Adicción al azúcar y a la comida

Realizada por Andro · 25 feb 2026 Adicciones

Hola, mi nombre es Angie, desde los 12 años que mi madre me dijo que era adoptada, comencé a comer descontroladamente, dulce para ser más precisa, actualmente tengo 25 años y no logro controlar la adicción por el dulce y la comida, lo que me lleva a baja autoestima, sobrepeso y pocas ganas de vivir!

Respuesta enviada

En breve comprobaremos tu respuesta para publicarla posteriormente

Ha habido un error

Por favor, inténtalo de nuevo más tarde.

Mejor respuesta 27 FEB 2026

Hola Angie,

Gracias por compartir algo tan personal y que estás sufriendo ahora mismo.
No empezaste a comer dulce “porque sí”, sino que empezaste a hacerlo justo después de una experiencia que pudo ser profundamente desestabilizadora, enterarte a los 12 años de que eras adoptada.
A esa edad, la identidad es muy frágil, y una noticia así puede remover preguntas muy profundas:
¿Quién soy? ¿Por qué no me lo dijeron antes? ¿Me abandonaron? ¿No soy suficiente?
Muchas veces, cuando esas emociones no se pueden expresar o entender, el cuerpo busca una vía rápida para calmar el dolor que sentías.
El azúcar funciona como anestesia emocional: activa dopamina, genera alivio inmediato y da una sensación momentánea de seguridad.

Para poder comenzar a recuperar el control, podrías:

- Dormir bien, ya que el cansancio aumenta la necesidad de azúcar.
- Moverte todos los días aunque sea 20 minutos, porque el ejercicio regula ansiedad y estado de ánimo.
- Intentar trabajar tu diálogo interno, sin insultarte después de comer, ya que la culpa empeora el ciclo.
- Buscar apoyo profesional si sientes que sola no puedes. Recuerda que pedir ayuda es fortaleza, y no debilidad.
- Establece horarios fijos de comida. No improvises. Intenta comer cada 3–4 horas reduce los impulsos.
- No elimines el dulce de golpe., sino que intenta reducir las cantidades progresivamente para evitar ansiedad y efecto rebote.
- No tengas grandes cantidades de dulces en casa. Si no están disponibles, el impulso baja.
- Antes de comer por ansiedad, intenta esperar 10 minutos. Retrasar el impulso lo debilita.
- Identifica qué emoción aparece antes de comer: tristeza, soledad, enfado, vacío...Nombrarla, eso ya reduce su intensidad.
- Sustituye el impulso por otra acción breve, como: caminar, ducharte, escribir, respirar profundo.

Angie, has aprendido una forma de calmar el dolor, pero ahora puedes aprender otra más sana.
Esto se cambia con constancia, y voluntad, como sabes.

Te deseo mucho ánimo, fuerza y mucho ánimo en estos momentos.

Marita Galafate Domínguez
Psicóloga General Sanitaria
Terapia Presencial y Online

Marita Galafate Domínguez Psicólogo en Jerez de la Frontera

104 respuestas

1099 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

7 MAY 2026

Hola Angie, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.

Leyéndote, parece que la comida empezó a funcionar como una forma de calmar, llenar o anestesiar algo muy profundo desde aquel momento en que descubriste que eras adoptada. Y eso tiene sentido: a los 12 años, una noticia así puede remover identidad, pertenencia, miedo y dolor aunque en ese momento no supieras ponerle palabras.

Muchas veces el problema no es “falta de fuerza de voluntad”, sino que el dulce termina convirtiéndose en un regulador emocional.

Y cuanto más culpa, baja autoestima y desesperanza aparecen, más necesidad tiene el cerebro de buscar alivio rápido en la comida. Ahí se forma el círculo.

Lo importante es esto: no estás condenada a vivir así para siempre, aunque ahora lo sientas imposible.

Qué puedes empezar a hacer:
-Dejar de pelearte contigo desde el insulto o la culpa.
-Observar cuándo comes emocionalmente (soledad, ansiedad, vacío, tristeza).
-No hacer restricciones extremas, porque suelen empeorar los atracones.
-Trabajar el origen emocional, no solo el peso.

Otra cosa importante: cuando dices que tienes “pocas ganas de vivir”, eso merece ser atendido con cariño y seriedad. No deberías sostener esto sola.

La terapia psicológica puede ayudarte a:
-Entender la relación emocional con la comida.
-Trabajar la herida asociada a la adopción y la identidad.
-Romper el ciclo culpa-atracón-culpa.
-Recuperar autoestima y sensación de control real.

No eres débil ni “un caso perdido”. Hay mucho dolor detrás de esa conducta.

Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

Jesús Seijas Queral Psicólogo en Pozuelo de Alarcón

37 respuestas

39 votos positivos

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

21 MAR 2026

Hola Angie, lo que te pasa tiene mucho sentido si lo miramos desde tu historia y no solo desde la conducta con la comida. A los 12 años recibiste una información muy potente sobre tu identidad, algo que puede remover profundamente la sensación de pertenencia, de seguridad y de “quién soy”. Y muchas veces, cuando ese impacto emocional no se puede procesar del todo, el cuerpo busca una forma de regularlo. En tu caso, la comida —y en concreto el dulce— ha funcionado como una especie de alivio rápido frente a emociones difíciles.

No es que tengas “falta de fuerza de voluntad”, es que tu sistema ha aprendido durante años que el dulce calma, acompaña y tapa momentáneamente ese malestar interno. El problema es que ese alivio dura poco, y después aparece la culpa, la baja autoestima y el círculo se refuerza: malestar → comer → alivio → culpa → más malestar.

También es importante entender que esto no se soluciona solo intentando “controlarte más”, porque ese enfoque suele aumentar la sensación de fracaso. El cambio real empieza cuando dejas de pelearte con la conducta y empiezas a entender qué función cumple en ti.

En el fondo, no estás luchando contra la comida, estás intentando gestionar emociones profundas relacionadas con identidad, vacío o inseguridad. Y eso requiere otro tipo de trabajo, más emocional que conductual.

Un buen camino sería empezar a trabajar esto en terapia, especialmente desde un enfoque que integre la parte emocional y relacional. Poder darle un lugar a lo que significó para ti saber que eras adoptada, cómo te afectó y qué narrativa construiste sobre ti a partir de ahí, suele aliviar mucho la necesidad de compensar con la comida.

A la vez, poco a poco se pueden ir introduciendo cambios más prácticos, pero no desde la restricción rígida, sino desde aprender a identificar cuándo comes por hambre real y cuándo por emoción, y encontrar otras formas de regularte.

Lo que sientes —esa mezcla de descontrol, culpa y desánimo— no es un fallo tuyo, es un patrón que se ha ido consolidando durante años y que se puede modificar.

No estás atrapada en esto para siempre. Estás utilizando una estrategia que en su momento te ayudó… y ahora necesitas aprender otras que te cuiden mejor.

Ricardo Pagliara Psicólogo en Murcia

223 respuestas

155 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

12 MAR 2026

Hola Angie. Gracias por contar lo que te está pasando.

Por lo que explicas, parece que ese momento en el que supiste que eras adoptada removió muchas cosas dentro de ti, y la comida —sobre todo el dulce— empezó a ser una forma de calmar o tapar lo que sentías. A muchas personas les pasa algo parecido: la comida acaba convirtiéndose en una manera rápida de gestionar emociones difíciles.

Con el tiempo eso puede volverse muy automático y empezar a afectar también a la autoestima, al peso y al estado de ánimo, como estás describiendo.

Algo importante: esto no tiene que ver solo con “fuerza de voluntad”. Muchas veces detrás hay emociones que no se han podido colocar del todo y que necesitan ser trabajadas con calma.

También me preocupa leer que dices que tienes pocas ganas de vivir. Cuando uno se siente así, es importante no quedarse solo con todo esto. Hablar con un psicólogo puede ayudarte a entender mejor qué está pasando y empezar a cambiar esa relación con la comida y contigo misma.

Que lo estés contando ya es un primer paso. Un saludo.

Helena Baena Rodrigo Psicólogo en Granada

11 respuestas

1 voto positivo

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

10 MAR 2026

Hola, gracias por compartir una situación tan delicada. Lo que describís es profundamente angustiante y es completamente comprensible que te sientas decepcionada, invadida y confundida. Que alguien tome fotos íntimas tuyas mientras dormís y las comparta sin tu consentimiento implica una vulneración muy seria de tu privacidad, tu intimidad y tu confianza.

Desde mi enfoque de trabajo, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), cuando aparecen conductas que cruzan límites tan importantes dentro de una relación, lo primero que se prioriza es tu seguridad, tu bienestar emocional y el de tu hija. El hecho de que esta conducta haya ocurrido más de una vez, incluso después de haber hablado y de que tu pareja prometiera cambiar, es una señal de que el problema no es menor y requiere ser tomado con mucha seriedad.

Es importante remarcar algo: nada de esto es tu culpa. El hecho de que alguien utilice tu imagen sin consentimiento o comparta material íntimo es responsabilidad exclusiva de quien lo hace. Sentir asco, tristeza o traición es una reacción totalmente comprensible.

Desde la TCC, en situaciones así el trabajo suele centrarse primero en algunos puntos clave:

1. Priorizar tu bienestar y el de tu hija
Antes de pensar en sostener la relación, es importante preguntarte si el entorno en el que estás es seguro y respetuoso para vos.

2. Reconocer los límites que se han cruzado
Tomar fotos íntimas sin consentimiento y difundirlas es una vulneración grave de la intimidad, y en muchos lugares incluso puede tener implicancias legales.

3. Buscar apoyo y no atravesarlo sola
Hablar con familiares, personas de confianza o profesionales puede ayudarte a tomar decisiones con mayor claridad y sostén emocional.

4. Recuperar control sobre la situación
Desde la terapia se trabaja en fortalecer la autoestima, los límites personales y la capacidad de tomar decisiones que prioricen tu dignidad y seguridad.

Cuando se rompe la confianza de una forma tan profunda, es normal sentirse confundida sobre qué hacer. La pregunta central no debería ser solamente cómo hablar con él, sino qué necesitas vos para sentirte respetada, protegida y tranquila, especialmente considerando también el bienestar de tu hija.

Si sentís que la situación te desborda o que tu intimidad sigue siendo vulnerada, buscar orientación profesional o incluso asesoramiento legal puede ser un paso importante para protegerte.

Tu reacción de cuestionar lo ocurrido y buscar ayuda muestra que estás intentando cuidar de vos misma y de tu hija. Priorizar tu bienestar no es exagerar: es una forma de respeto hacia vos y hacia el entorno en el que querés que tu hija crezca.

Tobias Ortells Privitera Psicólogo en Algorta

18 respuestas

21 votos positivos

Hace terapia online

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

10 MAR 2026

Hola Angie, gracias por compartir algo tan personal. Lo que contás tiene mucho sentido desde el punto de vista emocional. Recibir a los 12 años una información tan importante sobre la propia historia —como enterarse de una adopción— puede generar muchas preguntas, emociones intensas y una sensación de inseguridad o pérdida de referencia. Muchas veces, cuando no sabemos cómo procesar ese impacto emocional, el cuerpo y las conductas empiezan a expresar ese malestar de otras maneras.

Desde mi enfoque de trabajo, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), entendemos que la relación con la comida puede convertirse en una forma de regular emociones difíciles. En muchos casos, alimentos como el dulce generan un alivio momentáneo frente a sentimientos de vacío, ansiedad, tristeza o inseguridad. El problema es que ese alivio suele ser temporal y después aparecen culpa, baja autoestima o frustración, lo que puede mantener el ciclo.

Es importante aclarar que lo que estás describiendo no es simplemente “falta de fuerza de voluntad”. Los patrones de alimentación emocional suelen estar vinculados a pensamientos, emociones y aprendizajes que se fueron instalando a lo largo del tiempo. La buena noticia es que estos patrones pueden trabajarse y modificarse con acompañamiento adecuado.

Desde la TCC, el abordaje suele incluir varios aspectos:

1. Comprender el vínculo entre emociones y comida
Identificar en qué momentos aparece el impulso de comer dulce y qué emociones o pensamientos lo preceden.

2. Trabajar sobre pensamientos relacionados con la autoestima
Muchas personas desarrollan creencias como “no valgo”, “no tengo control” o “no puedo cambiar”, que refuerzan el malestar. Estas creencias se trabajan para reemplazarlas por interpretaciones más realistas y compasivas.

3. Desarrollar estrategias alternativas de regulación emocional
Aprender otras formas de manejar la ansiedad o el vacío que no dependan exclusivamente de la comida.

4. Construir hábitos graduales y sostenibles
No se trata de prohibir alimentos ni de cambios extremos, sino de recuperar una relación más equilibrada con la comida y con el propio cuerpo.

También es importante mencionar algo: cuando decís que esta situación te genera “pocas ganas de vivir”, es una señal de que el malestar está siendo muy intenso. En esos momentos, buscar apoyo profesional puede ser especialmente importante para no atravesarlo sola.

El hecho de que hoy puedas poner en palabras lo que te pasa ya es un paso valioso. La relación con la comida, la autoestima y la propia historia personal pueden trabajarse en terapia, y muchas personas logran cambios significativos cuando empiezan a entender qué hay detrás de esos patrones.

Si te es posible, considerar iniciar un proceso terapéutico con un/a profesional puede ayudarte a abordar tanto el aspecto emocional relacionado con tu historia como las conductas alimentarias que hoy te generan sufrimiento. No tenés que resolver esto sola.

Tobias Ortells Privitera Psicólogo en Algorta

18 respuestas

21 votos positivos

Hace terapia online

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

4 MAR 2026

Hola Angie, gracias por animarte a compartir algo tan doloroso.
Que te comunicaran tu adopción a los 12 años pudo ser una experiencia muy impactante, y es comprensible que, a partir de ahí, aparecieran formas de regular el malestar a través de la comida, especialmente del dulce, que suele cumplir una función calmante y de consuelo emocional.
Más que de una “adicción”, muchas veces hablamos de una estrategia que el cuerpo y la mente encuentran para manejar emociones intensas como la tristeza, la sensación de abandono o la confusión sobre la propia historia. El problema es que, con el tiempo, esa estrategia deja de ayudar y empieza a generar más sufrimiento, como el que describes en tu autoestima y en tus ganas de vivir.
Lo importante es que esto se puede abordar en terapia. Un proceso psicológico puede ayudarte a comprender el origen emocional de esta relación con la comida, trabajar el impacto de la adopción en tu identidad y encontrar formas más saludables de cuidarte. No tienes que hacerlo sola.
Si en este momento sientes pocas ganas de vivir, te animo especialmente a buscar apoyo profesional cuanto antes. Pedir ayuda es un primer paso muy valioso y habla de tu deseo de estar mejor, aunque ahora te cueste verlo.
Un saludo!

M. Saiz Moreno Psicólogo en Madrid

8 respuestas

1 voto positivo

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

3 MAR 2026

Hola Angie, gracias por hacer tu consulta con nosotros.

En tu caso, además de tener en cuenta el origen, tenemos que tener en cuenta qué función cumple ahora la comida. Cuando comemos no solo lo hacemos para satisfacer nuestra necesidad básica de comer. Si te paras a pensar, a través de la cultura, la comida tiene un componente social bastante importante. Por ejemplo, si queremos celebrar algo, organizamos una comida para juntarnos con amigos. Esto hace que la conducta de comer no se lleve a cabo solamente para cubrir esa necesidad básica. Esta puede ser una de las funciones de comer, la función social, pero hay otras más. También está la conducta de comer como estrategia de regulación emocional.

Cuando sentimos ese "hambre emocional" normalmente lo hacemos porque hay algo de mi contexto que me genera malestar, me genera ansiedad, tristeza, enfado... Y ahí la comida, al ser algo agradable (sobre todo algunos alimentos determinados, como puede ser el dulce), me ayuda a regular ese hambre. Ahora bien, fijémonos en las consecuencias a corto y medio plazo. Puede que a corto plazo me alivie, pero a medio plazo está generando insatisfacción, problemas de autoestima, culpa... Es decir, es una estrategia de control del malestar, pero no una estrategia de control efectiva.

En tu caso, tenemos claro el desencadenante. Una situación muy estresante para una niña de 12 años que recibió una noticia para la que no estaba esperada. Entiendo que en tu caso, es necesario trabajar esta parte para "sanar" y hacer las paces con esa niña pequeña que no supo reaccionar, pero también hay que llevar este trabajo al presente porque la comida muy probablemente esté sirviendo como estrategia de regulación no solo para ese problema, si no para todos los demás.

Imagino que también habrás intentado controlarlo intentando prohibirte el dulce. En este caso, esta estrategia es también una estrategia de control inefectiva. No se trata de dejar de comer dulce, se trata de dejar de usarlo como estrategia de control (con el apoyo psicológico necesario, aprendiendo otras estrategias de regulación en terapia). Si lo que hago es prohibir el dulce, irremediablemente voy a aumentar el deseo de comer dulce. Finalmente voy a "caer" y comer esos alimentos dulces, quizá en exceso, y ese sentimiento de culpa por haber "caído" me va a hacer volver a prohibir el dulce y volver a empezar el ciclo.

Espero que me respuesta pueda darte un poco de claridad y apoyo para que decidas empezar un proceso terapéutico con un@ psicólog@ especializada en el tema. Mucho ánimo y de nuevo, gracias por comentarnos tu caso.

Ana Soria Collantes Psicólogo en Granada

5 respuestas

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

2 MAR 2026

Hola Angie,

Gracias por atreverte a compartir algo tan sensible y seguro que tan significativo para ti, creo que poder expresar con palabras lo que uno siente es el primer paso para el cambio, así que ánimo y adelante.

Adicción proviene del verbo addicere, que significa "entregado" o "apegado" a algo (o a alguien). Y en las adicciones (ya sea de tipo biológico o comportamental), lo habitual es apegarse digamos "de manera no sana" a algo o a alguien que nos hace sentirnos bien, a algo que "te libera" de manera momentánea pero que no se soluciona con la conducta problema. Y esto habitualmente sucede porque no se ha podido elaborar lo que se siente, lo que te pasa o lo que te sucede. En tu caso en concreto, es previsible imaginar que integrar en tu historia de vida la adopción no debe haber sido fácil. Surgen muchas preguntas: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿por qué fue así? Y cuando no se encuentra respuesta, entonces aparece ese impulso que describes.

A partir de aquí, aunque no es fácil, sabemos que se pueden hacer muchas cosas por cambiar la conducta que describes. Pero requiere esfuerzo. Te sugiero algunas cosas:

- Primero, no castigarte emocionalmente. La vida no es fácil, y uno no siempre elige las circunstancias que le toca vivir. Por tanto, puedes ponerte delante de un espejo, mirarte con compasión (que no es lo mismo que victimismo) y abrazarte en la dificultad. Eso forma parte de tu vida y, ¡quien sabe si no puede ser tu fortaleza!

- Después, puedes probar a utilizar la técnica "STOP", que como bien puedes imaginar significa PARAR. Es decir, cuando surja ese impulso por comer, siéntate y escribe en una libreta (yo lo llamo un "cuaderno terapéutico") qué te ha pasado inmediatamente antes o qué te está pasando en ese momento, tratando de expresar tus EMOCIONES (si te sientes triste, enfadada por lo que sea, miedo, vergüenza...) y también lo que sientes en tu propio CUERPO (si es ansiedad, dolor abdominal, inquietud interior, etc.). Te pongo un ejemplo: si notas o sientes que estás enfadada con tu madre, tratar de reconocerlo y de expresarlo es el primer paso para ser consciente de cómo estás intentando resolver este enfado con tu madre. Se trata de llegar a ser consciente y de verbalizar algo así como "como esto o lo otro porque estoy enfadada con mi madre". A partir de aquí, ya eres completamente libre para tomar una decisión, en este caso, comer dulce o buscar otras estrategias más sanas y funcionales (como lo sería por ejemplo hablar con tu madre sobre cómo te sientes, mostrar interés por tu pasado, plantear dudas sobre tu futuro si las tienes, etc.).

- Hay otras recomendaciones generales que no son menos importantes: establecer una rutina para comer, no saltarte comidas, hacer ejercicio físico regular... Estas cosas te ayudan a desarrollar un mayor sentido de logro y competencia personal frente a los problemas.

- Importante: no elimines el dulce de tu dieta. La privación o "prohibición" muy probablemente te llevará al deseo, y con ello a la ingesta y el descontrol... Salvo que sientas que eres capaz de hacerlo, entonces confía en ti y adelante.

Has de saber que has aprendido a sentirte bien a través del azúcar, pero eso se puede cambiar. Intenta seguir estas recomendaciones. Si a pesar de lo anterior no logras cambiar esa dinámica relacional, quizás podrías valorar la posibilidad de solicitar ayuda psicológica. Estoy seguro de que con un análisis funcional más pormenorizado de tu caso podrás recibir un apoyo más cercano y adecuado a tus circunstancias.

Te deseo mucho ánimo, y lo mejor de ahora en adelante.

Recibe un saludo afectuoso.

Ángel López
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica
Terapia presencial y online

Ángel G. López Psicólogo en Sevilla

45 respuestas

21 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

2 MAR 2026

Buenas tardes Angie

Gracias por compartir algo tan importante y tan personal.
Que hayas identificado que el consumo de dulce empezó en la adolescencia y que continúa hasta hoy ya es un paso muy significativo.
Muchas veces, cuando la relación con el dulce comienza en esa etapa, no tiene que ver solo con la comida en sí, sino con lo que estaba pasando emocionalmente en ese momento. La adolescencia es una etapa de muchos cambios, inseguridades, presión social y necesidad de regulación emocional. El dulce puede convertirse en una forma rápida y accesible de aliviar malestar, ansiedad, soledad o incluso aburrimiento.

Cuando este patrón se mantiene en el tiempo, el cuerpo y el cerebro aprenden a usar la comida —especialmente el azúcar— como herramienta de regulación emocional. No es falta de fuerza de voluntad. Es un aprendizaje que se ha ido consolidando durante años.
Además, es frecuente que cuando hay un patrón con el dulce aparezcan otras dificultades relacionadas con la comida, como:
Comer de forma impulsiva o automática
Sensación de pérdida de control
Culpa después de comer
Restricción seguida de episodios de descontrol
Todo esto suele formar parte de un mismo ciclo.

Lo importante es que estos patrones se pueden trabajar. No se trata solo de “quitar el dulce”, sino de entender:
Qué función está cumpliendo en tu vida
En qué momentos aparece con más fuerza
Qué emociones lo activan
Qué alternativas podemos construir para regularte de otras maneras
El objetivo no es prohibir ni generar más control rígido, sino construir una relación más flexible, consciente y tranquila con la comida.

Sería muy positivo poder evaluar y explorar cuándo comenzó exactamente, qué estaba pasando en ese momento y cómo ha evolucionado hasta hoy. A partir de ahí podremos diseñar un abordaje adaptado a ti.

No estás sola en esto, y el hecho de querer mirarlo ya habla de tu compromiso contigo misma.
Cuidate
Un abrazo
Amaya Marcos
Psicóloga general sanitaria M-31115

Amaya Marcos Psicólogo en Madrid

638 respuestas

921 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

27 FEB 2026

Hola, Angie. Primero que nada, gracias por tener la valentía de compartir algo tan personal; has dado un paso importante al poner en palabras un dolor que llevas cargando desde los 12 años.

Como psicóloga especialista en nutrición, quiero decirte que tu proceso es completamente comprensible. Ante una noticia que cambió tu realidad de un momento a otro, buscaste un refugio emocional que encontraste en el dulce. Esta reacción es natural por el impacto hormonal y la sensación de bienestar inmediato que produce el azúcar en el cerebro. A esa edad, el dulce no era solo comida: era tu forma de obtener calma y 'consuelo' ante un vacío que no sabías cómo procesar. Fue tu mecanismo de supervivencia.

Hoy tienes 25 años y ese mecanismo que te ayudó a 'sobrevivir' de niña, hoy te está haciendo daño. Pero tu historia no termina aquí: el sobrepeso y la ansiedad por el dulce son solo los síntomas de una herida emocional que aún necesita sanar.

Mientras buscas ese apoyo profesional, un pequeño ejercicio que puedes intentar es la 'pausa de los 5 minutos'. Cuando sientas ese impulso irrefrenable, intenta no prohibírtelo (la prohibición genera más ansiedad), sino decirte: 'Puedo comerlo en 5 minutos, pero antes voy a respirar y preguntarle a mi cuerpo qué emoción estoy sintiendo'. Darle un espacio a la emoción antes que al azúcar ayuda a que el impulso pierda fuerza.

Pasados esos minutos, si decides comer algo, intenta buscar una opción más amable con tu cuerpo, como una fruta o una porción de chocolate con alto porcentaje de cacao (80-85%). No se trata de usar la fuerza de voluntad, sino de enviarle señales a tu sistema nervioso de que ya no estás en peligro y que puedes nutrirte de forma distinta.

Sobre todo, no te culpes si vuelves a caer en el dulce y el ejercicio te resulta muy difícil. Lo normal es intentarlo una y mil veces hasta que le vas enviando señales diferentes a tu cuerpo y trabajas tu estado emocional.

Te animo de todo corazón a buscar acompañamiento profesional. No tienes que resolver esto sola; mereces recuperar tus ganas de vivir y reconciliarte con tu historia. Eres mucho más que este problema. ¡Un abrazo muy fuerte!

Adriana Sandrigo

Adriana E. Sandrigo Psicólogo en Cornellà de Llobregat

7 respuestas

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

27 FEB 2026

Hola Angie! Siento mucho lo que debes estar pasando a nivel emocional con todo esto. Entiendo que la revelación de tu adopción con 12 años fue un impacto muy fuerte en tu corazón y en tu identidad. A esa edad, uno no tiene las herramientas emocionales para digerir algo tan grande y la comida, especialmente el dulce, nos puede calmar la ansiedad o llenar el vacío.

Quiero decirte que no eres una persona débil, sino que la comida ha sido el mecanismo de supervivencia para soportar mociones que en ese momento parecían inabarcables. El azúcar puede actuar como un analgésico emocional para el dolor de forma temporal, pero luego la herida sigue abierta y añade el castigo que hablas de la baja autoestima, el sobrepeso y las pocas ganas de vivir.

Puedes empezar desde hoy a cambiar todo esto. Y no me refiero a que dejes el azúcar de golpe, porque eso aumentaría tu ansiedad, sino comenzar a trabajar tu consciencia emocional.

Lo primero es hacer una pausa antes de comer. Cuando sientas el impulso irrefrenable de comer dulce, detente un minuto. No tienes que parar de comer, sino preguntarte ¿Qué estoy sintiendo ahora mismo? ¿Es tristeza? ¿Soledad ¿Ansiedad?

Valida esta emoción y no la juzgues. Si, por ejemplo, descubres que estás triste, reconócelo. "Estoy triste y es normal". A veces solo nombrar lo que sentimos quita parte del poder que tiene la comida sobre nosotros.

Y, por último, rompe el circulo de la culpa. Si comes, come con consciencia y, después, no te insultes. El castigo de decirte "que asco tengo" o "no valgo nada" es lo que te hace volver a comer para calmar este nuevo dolor. Sé amable contigo misma, como lo serías con un amigo.

Angie, mencionas las pocas ganas de vivir y esto es una señal de aleta de tu carga emocional es demasiado pesada para llevarla tú sola. la relación con la comida suele ser la punta del iceberg de algo más profundo. Necesitas un espacio seguro donde poder hablar de todo esto sin miedo.

Recuerda que todo esto son solo recomendaciones generales. En terapia se trabaja mucho más profundo y personalizado hacía ti los problemas de la gestión emocional y las heridas de fondo. Mereces vivir con libertad y recuperar las ganas de disfrutar de tu vida.

Un abrazo muy fuerte, estoy para lo que necesites.
Inma Muñoz
Psicóloga Sanitaria y Sexóloga
Online y Presencial (Trilum)

Inma Muñoz Sánchez Psicólogo en Almería

218 respuestas

65 votos positivos

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

27 FEB 2026

Hola Angie,
Gracias por confiar en mí ,Lo que cuentas no es poca cosa, y que lo hayas escrito demuestra muchísima valentía.

Lo que viviste a los 12 años fue un impacto emocional enorme, y es completamente comprensible que tu cuerpo y tu mente hayan buscado alguna forma de consuelo. Comer dulces para calmar la angustia no te hace débil ni “fallada”; es una respuesta humana ante un dolor que no supiste —o no pudiste— manejar en ese momento. No estás sola, y no hay nada “malo” en ti por lo que te pasa.

Que hoy a los 25 sigas luchando con esto no significa que estés perdida; significa que llevas muchos años cargando una herida que nunca recibió el apoyo adecuado. Tu baja autoestima, tu relación con la comida y esas pocas ganas de vivir no son tu identidad: son señales de que necesitas y mereces acompañamiento, contención y un espacio seguro para sanar.

Me gustaría que sepas algo con absoluta claridad: tu vida tiene valor, y tú mereces bienestar, apoyo y un lugar donde puedas desahogarte sin sentirte juzgada. Y aunque ahora lo sientas muy cuesta arriba, sí es posible recuperar el control de tu relación con la comida y, sobre todo, sanar lo que hay debajo de esa herida.

Adriana Piedra Psicólogo en Vitoria-Gasteiz

60 respuestas

18 votos positivos

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

27 FEB 2026

Hola Angie,
Gracias por confiar en mí , Lo que cuentas no es poca cosa, y que lo hayas escrito demuestra muchísima valentía.

Lo que viviste a los 12 años fue un impacto emocional enorme, y es completamente comprensible que tu cuerpo y tu mente hayan buscado alguna forma de consuelo. Comer dulces para calmar la angustia no te hace débil ni “fallada”; es una respuesta humana ante un dolor que no supiste —o no pudiste— manejar en ese momento. No estás sola, y no hay nada “malo” en ti por lo que te pasa.

Que hoy a los 25 sigas luchando con esto no significa que estés perdida; significa que llevas muchos años cargando una herida que nunca recibió el apoyo adecuado. Tu baja autoestima, tu relación con la comida y esas pocas ganas de vivir no son tu identidad: son señales de que necesitas y mereces acompañamiento, contención y un espacio seguro para sanar.

Me gustaría que sepas algo con absoluta claridad: tu vida tiene valor, y tú mereces bienestar, apoyo y un lugar donde puedas desahogarte sin sentirte juzgada. Y aunque ahora lo sientas muy cuesta arriba, sí es posible recuperar el control de tu relación con la comida y, sobre todo, sanar lo que hay debajo de esa herida.

Adriana Piedra Psicólogo en Vitoria-Gasteiz

60 respuestas

18 votos positivos

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

26 FEB 2026

Hola Angie, gracias por compartir tu experiencia con tanta sinceridad. Quiero que sepas que lo que describes es comprensible y que buscar apoyo es un paso muy valiente.

Por lo que cuentas, podemos ver varias dimensiones de tu situación: la relación con la comida, las emociones asociadas (como la tristeza, la baja autoestima o la sensación de vacío) y la historia personal que mencionas sobre la revelación de tu adopción. A menudo, comer de manera descontrolada puede ser una forma de intentar regular emociones difíciles o necesidades afectivas no satisfechas, y no es un reflejo de tu valor como persona.

Un proceso terapéutico podría incluir:
- Explorar emociones y experiencias tempranas relacionadas con la adopción y cómo han influido en tu relación con la comida.
- Técnicas de regulación emocional y manejo de impulsos, que te ayuden a reconectar con tus necesidades de manera más consciente y saludable.
- Trabajo sobre autoestima y autocompasión, para que puedas reducir la autocrítica y aumentar la sensación de cuidado hacia ti misma.
- Planificación de hábitos alimentarios desde la flexibilidad, no desde la restricción extrema, integrando apoyo nutricional si fuera necesario.

Es importante que no te sientas sola en esto. Acudir a un psicólogo o psicóloga que pueda acompañarte de manera personalizada es un paso fundamental para empezar a recuperar control, bienestar y motivación en la vida.

Si quieres, podemos trabajar juntas en estrategias prácticas para reducir la ansiedad por el dulce, mientras exploramos las emociones subyacentes que la alimentan, para que los cambios sean sostenibles y con respeto hacia ti misma.

Cristina
Psicología presencial y online

Cristina Vicente Fernández Psicólogo en Toledo

7 respuestas

16 votos positivos

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

26 FEB 2026

Buenas Angie

Es natural, a veces comemos para desconectarnos de nuestras propias emociones. En terapia podemos ir descubriendo como funcionamos y que disparadores actuales te hacen sentir como en el momento que te dijeron que habías sido adoptada. Si quieres podemos concertar cita y me cuentas un poco más, un saludo

Sergio Gil Vega Psicólogo en Zaragoza

13 respuestas

1 voto positivo

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

26 FEB 2026

Hola Angie, siento mucho por lo que estás pasando. Aprendiste a utilizar la comida, de forma inconsciente, para regular tus emociones y anestesiar el dolor tan grande que sufrias. Es normal que te sientas asi. Se pueden aprender hábitos nuevos y recursos para soltar ese dolor de forma màs saludable. La terapia puede ayudarte muchísimo. Animo!!

Itxasne Tomé Santaolalla Psicólogo en Las Palmas de Gran Canaria

1 respuesta

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

26 FEB 2026

Muchas gracias Angie por compartir tu situación. Tras conocer que eres adoptada, es comprensible que se hayan removido emociones intensas y que, como forma de afrontarlas, hayas comenzado a regularlas a través de la comida. Este tipo de respuesta no es infrecuente cuando aparecen experiencias que impactan en la identidad y en el sentido de pertenencia.

También es coherente que todo ello esté influyendo en tu autoestima. Cuando se activan cuestiones vinculadas al origen y a la historia personal, pueden emerger dudas, inseguridades y malestar emocional.

Mi recomendación es iniciar un proceso terapéutico que te permita profundizar en lo que está ocurriendo, comprender el origen de estas respuestas y desarrollar formas más saludables y conscientes de regular tus emociones, así como de relacionarte con la alimentación y contigo misma.

Estibaliz Royuela Colomer Psicólogo en Barcelona

1 respuesta

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

26 FEB 2026

Hola Angie,

Gracias por abrir tu corazón y contar algo tan íntimo. Lo que te sucede no habla de debilidad, habla de una herida que comenzó muy temprano. A los 12 años recibiste una noticia que toca lo más profundo de la identidad y el sentido de pertenencia. Cuando no tenemos herramientas emocionales para comprender algo así, el cuerpo busca alivio como puede. El dulce probablemente se convirtió en esa forma de calmar lo que por dentro dolía y no sabía cómo decirse.

Con el tiempo, esa estrategia que te ayudó a sobrellevar el impacto empezó a afectar tu autoestima y tu salud. Pero es importante que lo mires con compasión: no eres el problema, es una herida emocional que necesita atención y cuidado. La comida no es el enemigo, es solo el lenguaje que encontró tu dolor para expresarse.

También quiero decirte que cuando aparecen pocas ganas de vivir, eso merece ser tomado en serio y acompañado con apoyo profesional. Buscar ayuda puede ser un acto muy amoroso contigo misma, un primer paso para empezar a sanar de verdad.

Y si en algún momento necesitas orientación, contención o simplemente un espacio seguro donde hablar sin sentirte juzgada, aquí estoy para lo que necesites.

José Bonet
Psicólogo General Sanitario
Especializado en Intervención y Mediación Familiar
Terapia Online

José Bonet Psicólogo en Estivella

14 respuestas

274 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

26 FEB 2026

Querida Angie,

Agradezco muchísimo que hayas dado el paso de escribir, es muy importante y demuestra tu valentía y motivación para cambiar, a la vez que es reflejo de un enorme sufrimiento. Los problemas de alimentación son complejos y a veces cuesta entenderlos, pero no son un problema de fuerza de voluntad o de toma decisiones, va mucho más allá, es la parte que se ve de algo mucho más profundo que hay detrás. Por eso, es muy importante trabajar en esas emociones confusas y difíciles, o en las cosas que han ido pasando, que te han hecho daño y que se han quedado dentro. Tu cuerpo es sabio y ha encontrado una manera de que su malestar sea más llevadero, no te castigues por eso, es verdad que el descontrol en la alimentación causa mucho daño físico y emocional, pero es lo que te está sirviendo para lidiar con el malestar. Es importante trabajar poquito a poco, desde el cuidado y la compasión hacia ti y hacia tu cuerpo para encontrar otras herramientas más funcionales que te sirvan para estar mejor y que no te causen tanto sufrimiento. Un abrazo fuerte y cuídate mucho

Ana Sánchez Arévalo Almena Psicólogo en Madrid

5 respuestas

2 votos positivos

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

26 FEB 2026

Hola Angie,
Gracias por compartir algo tan personal. Cuando la comida se vuelve descontrolada y aparece culpa, baja autoestima y desesperanza, normalmente no estamos ante “falta de voluntad”, sino ante una forma de regular emociones que duelen.
El dulce suele funcionar como alivio rápido: calma, distrae, acompaña. En algún momento seguramente te ayudó a sostener algo difícil. El problema es que ahora esa estrategia te está generando más sufrimiento del que resuelve.
Me gustaría detenerme en algo importante: cuando dices que tienes “pocas ganas de vivir”, eso habla de un cansancio emocional profundo. No es algo menor y merece atención profesional. Si esos pensamientos se intensifican en algún momento, busca ayuda inmediata. No tienes que atravesarlo sola.
Más que centrarte en prohibirte, puede ser útil empezar a observar: ¿qué emoción aparece justo antes de comer?, ¿qué necesidad hay debajo? Trabajar la autoestima y aprender nuevas formas de regular lo que sientes puede cambiar la relación con la comida desde la raíz, no solo desde el control.
Si en algún momento decides abordarlo acompañada, estaré encantada de ayudarte.

Maria Sampedro Martín Psicólogo en Madrid

1 respuesta

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

26 FEB 2026

Hola buenos días, Angie.
Lo que viviste a los 12 años no fue un dato cualquiera, fue una información que pudo mover tu sentido de identidad, pertenencia y seguridad. Cuando algo así no se procesa emocionalmente, el cuerpo muchas veces encuentra formas de anestesiar el dolor. En tu caso, el dulce parece haberse convertido en consuelo, refugio y regulación emocional. No es debilidad ni falta de carácter; es una respuesta aprendida para sobrevivir a una herida.
Hoy el problema no es solo la comida, sino lo que la comida está intentando callar. El sobrepeso y la baja autoestima suelen ser consecuencias visibles de algo más profundo: una necesidad de aceptación, contención y validación.
El primer paso no es “dejar el dulce”, sino empezar a escucharte sin juicio. Trabajar terapéuticamente la herida de adopción, tu narrativa personal y tu autoestima puede cambiar la raíz del problema, no solo el síntoma.
Y algo importante: cuando dices que tienes pocas ganas de vivir, eso merece atención seria. Si en algún momento esos pensamientos se vuelven más intensos, busca ayuda inmediata. Tu vida tiene valor, incluso si ahora te cuesta sentirlo.

Lo que hoy es un mecanismo de escape puede transformarse en una oportunidad de sanación.

Un cordial saludo
Tamara García

Tamara Garcia Psicólogo en Huelva

48 respuestas

233 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

Psicólogos especialistas en Adicciones

Ver más psicólogos especializados en Adicciones

Otras consultas sobre Adicciones

Explica tu caso a nuestros psicólogos

Haz tu consulta de forma anónima y recibe orientación psicológica en 48h.

50 Es necesario escribir 12700 carácteres más

Tu pregunta y sus respuestas se publicarán en el portal. Este servicio es gratuito y no sustituye a una sesión de terapia.

Enviaremos tu consulta a expertos en el tema que te ofrecerán llevar tu caso personalmente.

El precio de la sesión de terapia no es gratuito y estará sujeto a las tarifas del profesional.

El precio de la sesión de terapia no es gratuito y estará sujeto a las tarifas del profesional.

Introduce un apodo para mantener tu anonimato

Tu consulta está siendo revisada

Te avisaremos por e-mail cuando esté publicada.

Si necesitas atención psicológica inmediata, puedes reservar una terapia online que se adapte a ti.

Esta consulta ya existe

Por favor, utiliza el buscador para conocer la respuesta

psicólogos 13200

psicólogos

preguntas 12700

preguntas

respuestas 48000

respuestas