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¿Cómo auto perdonarse?

Realizada por Antoinette. 23 oct 2013 2 respuestas  · Terapias de pareja

Hace ya años que un día mientras estaba en el trabajo paso un chico que sonreía así como de perfil. Yo pensé que era extraño, no entendía porque lo hacía, ¿quizás porque se burlaba de mi...? Pero si no me conocía de nada! Quizás (pensé) que le gustaba y así medio me coqueteba, de forma tímida pero evidente (a medias).

Yo estaba casada, pero hacía ya un tiempo que le había pedido el divorcio a mi marido, pero este se negaba. Tenía los hijos muy pequeños aún y era difícil para mi tener independencia económica y nunca, nunca quise un divorcio contencioso, sino uno amistoso. Por esta razón estuve muchos años más siguiendo estando casada pero con una relación prácticamente fraternal.

En esa época yo empecé a beber más de la cuenta. Lo que era una cervecita tras el trabajo se convirtieron en muchas.

Un día al cruzarme con ese chico, al mirarnos me atreví a saludarlo, con un simple "hola".

Estos holas... a veces me los correspondía y otras me ignoraba.. Yo no entendía qué ocurría... Quizás fuera a razón que me enamorara de él, sin quererlo, pero así fue.

Pasaron unos 7 años y un día mediante las redes sociales apareció él con muchas frases indirectas a las que yo correspondía. No hubo nunca nada más. Ni quedamos en persona (él no quiso). Yo lo propuse, ya que venía de dos episodios en que mi marido había enfermado pero estaba al fin decidida a tirar adelante con el divorcio. Este chico había sido operado, no sé de qué, pero lo cierto es que desapareció del entorno y al saber de él (aunque fuera por este medio tan inusual y raro) yo le quería explicar la situación, decirle que si estaba convaleciente, si estaba solo contara con mi compañía y amistad. Que si el encontrara otra chica a la que amara, no lo tomaría yo a mal. Yo tenía mis problemas y un camino difícil a seguir y eso no debía involucrarlo a él.

Pero no fue así. Él siguió con las frases y yo las contestaba. Lo malo es que lo hacía aún estando casada y mi exmarido aún convaleciente en casa.

Él una vez se insinuó… mente y y me levanté y me fuí. Contesté con un Uish y me fuí. Volví y el empezó a insultarme. Quedé como una mujerzuela. Todo fue una trampa en la que yo caí. Ingenuamente, tontamente y ruinmente.

Me divorcié y sé que causé una gran pena y dolor a mi ex marido. A día de hoy no oso ni ir a visitarlo. Siento vergüenza de mi misma. Soy muy culpable. Tan solo quisiera que al menos Dios me pudiera perdonar. He aprendido la lección. Loro mucho y el fuego del dolor me consume día a día.

Aún amo a ese chico, es una relación toxica marcada por la desconfianza y el rencor, vergüenza y no sé si amor.

divorcio , cuenta , chico , culpable , amistad

Mejor respuesta

Muchos de nosotros experimentamos de vez en cuando (algunos con más frecuencia de lo que quisieran) sentimientos de culpa por errores cometidos o que imaginamos haber realizado, o por las acciones o desdichas de personas conocidas cuando pensamos que nosotros hemos tenido que ver en ellas, ya sea directa, o indirectamente.

El sentimiento de culpa es, antes que nada, un sentimiento que debemos esforzarnos en desterrar. Muchos de vosotros pensaréis que la culpa es necesaria, para reconocer donde hemos fallado y que nos sirve para recordar aquellas cosas que no debemos hacer o que necesitamos evitar, y señalarnos las consecuencias que un mal comportamiento por nuestra parte puede tener en nuestro entorno. La culpa así mismo forma parte de nuestra cultura y de la sociedad, hasta el punto de ser uno de los pilares clave del cristianismo. Y es que este sentimiento tiene su razón en el control de las personas y la prevención de comportamientos indeseables: si pensamos que nos vamos a sentir culpables, hay muchas menos posibilidades de que hagamos lo que nos puede hacer sentirnos así. Pues bien, este desagradable y –creedme- inútil sentimiento puede sustituirse por la responsabilidad, sentimiento más ajustado y menos condenatorio y destructivo para nosotros mismos. Vamos a señalar las diferencias que hay entre una persona culpable y otra responsable, para comprender mejor las diferencias.

Una persona culpable piensa que merece ser condenada por sus errores y los recuerda de forma obsesiva una y otra vez, auto-castigándose, una persona responsable, asume las consecuencias de sus actos y aprende de aquellos fallos cometidos o de las acciones que hubiera sido mejor no realizar. Una persona culpable se siente la causa de todos los males, una persona responsable reconoce el papel que ha tenido en los acontecimientos que le rodean. Una persona culpable no debe hacer nada mal nunca, una persona responsable, acepta la posibilidad de equivocarse (al fin y al cabo, todos nos equivocamos) y no se exige a sí mismo la imposible tarea de estar siempre acertado en sus decisiones.

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Pobrecita.
Mira, todos cometemos errores, los errores de los adultos incluso son más grandes pues nuestros asuntos también lo son.
Por favor, perdónate, no seas tan dura contigo misma.

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17 SEP 2014

Minerva González