¿Qué implica tener responsabilidad afectiva? 6 Claves para una relación sana

¿Por qué es importante desarrollar la responsabilidad afectiva dentro de una relación? ¿Qué problemas puede traer la falta de esta responsabilidad? Descubre cómo desarrollarla.

12 JUN 2024 · Lectura: min.
¿Qué implica tener responsabilidad afectiva? 6 Claves para una relación sana

Lo que sentimos sobre las demás personas no implica que sea la realidad. En esta premisa es lo que se basa la responsabilidad afectiva. Es decir, no somos responsables ni de lo que sienten las otras personas ni de lo que sentimos sobre los demás. Por lo que, ante esta realidad, es importante tomar distancia sobre lo que sentimos. Pero, ¿por qué es importante la responsabilidad emocional?

¿Qué es la responsabilidad afectiva?

Cuando nos referimos a ser responsables afectivamente, es decir, señalamos la responsabilidad emocional, implica cambiar nuestras creencias alrededor de las emociones. Esto es debido a que, en muchos casos, cuando sentimos una emoción concreta solemos relacionarla con la realidad o con un hecho. Por lo contrario, no podemos culpar a factores externos o, más concretamente, a una persona concreta por cómo nos sentimos en un momento concreto.

De hecho, esta acción se denomina proyección emocional y implica intentar racionalizar nuestras emociones. Es decir, en lugar de intentar responsabilizarnos de cómo nos sentimos en un instante concreto, intentamos traspasar esta tarea a los demás. Cuando no nos hacemos responsables de nuestras emociones, esto puede acabar generándonos un daño real a nosotros mismos y a los demás, lo que se deriva en efectos negativos tanto en una relación como a nuestra salud mental.

La importancia de la responsabilidad afectiva en la pareja

La responsabilidad afectiva es crucial para que se dé una relación de pareja saludable. Por lo que, la mejor forma de cultivar un vínculo sano dentro de la pareja es precisamente teniendo en cuenta la responsabilidad emocional. Una pareja que sea irresponsable afectivamente puede acabar con conductas que dañen no solo la relación en si sino la salud mental de ambas partes. Por ejemplo, la dependencia emocional o el exceso de control pueden estar muy vinculadas a la irresponsabilidad afectiva.

¿Qué es tener responsabilidad afectiva?

Ante las emociones, sobre todo cuando las percibimos muy fuertes, es completamente normal intentar racionalizarlas o creer que no podemos controlarlas. Cuando hacemos responsables a los demás de cómo nos sentimos, en realidad estamos intentando librarnos de este malestar lo más rápido posible. Si te identificas con esta actitud, te recomendamos que tengas en cuenta lo siguiente:

  1. Habla las cosas desde tu perspectiva: En lugar de hablar de una emoción o un sentimiento de manera ‘objetiva’ intenta hablarlo desde tu perspectiva. Esto implica no culpar a lo demás de cómo te sientes, sino hacer una descripción de cómo te hace sentir ciertas situaciones. Por ejemplo en lugar de decir “Me dejas sola cuando llegas tarde” puedes decirlo explicando cómo te sientes “Me siento triste cuando llegas tarde”.
  2. Indica tus necesidades: Nadie sabe leer la mente, por lo que en lugar de creer que los demás deben saber cómo nos sentimos o aquello que nos molesta, intenta indicar aquello que te está haciendo sentir mal cuando sucede. De hecho, expresar estas emociones te ayudará a entender que en muchas ocasiones, la otra persona no es consciente de que te está dañando.
  3. Céntrate en tus propias acciones: En lugar de solo ver los defectos o errores de los demás, intenta también analizar cuál es tu comportamiento. Pueden ser muchas las ocasiones en las que somos nosotros los que podemos equivocarnos y dar pie a un malentendido o a una situación que nos pueda dañar.                                                                                    ¿Qué es tener responsabilidad afectiva?
  4. Afronta tus propios pensamientos: Nuestro diálogo interno puede jugarnos malas pasadas. De hecho, este diálogo puede acabar haciendo que malinterpretemos una situación concreta o que pensemos en detalles a los que quizá no deberíamos darle tanta importancia. Ante esta tendencia a la negativa que todos tenemos, es importante intentar razonar con estos pensamientos y dialogar con ellos.
  5. Asumir nuestra parte de responsabilidad: Si sientes que con tus palabras o acciones has dañado a alguien, es importante que asumas tu parte de responsabilidad. Ante estas situaciones, es importante que tengas en cuenta las emociones y la perspectiva de la otra persona.  
  6. Pide ayuda si la necesitas: Si crees que tiendes hacia un ciclo negativo emocional, recuerda que no tienes por qué pasar por este solo. En muchos casos, un psicólogo profesional puede ayudarte a identificar aquellos instantes en los que puedes estar a la defensiva o cuando no estás siendo responsable emocionalmente.

Ante todos estos consejos es crucial que te quedes con la siguiente idea: no eres responsable de los sentimientos o acciones de los demás, solo puedes controlar tu actitud ante lo que sientes. Por lo que, en muchos casos deberíamos recordar que los sentimientos de las otras personas no son siempre tu responsabilidad, de la misma forma que los demás no son responsables de cómo te sientes.

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