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¿Se deben poner límites?

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

¿Los padres deben poner límites? ¿Deben ponerlos? ¿Es conveniente que los padres sean quien deban poner límites? Este artículo les resuelve sus dudas.

18 AGO 2014 · Lectura: min.
¿Se deben poner límites?

Aprender a ser padres, algo complicado, difícil y para lo que necesitaremos toda una vida, asumiendo que cometemos muchos errores y tratando de reconocerlos y modificar nuestras conductas. A veces nos encontramos con padres que no han sabido ejercer como tales, y eso hace que en un momento determinado, cuando tienen serios problemas con sus hijos se pregunten que es lo que han hecho mal, en qué han fallado... por eso hoy vamos a tratar de definir cuales son nuestras armas como padres, cuales son las pautas que debemos seguir para evitar que luego sea , sino demasiado tarde (nunca es tarde para un padre) al menos mucho más difícil. Es sin duda la tarea más difícil de la vida de un adulto .Es pues lógico que sientan angustia y desconcierto por enfrentarse a una realidad para la cual no están preparados y es por esto que la finalidad de esta información es arrojar en lo posible una luz en ese túnel oscuro en el que a veces puede convertirse la educación de los hijos, y el que muy a menudo los padres se encuentran solos y sin ayuda.

Por eso, ¿se deben poner límites? ¿Cómo debo reaccionar ante mis hijos? ¿ No es mejor ser un buen colega? Estas son las preguntas que durante muchos años he oído a la gran mayoría de padres. Recuerdo a más de una madre comentar que nadie les había dicho que los niños vienen sin el libro de instrucciones, y que realmente era muy difícil la tarea que les venía encima. Evidentemente esta información no será como un manual de funcionamiento, entre otras cosas porque cada uno de sus hijos, es único e irrepetible. Sólo podremos entonces dar una serie de pautas, de conductas a seguir ante circunstancias concretas y espero que les sirva de ayuda en la tarea más difícil, pero también más hermosa del mundo: Educar a los hijos.

¿Por qué son necesarios los límites?

Porque el niño se siente seguro y protegido Porque las normas les ofrecen una estructura sólida a la que aferrarse y son una referencia. El niño ve que los padres son fuertes y consistentes y se sentirá mucho más inclinado a identificarse con ellos. Ayudan al niño a tener claros, determinados criterios sobre las cosas y son referencias constantes. Enseñan al niño que debe renunciar a veces, que debe aceptar el no y es una forma de enseñarle a enfrentarse luego a las frustraciones de la vida. El niño aprende valores: (orden, respeto, tolerancia)

Los niños necesitan que tú les pongas límites para que ellos puedan reconocer y respetar los límites de otras personas. Sino no sabrán distinguir claramente lo que deben o no hacer, lo que está bien y mal.Al poner límites, les protegemos de muchos de los riesgos que todos tememos, de las adicciones, de alcoholismo, drogas o comportamientos delictivos, puesto que les enseñamos a cumplir unas normas, un orden y un respeto, siempre desde el afecto y la congruencia. Los límites le enseñan a organizarse y a tener buenos hábitos que serán un valor seguro para su vida.

Si esto es así ¿porqué no ponemos límites a nuestros hijos? Los estilos educativos oscilan como tantas otras cosas como un péndulo. Nuestro estilo educativo ha ido desde una disciplina exagerada, restrictiva y represora (la letra con sangre entra) hasta el otro extremo en el que todo está permitido, y donde los padres pasan a ser colegas de sus hijos. En la actualidad la educación que se basa en la autoridad nos horroriza. La palabra “disciplina" y autoridad es equiparada normalmente a las palabras castigo y represión, y la evitamos por miedo a parecer unos padres anticuados, reaccionarios. Suena a coacción y a dominio, a prohibición que no tiene nada que ver con la democracia en la que vivimos. Sin embargo la palabra autoridad se deriva del verbo latino "augere", que quiere decir ayudar a crecer y esta es en realidad la meta de cualquier padre.

¿Qué tipo de padres no sabe imponer límites adecuados?

  • Padres que han tenido una educación autoritaria y restrictiva, que han sido humillados o maltratados de alguna forma. Estos padres quieren ser diferentes para con sus hijos, desean actuar de forma totalmente diferente y son padres que han desarrollado un cierto temor a la autoridad. Están bloqueados y no saben actuar con firmeza por miedo a reproducir el estilo educativo que ellos han “sufrido". La consecuencia es una nula exigencia hacia sus hijos para que no se sientan como ellos se han sentido. No quieren ser violentos ni distantes, desean complacer todos los gustos de sus hijos, aun a costa de grandes sacrificios.
  • Padres que pasan por situaciones críticas: Los límites se pierden en situaciones críticas como un divorcio, ya que los padres pueden tomar la actitud de sobre-proteger desde el dolor o desde la culpa. Todos sabemos cuántas veces se utiliza a los niños para hacerle daño al ex cónyuge, y eso implica muchas veces tener estilos educativos totalmente contrarios, intentar ganarse al niño, “comprando" su cariño a base de no establecer límites. Es básico que los padres separados sepan que deben estar de acuerdo en la educación de los hijos.
  • Padres con poco tiempo. Otro factor que ha jugado un papel relevante es el hecho del breve tiempo que dedican los padres a sus hijos, por asuntos laborales. Estos padres delegan la educación en los colegios. Ellos simplemente se dedican a pasar con ellos buenos ratos, y su propio sentimiento de culpa hace que caigan en la trampa de no poner límites ni reglas, puesto que como en el caso de los padres separados, también tratan de compensar la falta de tiempo, de afectividad hacia sus hijos, con un exceso de permisividad puesto que sienten que sus hijos están carentes de la atención y el cariño que deben darles.
  • Padres inseguros y con poca autoestima, que desean ser aceptados por sus hijos, y que no confían en sus propias decisiones ni en su capacidad para defenderlas. Por tratarse, en algunos casos, de personas inseguras lo único que tratan es el ser aceptados por sus hijos.
  • Padres que discrepan en la educación de sus hijos: es decir, también se trata papás y mamás que tienen, entre sí, opiniones distintas sobre un mismo asunto y suelen desacreditar al otro delante del niño . No existe respeto entre ellos y tampoco son coherentes. Nunca se apoyan y el niño va jugando con uno o con otro, dependiendo de lo que trate de conseguir. Si la madre le dice a su hijo que no vea más la televisión y dice NO, el padre dice SI o trata de convencerla.
  • Padres superprotectores y que miman exageradamente: Temen tanto por sus hijos que no les llegan a poner límites, puesto que en realidad ellos están siempre detrás de él. No le dejan enfrentarse a nada, siempre han estado volcados en el niño y cuando éste tiene que enfrentarse a la vida, se encuentra sin recursos y puede que en la adolescencia presente crisis patológicas, para romper el cordón umbilical que le une a unos padres para quienes ha sido siempre el centro de su vida. Estos padres no le niegan nada al niño, viven por y para él, y acaban no pudiendo controlar sus exigencias.
  • Padres inmaduros con miedo al enfrentamiento. Es imposible educar sin intervenir. En ocasiones esta falta de autoridad, esconde también un deseo de no tener conflictos. Sabemos que el niño no aceptará de buen grado nuestra negativa. Resulta más cómodo no luchar contra él y permitirle que haga lo que quiera sin ponerle demasiados impedimentos. No viven para el niño como los padres superprotectores, sino que bajo el pretexto de no “ traumatizar" o no frustrar al niño esconden realmente su falta de autoridad, cuando no es simplemente por comodidad e inmadurez para la paternidad. Este es quizás el error más frecuente en la actualidad. Todos conocemos los padres que dejan que sus hijos hagan siempre lo que quieran aunque eso conculque los derechos de los demás, o de ellos mismas. Consienten comportamientos violentos o de falta de respeto, porque son muy pequeños, padres que disculpan siempre el comportamiento del niño (está cansado) o que echa la culpa a los demás, (empezó el otro niño), y que instauran de esta forma el germen de la mala educación... de esta forma mientras son pequeños aún tienen un cierto control que pierden totalmente en el momento de la adolescencia que es cuando recurren al especialista ante el comportamiento y la conducta del joven tirano.
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Escrito por

El Carajo

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