Hola, tengo un problema: cómo les explico a mi hijos de 14 y 15 años que me perdí su aniversario porque estaba en la cárcel. Muchas gracias. Ahora ya son adultos y aun no les he explicado.. Me podés responder esta vez?
Respuesta enviada
En breve comprobaremos tu respuesta para publicarla posteriormente
Ha habido un error
Por favor, inténtalo de nuevo más tarde.
Mejor respuesta
7 JUL 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 14 personas
Hola Anonimo!!
Gracias por compartir algo tan importante. El hecho de que esta pregunta siga viva después de tantos años habla de que ese momento tuvo un gran significado para ti.
No existe una explicación que pueda cambiar lo que ocurrió, pero sí existe la posibilidad de ofrecerles una verdad sincera. Muchas veces los hijos no necesitan una historia perfecta; necesitan comprender qué pasó y sentir que el silencio no significa falta de amor.
Podrías decirles algo como:
*"Hay algo de mi historia que nunca supe cómo contarles. El día de su aniversario yo estaba en la cárcel. Durante mucho tiempo sentí tanta vergüenza, culpa y miedo de que me juzgaran o de hacerles daño, que elegí callar. Hoy entiendo que ese silencio también pudo haberles generado preguntas o dolor. No me perdí ese momento porque no los quisiera; fue consecuencia de decisiones y circunstancias de mi vida de las que me hago responsable. Lamento profundamente no haber estado allí y también no haber podido hablar de esto antes. Si quieren hacerme preguntas, estoy dispuesto/a a responderlas con honestidad."*
Es posible que la conversación despierte emociones intensas, tanto en ellos como en vos. Permitite que no sea una charla perfecta. Lo más importante es que sea auténtica.
Recuerda que pedir perdón no garantiza una reacción determinada, pero sí abre la puerta a una relación más honesta. A veces, los vínculos comienzan a sanar cuando alguien encuentra el valor de decir una verdad que llevaba demasiado tiempo guardada.
Si sentes que la culpa o el miedo son muy intensos, también puede ser útil tener esta conversación con el acompañamiento de un profesional, para que todos dispongan de un espacio seguro donde expresar lo que aparezca.
Un saludo
Germán Navarro Sánchez
Psicólogo general Sanitario
AYER, 13 JUL 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Por cómo lo planteas, parece que hay una verdad pendiente que llevas guardando mucho tiempo. Cuando algo así no se explica, los hijos pueden construir sus propias respuestas... “no le importé”, “no quiso estar”, “me abandonó” o “hubo algo de mí que no fue suficiente”. Por eso, aunque ya sean adultos, puede ser importante hablarlo.
Mi recomendación es que lo hagas de forma clara, serena y responsable. No necesitas contar todos los detalles de golpe, pero sí decir la verdad básica, que aquel día no estuviste porque estabas en la cárcel, que entiendes que eso pudo dolerles o confundirles, que lamentas no haberlo explicado antes y que ahora quieres hablarlo con honestidad.
Intenta no empezar justificándote demasiado. Primero valida el daño que pudo causar tu ausencia. Después, si ellos quieren saber más, puedes explicar el contexto, siempre cuidando no culpar a otros ni convertir la conversación en una defensa de ti mismo. Lo más reparador suele ser asumir tu parte, escuchar cómo lo vivieron ellos y aceptar que quizá necesiten tiempo para procesarlo.
No busques que te perdonen en esa misma conversación. Busca abrir una puerta honesta. A veces reparar empieza por dejar de ocultar, poder sostener la reacción del otro y demostrar con hechos que ahora puedes estar presente de una manera más clara y responsable.
La terapia psicológica, puede ayudarte a preparar esa conversación, ordenar qué quieres contar, manejar la culpa o la vergüenza, escuchar la reacción de tus hijos sin ponerte a la defensiva y reconstruir el vínculo desde una posición más honesta.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
AYER, 13 JUL 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola, buenos días
Gracias por compartir una situación tan delicada. Puedo imaginar que llevar tantos años guardando este tema haya supuesto un peso importante para ti. A veces no hablamos de determinadas experiencias no porque no queramos a nuestros hijos o no deseemos ser sinceros con ellos, sino porque el miedo a hacerles daño, a decepcionarles o a que cambie la imagen que tienen de nosotros puede llegar a ser muy intenso.
Sin embargo, el hecho de que tus hijos sean ahora adultos puede ofrecer una oportunidad diferente. Con el paso del tiempo, las personas solemos desarrollar una mayor capacidad para comprender que nuestros padres también han cometido errores, han atravesado dificultades y han tenido etapas complejas en sus vidas. Eso no significa que la conversación vaya a ser fácil, pero sí que puede darse desde un lugar más maduro y con mayor capacidad de comprensión por ambas partes.
No es necesario entrar en todos los detalles si no te sientes preparado. Lo más importante es que la conversación esté basada en la honestidad, la responsabilidad y el afecto. Puedes explicarles qué ocurrió con un lenguaje claro y adaptado a lo que consideres oportuno, asumiendo tu parte de responsabilidad si corresponde, sin justificar lo sucedido, pero tampoco definiéndote únicamente por ese episodio de tu vida. Un error o una circunstancia difícil no resumen quién es una persona en su totalidad.
También puede ser muy valioso expresarles cómo te has sentido todos estos años. Decirles que no haber podido estar presente en un momento tan importante para ellos ha sido algo que has llevado contigo durante mucho tiempo y que el silencio no nació de la falta de amor, sino del miedo y de la dificultad para encontrar las palabras adecuadas. Mostrar vulnerabilidad, cuando se hace desde la sinceridad, suele favorecer conversaciones más auténticas.
Es importante, además, que les des espacio para reaccionar como necesiten. Puede que tengan preguntas, que se sorprendan, que necesiten tiempo para procesarlo o incluso que experimenten emociones muy diferentes entre sí. Cada uno tiene su propio ritmo, y permitir que expresen lo que sienten sin intentar controlar su reacción puede ayudar a construir un diálogo más sano.
En ocasiones pensamos que el silencio protege a quienes queremos, pero mantener durante muchos años un secreto que pesa emocionalmente también puede convertirse en una carga para quien lo guarda. Afrontar esta conversación, aunque genere miedo, puede ser una forma de cerrar una herida, fortalecer la confianza y permitir que la relación continúe construyéndose sobre una base de mayor autenticidad.
Hablar desde la verdad, el cariño y la responsabilidad suele acercarnos mucho más a las personas que queremos que intentar protegerlas mediante el silencio.
En caso de que lo necesites, estaré encantada de ayudarte. Cuídate mucho. Un abrazo.
8 JUL 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola, buenas tardes, Anonimo24 .
Gracias por compartir algo tan personal. Imagino que llevar tanto tiempo con ese peso ha debido de ser muy difícil.
Aunque hayan pasado los años y tus hijos ya sean adultos, nunca es demasiado tarde para hablar de aquello que quedó pendiente. En muchas ocasiones, el silencio termina generando más preguntas, interpretaciones o distancia que una verdad contada con honestidad y respeto.
No se trata de justificar lo ocurrido, sino de poder asumirlo desde la responsabilidad, explicando los hechos de una manera acorde a la relación que tenéis hoy. También es importante darles espacio para que expresen cómo vivieron ellos esa ausencia y cómo les ha podido afectar, sin intentar controlar o anticipar su reacción. Cada persona necesita su propio tiempo para integrar una conversación así.
Si sientes que no sabes cómo iniciar ese diálogo o te preocupa que la conversación se desborde emocionalmente, hacerlo acompañado de un profesional puede ayudarte a encontrar la forma de transmitirlo y sostener lo que aparezca después.
Te envío un abrazo. Dar el paso de plantearte esta conversación ya habla de tu deseo de reparar y acercarte a ellos.
7 JUL 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola. Esta es una de esas conversaciones que uno desearía no tener que mantener nunca, pero el hecho de que decidas dar el paso ahora demuestra un profundo respeto hacia tus hijos y hacia su madurez actual.
Cuando los hijos ya son adultos, la mejor estrategia es la honestidad sin rodeos y asumir la responsabilidad, dejando fuera las justificaciones excesivas. No necesitas dar detalles escabrosos del proceso judicial, pero sí nombrar la realidad.
Puedes plantearlo desde un lugar de vulnerabilidad, algo parecido a esto:
"Quiero pediros perdón por algo que lleva pesándome muchos años. Cuando teníais 14 y 15 años, me perdí vuestro aniversario porque cometí un error y estuve en la cárcel. En ese momento no supe cómo gestionarlo ni cómo protegeros de esa realidad, y el silencio se me fue haciendo cada vez más grande. Hoy, como adultos que sois, sentía la necesidad de ser transparente con vosotros, pediros disculpas por mi ausencia y responder a cualquier pregunta que tengáis, al ritmo que necesitéis".
7 JUL 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 2 personas
Hola, encantada de saludarte.,
desde el punto de vista psicológico considero que antes de poder enfrentar una conversación con tus hijos sería importante:
VALIDAR Y NORMALIZAR EL MIEDO: Es completamente normal que hayas postergado esto. El miedo a "perder" a los hijos de nuevo (esta vez emocionalmente) es paralizante.
DESMONTAR LA FANTASÍA DEL "MOMENTO PERFECTO": Nunca habrá un momento idóneo ni un discurso sin dolor. La clave no es la perfección, sino la autenticidad.
ENFOQUE DE ADULTO A ADULTOS: Tus hijos ya no tienen 14 ni 15 años; ahora son adultos. Tienen una mayor capacidad de comprender la complejidad humana, los errores y los grises de la vida, pero también una mayor exigencia de honestidad.
Esto podrías trabajarlo en una breve terapia en la que arranques la forma de comunicar esto a tus hijos.
Espero haberte arrojado luz.
Un saludo,
Rocío
7 JUL 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Nunca es tarde para hablar de aquello que quedó pendiente. Si tus hijos hoy son adultos, probablemente estén en mejores condiciones para comprender lo que ocurrió.
Lo más importante es hablar con honestidad, asumir la responsabilidad por tu ausencia y explicar, sin justificarte, que en ese momento estabas en la cárcel. Después, dales espacio para hacer preguntas y expresar lo que sientan. Una conversación sincera, aunque llegue años después, puede ayudar a sanar heridas y fortalecer el vínculo.