Y tú ¿que dirección eliges?

En este artículo hacemos especial énfasis en la importancia de los valores como direcciones valiosas para padres y madres a la hora de relacionarse y educar a hijos/as.

14 SEP 2017 · Lectura: min.
Y tú ¿que dirección eliges?

En diferentes charlas, talleres y cursos en los que trabajamos con madres y padres, una de las mayores preocupaciones que manifiestan es como pueden promover conductas adaptativas en sus hijos/as. "¿Cómo lo hago para que…estudie, recoja su habitación, colabore en casa, se asee, etc.? ¿Y qué hago cuando…me dice que no, que ahora va (y pasan varios "después" y todo sigue igual)…? Seguidamente, aparecen respuestas como "es que ya no sé cómo castigarle" o "es que se lo he quitado todo pero no parece importarle" o "con él/ella no funciona nada, hemos probado con premios, castigos, razonando, regañando…"

Muchas veces, a los padres y madres, solo hace falta recordarles como enseñaron, por ejemplo, a sus hijos/as a vestirse. Desde que necesitaron toda la ayuda hasta que lo consiguieron por si solos/as. ¿Cómo fue el proceso? Tomaros unos minutos para recordarlo... Generalmente, las respuestas que se incluyen son: con mucha paciencia e ilusión, actuando mamás y papás (y hermanos/as) como modelos, ayudándoles, inicialmente, en el proceso y con muchas descripciones sobre cómo hacerlo, con mucha amabilidad y sonrisas, eliminando poco a poco las ayudas, con muchos elogios y alegría por ir avanzando, recordándoles cuan mayores se estaban haciendo y por consecuencias naturales como "cuando me visto salgo a la calle (parque, el cole, a comprar, a casa de los/las abuelos/as…)".Cuando les preguntamos si había castigos de por medio, regañinas o gritos, en general, comentan que no.

Acabamos de dar pistas sobre cómo crear condiciones para que se den y se fortalezcan determinados comportamientos. Pero como no hay varitas mágicas ni recetas que funcionen igual para todas las familias, nos gustaría hablar sobre algo que está a la base de cualquier "receta", "técnica" o "herramienta": la importancia de la relación, la importancia de que haya un vínculo familiar fuerte. Porque solamente desde ahí, se podrán conseguir objetivos importantes, solamente desde ahí se podrá educar y aprender. Veamos a que nos referimos.

En consulta vienen muchas familias con un PROBLEMA que se ha convertido en el centro, en el eje familiar. Esto les está costando la relación. La atención está focalizada en lo negativo y se perciben cada vez más alejados porque han entrado en una dinámica de regañinas, peleas, discusiones, castigos, y aunque se dan cuenta de que no funciona persisten en la misma dinámica. No saben cómo salir de esta trampa. Invertir el proceso no es fácil ya que hay que desandar un camino por el que se ha transitado durante mucho tiempo, pero creemos que merece la pena porque, al final, todas las familias con las que trabajamos quieren para sus hijos/as lo mismo: que sean felices y que sean buenas personas.

Hagamos ahora un ejercicio. Con seguridad, muchos de nosotros hemos tenido experiencias con jefes autoritarios y jefes participativos. ¿Cuáles son las características?

El primero, podríamos definirlo como "el ordeno y mando", crítico y con poca capacidad para motivar, al que le cuesta reconocer el esfuerzo que hay detrás de determinadas acciones, que no tiene en cuenta las opiniones de sus empleados/as, que chilla e impone, que no atiende a las necesidades de sus empleados/as… (Añadid según vuestras experiencias)... ¿Cuáles son las consecuencias en sus trabajadores/as? Miedo, estrés, ansiedad, poca motivación, sin espacio para la creatividad… (Añadid según vuestra experiencia)…y ahora una pregunta ¿haríais horas extras si fuera necesario por ese/a jefe/a? Aquí las respuestas varían. Unos dicen no. Otros dicen sí, pero la cuestión es que responden que por miedo a perder el empleo. ¿Es esa una motivación deseable?

Veamos ahora al/la jefe/a participativo/a. ¿Cuáles son sus características? Parece ser una persona que tiene claro que es lo que quiere y hace partícipes a sus empleados/as, que sabe valorar los esfuerzos al margen del resultado entendiendo que los errores forman parte de la vida (lo cual no significa que no se deba trabajar en ellos). Sabe escuchar y tiene en cuenta sus opiniones. Se preocupa porque sus empleados/as estén motivados/as… (Añadid vuestra experiencia)… ¿Cuáles son las consecuencias en los/as trabajadores/as? Alta motivación, seguridad y confianza, aportación de ideas, mayor rendimiento, mayor compromiso con la empresa… (Añadid vuestra experiencia)…A la pregunta de si harían horas extras, la respuesta general es sí. Y, además, la motivación que hay detrás de ese si es muy importante: porque creen en ese proyecto, porque entienden que eso también será bueno para ellos/as y será reconocido y les ayudará a crecer. Hay compromiso. ¿Es una motivación deseable?

Y ahora, imaginemos que nuestra familia fuera una empresa ¿Qué tipo de jefe/a eres? ¿Hacia dónde tiendes a ir? Y lo más importante, ¿Qué clase de jefe/a quieres ser?

Al igual que nosotros trabajamos mejor en un clima laboral propicio, los niños y niñas desarrollan conductas más adecuadas en ambientes más positivos. ¿Por qué iba a ser diferente?

Valorar ser un/a buen/a jefe/a es un viaje que no tiene fin, es un horizonte. Uno nunca puede llegar al horizonte, siempre hay más. Y sin embargo, todos los días hay decenas de oportunidades para comportarnos en dirección a ese horizonte (prestando atención, permitiendo que tome responsabilidades, escuchando, haciendo de modelos, jugando, ayudando, compartiendo, valorando esfuerzos, celebrando resultados, acompañando en las frustraciones…).

Pero… ¿cómo hacerlo? Nosotros hablamos que hay una regla que nos gusta aplicar: menos es más. Es decir, mejor plantearse objetivos pequeños y concretos, escritos en positivo que plantearse grandes cambios. No más de tres por semana. Por ejemplo, podría ser: dedicar 5 minutos diarios a jugar con mi hijo/a después de las tareas (si eso no lo hago actualmente). Respirar hondo y mantener un tono de voz bajo cuando mi hijo/a enfadado/a me grite, cuando salga de la escuela escuchar lo que tiene que contarme,... (Añade aquellos que sean valiosos para ti, que te lleven hacia tu horizonte)…

Muchas madres y padres plantean que eso suena muy bien pero que va a ser difícil. Nosotros les invitamos a cambiar el pero por un y: eso suena bien y va a ser difícil. Afirman que seguro que se equivocan, que ellos/as son de una forma u otra. En este punto, les hacemos caer en la cuenta que en ningún caso estamos hablando de comprometerse con un resultado concreto, sino más bien con ir en una dirección. La que ellos/as hayan escogido libremente. Desde nuestro punto de vista, equivocarse forma parte del viaje. Tomar un desvío equivocado no implica que nuestro horizonte haya cambiado. Por tanto, cuando uno se equivoca, se puede preguntar ¿hacia dónde quiero ir yo? Si el horizonte sigue siendo el mismo, solamente debemos tomar el siguiente desvío y volver a ir en la dirección valiosa.

¡BUEN VIAJE!

Rebeca Martín García. Licenciada en Psicología. AO7148

Sergio Pallás Sanz. Licenciado en Psicología. AO07820

Centro de Psicología Actívate

Escrito por

Actívate Centro de Psicología

Ver perfil
Deja tu comentario

últimos artículos sobre terapias familiares