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Violencia doméstica

<strong>Artículo revisado</strong> por el

Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

La violencia de género, doméstica, es una de las lacras de la sociedad actual. Ensombrecida en estos momentos por la crisis económica, todos tenemos constancia de su existencia.

5 mar 2014 · Lectura: min.

La violencia doméstica comporta graves riesgos para la salud de las víctimas tanto a nivel físico como psicológico y el impacto emocional que genera esta situación es un factor de desequilibrio para la salud mental tanto de las víctimas como de los convivientes.

Formas de violencia:

Física: Lesiones corporales infringidas de forma intencional: golpes, quemaduras, agresiones con armas, etc.

Psicológica: Humillaciones, desvalorizaciones, críticas exageradas y públicas, lenguaje soez y humillante, insultos, amenazas, culpabilizaciones, aislamiento social, control del dinero, no permitir tomar decisiones.

Sexual: Actos que atentan contra la libertad sexual de la persona y lesionan su dignidad: relaciones sexuales forzadas, abuso, violación.

De todos es sabido, tristemente sabido, que en los casos de violencia de género es la mujer la víctima más general, la de siempre, la normal. La muerta es ella. Esto es debido, sin entrar todavía en causas o concausas o antecedentes, o lo que sea, en que la mujer maltratada responde a un perfil personal y conductual muy marcado que le impele a no actuar en la mayoría de las ocasiones (no defenderse de la situación). Este perfil (Echeburúa, 1998) se caracteriza por:

  • Baja autoestima
  • Asertividad deficiente
  • Asumen conductas de sumisión
  • Aumentan o empiezan a consumir alcohol y/o fármacos
  • Expresan sentimientos de culpabilidad relacionados con las conductas emitidas para evitar la violencia, tipo:o Mentiro Encubrir al agresoro Aislarse familiar y socialmenteo Tener contacto sexual sin su consentimientoo Consentir el maltrato e, incluso,o Consentir agresiones sexuales hacia sus hijos.

Si atendiéramos a este tipo de perfil quizás las cifras cambiarían, y los estereotipos con ellas.

Lo que significa “romper con los estereotipos sociales” no es harina de otro costal si estamos hablando del nivel psicológico para llevar la contra a una conducta arraigada hasta la médula cultural de este país de piel de toro. Amplios tratados así lo dicen y no los debatiremos aquí.

Los estereotipos no son otra cosa que eso, estereotipos: formatos que usa nuestro cerebro para realizar una de las funciones que más le gusta hacer- ahorrar esfuerzo para ahorrar energía. Nuestro cerebro funciona con resúmenes de todo. Un resumen es bueno para ahorrar trabajo pero todos sabemos que son difíciles de hacer bien pues casi siempre se pierde información por el camino. Difíciles de hacer, de que no pierdan información y de recuperar después. Pero son joyas para el funcionamiento eficaz y eficiente de nuestro Sistema Nervioso Central.

Una definición oficial de estereotipo es que “se trata de un cuadro mental que nos forjamos de una persona o un grupo de personas” (Lippmann, 1922). Dicho de otro modo. Nos enfrentamos cada día a tantos datos que nuestro cerebro debe resumirlos para poder abarcarlos y trabajar con la información.

Romper algo tan rígido es tarea muy difícil. Además, cabe señalar para empezar, que los estereotipos forman parte de nuestras actitudes (Lippmann, 1922:16) y éstas de nuestra identidad. Modificar actitudes es algo muy complejo. Aunque no siempre actuamos según ellas, remarcado sea el dato. 

Aunque aquí haya que señalar, tristemente, que las estadísticas sobre maltrato (VD, señalo) en el mundo, y particularmente en España, son escalofriantes o, cuanto menos, espeluznantes. 

La incidencia real de este problema es desconocida. Conocemos cifras del número de denuncias presentadas en España por esta causa y el de mujeres que murieron a manos de su cónyuge o pareja.

La diferencia en los datos de mujeres fallecidas entre los presentados por el Ministerio del Interior y la Asociación de Mujeres Juristas Themis, es debida a que en el M. de Interior solo se registran aquellos en los que se sabe de forma inmediata la identidad del agresor como autor de los hechos y cuando constatan la muerte el día que se registran los hechos. Sin embargo, en la asociación Themis se hace seguimiento de los casos, incluyendo fallecimientos diferidos pero a consecuencia de la agresión. 

Por Comunidades Autónomas las que presentan una mayor tasa de denuncias por maltrato por millón de habitantes (año 2000) según fuentes del Ministerio del Interior, son Ceuta y Melilla (5200), Canarias (2170) Madrid (1490) y Andalucía (1310), siendo Navarra (500) y Aragón (670) las de tasas mas bajas.

En una macroencuesta realizada por el Instituto de la Mujer8 (2000), con una muestra de 20.552 mujeres mayores de 18 años, encuentran que el 12,4 % de las mujeres están en situación objetiva de violencia en el entorno familiar (según los criterios de maltrato utilizados a través de indicadores). 

Estos datos, proyectados a la población española, significan que 2.090.767 mujeres están en situación objetiva de violencia familiar. En 1.551.214 el maltrato es por parte de su pareja.

Sin embargo, llama la atención que tras preguntarles sobre si habían sufrido malos tratos en el último año, solo la tercera parte de ellas se consideraba a si misma víctima de maltrato. Estas diferencias entre los casos detectados a través de indicadores y la percepción subjetiva de VD, refleja la “tolerancia” ante las situaciones de maltrato por parte de la mujer en las relaciones de pareja.

Escrito por

Brain's-Cf

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