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Una cama para tres

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Los miedos personales, la sobreprotección o un problema en la pareja que se quiere ocultar puede llevar a los hijos a dormir hasta una edad avanzada con los padres. Desde Clínica Garoz cuentan más sobre esta problemática y sus soluciones.

12 nov 2013 · Lectura: min.
Se dan casos en los que los hijos de entre 20 y 25 años siguen durmiendo con los padres.

Nos encontramos en la consulta de Clínica Garoz muchas parejas que tienen a sus hijos durmiendo con ellos. Este tema les supone mucha controversia y hay que analizar cada caso ya que no se puede generalizar. No siempre la solución aplicada por una familia sirve para otra.

Hay que diferenciar las distintas etapas por las que pasa un niño, no estamos hablando del colecho, la etapa del lactante, sino cuando el niño va creciendo y nosotros seguimos teniendo el mismo hábito, aunque nuestro hijo tenga otras necesidades.

Pensemos primero: ¿Para qué está mi hijo en mi cama? ¿Qué función cumple? La decisión de que mi hijo duerma con nosotros viene dada por diferentes razones:

  • Los estilos de crianza transmitidos de padres a hijos
  • Los miedos personales
  • La sobreprotección
  • La relación de pareja, por comodidad y mejora del descanso
  • Por falta de habilidades a la hora de poner limites e instaurar rutinas, etc.

De lo que hoy queremos hablar es de casos que nos encontramos donde chicos y chicas a partir de 7 u 8 años y hasta los 20 ó 25 años siguen durmiendo con sus padres. Esto implica, por un lado, que su despertar sexual lo unirán con los padres, identificando esa sexualidad a través de ellos.

No es raro encontrarnos adolescentes que duermen con los padres incluso sin ropa interior. No sé si nos hemos parado a pensar que existen poluciones nocturnas, erecciones, sueños sexuales que estamos compartiendo con nuestros hijos. Esto puede conllevar que nuestro hijo/a tenga mayor dificultad a la hora de diferenciarse con respecto al otro, es decir, a saber marcar los límites con respecto a sí mismo y a los demás, a respetar el espacio individual de cada uno, a guardar su propia intimidad y a desarrollar una correcta actitud en pareja.

Por otro lado a veces tenemos que ser conscientes para saber qué nos está pasando como padres/pareja para mantener a nuestro hijo en la cama.

¿Acaso el hueco ya estaba hecho?

Foto: Instituto de Neurorehabilitación Infantil Inpaula

Escrito por

Clínica Garoz

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