Acceso centros Añade tu centro gratis

¿Qué podemos esperar de nuestro hij@ de 6 años?

A menudo los padres se preguntan si piden muchas responsabilidades a sus hij@s o si, por el contrario, les están consintiendo demasiado.

1 DIC 2015 · Lectura: min.
¿Qué podemos esperar de nuestro hij@ de 6 años?

Aquí te ofrecemos una guía realista de lo que sí puede hacer un niño de 6 años para que os sea más fácil ajustaros a sus ritmos y necesidades.

Si observáis que en diferentes áreas vuestro hij@ todavía tiene dificultades, intentad darle más tiempo y enseñarle las rutinas. Si a pesar de vuestro esfuerzo, él no las aprende, nos podéis consultar para una visita de orientación. Juntos valoraremos su ritmo de maduración y aprendizaje y si vuestro hij@ o vosotros necesitáis alguna pauta específica para su adquisición.

A menudo, basta con unas pautas efectivas para solucionar muchas de las situaciones conflictivas de casa.

Lo que un niñ@ de 6 años puede hacer

  • Comida

Come de todo y sin ayuda, aunque se le sirve menos cantidad de aquello que no le gusta.

Aprende a manejar el cuchillo para cortar la carne, aunque a veces necesita ayuda.

No sabe cortar una raja de melón, ni pelar la fruta, pero parte con cuchillo y tenedor trozos de fruta grandes.

Come con la boca cerrada aunque se le olvida frecuentemente.

Empuja con pan.

Hay que recordarle que no debe hablar con la boca llena.

No usa babero, pero sí la servilleta colgada del cuello de la camisa.

Puede aguantar bien sentado en un restaurante, pero necesita conversación.

  • Vestido

Se viste solo todos los días antes de ir al colegio. Si se retrasa un día, mamá/papá puede regañarle aunque le eche una mano.

Se desviste y se pone el pijama solo.

Ya no tiene problemas con los botones de la camisa o del vaquero.

Aprende a atarse los cordones de los zapatos y se siente orgulloso de hacerlo.

Suele dejar la ropa tirada porque, mientras se viste o desviste, juega.

Se le exige que deje la ropa en una silla, aunque no hace falta que esté especialmente ordenada.

Lleva la ropa sucia al cesto todas las noches, aunque mamá/papá le tiene que felicitar por ello y recordárselo.

  • Baño

Mamá/papá prepara el baño.

Se mete solo en el baño después de desvestirse y avisa.

Se echa jabón en la esponja y se frota todo el cuerpo con poca supervisión de mamá.

Mamá/papá le lava el pelo.

Él se echa agua para aclararlo.

Ya no necesita jugar mucho rato en la bañera, aunque disfruta haciéndolo los fines de semana.

  • Control de esfínteres

Por lo general todos controlan día y noche.

Si por la noche no controla, se le despierta, se le pide que se cambie, que quite las sábanas ajustables, las cambie por otras y las lleve a lavar. Se le felicita el día que no ha mojado la cama. No se le presta mayor atención por haberse hecho pis.

  • Dormir

Se queda a dormir a casa de unos amigos sin problemas.

No tiene miedo de ir a dormir a la cama solo.

Se va a la cama sin rechistar, aunque en ocasiones se levanta y dice que no puede dormirse. Intenta abusar pero no se le deja.

Se le despierta con tiempo suficiente para que vestirse y desayunar no sea una carrera contra reloj (hay niños especialmente lentos que necesitan más tiempo.

Se levante sólo por la mañana cuando se le llama, aunque le encanta que le despierten con mimos.

  • Autonomía emocional

Baja a jugar al jardín de casa (recinto cerrado) y sube o llama a la hora que se le ha marcado, pero debe ser felicitado por ello.

Se va a una granja escuela sin dramas, echa de menos a todos pero lo pasa bomba.

Juega solo aunque le gusta estar en el "ajo" y enterarse de todo.

Necesita la aprobación de los adultos, pero comienza a valorarse a sí mismo.

Siente celos pero empieza a ser consciente de ellos y lo verbaliza.

Puede aguantar demorar un premio uno o dos días, aunque le fastidia, no se descontrola.

No se deja manipular por los amigos, y ha descubierto cómo atraerlos.

  • Responsabilidades

Ayuda a poner la mesa de vez en cuando. Ya no confunde el lado de los cubiertos.

A veces puede recordar que debe comer con la boca cerrada y no hablar con la boca llena, aunque todavía está aprendiendo y necesita que se lo reconozcan con felicitaciones.

Sólo en ocasiones se le olvida que debe ponerse el abrigo antes de salir al recreo, aunque muchas veces no le da importancia a abrochárselo.

Se ata los zapatos con orgullo, aunque tarda un rato y prefiere llevar al colegio los de velcro.

Quiere ser él el que dé al botón del ascensor cuando sube con sus padres.

Se lava los dientes solo si mamá le pone una pegatina cada vez.

Sabe llamar por teléfono a los abuelos o tíos. No se le deja usarlo a él solo, pero sabe qué tiene que hacer si algún día pasa algo. Sabe mirar la lista de teléfonos y pedir ayuda.

Tiene una obligación diaria con la familia: poner algo de la mesa, dar de comer a las tortugas, regar una planta o sacar la basura.

Para que recuerde que debe hacerlo, siempre se le exigirá que lo haga a la misma hora, con un punto de referencia claro, por ejemplo, "antes de merendar, debes dar de comer a las tortugas". De esta forma, cuando se siente de merendar, lo recordará.

Puede calentar leche en el microondas, hacer una ensalada, preparar un sándwich, pero no abre la nevera y dispone.

Estos aprendizajes son una guía, pero cada niñ@ tiene su propio ritmo de aprendizaje y maduración.

Recordad ser flexibles, tener paciencia y predicar con el ejemplo, es la clave para una buena educación.

Escrito por

Centro Hilari-Baldó Psicología y Psicoterapia

Ver perfil
Deja tu comentario

últimos artículos sobre terapias familiares