¿Soy adicto/a al amor?

¿Qué es la adición al amor? ¿En qué se diferencia del amor romántico? ¿Cuáles son las causas y características de esta adicción y qué puedo hacer para resolver el problema?

16 MAY 2018 · Lectura: min.
Encarni Muñoz Psicoterapia

Aparentemente ser adicto/a al amor no parece algo negativo, de hecho, tiene un punto poético que de entrada parece bonito. No obstante, padecer esta adicción puede ser altamente autodestructivo y perjudicial, como cualquier otra droga u adicción que se precie.

Empecemos por el principio: ¿Qué significa ser adicto/a al amor?

La adicción al amor, como cualquier otra adicción, consigue que la persona se descentre de sus insatisfacciones, aspectos de su identidad que no son deseados o situaciones vitales negativas, centrando así su atención en la adicción en sí, en este caso, el amor. Es decir, sería como el objetivo de una cámara que hace zoom en un detalle obviando todo el resto del paisaje.

Hay estudios científicos que han demostrado que las zonas del cerebro que se activan cuando alguien está enamorado son las mismas que las que se alteran cuando alguien consume algún tipo de droga. Así, se puede decir que la adicción al amor es otro tipo de droga ya que se activan del mismo modo los circuitos de recompensa, se genera sensación de euforia, se producen cambios súbitos de humor, disminuye el apetito y aparece el miedo o temor a la pérdida de lo que genera esa sensación. Además, se producen pensamientos obsesivos recurrentes con el objetivo de seguir teniendo la droga (el amor en este caso) y una negación de las cualidades negativas de la persona exaltando los rasgos positivos produciéndose así una alteración de la realidad.

Todo esto que estoy explicando en realidad es lo que sucede cuando nos enamoramos, y no por eso nos convertimos en obsesos del amor.

Entonces, ¿qué hace que alguien se vuelva adicto?, y... ¿qué características tiene la adicción al amor?

  1. Búsqueda de la etapa de enamoramiento: Como ya sabemos, el amor tiene diferentes fases y la primera de ella es la del enamoramiento. Esa fase es la "adictiva", en la que parecemos otras personas porque sólo pensamos en ese alguien a quien deseamos, estamos como cegados y las emociones están a flor de piel. Esa fase es la que genera la adicción al adicto al amor. Así pues, esta persona buscará una y otra vez estar en esta fase y cuando la relación de pareja se haya estabilizado, se producirá aburrimiento y buscará otra persona con la que volver a sentir lo mismo.
  2. Las relaciones de pareja son breves e intensas: Como consecuencia del punto anterior, los adictos al amor no tienen relaciones duraderas, sino breves pero muy intensas. Suelen ser relaciones del estilo de las películas románticas o culebrones de sobremesa, por lo que el estado de ánimo se ve muy alterado por el enamoramiento pero también por el desamor y la ruptura sentimental.
  3. Pueden aparecer infidelidades: Esa búsqueda incesante de la adrenalina del flirteo y la seducción puede llevar a infidelidades, ya que hay un componente impulsivo y poco reflexivo producido por la búsqueda de sensaciones y del circuito de recompensa inmediato.
  4. El enamoramiento se produce muy rápido: No suelen ser personas exigentes en cuanto a las cualidades que debe tener la pareja. De hecho, muchas veces ni se cuestionan o plantean qué quieren que tenga su relación. El único requisito es poder experimentar esa sensación de montaña rusa.
  5. Hay un miedo intenso a la soledad: Cuando una relación acaba, no suelen pasar muchas semanas hasta que inician una relación nueva. La adicción al amor es algo que lleva a la persona a no estar nunca sola, ya que estar solo/a significaría pensar en sí mismo/a y quizás se tendría que enfrentar a cosas que no le gustan de él/ella. Mientras hay alguien en quien pensar, no se piensa en uno mismo.
  6. Hay un abandono total de la vida propia: Cuando están en pareja, todo gira en torno a ella. Dejan de lado las amistades, familia, aficiones propias, rutinas... Todo cambia y se abandona. Es una apuesta de todo o nada constante. Este hecho también refuerza que no se estén periodos largos sin pareja, ya que eso significaría reconstruir toda la vida autónoma que se abandonó.

¿Es lo mismo ser adicto al amor que tener dependencia emocional?

La respuesta es un NO rotundo. Sí que comparten rasgos pero la diferencia principal es que la persona dependiente emocional se aferra a alguien, esté bien o no esté bien la relación, se esté en la fase de enamoramiento o sea una relación de pareja estabilizada. Sin embargo, el adicto al amor lo que busca es esa sensación de la primera fase y suele costarle poco cambiar de pareja, muchas veces porque se enamora de otra persona estando aún en la relación anterior y cambia sin grandes sacrificios.

¿Cuál es el origen de la adicción al amor?

Generalmente el origen se da en la primera infancia. Las personas que desarrollan tanto dependencia emocional como adicción al amor suelen ser personas que durante la infancia no recibieron un apego seguro por parte de sus cuidadores principales y no se produjo una relación de amor y cuidados a nivel emocional. Así, la sensación es de abandono, no necesariamente físico sino emocional, la persona vive invalidaciones recurrentes y se siente poco querido y valorado por sus cuidadores principales desarrollando en la vida adulta la necesidad de llenar ese vacío que no llenaron sus padres a través de la búsqueda del amor romántico.

¿Qué puedo hacer si sufro adicción al amor?

Como cualquier otra adicción, es muy difícil dejarla sin ayuda profesional. Lo mejor es acudir a un psicólogo o psicoterapeuta especialista en tratar estos temas y que tenga una orientación preferentemente sistémica y/o constructivista. El tratamiento se debe centrar en descubrir el origen de la carencia afectiva y trabajarla así como desarrollar recursos que doten a la persona de habilidades para el autocuidado, la reparación de su área social, familiar, de aficiones, etc y la mejora de su autoestima y autoconcepto.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº16918

Escrito por

Encarni Muñoz Psicoterapia

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