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Síndrome compulsivo alimenticio

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Desde hace ya varios años, se oye hablar con mucha frecuencia de los trastornos relacionados con la alimentación, especialmente de la anorexia y la bulimia.

26 FEB 2015 · Lectura: min.
Síndrome compulsivo alimenticio

Desde hace ya varios años, se oye hablar con mucha frecuencia de los trastornos relacionados con la alimentación, especialmente de la anorexia y la bulimia.

Muchos habremos conocido de cerca a personas que las han padecido, o habremos oído hablar de sus síntomas y manifestaciones. Igualmente, la repercusión social ha sido grande y los medios de comunicación se han hecho eco de ellos en innumerables ocasiones.

En cambio, con otros problemas relacionados también con la alimentación no ocurre lo mismo, como es el caso del síndrome compulsivo alimenticio (este síndrome ha sido recientemente reconocido como un trastorno de la alimentación), y ello, a pesar de que la incidencia es muy superior al de la bulimia y la anorexia. Afecta, al igual que éstas, mayoritariamente a mujeres.

Se caracteriza por la presencia frecuente, de atracones (como promedio dos veces por semana), con sensación de perdida del control y acompañados de un profundo malestar.

Además se pueden dar tres o más de los siguientes síntomas:

  • Ingerir grandes cantidades de alimentos
  • Comer hasta sentirse desagradablemente lleno. En ocasiones con dolor abdominal.
  • Ingesta con gran voracidad. Normalmente en un tiempo corto, por lo tanto, de forma rápida.
  • Normalmente se come a escondidas, cuando la persona está sola.
  • Aparición posterior de sentimiento de culpa, ineficacia e incapacidad.

Las personas que padecen este síndrome generalmente han intentado hacer dieta en muchas ocasiones (entre un 15 y un 50% de las que hacen dieta, tienen este tipo de problema). A veces con éxito, pero aun en estos casos, sólo temporal y pasajero. Una y otra vez vuelven a recuperar el peso perdido o, al menos, parte de él. Iniciando así un círculo vicioso del que resulta difícil salir.

Los comedores compulsivos suelen tener un auto- concepto distorsionado, una percepción de sí mismos pobre, sujeta y condicionada a la imagen corporal. Los logros y fracasos están mediatizados por el hecho de "estar gordo o delgado". En muchas ocasiones, el sobrepeso sirve de parapeto detrás del que esconderse para no hacer frente a situaciones que resultan difíciles de abordar. En estas personas se da una marcada dificultad en el manejo de la ansiedad, (presente siempre en el problema) y los conflictos emocionales. Situaciones cotidianas se convierten con frecuencia en una fuente generadora de malestar (Comprar ropa, las relaciones sociales, etc). A través de la comida se calman y canalizan las emociones negativas, que muchas veces comportan un malestar insostenible y así se inicia otro circulo vicioso en el que se come para paliar una tensión, generando con esta acción un dolor y tensión mucho mayores a la postre.

Comer compulsivamente afecta de manera integral a quien lo padece, teniendo consecuencias tanto físicas, como psicológicas. Por esta razón, el tratamiento también deberá ser integral. Deberemos abordarlo desde distintos aspectos: físico, psicológico y educacional. En primer lugar, tendremos que procurar una nueva reorganización de la comida. En muchas ocasiones hay que aprender de nuevo a comer. Una dieta excesivamente restrictiva genera tales carencias nutricionales y tal presión psicológica que propicia la posibilidad de que se produzca un atracón. Por ello, mantendremos un ritmo de ingestas regulares y suficientes.

Otro objetivo primordial será aprender a discriminar las sensaciones de hambre y saciedad, lo que en parte vendrá dado como consecuencia de la regularidad en las comidas. Será prioritario aprender a separar los sentimientos negativos (rabia, aburrimiento o insatisfacción) y las carencias afectivas, de la comida, diferenciándolos entre sí. Para ello, buscaremos la manera de detectarlos y vías por las que poder canalizarlos. Al mismo tiempo aprenderemos las técnicas para el manejo de la ansiedad y el estrés. Identificar las situaciones generadoras de ansiedad y desarrollar habilidades en la resolución de conflictos.

Todo ello, sabiendo que este tipo de problemas tienen una solución. Es importante tomar conciencia de la importancia que tienen y no aceptar como inevitable una situación que nos resta bienestar social, familiar y personal.

Cristina Migoya Calvo-Sotelo

Escrito por

Centro de Tratamiento Psicológico Migoya

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