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Rabietas, pataletas y berrinches: la extinción

Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Principalmente son dos aspectos los que más preocupan a los padres: cómo actuar ante una rabieta y cómo eliminarlas.

22 ene 2018 · Lectura: min.

Las rabietas son los cuadros de lloros, gritos o movimientos incontrolables habituales en la infancia, que los niños utilizan para expresar su rabia, disgusto o disconformidad. Son formas de expresión inmaduras debidas a la incapacidad del niño de expresar correctamente sus necesidades o inquietudes, a su baja tolerancia a la frustración y a la dificultad para controlar de las emociones. También se considera un berrinche la contención de la respiración en lugar del llanto, lo que resulta más alarmante para los padres. En estas situaciones, el niño realiza una fuerte inspiración, reteniendo el aire durante un rato, poniéndose rojo, más tarde morado e, incluso, puede llegar a caerse.

Aparecen entre el primer y cuarto año de vida y pueden considerarse como normales si solo se presentan de forma ocasional y su duración no supera los quince minutos. Es conveniente consultar con el médico en caso de que se produzca de forma habitual – una o más veces al día -, se alarguen más del cuarto de hora o se realicen conductas autolesivas.

Con las rabietas, el niño intenta llamar la atención con el fin de satisfacer sus deseos, por lo que éstas se van a ver favorecidas si el comportamiento de los padres ceder a sus peticiones ya que el niño verá cumplidos sus objetivos.

Principalmente son dos aspectos los que más preocupan a los padres: cómo actuar ante una rabieta y cómo eliminarlas. Para eliminarlas se utilizan diferentes técnicas: la extinción, el refuerzo positivo, el contrato de contingencias y la economía de fichas.

Hoy hablaremos de la extinción y el refuerzo positivo por ser las más sencillas de aplicar y, además, las más efectivas. Ambas van muy unidas convirtiéndose en las dos caras de la misma moneda. Y, ¡cuidado!, no confundáis sencilla con fácil. El trabajo con los niños nunca es fácil, y tratar de eliminar sus molestas rabietas, menos! Veamos en qué consiste.

La extinción

Es la técnica más indicada para eliminar cualquier tipo de conducta por exceso, incluidas las rabietas o el llanto excesivo.

Consiste en hacer caso omiso ante los berrinches del niño, especialmente si éstos se producen para llamar la atención o para exigir algo. Necesitaremos tener grandes dosis de paciencia porque, los primeros días, las rabietas irán en aumento. Debemos tener en cuenta que, hasta este momento, ha sido la herramienta que el niño ha utilizado para conseguir lo que quería y todavía no ha adquirido nuevos recursos, por lo que intentará una y otra vez su táctica. Es muy importante también que no cedamos (excepto en los casos en los que pueda existir riesgo de lesiones) y continuemos haciendo oídos sordos a sus gritos, ya que si lo hacemos, solo estaremos enseñándole que, tarde o temprano, su método funcionará y habremos perdido un tiempo precioso: un solo "lapsus" puede destruir el esfuerzo y el trabajo de varios días.

El refuerzo positivo

Está indicado para incrementar las conductas de baja frecuencia.

En nuestro caso, queremos reforzar positivamente los momentos o situaciones en las que el niño utiliza otros recursos diferentes a las rabietas y el llanto para conseguir lo que quiere.

¿Cómo y cuándo debemos hacerlo? Cada vez, y en el mismo instante, que el niño formula una petición, expone un punto de vista distinto o manifiesta un descontento de forma correcta, debemos felicitarlo y, a ser posible, concedérselo.

En el refuerzo positivo es importantísimo no obviar al niño cuando está realizando la acción y no posponer las felicitaciones, que deben ser inmediatas. Asimismo, y delante del niño, explicaremos al máximo número de personas posibles su buena actuación: a los hermanos, al padre, abuelos…, e incluso a su maestro/a si tenéis oportunidad.

También resulta muy eficaz aplicar el refuerzo positivo justo después de una rabieta cuando el niño, si hemos actuado de la forma que hemos explicado en el apartado de la extinción, deja de llorar y gritar y decide pedirnos lo que desea con buenas palabras, sin exigencias o sin gritar. De esta forma comprobará y aprenderá que la pataleta ya no le funciona, pero que si cambia de método y lo pide bien, no sólo tiene más posibilidades de conseguirlo, sino que vuelve a tener la atención de sus padres y, además, es felicitado.

Y, sobre todo, no desfallezcáis ni tiréis la tolla. La educación de los niños no es una vacuna que se aplica y ya funciona. Requiere paciencia y tenacidad, pero ya veréis que si aplicáis estas técnicas, las rabietas disminuirán al cabo de un tiempo.

En los próximos días dedicaremos una entrada a tratar el contrato de contingencias y la economía de fichas que, además, resultan muy útiles para extinguir o reemplazar cualquier tipo de conductas, así como para aumenta la motivación en los niños.

Escrito por

Mertxe Fernández

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