Cómo seguir adelante con una pareja violenta y 3 niños

Realizada por Sandra · 5 feb 2026 Violencia de género

Hola,
Tengo 49 años y vivo desde 16 años con mi pareja. Tenemos 3 hijos de entre 8-14 años.
Mi marido es una persona inteligente, sociable, popular, divertida, romántica, generosa, cariñosa que ama a su familia más que todo. Se ocupa de los niños y colabora en casa para facilitarme la vida mas que pueda. Parece el padre y la pareja perfecta y yo sería una mujer muy afortunada y feliz si no había el otro lado de la medalla: Lo que no se ve desde fuera, es que es mandón, piensa que él tiene razón y exige que se cumplan sus expectativas. Cuando no se cumplen y esta decepciono o le cabreado, según el día y la situación puede resultar en una desagradable pelea con violencia verbal (palabrotas, insultos) o, peor, en una explosión de su ira con, además, violencia física en la forma de golpear y romper cosas.
Esta mañana, yo estaba con la peque en la cocina y ella me pidió la Tablet, aunque estaba acordado entres padres y hijos que durante el desayuno no se miran pantallas. Como el día anterior había visto poca pantalla y había sido muy cariñosa conmigo, sin pensarlo más, hoy se lo di.
Entra mi pareja a la cocina, la ve con la Tablet y empieza a soltar una bronca contra las dos. Que no respectamos los tratos, que yo le engaño, que le obligo a hacer el malo, etc. Visto su agresividad y que eran las 8h de la mañana y ahora no me sentía para empezar una discusión (como ya la tuvimos varias otras veces sobre ese tema), le dejé hablar. Cuando se puso demasiado violento con la niña que empezaba a llorar le dije que se vaya. Entonces cogió la Tablet y la tiró con tanta fuerza al suelo que se rompió la pantalla y él salió gritando y chillando como un loco.
Mas tarde, cuando se ha había calmado, quería hablar y dijo que se podría disculpar por la perdida de control pero que yo le he provocado y él ha sentido una gran injusticia y que no puede seguir así conmigo que no respecto la reglas que hemos acordado para la educación de los niños. Puedo entender que se haya enfadado, pero de ningún modo lo ocurrido podría justificar su reacción. Con un tal ataque ya no se puede discutir normalmente y se borra la posibilidad de que yo le dé la razón (aunque la tuviera).
En los años que vivimos juntos pasó varias veces que pierde el control y rompe cosas. Siempre he tenido que estar en alerta, vigilar que las cosas se hacían según sus expectativas para evitar ataques de ira y proteger a los niños cuando estaba perdiendo el control. Cuando eran más pequeños, a veces, cuando estaba muy enfadado, les hacía daño físicamente (golpes de pie o de mano, tirar el pelo). Ahora “solo” les hace daño con palabras y agresividad - cuando se enfada. Si no es un padre super cariñoso y presente y los niños le quieren, pero con reserva porque conocen su otro lado.
Hace años, le dije que no podía vivir así y que cuando no aguante más le iba a dejar.
Empezó a reconocer su problema, “la falta de madurez emocional” y quería salvar la pareja. Empezó a ver un coach/ psicólogo durante años, fuimos juntos 3 veces a ver un coach de pareja (donde él reconocía que sus reacciones en la ira están mal), empezó a hacer yoga y meditación.
He reconocido sus esfuerzos que han ayudado en parte. Aunque seguía siendo una persona “difícil a vivir”, había tiempos prolongados donde estaba más tranquilo y se controlaba más. Sin embargo, de la nada podía volver a pasar como esta mañana, pero es menos frecuente.
El lo sabe y intenta compensarlo con ayudarme en casa y con los niños, más que pueda. Piensa que con “todo lo que hace” y con lo cariñoso y bueno que está conmigo en los buenos momentos se puedan borrar estos "pocos segundos" de descontrol.
El problema es que me hace tanto daño en estos momentos que no lo puedo olvidar o ignorar. Las heridas se quedan y han quemado el amor. El me ama y me lo demuestra, pero yo no lo puedo sentir más por él. En los buenos momentos puedo sentir amistad y cariño, pero por el resto tengo que fingir para tener armonía en casa.
Yo me dije que no hay la pareja perfecta. Si no es una cosa, es otra que no va bien. Lo puse en un balance y decía que lo bueno de mi vida con él pesa más de lo malo.
Pero cada vez que vuelve a pasar una situación de descontrol como hoy, dudo, me digo que no puedo más vivir así y pienso en las opciones que tengo. Si no estaban los niños y nuestra casa en común (que es nuestro sueño nos costó mucho conseguirla), seguro que hubiera encontrado la fuerza de irme. Pero así, aunque económicamente esté independiente, me da mucho miedo separarme y tener que empezar sola desde cero con 3 niños en el medio. Somos los 2 extranjeros y no tengo ni familia, ni amigos “de toda la vida” aquí para apoyarme. Supongo que tendré que aguantar.
No pienso que ni vosotros ni nadie me podrá dar una solución. He decidido escribir esto, más para desahogarme y soltarlo, porque no lo puedo hablar con casi nadie.
Hemos intentado pedir ayuda externa (terapia), pero no ha funcionado. Solo ha podido mejorarlo en parte. No creo que pueda cambiar una persona en cosas tan fundamentales. Al mismo tiempo pienso que él si sabe controlarse con amigos, o en el trabajo, mientras que también allí puede sentir mucha rabia. Pero con su familia no necesita controlarse.
Gracias por leerme

Respuesta enviada

En breve comprobaremos tu respuesta para publicarla posteriormente

Ha habido un error

Por favor, inténtalo de nuevo más tarde.

Mejor respuesta 7 FEB 2026

Hola Sandra,

Gracias por confiar y compartir como te sientes.

Todo lo que describes es muy serio, y tu sufrimiento es completamente comprensible.

Sandra, lo que ocurre en tu casa no es solo un “problema de carácter” ni una dificultad de convivencia.

Hay episodios repetidos de violencia verbal, emocional y también física (romper objetos, agresiones pasadas a los niños).

Eso tiene un impacto profundo en ti y en tus hijos, aunque el resto del tiempo él sea cariñoso, presente y funcional.

Ambas cosas pueden coexistir en una misma persona, y eso suele ser lo que más confunde y paraliza.

Es importante que no olvides que: Nada de lo que tú hagas, ni una tablet, ni una norma educativa, ni un desacuerdo, provoca ni justifica una explosión de ira violenta.

La responsabilidad del control emocional es siempre de quien pierde el control.

Que él luego lo racionalice como “provocación”, “injusticia” o “me obligas a ser el malo” es un mecanismo defensivo para no asumir plenamente su responsabilidad.
Desde fuera, lo que tú has vivido durante años es un estado de hipervigilancia: medir palabras, anticipar reacciones, ajustar tu conducta para evitar estallidos, proteger a los niños, aguantar, minimizar, perdonar, seguir adelante.

Esto te desgasta profundamente, por todo ello, no es extraño que el amor se haya ido apagando. El amor no sobrevive al miedo.

Respecto a sus esfuerzos terapéuticos: es cierto que ha hecho cosas, y tú has sido justa al reconocerlo.
Pero también es importante decirlo con honestidad:

-Cuando una persona solo “se controla” a veces, y solo explota con su familia, no es un problema de incapacidad, sino de elección relacional:
-Él sí tiene control; lo pierde donde se siente con poder, con pertenencia, con permiso
interno.
-Esto es para que tú entiendas que no depende de que tú lo hagas mejor, seas más coherente
o más comprensiva.


Hay cosas que sí puedes hacer, porque no puedes cambiarlo a él.
Sería importante:

1-Volver a confiar en tu percepción:
Durante años has intentado equilibrar, justificar, relativizar, poner en la balanza lo bueno y lo malo. Esto te
ha ayudado a sobrevivir, pero ahora te está atrapando.
Piensa que cada episodio te haga dudar más es una señal interna sana.
Tu cuerpo y tu mente te están hablando, cosas como:“Esto me sobrepasa”.

2-Debes diferenciar “Aguantar” de “Elegir”.
No estás obligada a decidir ahora si te quedas o te vas para siempre.
Lo que sí puedes hacer es pasar del aguante pasivo a decisiones pequeñas pero firmes: por ejemplo, qué no
vas a tolerar más, qué límites son innegociables, qué consecuencias reales tendría un nuevo episodio.
No se trata de amenazas, sino de consecuencias claras.

3-Límites no negociables con la violencia
Cualquier forma de violencia delante de los niños es una línea roja.
Romper objetos, gritar, humillar, intimidar… todo eso es violencia.
Un límite sano no es explicarle mil veces por qué está mal, sino decidir qué harás tú cuando ocurra.
Por ejemplo: retirar a los niños inmediatamente, no dialogar en caliente, dejar claro que no habrá
conversación posterior si no hay una asunción plena de responsabilidad sin culparte.

4-Debes dejar de negociar la realidad.
Cuando él mezcla disculpas con reproches, por ejemplo, cosas como, “Me disculpo, pero tú me provocaste”,
no es una disculpa.
Entrar ahí te desgasta y te hace dudar de ti.
Puedes empezar a usar frases internas y externas como: “No discuto hechos con alguien que ha perdido el
control” o “Esta conversación no es segura para mí”. Todo esto puede protegerte a nivel psicológico.

5- Piensa en apoyo, no en separación inmediata.
Tu miedo a quedarte sola, extranjera, sin red, con tres hijos, es totalmente lógico.
Es importante que construyas red, poco a poco: una persona de confianza, un profesional solo para ti,
información legal básica, apoyo psicológico para los niños si fuera necesario.
No para actuar ya, sino para no sentirte atrapada y apoyada.

6-Valida tu duelo
Estás viviendo un duelo muy real: el duelo por la pareja que te hubiera gustado tener, por el amor que se
quemó, por la seguridad emocional que no llegó a consolidarse. Fingir armonía tiene un coste enorme.
Si reconoces que “Ya no le amo como pareja” no te convierte en mala persona ni en ingrata; te convierte en
honesta contigo misma.

No debes olvidar que:
“Tus hijos no solo aprenden del cariño que reciben, sino de lo que normalizan”.

El hecho de que le quieran “con reserva” ya muestra que algo en ellos se protege.

Te mando muchísimo ánimo, mucha fuerza y serenidad para afrontar este momento.

Un abrazo y cuidate mucho.

Marita Galafate Domínguez
Psicóloga General Sanitaria
Terapia Presencial y Online

Marita Galafate Domínguez Psicólogo en Jerez de la Frontera

91 respuestas

1010 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

21 MAR 2026

Lo que estás viviendo no es una “relación con dos caras”, es una dinámica muy clara donde conviven momentos de cuidado con episodios de violencia. Y esa combinación es precisamente lo que más confunde y más engancha, porque lo bueno hace dudar de lo grave, y lo grave hace que lo bueno ya no repare.

Hay algo muy importante en todo lo que cuentas: tú llevas años adaptándote, anticipando, vigilando, regulando el ambiente para que él no estalle. Eso no es convivencia, es vivir en alerta. Y cuando una relación te coloca en ese lugar de vigilancia constante, el sistema emocional se desgasta y acaba pasando lo que describes muy bien: el amor se va apagando y queda más bien una mezcla de cariño, costumbre y protección de la estabilidad.

También es clave cómo él interpreta lo que ocurre. Reconoce en parte su descontrol, pero lo vincula a que tú “provocas” o “no cumples”. Ese matiz es fundamental, porque mientras la responsabilidad esté fuera de él, el cambio real no llega. Puede haber esfuerzos, incluso sinceros, pero el patrón se mantiene.

El episodio que describes con la niña no es menor. No es solo una discusión de normas educativas, es una reacción desproporcionada, con intimidación, destrucción de objetos y miedo en los niños. Y eso deja huella, aunque luego haya cariño. Los niños, como dices, le quieren… pero con reserva. Eso es muy significativo.

Tu conflicto interno es muy comprensible. Por un lado, ves todo lo bueno, el proyecto construido, la implicación, la casa, los hijos. Por otro, hay un límite que cada vez sientes más claro: no puedes vivir así. Y entre esos dos polos aparece el miedo, sobre todo a separarte sin red, a sostener todo sola.

También hay algo que dices con mucha lucidez: él puede controlarse fuera, pero no en casa. Eso no habla de incapacidad, habla de que el control lo aplica donde lo considera necesario. Y eso cambia mucho la lectura.

No necesitas tomar una decisión inmediata, pero sí empezar a recolocarte internamente. Dejar de normalizar esos episodios como “momentos puntuales” y empezar a reconocerlos como lo que son: situaciones que te hacen daño y que tienen un impacto real en ti y en tus hijos.

No se trata solo de si él puede cambiar o no, sino de si tú puedes seguir viviendo en este formato sin perderte a ti misma. Y por lo que transmites, ese límite está cada vez más cerca.

Sería importante que no sostengas esto sola. Aunque no tengas red cercana, en España hay recursos que pueden orientarte y acompañarte de forma confidencial, como el Teléfono 016. No implica tomar decisiones drásticas, implica tener apoyo y claridad.

No estás exagerando ni siendo injusta. Estás viendo con más nitidez algo que llevas años sosteniendo. Y esa claridad, aunque duela, es el inicio de cualquier cambio posible.

Ricardo Pagliara Psicólogo en Murcia

223 respuestas

139 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

20 FEB 2026

Me alegro puedas encontrar un espacio para desahogarte. Déjate sentir tu cuerpo y ver que sensaciones y emociones te surgen. Quizás puedas encontrar lo que realmente necesitas.
Mucho ánimo, espero que pases buen día, un saludo

Sergio Gil Vega Psicólogo en Zaragoza

10 respuestas

1 voto positivo

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

16 FEB 2026

Si me siento leyéndote y dejo que tus palabras resuenen… lo primero que siento es el cansancio. Un cansancio profundo de vivir en alerta. De medir cada gesto, cada decisión, cada norma… para evitar una explosión.

Escucho también la confusión: por un lado, un hombre amoroso, implicado, cariñoso. Por otro, alguien que cuando se enfada pierde el control, grita, insulta, rompe cosas, asusta a los niños. Esa dualidad descoloca. Porque no encaja con la imagen de “maltratador” que solemos tener. Y entonces una parte de ti intenta compensar: “no hay pareja perfecta”, “lo bueno pesa más”, “está intentando cambiar”…

Pero hay algo que me parece muy importante: tú llevas años viviendo en hipervigilancia. Adaptándote para evitar su ira. Protegiendo a los niños. Eso no es un pequeño defecto de carácter. Eso es miedo.

Cuando alguien rompe objetos, grita fuera de control, insulta o ha hecho daño físico a los hijos, no estamos hablando solo de “falta de madurez emocional”. Estamos hablando de violencia. Aunque después sea cariñoso. Aunque luego pida perdón. Aunque compense ayudando mucho.

Y hay algo que tú misma has visto con mucha claridad: él puede controlarse en el trabajo y con amigos. Eso significa que no es incapacidad. Es que en casa se permite no controlarse. Eso cambia mucho la lectura.

También escucho algo muy doloroso: el amor se ha quemado. No por un episodio, sino por la repetición. Porque el cuerpo no olvida vivir en tensión. Porque la seguridad es la base del amor, y cuando la seguridad se rompe una y otra vez, algo se apaga.

No voy a decirte lo que debes hacer. Pero sí quiero devolverte algo: no estás exagerando. No estás siendo injusta. No estás siendo desagradecida por no “valorar lo bueno”. Tu sistema emocional está reaccionando a años de desregulación y agresividad.

Y hay algo más: tus hijos están aprendiendo lo que es el amor viendo esto. Aprenden que alguien puede ser muy cariñoso… y también romper cosas cuando se enfada. Aprenden que mamá camina con cuidado. Eso también pesa.

Entiendo el miedo. Empezar sola con tres hijos, sin red, en otro país… es enorme. No es una decisión pequeña. Pero “aguantar” no es la única alternativa posible. A veces antes de decidir irse, lo primero es dejar de minimizar lo que ocurre y empezar a nombrarlo con claridad.

No tienes que decidir nada hoy. Pero quizá sí podrías empezar a preguntarte:
¿Estoy viviendo en un entorno donde me siento segura y respetada?
¿Esto es lo que quiero que mis hijos normalicen como relación?

Lo que sí veo con claridad es que tu dolor es legítimo. Y que no estás loca por sentir que ya no puedes más.

Tamara Garriga

Tamara Garriga Rodríguez Psicólogo en Valencia

21 respuestas

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

9 FEB 2026

Sandra,

Gracias a ti por compartir tu testimonio, ojalá no estuvieses pasando por la situación que describes. De momento, solo me queda desearte mucho ánimo y que puedas encontrar el apoyo que necesitas. A veces, sentirse escuchada es el primer paso para poder cambiar cosas en la vida.

Debe ser muy duro pasar por una situación así. Y por eso me gustaría que supieses varias cosas:

- Por un lado, no estás sola. Desgraciadamente son muchas las mujeres que viven una situación parecida.

- El maltrato, o la violencia de género, tiene múltiples formas de expresión: puede hacer violencia física, psicológica y/o económica. Y tú describes una dinámica maltratante que lleva al daño progresivo en cualquier relación de pareja, cuando no a la ruptura. Y debes saber también que la violencia verbal y las conductas clásticas (romper cosas) pueden producir tanto daño como el maltrato físico en la pareja. Miedo, inseguridad, baja autoestima, tristeza... Es el caldo de cultivo perfecto para entrar en un episodio depresivo. Además, cuando además estas conductas se combinan con otras conductas "amorosas" (como pedir perdón, dar muestras de cariño, el sacrificio, la amabilidad, la generosidad, la inteligencia...) el daño está asegurado, porque en un caso así no puedes "recomponerte" y tomar clara conciencia de que la violencia, en cualquiera de sus formas de expresión, forma parte de tu relación. Es una situación psicológicamente "enloquecedora" porque "no puedes" responderte a la pregunta de si realmente una persona así te quiere, te cuida y te protege, dado que recibes "una de cal y otra de arena..." y esto es psicológicamente muy difícil de gestionar.

- Cuando hay una relación en la que los conflictos se resuelven de forma violenta, los hijos, por lealtad, es probable que acepten esta dinámica relacional y/o que resuelvan sus futuros conflictos de la misma manera. Es lo que se conoce como violencia vicaria.

A partir de todo lo anterior, me gustaría que supieses que puedes hacer cosas. De hecho, ya lo has hecho sin darte cuenta al escribir lo que sientes. Te sugiero, por ejemplo, que escribas sobre tu propio estado emocional. Cuando te sientas calmada, te animo a leer lo siguiente:

"Puedo entender que se haya enfadado, pero de ningún modo lo ocurrido podría justificar su reacción".
"Cuando se puso demasiado violento con la niña que empezaba a llorar le dije que se vaya. Entonces cogió la Tablet y la tiró con tanta fuerza al suelo que se rompió la pantalla..."
"Siempre he tenido que estar en alerta, vigilar que las cosas se hacían según sus expectativas para evitar ataques de ira y proteger a los niños cuando estaba perdiendo el control. Cuando eran más pequeños, a veces, cuando estaba muy enfadado, les hacía daño físicamente (golpes de pie o de mano, tirar el pelo). Ahora “solo” les hace daño con palabras y agresividad - cuando se enfada".
"... cada vez que vuelve a pasar una situación de descontrol como hoy, dudo, me digo que no puedo más vivir así..."

- ¿Cómo te sientes cuando lees lo que tú misma has elaborado? ¿En alguna ocasión (tal vez en tu infancia) has llegado a sentir algo parecido? ¿O en otra relación? Puedes dirigirte hacia esa niña interior que te acompaña y te acompañará siempre a lo largo de tu vida... ¿Cómo podrías calmarla en una situación así?

Ánimo y adelante. Como te decía al principio, no estás sola. En Sevilla, por ejemplo, existen los Equipos Específicos de Atención a la Mujer que atienden a personas que pasan por situaciones similares a la que describes. Y es más que probable que en tu lugar de residencia existan recursos similares. Te recomiendo informarte.

Si aun así, no encuentras el apoyo y la seguridad que necesitas, los profesionales estamos al otro lado para escucharte, no lo dudes.

Con el mejor de los deseos, recibe un saludo afectuoso,


Ángel López
Psicólogo clínico.

Ángel G. López Psicólogo en Sevilla

44 respuestas

19 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

9 FEB 2026

Hola Sandra. Siento muchísimo el dolor y el agotamiento que transmites en tus palabras. Entiendo que lleves 16 años caminando sobre huevos, intentando equilibrar una balanza donde el miedo a una explosión pesa cada vez más. Es totalmente comprensible que te sientas atrapada entre el amor que crees tener y el terror a vivir con esa "otra cara" de tu pareja, especialmente pensando en tus hijos y en la soledad que sientes al estar en un país extranjero sin tu red de apoyo.

Tiene sentido que estés dudando y que sientas que ya no puedes más. Has hecho un enorme esfuerzo por buscar soluciones y ves que a pesar de los intentos, la violencia (aunque menos) sigue reapareciendo. nadie está preparado para convivir con la violencia, ni siquiera cuando viene de la mano de alguien que el resto del tiempo es "amable".

Quiero que esto quede muy claro: nada de lo que haces tú o tus hijos tiene la responsabilidad de su violencia, ya que es él el responsable de sus reacciones. Lo digo ya que muchas veces comentas que te dice "me has provocado". Y, ¿cómo puedes empezar a protegerte en medio de esta situación? Dado que sientes que no puedes salir de ahí ahora mismo, te recomiendo que priorices tu seguridad emocional y la de tus hijos:

En primer lugar, deja de gestionarle. Haces muchas cosas para evitar que se enfade y esto es agotador. No está funcionando a largo plazo. Cuando empiece la bronca, no intentes razonar, con la ira de él no servirá.

En segundo lugar, dado que habéis vivido violencia física en el pasado y destrucción de objetos, necesitas un plan. Enséñales a tus hijos que si papá grita mucho o rompe cosas, deben ir a su habitación o a un lugar seguro. Ten siempre a mano el teléfono, los documentos y algo de dinero accesible por si en un momento de crisis decides que es necesario salir de casa.

En tercer lugar, rompe el aislamiento. Dices que no tienes ni amigos ni familia, es importante comenzar a construir una red de apoyo externa.

Sandra, es importante lo que mencionas. has dicho que en el pasado ha golpeado a los niños y ahora rompe cosas delante de ellos. Esto es una situación de riesgo. Por favor, si sientes que en algún momento la situación se te va de las manos o alguno estáis en peligro (ya seas tú o tus hijos), llama a los números de atención a estas situaciones (016 en España). Este número es gratuito y confidencial y te orienta sobre tus derechos y recursos, independientemente de tu nacionalidad.

Siento mucho que esto sean solo recomendaciones generales. también siento que no haya funcionado la terapia en otras ocasiones. Esto es debido a dos cosas, ni podemos ir a casa con vosotros a actuar en los momentos de crisis (ni quietar las crisis), así como tampoco podemos tomar decisiones por vosotros. la situación es difícil, pero no eras la única mujer en una situación parecida, es algo que trabajos habitualmente en consulta. Hay salidas, aunque ahora mismo se vean muy lejos.

Un abrazo muy fuerte, estamos para lo que necesites
Inma Muñoz
Psicóloga Sanitaria y sexóloga
Online y presencial (Trilum)

Inma Muñoz Sánchez Psicólogo en Almería

210 respuestas

60 votos positivos

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

8 FEB 2026

Gracias, Sandra, por compartir todo esto que es tan doloroso para ti. Lo que describes es muy duro de vivir y quiero decirte algo con claridad, nada de lo que hiciste, ni lo de la tablet ni cualquier desacuerdo cotidiano, justifica la violencia verbal o física. Lo que ocurre en tu casa no es “un mal carácter”, es una dinámica de maltrato que te ha obligado a vivir en alerta para protegerte a ti y a tus hijos.

Entiendo tu conflicto: ves al hombre cariñoso, implicado y sensible, y al mismo tiempo al que insulta, intimida y rompe cosas. Esa mezcla confunde mucho y hace que una dude de sí misma. Pero el amor no debería convivir con el miedo. Que él se controle fuera de casa demuestra que sí puede regularse; el problema es que ha aprendido que contigo y con los no necesita hacerlo.

También es comprensible que te paralice la idea de separarte: la casa, la historia compartida, la soledad aquí, los niños… No es cobardía, es una situación compleja que requiere apoyo real. No tienes que tomar hoy ninguna decisión definitiva, pero sí mereces protección. Sería importante que no cargues con esto sola, como bien dices es complejo cambiar a una persona como el ya que mantiene los mismos patrones y no hay cambio, pero aunque la ayuda en terapia de pareja no ha funcionado yo te invito a que pienses en recibir una ayuda para ti, para que puedas gestionar tu situación y ver con claridad cientos aspectos que ahora son complejos de ver.

Te leo con mucho respeto. Lo que sientes, el amor que se ha ido quemando, la tristeza, el cansancio, todo eso, es una respuesta humana a años de tensión. Si quieres, puedo acompañarte a pensar pequeños pasos para salir del aislamiento y construir una red que te sostenga. No estás exagerando y no estás sola.

Un cordial saludo
Tamara García

Tamara Garcia Psicólogo en Huelva

43 respuestas

228 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

6 FEB 2026

Hola Sandra, lo primero en decir que lamento mucho la situación que estás viviendo y que puedo empatizar con lo complicado de buscar soluciones. Como psicólogo, con la situación que describes y el momento personal en el que estas, mi recomendación sería que te informases o buscaras ayuda externa especializada, para obtener información y ayuda de primera mano y centrada en tu situación.

No sé donde resides, pero actualmente existen recursos donde una mujer en tu situación puede acudir para pedir ayuda o información, así que te diría que acudieses al Instituto de la mujer de tu región o al centro municipal de Información a la mujer (CMIM) de tu localidad. También está el teléfono de Información a la mujer 900 200999 (es 24h, gratuito, anónimo y no deja rastro en la factura). Además también existen puntos violetas y recursos como centro de salud o servicios sociales, cada uno con características y posibilidades de ayuda diferentes. Por último, también decirte que puedes llamar a Atención 016, que es el teléfono de información, asesoramiento jurídico y atención psicosocial para mujeres en tu situación.

Espero que algunos de estos recursos pueda orientarte o ayudarte en mejorar tu situación, o si necesitas más información también puedo ayudarte de manera online incluso.

Un abrazo y espero que encuentres soluciones a tus problemas, recuerda que no estás sola y existen muchos equipos que pueden ayudarte con tu situación.

Jorge Mainé Domínguez Psicólogo en San Fernando

1 respuesta

1 voto positivo

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

6 FEB 2026

Hola;

Gracias por confiar en este espacio para compartir algo tan profundo y doloroso.

Lo que describes refleja una convivencia marcada por momentos de afecto, pero también por episodios reiterados de pérdida de control, violencia verbal, física y emocional. Este tipo de situaciones generan un estado constante de alerta, desgaste psicológico y una sensación de impotencia, especialmente cuando hay hijos e intentos previos de solución que no han dado resultados duraderos.

Es importante señalar que ninguna forma de violencia —sea romper objetos, insultar, generar miedo o agredir físicamente— puede justificarse. Que tu pareja pueda mostrarse amable y colaborador en otros momentos no borra el daño ni la inseguridad que estas conductas provocan. La coexistencia de los dos polos (el afectuoso y el violento) suele generar mucha confusión y culpa en la víctima, lo cual explica en parte tu dificultad para tomar decisiones.

Entiendo que el miedo a empezar de nuevo, la preocupación por los niños y el aislamiento social hacen que sientas que debes “aguantar”. Sin embargo, tu prioridad y la de tus hijos debe ser la seguridad emocional y física. Aunque él haya hecho algunos progresos, el hecho de que sigan ocurriendo episodios violentos indica que el riesgo persiste y que la estabilidad familiar no está garantizada solo por su buena voluntad.

Te animo a buscar un acompañamiento psicológico especializado en violencia de pareja o en relaciones con dinámica de control y dependencia emocional, donde puedas sentirte escuchada y sostenida mientras exploras tus opciones sin juzgarte. También es recomendable mantener contacto o informarte sobre los recursos de ayuda a víctimas de violencia en tu zona (centros de la mujer, servicios sociales, líneas de atención 016, etc.), incluso solo para conocer tus derechos y apoyos concretos antes de tomar decisiones.

Tu preocupación por el bienestar de tus hijos es muy valiosa: ellos, aunque parezcan fuertes, también sufren al vivir en un entorno impredecible y tenso. Aprenderán mucho más del ejemplo de una madre que se protege y pone límites, que del de una madre que normaliza la agresión para mantener la paz aparente.

No estás sola, y pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino el primer paso para romper un ciclo de daño. Podemos trabajar juntas en cómo recuperar tu fuerza, tu claridad y tu sentido de seguridad, paso a paso.

Un saludo!

Lolimar Rodríguez B. Psicólogo en Villarreal/Vila-Real

111 respuestas

87 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

6 FEB 2026

Hola Sandra, primero, gracias por compartir tus pensamientos y tu vida. Entiendo por tus palabras que no querés una respuesta, no querés que te digan cosas que ya sabes. Solo te diré 2 cosas, te entiendo, si quieres no estás sola y si quieres buscar información para leer cómo lo que te pasa es parte de un patrón que pasa mucho: busca “el círculo de la violencia“ de E. Walker. Un Abrazo enorme.

Pamela Carla Gelsumino Psicólogo en Valencia

1 respuesta

1 voto positivo

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

6 FEB 2026

Buenas tardes Sandra,
Gracias por escribir y por hacerlo con tanta claridad y honestidad. Lo que compartes no es fácil de contar, y se nota que llevas muchos años sosteniendo una carga emocional muy pesada, casi siempre en silencio y priorizando a los demás por encima de ti.
Lo primero que quiero decirte, con mucho cuidado y respeto, es que tu percepción es clara y legítima. No estás exagerando, no estás siendo injusta, ni estás “dramatizando” lo que ocurre. Lo que describes no es solo un conflicto de pareja ni una diferencia de estilos educativos: es convivir durante años con episodios de violencia verbal, intimidación y estallidos de ira, algunos de ellos con consecuencias físicas y materiales, delante de tus hijos. Y eso deja huella, incluso cuando entre episodio y episodio hay cariño, compromiso y momentos buenos.
Es comprensible que desde fuera tu pareja pueda parecer “el padre y marido ideal”. Y también es comprensible que tú misma hayas pasado años haciendo balances, relativizando, diciendo “nadie es perfecto”, valorando sus esfuerzos, su implicación, su cariño. Muchas personas en tu situación hacen exactamente eso para poder seguir adelante. Pero hay algo muy importante que señalas con muchísima lucidez: los momentos de descontrol no se borran con los momentos buenos. El cuerpo y la mente no funcionan así. Las heridas emocionales no se compensan; se acumulan.
Vivir en alerta constante, pendiente de no provocar una reacción, vigilando el ambiente, protegiendo a los niños cuando notas que algo se activa… eso es agotador. No es una convivencia en calma, es una convivencia en tensión intermitente. Y aunque los episodios sean menos frecuentes que antes, el impacto que tienen sigue siendo profundo. No es extraño que el amor se haya ido apagando. No porque seas fría o desagradecida, sino porque la seguridad emocional es la base del amor, y cuando esa seguridad se rompe repetidamente, el vínculo cambia.
También es muy importante lo que dices sobre tus hijos. Que lo quieran, pero “con reserva”, que conozcan ese otro lado. Los niños pueden amar mucho a un progenitor y, al mismo tiempo, sentir miedo, confusión o inseguridad. Eso no invalida que él tenga aspectos muy valiosos como padre, pero tampoco borra el daño que generan esos estallidos. Tú has hecho durante años un trabajo silencioso enorme para protegerlos y sostener la familia.
Respecto a la terapia, es comprensible tu desánimo. A veces la ayuda externa logra mejoras parciales, pero no cambios estructurales profundos. Y no porque tú o los profesionales hayáis fallado, sino porque hay límites reales a lo que una persona puede —o quiere— cambiar. El hecho de que él pueda controlarse en otros contextos y no en casa suele generar mucha confusión y culpa en quien convive con él. Pero esa diferencia no significa que tú seas la causa; más bien suele …indicar que el espacio familiar es donde se permite soltar lo que contiene fuera, no porque sea justo, sino porque ahí siente menos límites. Eso, aunque ayuda a entender la dinámica, no la hace aceptable ni menos dañina.
Quiero detenerme en algo muy importante que atraviesa todo tu relato: tú has intentado absolutamente todo. Has hablado, has puesto límites, has dado oportunidades, has reconocido esfuerzos, has ido a terapia individual y de pareja, has esperado, has tenido paciencia, has protegido a tus hijos, has relativizado, has sostenido la casa, el proyecto común, el miedo a quedarte sola… y aun así sigues aquí, preguntándote si “deberías aguantar”. Eso no habla de debilidad; habla de una mujer muy responsable, muy comprometida y muy cansada.
También es comprensible —y muy humano— que el miedo te paralice: miedo a romper la familia, a empezar de cero, a hacerlo sola, sin red, en un país que no sientes del todo como hogar. Ese miedo no invalida lo que sientes; simplemente explica por qué estás atrapada en una encrucijada tan dolorosa. No es una decisión sencilla ni rápida, y nadie debería exigirte claridad inmediata.
Dices algo clave: “No creo que nadie me pueda dar una solución”. Y probablemente tengas razón en una cosa: no existe una solución mágica. Pero sí existen espacios donde no tengas que cargar sola con esto, donde puedas pensar sin urgencia, sin presión, sin tener que justificarte. A veces el primer objetivo no es decidir si te quedas o te vas, sino recuperarte tú, volver a sentirte entera, escuchada, válida, con derecho a sentir lo que sientes sin minimizarlo.
Hay algo que merece ser dicho con mucha delicadeza: cuando hay estallidos de ira, insultos, intimidación y antecedentes de violencia física, aunque ahora sean menos frecuentes, la prioridad es la seguridad emocional (y física) tuya y de tus hijos. No como reproche, ni como ultimátum, sino como punto de partida. El amor, la amistad, la historia compartida y los esfuerzos no pueden sostenerse indefinidamente si el precio es vivir con miedo o con el cuerpo en tensión.
No estás loca por no poder olvidar. No eres ingrata por no sentir ya amor. No eres exagerada por quebrarte por “una camisa” o por una tablet rota: lo que se rompe no es el objeto, es algo interno que lleva mucho tiempo resquebrajándose.
Si en algún momento decides pedir ayuda profesional de nuevo, puede ser muy distinto a lo que ya conoces: un espacio centrado en ti, no en “arreglar la pareja”; en ayudarte a ordenar, a poner nombre, a reconectar con tus límites, a pensar opciones reales sin empujarte en ninguna dirección. Incluso aunque la decisión final no llegue pronto —o nunca—, ese acompañamiento puede marcar una diferencia enorme en cómo atraviesas este momento.
Gracias por confiar y escribir. Aunque ahora te sientas atrapada y sola, no estás equivocada por sentir lo que sientes. Y aunque hoy no veas salida, el simple hecho de poder ponerlo en palabras ya es una forma de empezar a cuidarte. Aquí tienes un espacio donde no necesitas fingir armonía.
Un abrazo
Miguel Angel
MenSana Psicología

Miguel Angel Ruiz Arias Psicólogo en Oviedo

34 respuestas

9 votos positivos

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

6 FEB 2026

Hola Sandra,

Gracias por confiar y contar algo tan doloroso. Lo que describes no es una discusión puntual ni un problema menor de pareja: es una convivencia marcada por el miedo, la alerta constante y episodios de violencia emocional y física, hacia ti y hacia los niños. Y nada —ni el estrés, ni las reglas, ni “las provocaciones”, ni todo lo bueno que también haga— justifica esa violencia.

Es muy comprensible que el amor se haya ido apagando. El cariño no sobrevive cuando una persona tiene que protegerse, anticiparse, callar o fingir para que no estalle la ira del otro. Tu cuerpo y tu corazón han estado demasiado tiempo en modo supervivencia.

También es importante decir esto con claridad y sin culpas: que él pueda controlarse fuera de casa indica que sí tiene control, pero elige no ejercerlo en el espacio donde se siente con más poder. Eso no habla de falta de amor tuya, sino de una responsabilidad que es solo suya.

Entiendo profundamente tu miedo: los hijos, la casa, estar sola en un país que no es el tuyo. No es debilidad; es realismo. Pero “aguantar” tiene un costo muy alto para ti y para los niños, incluso cuando también lo quieren. Ellos aprenden del amor y del conflicto mirando lo que viven.

No necesitas decidir nada ahora. No tienes que irte mañana ni “ser fuerte” de golpe. A veces el primer paso no es separarse, sino dejar de minimizar lo que pasa y empezar a cuidarte a ti, buscar apoyo seguro (aunque sea profesional o institucional) y recordar algo esencial: no estás exagerando, no estás loca, no estás pidiendo demasiado.

Has hecho todo lo que estaba en tus manos. Lo que sientes tiene sentido. Y mereces una vida donde la paz no dependa de que otra persona no pierda el control.

José Bonet
Psicólogo General Sanitario
Especializado en Intervención y Mediación Familiar
Terapia Online

José Bonet Psicólogo en Estivella

14 respuestas

274 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

6 FEB 2026

Gracias por confiarme algo tan íntimo y doloroso. Se nota el enorme esfuerzo que has hecho durante años para sostener a tu familia, proteger a tus hijos y darle oportunidades al vínculo. Lo que escribes no es una queja ni una exageración: es el relato de alguien que ha vivido mucho tiempo en estado de alerta.
Quiero empezar diciéndote algo importante: tu reacción es completamente comprensible. Cuando una persona que amamos pierde el control, grita, insulta, rompe cosas o intimida, el daño no se borra porque después haya cariño, disculpas o esfuerzos. El cuerpo y la mente aprenden a protegerse, y eso va apagando el amor. No es que tú no sepas perdonar; es que no te sientes segura.
También es importante poner palabras claras: lo que describes —la violencia verbal, la intimidación, la rotura de objetos y el daño físico que hubo hacia los niños— no es un problema de carácter ni solo de “falta de madurez emocional”. Es una forma de violencia que aparece cuando él se siente frustrado o cuestionado, y que tú has tenido que anticipar y gestionar para evitar estallidos. Vivir así, vigilando constantemente, tiene un coste emocional muy alto.
Que él tenga muchas cualidades, que ame a sus hijos y que haya hecho esfuerzos reales para cambiar no invalida el impacto de esos episodios. Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo. Y también es legítimo que para ti ya no sea suficiente.
Me parece muy significativo que notes que él sí puede controlarse en otros contextos. Eso suele aumentar la confusión y la culpa, pero no significa que tú provoques nada: significa que el control es posible, aunque en el espacio familiar no lo esté ejerciendo de forma consistente.
Entiendo profundamente tu miedo a separarte: los niños, la casa, la falta de red, el empezar “desde cero”. No estás fallando por no irte, ni estás obligada a decidir ahora. A veces, el primer paso no es elegir quedarse o irse, sino dejar de exigirte aguantar sin coste y empezar a preguntarte qué necesitas tú para estar a salvo —emocional y físicamente— y qué límites son imprescindibles.
Tal vez ahora mismo no haya una solución clara, pero sí puede haber pequeños movimientos: recuperar espacios propios, fortalecer apoyos, pensar en un plan de protección para ti y para los niños cuando él pierde el control, y seguir poniendo palabras a lo que vives sin minimizarlo.
Gracias por escribir. No estás sola en esto, aunque así lo sientas. Podemos ir despacio, a tu ritmo, y pensar juntas qué es lo más cuidadoso para ti y para tus hijos.

Cristina Vicente Fernández Psicólogo en Toledo

7 respuestas

16 votos positivos

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

6 FEB 2026

Gracias por escribir y por compartir una historia tan íntima y dolorosa. Se nota el enorme esfuerzo que llevas haciendo desde hace años, el desgaste emocional acumulado y la soledad desde la que estás intentando sostener esta situación.

Lo que describes no es fácil de vivir ni de elaborar. Convivir con momentos de cariño y compromiso junto a episodios de ira, violencia verbal y estallidos de control genera mucha confusión, miedo y un desgaste profundo que suele acabar apagando la relación. Vivir en alerta constante para evitar conflictos tiene un coste emocional muy alto, tanto para ti como para los niños.

Es comprensible que te sientas atrapada entre lo que has construido, el bienestar de tus hijos, la falta de red de apoyo y el miedo a empezar de nuevo. Esto no es debilidad, sino que es una situación muy compleja.

Más allá de lo que él haga o deje de hacer, puede ser muy importante que cuentes con un espacio terapéutico propio, centrado en ti, en tus límites, en tu seguridad emocional y en poder pensar con calma qué necesitas y qué opciones tienes, sin culpa ni presión por decidir nada de inmediato.

Si en algún momento la violencia se intensifica o sientes miedo por ti o por tus hijos, es importante que busques apoyo inmediato yque no te quedes sola con ello.

Si necesitas mi ayuda, estaré encantada de acompañarte en este momento.

M. Saiz Moreno Psicólogo en Madrid

8 respuestas

1 voto positivo

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

6 FEB 2026

Muchas gracias Sandra por tus palabras y por depositar en este espacio tanta confianza.

Llega como muy consciente y muy trabajada la situación y suena suena como algo muy doloroso cuando se dan esas situaciones de las que hablas.

Desde el respeto a que solo escribes para desahogarte sin pedir opinión te devuelvo que a veces solo vemos una alternativa dejando de lado una infinidad de ellas por el camino.
En estos momentos estás viendo una y justificando su motivación. Y es respetable.
Gracias por mostrarte aquí y te animo a que sigas en la línea que escribes, ya que, las palabras tarde o temprano cogen forma y se hacen reales.
Un saludo y buenos días Sandra!

Juan Carlos de Diego Psicólogo en León

20 respuestas

5 votos positivos

Hace terapia online

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

6 FEB 2026

Gracias de verdad por abrirte así. Se siente en cada palabra el cansancio, el amor que has intentado cuidar durante años y, al mismo tiempo, el dolor profundo que se ha ido acumulando poco a poco. Contar algo así requiere mucha valentía, y que lo hayas escrito ya dice mucho de la persona sensible, responsable y consciente que eres.

Lo que estás viviendo es muy duro. No solo por lo que ocurre en los momentos de explosión, sino por todo lo que pasa antes y después: estar siempre alerta, medir palabras, anticipar reacciones, proteger a los niños, intentar mantener la calma para que la casa no se rompa. Vivir así desgasta por dentro, aunque desde fuera todo parezca “normal” o incluso ideal.

Es muy comprensible que puedas ver y valorar todo lo bueno que hay en tu pareja —su implicación, su cariño, su esfuerzo por mejorar— y que, aun así, sientas que algo esencial se ha ido apagando en ti. Cuando el miedo aparece, aunque sea de forma intermitente, el amor suele ir retirándose para protegernos. No es frialdad, no es falta de agradecimiento: es una reacción muy humana.

También quiero decirte algo con mucha delicadeza pero con claridad: nada de lo que hiciste esa mañana justifica lo que ocurrió después. Entender su enfado no significa tener que cargar con las consecuencias de su descontrol. Y es lógico que, tras episodios así, no puedas “volver a empezar de cero” como si nada hubiera pasado. Las heridas emocionales no desaparecen porque haya disculpas o momentos buenos; se quedan, y pesan.

Has hecho muchísimo: hablar, poner límites, pedir ayuda, acompañar procesos terapéuticos, reconocer mejoras, sostener a tus hijos, sostener la familia. Que aun así te sientas agotada y vacía no significa que hayas fallado, sino que has llegado muy lejos con los recursos que tenías.

El miedo a separarte, a estar sola, a empezar de nuevo sin red, con tres hijos y una vida construida con tanto esfuerzo, es completamente comprensible. No dice nada malo de ti. Dice que estás intentando protegerte y protegerlos, incluso cuando tú ya estás muy cansada.

No tienes que tomar decisiones ahora. No tienes que saber qué va a pasar. Hoy solo necesitabas soltarlo, no llevarlo sola, que alguien te lea sin juzgarte ni decirte qué deberías hacer. Y eso está bien.

Gracias por confiar este dolor aquí. No estás exagerando. No estás loca. No estás pidiendo demasiado. Estás intentando vivir con más calma, más seguridad y más verdad. Y eso importa mucho

Tamara Batuecas Planchuelo Psicólogo en Parla

2 respuestas

2 votos positivos

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

6 FEB 2026

Querida Sandra,

Agradezco enormemente que hayas escrito y contado una cosa tan personal y tan dura. Tu situación es muy difícil y el esfuerzo que hacer por mantener tu familia unida y por proteger a tus hijos es muy valiente. No existen soluciones mágicas para tu problema y entiendo la frustración, el cansancio y sobre todo las dudas.
Yo no soy quien para darte consejos ni soluciones, soy psicóloga pero también soy madre de tres hijos y sé lo que significa ver a tus hijos sufrir, es indescriptible y para una madre muy difícil de tolerar.
Sólo puedo decirte que pienses en ellos, en cómo les afecta ahora y les podrá afectar en el futuro esta relación con su padre. Y también piensa en ti. Te mereces vivir en paz.
Un abrazo fuerte. Ana

Ana Sánchez Arévalo Almena Psicólogo en Madrid

4 respuestas

1 voto positivo

Contactar

¿Te ha resultado útil?

¡Gracias por tu valoración!

Psicólogos especialistas en Violencia de género

Ver más psicólogos especializados en Violencia de género

Otras consultas sobre Violencia de género

Explica tu caso a nuestros psicólogos

Haz tu consulta de forma anónima y recibe orientación psicológica en 48h.

50 Es necesario escribir 12650 carácteres más

Tu pregunta y sus respuestas se publicarán en el portal. Este servicio es gratuito y no sustituye a una sesión de terapia.

Enviaremos tu consulta a expertos en el tema que te ofrecerán llevar tu caso personalmente.

El precio de la sesión de terapia no es gratuito y estará sujeto a las tarifas del profesional.

El precio de la sesión de terapia no es gratuito y estará sujeto a las tarifas del profesional.

Introduce un apodo para mantener tu anonimato

Tu consulta está siendo revisada

Te avisaremos por e-mail cuando esté publicada.

Si necesitas atención psicológica inmediata, puedes reservar una terapia en las próximas 72h y a un precio reducido de 40€.

Esta consulta ya existe

Por favor, utiliza el buscador para conocer la respuesta

psicólogos 13100

psicólogos

preguntas 12650

preguntas

respuestas 47800

respuestas