Me da vergüenza escribir eso, pero voy a intentar. Tengo 52 años, desde que me divorcié hace 8 mis padres me dejaron un piso y me pagan el alquiler y hay una cuenta corriente común que ayudan cuando no llegan que es siempre. El año pasado trabajé seis meses el anterior 9 y este 1 a pesar de tener entrevistas a menudo. Mi padre es autoritario solo vale su opinión y si le llevas la contraria no lo admite, además a pesar de tener titulo universitario me dice que los trabajos que he escogido de guía turística, mediación...no son trabajos que he de hacer camarera o botones. No tengo estabilidad porque si me hacen mobbing o mal ambiente me voy enseguida, os dos últimos me fui yo. Mi madre ha sido depresiva desde los 15 y siempre mandada por mi padre. Lo que no sé cómo salir es que quiero tener cuenta propia y mi padre me dice que hasta no gane 2000 euros ni se me ocurra. Este año exploté y no he ido a una celebración familiar porque me volvieron a tratar incluida mi hermana como si necesitara psicólogo (de hecho voy cuando puedo económicamente) mi padre y mi hermana son muy parecidos cuando se les lleva contraria tienen muy poca tolerancia (son ellos los que lo necesitarían más que yo).
Respuesta enviada
En breve comprobaremos tu respuesta para publicarla posteriormente
Ha habido un error
Por favor, inténtalo de nuevo más tarde.
Reserva cita online inmediata por 40€
Recibe atención psicológica en menos de 72h con profesionales colegiados y eligiendo la hora que más se adapte a tus necesidades.
Mejor respuesta
24 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 6 personas
Buenos días,
Es comprensible y humano sentir vergüenza cuando nos abrimos desde un lugar tan íntimo, pero lo cierto es que no hay nada vergonzoso en tu relato: solo hay una persona que está luchando por ser libre y vivir de forma más digna, pese a circunstancias familiares difíciles.
Lo que describes —la dependencia económica, la falta de validación por parte de tu padre, el juicio constante y la sensación de no poder tomar tus propias decisiones sin ser cuestionada o castigada emocionalmente— encaja con lo que en psicología familiar se llama dinámica de control parental en la edad adulta. Estudios como el de Barber (2002), sobre el “control psicológico parental”, muestran que este tipo de dinámicas pueden perdurar mucho más allá de la adolescencia, afectando la autoestima, la autonomía y el bienestar psicológico de las hijas e hijos adultos. No estás sola en esto, aunque lo parezca.
Tu deseo de tener una cuenta propia no es un capricho, sino una necesidad emocional básica de autonomía. En palabras de Edward Deci y Richard Ryan (2000), fundadores de la Teoría de la Autodeterminación, la autonomía es un nutriente psicológico esencial para el bienestar. Que tu padre condicione ese derecho a ganar una determinada cantidad de dinero refuerza la relación de control y dependencia, no de cuidado sano. No se trata solo de dinero, sino de control sobre tu vida.
Por otro lado, el hecho de que abandones empleos ante situaciones de mobbing o ambientes tóxicos no habla de debilidad, sino de una alta sensibilidad al maltrato. Podríamos pensar que hay heridas abiertas en tu historia —quizá desde esa infancia marcada por una figura autoritaria y una madre sometida— que te hacen menos tolerante a la injusticia o la desvalorización en entornos laborales. No es raro. Y tampoco es culpa tuya.
Hacer terapia cuando puedes es un acto de responsabilidad y de autocuidado. No les des poder a quienes te acusan o deslegitiman por buscar ayuda. A veces, las personas que más niegan la necesidad de apoyo psicológico son precisamente las que más lo necesitarían. Y tú ya lo has dicho con claridad: lo que más deseas es poder salir de esta dinámica sin tener que romper con todo, pero poniendo límites y tomando decisiones desde tu adultez, no desde el miedo o la culpa.
Pequeños pasos —como abrir una cuenta solo para ti, aunque no esté llena; rodearte de personas que te escuchen sin juzgar; seguir trabajando tu autonomía en terapia— son los que van a ir tejiendo el cambio.
Te mereces una vida con más voz propia y menos imposiciones.
30 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Siento lo que estás pasando Mart, un padre así tan autoritario y protector a la vez, no ha ayudado a que puedas hacerte una persona más fuerte para soportar los compañeros que no se portan bien, por ejemplo, como tampoco te ha ayudado a tener un autoconcepto y autoestima buenos. Desprecia y minimiza tu formación y trabajo, pero a la vez te protege y no te suelta. Quizás tenga una personalidad narcisista y eso le hace sentirse imprescindible en vuestras vidas.
Efectivamente la actitud que tienen no es nada sana, pero no puedes hacer nada por él, y sí lo puedes hacer por tí. Puedes y debes luchar por estar tú mejor, creyendo en tí, en tu capacidad de trabajo, buscando los trabajos para los que estás preparada, es suficiente que sea un salario digno. Has de intentar mejorar el ánimo, porque eso se percibe en las entrevistas de trabajo.... Mientras tanto se práctica y sigue usando su dinero, ya que te han perjudicado en tu autoestima, que ahora te ayuden de alguna manera a salir de ese estado de no sentir que manejas tu vida.
Se valiente, sigue luchando y buscando cómo ganarte la vida, cree en tus potencialidades... y no pelees con ellos, no les discutas, confrontes... no sirve de nada porque no lo pueden ver, están en su posición superior.
Sólo dedícate a tí y ellos que se las apañen con su forma de ser en sus vidas.
Un abrazo fuerte.
27 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, antes que nada, gracias por atreverte a compartir tu historia. Es un acto de valentía enorme poder poner en palabras lo que estás viviendo, especialmente cuando la vergüenza y la desvalorización te han acompañado tanto tiempo.
Por lo que cuentas, llevas años en una situación de dependencia tanto económica como emocional, marcada por dinámicas familiares muy rígidas y controladoras. La forma en que tu padre minimiza tus elecciones profesionales, la presión para no tener una cuenta propia, y la desautorización por parte de tu hermana, reflejan relaciones que no reconocen tu autonomía ni tus capacidades, a pesar de tu edad, formación y experiencia.
Desde el punto de vista terapéutico, esto puede tener que ver con una forma de dependencia aprendida, donde uno se va adaptando a un sistema familiar que impone condiciones para “merecer” amor, apoyo o libertad. La idea de que "hasta que no ganes 2000 € no puedes tener una cuenta propia", por ejemplo, no solo es un control financiero, sino también emocional: una forma de mantenerte bajo normas que no son saludables ni realistas.
Te estás dando cuenta de todo esto, y ese es el primer gran paso. El hecho de que hayas decidido no asistir a una celebración familiar es también un límite muy sano, aunque duela. Aprender a poner límites, aunque provoque rechazo o malestar en los demás, es clave en procesos de individualización y autonomía emocional.
Si tuviera que sugerirte por dónde empezar, serían estos puntos:
Refuerza tu espacio propio: aunque dependas económicamente, intenta crear pequeñas rutinas o decisiones que respondan solo a ti. Algo tan simple como decidir tu alimentación, tus horarios, tus salidas, o incluso tener una cuenta aparte aunque sea simbólica.
Trabaja la culpa interna: muchas veces, crecer en un entorno autoritario genera una sensación crónica de culpa por desobedecer o alejarse. Esa culpa no te pertenece, y es un residuo emocional que se puede trabajar en terapia.
Reconecta con tu valor profesional: no eres menos por haber elegido caminos no convencionales. Mediación, guía turística… son roles con valor social. Quizá necesites acompañamiento para revalorizar tu perfil y detectar ambientes laborales más sanos.
Haz un plan económico gradual: aunque hoy no puedas cortar el lazo financiero, puedes ir haciendo un plan para que esa transición no sea tan brusca ni te ponga en riesgo. Tener un colchón, aunque sea pequeño, y una red de apoyo distinta (amistades, redes sociales, espacios comunitarios) es clave.
Permítete validar tu sufrimiento: no necesitas estar “peor” para merecer ayuda. La sensación de que “yo debería estar mejor a mi edad” es muy común, pero no es justa contigo. Estás haciendo lo mejor que puedes con lo que has vivido.
Sigue yendo a terapia cuando puedas, incluso si es intermitente. Y si no puedes pagarla, hay opciones gratuitas o de bajo coste que podrían ayudarte a sostener este proceso.
Estoy segura de que hay una versión de ti que quiere salir adelante desde la autonomía, el respeto y el merecimiento. Te animo a que no la silencies, incluso cuando el entorno intente hacerlo.
25 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, Mart:
Gracias por la confianza y la valentía que has tenido al compartir tu historia. Lo que estás viviendo no es nada fácil, y que puedas expresarlo con esta claridad ya es un paso muy importante.
Por lo que cuentas, llevas muchos años sosteniéndote en una situación que mezcla apoyo económico con un control constante sobre tus decisiones, lo que puede resultar muy agobiante, sobre todo si sientes que tu autonomía está siendo limitada o constantemente juzgada. El hecho de que trabajes, que busques empleo, que sigas adelante con tus propios recursos emocionales y que incluso pidas ayuda profesional cuando puedes, habla de tu fortaleza y de tu compromiso contigo mismo. Eso es valiosísimo.
No estás exagerando al sentirte así. Es comprensible que te duela la falta de validación por parte de tu familia, sobre todo cuando lo que más necesitas es comprensión y apoyo genuino, no juicios ni imposiciones. Entiendo que todo esto te genere frustración, tristeza o incluso rabia.
Es normal que hayas explotado, a veces el cuerpo y la mente nos dicen basta cuando llevamos mucho tiempo tragando emociones que no podemos expresar del todo. No te juzgues por ello. Lo que estás sintiendo es totalmente normal.
Quizá te ayude seguir trabajando tu propio espacio, con pasos pequeños pero firmes hacia tu independencia emocional y económica. A veces no se trata de cortar de raíz, sino de ir recuperando voz y voto en tus propias decisiones. Y aunque las condiciones no siempre acompañen, que tengas claro lo que quieres es el inicio de un cambio importante (al igual que delimitar lo que no quieres para alejarte de ello).
No estás solo en esto. Hay muchas personas que han sentido lo mismo y poco a poco han ido encontrando su lugar. No tiene por qué ser fácil ni rápido, pero es posible. Y tú ya has empezado el camino.
Algunos pasos pequeños que puedes llevar a cabo pueden ser (te pongo algunos, pero es algo general, tu debes de ver los que encajan contigo): tener otra cuenta corriente sin gastos de mantenimiento, que aunque no tenga dinero en un principio te puede dar más independencia; asistir a las reuniones que te apetezca y pedir que no se hablen de determinados temas porque no es tu momento para hablarlo; crear una red de apoyo con personas que no te juzguen y te apoyen; hacer cada semana alguna actividad agradable que te guste y te haga sentir mejor.
25 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, muchas gracias por tu confianza al compartir lo que estás viviendo. Entiendo que te pueda dar vergüenza escribirlo, pero lo que expresas es muy valioso y legítimo. No estás sola en este tipo de experiencias, y ponerlo en palabras ya es un paso importante.
Lo que cuentas refleja una situación compleja a varios niveles: familiar, económico, emocional y laboral. Has estado lidiando con un entorno donde parece que tu autonomía personal ha estado constantemente condicionada, y eso puede generar un profundo malestar, sensación de impotencia y una especie de “culpa crónica” que no te pertenece.
Es natural que, en este contexto, te cueste mantener estabilidad laboral o tomar decisiones sin sentir que vas a ser juzgada o descalificada. Crecer (y vivir) en un entorno donde las decisiones del otro siempre “valen más” va afectando poco a poco la autoconfianza, incluso en personas con formación, capacidades y recursos, como es tu caso. Es posible que parte de tu dificultad para sostener los trabajos también tenga que ver con cómo has aprendido a relacionarte con la autoridad, con la crítica o con la sensación de control.
A nivel emocional, también es comprensible que estés cansada y dolida, especialmente si al expresar tu malestar acabas siendo invalidada o etiquetada como “la que necesita ayuda” sin que se mire el fondo del problema. Ir a terapia no significa estar “peor” que otros, sino tener el coraje de revisar lo que no funciona. A veces, las personas que más lo necesitan, son las que menos lo reconocen.
Quizás un acompañamiento psicológico podría ayudarte a reconectar con tus propios valores, trabajar la seguridad en ti misma y establecer límites más saludables —no solo con tu familia, sino contigo misma, para poder vivir con más libertad y menos culpa.
Si estás abierta a ello, te animo a seguir buscando espacios donde puedas hablar sin miedo, sin juicio, con alguien que pueda ayudarte a poner orden en todo esto. Poco a poco, se puede empezar a construir algo distinto, incluso aunque el entorno no cambie.
Un saludo muy grande,
Riccardo Pagliara
Psicólogo y Psicoterapeuta
24 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Mart siento todo lo que nos estás contando, pero realmente debe ser una situación complicada tener que vivir a tu edad todavía al lado de tus padres y siempre pendiente de ellos. No se trata de que ellos necesiten también ayuda psicológica, se trata que tú no estás cómoda viviendo junto a ellos por este motivo lo que debes intentar es encontrar un trabajo estable, aunque no sea el trabajo que más te guste, para contar con un dinero mensual seguro y poder vivir tu vida con tu propia libertad. Un acompañamiento psicológico estoy convencida que en estos momentos te ayudaría a tomar decisiones para sentirte más segura y dar pasos para una estabilidad emocional que te haga sentir más válida.
24 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Buenos días,
En primer lugar, muchas gracias por compartir tu experiencia. Lamento mucho que te estés sintiendo invalidada e incomprendida por tu familia. Es muy desagradable. Entiendo que en este momento pueda ser complicado plantear unos objetivos a los cuales dirigirte y desde luego no tienes que mantenerte en ambientes que te hagan daño, como cuando has sufrido moobing por parte de algunos trabajos. Entiendo por otro lado, que el control económico de tu padre es muy incómodo y qué estás necesitando tomar decisiones al respecto, por ello creo que algunas preguntas podrían ser óptimas para valorar que necesitas y como plantearlo.
¿Cuál sería mi situación ideal?
¿Qué necesito para conseguirlo?
¿Qué puedo hacer por mi parte para hacerlo?
¿Por qué pasito puedo empezar?
24 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola, gracias por confiar en mundopsicologos y atreverte a escribir.
Sabemos que a veces lo más difícil es precisamente dar ese primer paso, compartir lo que llevamos dentro. Así que antes de nada, queremos decirte: te leemos con respeto y sin juicio.
Lo que describes no es poca cosa. Sentir que no puedes tomar decisiones sobre tu vida sin ser cuestionada, vivir con una sensación de inestabilidad y estar sujeta a exigencias que no te representan, todo eso puede generar mucha frustración, tristeza y agotamiento. Es completamente comprensible que estés cansada.
Nombras algo muy importante: el deseo de tener autonomía, de salir de esa dependencia económica y emocional que estás viviendo. Eso es un paso enorme. No siempre es fácil romper dinámicas familiares que llevan años asentadas, sobre todo cuando hay figuras autoritarias o poco empáticas. Y no, no estás exagerando al sentirte herida cuando minimizan tu situación o cuando se cuestiona tu salud mental como un modo de invalidarte. Al contrario, pedir ayuda y acudir al psicólogo cuando puedes es una señal de fortaleza, no de debilidad.
Tampoco estás sola. Muchas mujeres se encuentran en momentos vitales parecidos, intentando reconstruir su vida después de una ruptura, buscando trabajos que sí encajen con lo que son y no solo con lo que otros esperan. Elegir profesiones como guía turística o mediadora habla de alguien con sensibilidad, iniciativa y vocación de estar en contacto con los demás. Nadie debería hacerte sentir inferior por eso.
También es importante que notes lo que te afecta y pongas ciertos límites, como no acudir a celebraciones donde te sentiste invalidada. A veces, protegernos también es alejarnos temporalmente de lo que nos hace daño.
Si sientes que puede ser el momento de retomar o iniciar un proceso terapéutico más continuado, no lo dudes. Mientras mejora tu situación económica, queremos proponerte algo: seguir escribiendo lo que te pasa puede ser una herramienta muy potente de cuidado y claridad. Darte un espacio donde tú marques el ritmo, donde nadie te corrija o silencie. Puedes hacerlo aquí mismo o en un cuaderno para ti, sin filtros. A veces, poner en palabras lo que sientes te ayuda a ordenar ideas, validar emociones y tomar pequeñas decisiones que te acerquen a lo que necesitas.
Si te sirve, podrías empezar escribiendo cada día una pequeña cosa que te gustaría cambiar, otra que ya estés haciendo bien (aunque parezca mínima), y algo que quieras cuidar de ti misma. A veces lo pequeño es el inicio de lo grande.
Estamos aquí para leerte siempre que lo necesites. Gracias por escribir. Lo que cuentas importa. Tú importas.