplo, en una oficina o empresa que es un lugar habitual de trabajo para una gran mayoría de las personas, en las diferencias de vestimenta entre los hombres y las mujeres? Existe una gran diferencia entre la comodidad de la ropa masculina, siendo esta más holgada y con zapatos bajos, y la de las mujeres con faldas de tubo más ceñidas, más cortas y con zapatos de tacón infinitamente más incómodos y perjudiciales para la salud física.

No quiero con esto ser revolucionaria ni cambiar el mundo ni mucho menos dado que, afortunadamente, en la actualidad la mayoría de las mujeres ya visten como desean y disponemos de ropa cómoda o pantalones igual que los hombres, pero si quiero que, en la línea de lo que comentaba antes respecto a la educación de nuestros hijos, pensemos en cómo difieren los uniformes de los colegios que cuentan con un look de falda para las niñas y de pantalón para los niños. ¿Alguien se ha parado a pensar que en invierno cuando hace frío las niñas solo cuentan con calcetines o medias que las protegen de las bajas temperaturas?

Conclusiones

Con esta reflexión no pretendo criticar la sociedad actual en la que nos encontramos inmersos ni cambiarla pero si mostrar algunos factores residuales de la enseñanza tradicional que a día de hoy permanecen en nuestra sociedad y que debemos tomar consciencia de ello para establecer una armonía coherente en los valores educativos que inculcamos a nuestros más pequeños y, reflejar, que desde el punto de vista de la psicología, los niños no dispondrán de ninguna alteración ni patología de identidad sexual si durante su ocio jugamos con ellos con otro tipo de juguetes infantiles o sí les mostramos otro tipo de dibujos animados o películas infantiles o si les vestimos, indistintamente, de color rosa o azul y que no por ello van a ser más infelices.

Escrito por

Psicóloga sanitaria Marta Rodriguez (Clínica Dr. León)

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