Vacaciones con niños, ¿hay que permitir que se aburran?

Intentamos evitar el aburrimiento porque es una emoción negativa, pero nos estamos dañando a nosotros mismos y a nuestros hijos al hacerlo. Descubre porqué en el siguiente artículo.

3 AGO 2017 · Lectura: min.
Encarni Muñoz

Tendemos a evitar el aburrimiento, es una emoción que nos hace sentir mal, pero no todo en ella es negativo. Solemos sobre-estimularnos, nos cargamos de cosas para hacer a lo largo del día y no permitimos que aparezca esta emoción. Es por este motivo que hoy voy a hablaros sobre los beneficios del aburrimiento enfocado a los niños.

Ahora que vienen las vacaciones de verano es normal cargar a los niños de actividades y cosas para hacer con el objetivo de que no se aburran y también en parte para que no nos molesten y podamos así disfrutar también nosotros de nuestras vacaciones.

Los niños tienen 3 meses de vacaciones que se pueden hacer muy largos si no hay nada con lo que entretenerse. Es bueno estimular a los niños y conseguir que no desconecten completamente de su rutina y es por ello que va bien que hagan algo de deberes de verano o que estén en algún campamento o esplai. Estas tareas ayudan a que los niños no alteren demasiado sus ritmos de sueño y vigilia y tengan la rutina de hacer algo cada día. Ahora bien, los padres que apuntan al niño al esplai por la mañana y por la tarde a alguna actividad más, están sobre-estimulando al niño y no le están permitiendo explotar su parte más creativa.

¿Por qué es bueno aburrise?

El cerebro de cualquier ser humano está en continuo funcionamiento. Si estamos siempre haciendo actividades no le permitimos al cerebro buscar soluciones a los problemas y simplemente vivimos actuando en base a los estímulos que tenemos delante. Por tanto, el principal beneficio del aburrimiento es que fomenta nuestra creatividad. Cuando estamos aburridos empezamos a darle rienda suelta a nuestra imaginación y ahí es cuando aparecen grandes ideas, ya que la creatividad requiere tiempo. Recordemos que los artistas suelen encontrar la inspiración en momentos curiosos como antes de irse a dormir o cuando sufren insomnio, en épocas de apatía (falta de ganas de hacer cosas) o incluso en momentos depresivos de sus vidas. Con esto no quiero decir que haya que dejar que los niños se depriman, ni mucho menos, pero sí que hay que dejar espacios de tiempo sin hacer nada para que se aburran y se permitan ser más creativos. Si los niños lo tienen todo no crearán nada.

Al fomentar la creatividad estamos propiciando a su vez:

  • La flexibilidad a nivel cognitivo: Si el niño está aburrido valorará más alternativas o soluciones a sus problemas o preocupaciones y eso hará que pueda lograr mejores respuestas.
  • Se potencia la tolerancia a la frustración: Ya os he comentado en anteriores artículos que es importante frustrarse. No lo podemos tener todo en la vida, ya que la vida a veces es injusta. Si no nos aburrimos no aprendemos tampoco esa lección. A veces es necesario aburrirse para tolerar que no todo nos puede salir bien.
  • Nos vuelve más pacientes: Los niños que se aburren están dotados de más paciencia que los que están sobre-estimulados, los cuales son mucho más exigentes con los demás y buscan constantemente el propio beneficio.
  • Ayuda a que seamos más resolutivos: Tener más tiempo hace que pensemos más, y por tanto, podemos resolver mejor los problemas. Si los niños no se aburren, no tienen un problema, y entonces no aprenderán a buscar soluciones, esperarán a que las soluciones vengan dadas.
  • Potencia la imaginación: Si uno está aburrido y no tiene grandes recursos tiene que imaginar qué puede hacer para salir del aburrimiento. Los juegos como la rayuela o las chapas seguro que fueron fruto del aburrimiento y de la falta de recursos económicos.
  • Nos permite escucharnos más y ser más emocionales: Cuando los niños tienen más tiempo para ellos también tienen más tiempo para ser conscientes de lo que sienten. Así, se fomenta la liberación emocional y la conciencia de las propias emociones.
  • Autonomía personal y pensamiento propio: Al aburrirse ayudas a que tus hijos piensen por ellos mismos, a encontrar sus propios recursos, a ponerse metas propias, a inventar planes y proyectos y luchar por llevarlos a cabo.

Por tanto, este verano no sobrecargues a tus hijos, está bien que tengan una cierta rutina pero deja que se aburran y no les busques soluciones. Cuando te digan: "papa/mama, me estoy aburriendo, ¿qué hago?", no les des una solución, deja que la encuentren por ellos mismos y fomentarás que sean personas creativas y con auto-regulación emocional.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº 16918

Escrito por

Encarni Muñoz Psicoterapia

Ver perfil
Deja tu comentario

últimos artículos sobre psicología infantil