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Querida Ansiedad

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

En la actualidad, son muchas las personas que sufren ansiedad. Hay mucha información sobre ella, pero queremos aprovechar este artículo para darla a conocer de una manera distinta.

18 DIC 2018 · Lectura: min.
Querida Ansiedad

Querida Ansiedad:

Llegaste hace años sin avisar. Mi vida era normal, con las preocupaciones normales de una chica normal… hasta que llegaste. Aún no sabía que eras tú, pero empezaste a hacerte notar. Una sensación constante de que algo malo iba a pasar me atormentaba, no sabía hacerle frente, me provocaba taquicardias, hormigueos, dolor corporal de la tensión constante… perdía el apetito y odiaba el momento de irme a la cama, donde solo existías tú.

Tenía miedo, me tomaba el pulso constantemente, tenía miedo a dejar de respirar, situaciones horribles invadían mis pensamientos y yo no tenía el control de nada de lo que me ocurría, era una marioneta que tu manejabas a tu antojo. Nadie me entendía, ni yo me podía explicar, y esto me alteraba aún más… quería volver a ser yo, estaba perdiéndolo todo. No me apetecía relacionarme, ni arreglarme, muchas veces ni hablar…

Tú, Ansiedad, eras como una mochila que nunca me quitaba, dormíamos juntas, hacías que me costara levantarme, íbamos al trabajo juntas, y contigo todo se hacía cuesta arriba.

Un día, tras una fuerte crisis, decidí que no quería seguir contigo, te dejaba. Sabía que tu no me lo ibas a poner fácil y por ello pedí ayuda. Me empecé a sentir más fuerte y dejaste de ser mochila, aunque aún ibas siempre de mi mano. Me obligué a arreglarme, a dedicar un tiempo a mis aficiones, empecé a tener un control sobre mis pensamientos, y a medida que lo iba consiguiendo, dejabas de ir de la mano a vigilarme desde la distancia… aún seguías ahí, no sé si esperándome… pero ya no me controlabas.

A día de hoy, tu recuerdo es en blanco y negro, he aprendido a verte como una etapa de mi vida que en el fondo me hizo crecer y madurar. Gracias a ti, ahora valoro lo que antes no podía, un paseo, un paisaje, una sonrisa, el silencio… incluso el momento de irme a dormir que antes tanto me atormentaba. Gracias a ti me he dado cuenta de que soy más fuerte de lo que pensaba, que no quiero volver a ser una marioneta, ni en tus manos ni en las de nadie, que esta historia de mi vida, la vivo yo y por ello la decido yo.

Por todo esto, no te guardo rencor, solo te recuerdo como una etapa más de mi vida, fuiste mi tormento, mi angustia, mi dolor… mi ansiedad… mi "querida" ansiedad.

Escrito por

Leticia López Aguado

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