De verdad la psicología puede ayudarme?
Siento que estoy perdido, que tengo muchos problemas con la ira y conmigo mismo y esto hace que en mi vida personal ya sea Maigo a i pareja no acabe de llevarlo bien….
Siento que estoy perdido, que tengo muchos problemas con la ira y conmigo mismo y esto hace que en mi vida personal ya sea Maigo a i pareja no acabe de llevarlo bien….
Respuesta enviada
En breve comprobaremos tu respuesta para publicarla posteriormente
Ha habido un error
Por favor, inténtalo de nuevo más tarde.
Hola buenos días, Miguel.
Siento mucho que te sientas así, a veces la vida nos pone una serie de obstáculos, los cuales, tenemos que hacer frente. Esos problemas de ira que comentas pueden ser derivados por diferentes motivos, por ello, para poder ayudarte a gestionarlos es importante hacer una valoración acerca de por que se da. Si necesitas mi ayuda puedes contactarme desde mi perfil.
Un cordial saludo
Tamara García
¿Te ha resultado útil?
¡Gracias por tu valoración!
Buenos días, la psicología puede ayudarte mucho. Lo único que debes de tener en cuenta antes es que un psicólogo no te da la solución al problema, como lo hace un médico con una medicina que fácilmente te la tomas y te cura. Nuestra labor te ayuda a conocerte, encontrar la raíz y la causa de esa ira o el problema que sea, y entonces te puede dar herramientas para controlarla. O incluso mejor, que desaparezca o se minimice, cuando, en ese proceso, puedas por ejemplo reconciliarte con el mundo y contigo mismo, perdonarte algo si lo hay, comprender a los demás, aceptar el mundo, o que encuentres soluciones a los problemas que te llevan a esos sentimientos y emociones.
En definitiva un psicólogo te acompaña y orienta en tu propio trabajo de curarte, ayudándote a ver dónde están los puntos problemáticos, sus posibles soluciones y la paz contigo mismo. Si el psicólogo te trasmite confianza y te sinceras, te puede ayudar mucho.
Un abrazo
Rosa Celdrán
¿Te ha resultado útil?
¡Gracias por tu valoración!
Respuesta del Psicólogo:
Lo que describes sugiere una fuerte carga emocional, con dificultades para gestionar la ira y el malestar interno, que impactan en tu relación de pareja. Es importante trabajar en la regulación emocional y en identificar qué te estás diciendo a ti mismo cuando reaccionas así. La terapia puede ayudarte a entender el origen de esta sensación de “estar perdido” y a construir herramientas para mejorar tu bienestar y tus vínculos. No estás solo/a en esto: pedir ayuda ya es un primer paso valioso.
¿Te ha resultado útil?
¡Gracias por tu valoración!
Hola Miguel, he estado pensando que responderte, ya que aconsejarte como tal es difícil con tan poca información.
Si quiero que sepas que no eres la primera persona que se siente perdido, es algo que habitualmente trabajamos en consulta. Dependiendo del origen de ese sentirse perdido también cambia un poco el enfoque (para esto hace falta una evaluación), desde quien eres tu y que cosas puedes cambiar en tu vida hasta cuales son tus vocaciones o donde quieres o no quieres estar en el futuro.
Todas las emociones aparecen por algo. Esa ira tiene una función y seguramente hay que reconducir cual es su verdadero propósito. Que se vuelque en ti mismo no tiene que ser nada agradable y posiblemente aparezca porque te dices a ti mismo "cambia esto ya" o "es tu culpa".
Claramente si no estamos bien en estos ámbitos, difícilmente podremos estar bien en otros aspectos de la vida como la pareja.
Creo que es importante lo que acabas de hacer, esta primera toma de contacto, pero también es importante continuar y no quedarte aquí. Buscar respuestas es valiente por tu parte. Ahora necesitas que un profesional evalúe todo lo que estas viviendo y pactéis las pautas necesarias para salir de tanto malestar. Sí, con la psicología nos encargamos a ayudar a personas que se encuentran en tu misma situación.
Espero que te encuentres mejor
Un abrazo enorme
Inma Muñoz
Psicóloga Sanitaria y Sexóloga
Online y Presencial (Trilum)
¿Te ha resultado útil?
¡Gracias por tu valoración!
Miguel, gracias por compartir cómo te sientes. Sentirse perdido y notar que la ira empieza a afectar a la relación de pareja suele generar mucha culpa y frustración, así que es comprensible que estés así y que te plantees pedir ayuda.
La ira no aparece porque sí. Muchas veces es una señal de que algo dentro de nosotros no está siendo atendido y, en lugar de expresarse como tristeza, miedo o inseguridad, acaba saliendo en forma de enfado. Cuando esa emoción se desborda, suele impactar tanto en la relación con uno mismo como en la relación con la pareja.
Para poder entender qué está pasando en tu caso concreto sería importante conocer mejor tu historia, qué situaciones disparan esa ira y qué está ocurriendo a nivel emocional en esos momentos. A partir de ahí, se puede aprender a identificarla a tiempo y a gestionarla de una forma que no te haga daño ni a ti ni a quienes te rodean.
Si te apetece profundizar en ello y empezar a trabajar estos patrones, puedes ponerte en contacto conmigo. No tienes que hacerlo solo, y la ira también se puede aprender a entender y regular.
¿Te ha resultado útil?
¡Gracias por tu valoración!
Hola Miguel, la Psicología puede ayudarte mucho, sentirte perdido, con ira y con dificultades para relacionarte, tiene solución.
Un psicólogo puede darte herramientas de afrontamiento, entender tus emociones, mejorar tu autoestima y afrontar los problemas.
No dudes en pedir ayuda profesional.
Un saludo
¿Te ha resultado útil?
¡Gracias por tu valoración!
Hola Miguel.,
gracias por compartir con nosotros tu malestar, hay muchas personas que pueden estar atravesando un momento parecido al tuyo.
-La ira suele ser una señal, no el problema en sí. Muchas veces tapa dolor, frustración, miedo o cansancio emocional. No significa que seas una mala persona, sino que hay algo dentro que no está siendo escuchado.
-Sentirte en conflicto contigo mismo desgasta mucho, y cuando uno está luchando por dentro, inevitablemente eso se refleja en la relación de pareja. No porque no quieras a tu pareja, sino porque no siempre tienes recursos emocionales para manejarlo mejor.
-No estás “estropeado” ni condenado a ser así. La ira y la confusión se pueden trabajar, entender y transformar, pero requieren tiempo, paciencia y, a menudo, ayuda.
-Pedir apoyo no es un fracaso, es una forma de responsabilidad contigo y con quienes quieres. Hablar con un profesional puede darte un espacio seguro para ordenar lo que sientes y aprender a manejarlo sin que explote contra ti o contra otros.
-También es importante la honestidad con tu pareja, no para cargarla con todo, sino para que entienda que estás pasando por un proceso y que no es falta de amor, sino una lucha interna.
Y para terminar te digo que esto no tienes que solucionarlo ya ahora mismo, basta con decidir dar el siguiente pequeño paso para entenderte mejor.
Te recomiendo una breve terapia psicológica para ayudarte a encontrar recursos que te permitan gestionarte, si quieres puedes contactarme, ya sabes como, estaría encantada de trabajar contigo.
Un saludo,
Rocío
¿Te ha resultado útil?
¡Gracias por tu valoración!
Buenos días,
Lo que describes —sentirte perdido/a, con problemas de ira y contigo mismo/a, y ver cómo eso afecta a tu vida personal, tus amistades y tu relación de pareja— es coherente con un patrón muy frecuente en consulta: la ira aparece como una emoción secundaria que intenta protegerte ante frustración, injusticia, miedo o sensación de falta de control, pero cuando se activa con mucha intensidad o mucha frecuencia termina generando culpa, conflictos y distancia. La investigación en regulación emocional indica que ciertas estrategias como la rumiación (darle vueltas una y otra vez), la evitación o la supresión sostenida se asocian a mayor malestar, mientras que aprender a tolerar la emoción y reinterpretar la situación (“reevaluación cognitiva”) suele relacionarse con mejor ajuste (Aldao, Nolen-Hoeksema y Schweizer, 2010; Webb, Miles y Sheeran, 2012). En el caso de la ira, además, la rumiación específica de enfado (“anger rumination”) se ha asociado a mayor intensidad de ira y mayor probabilidad de conductas agresivas o impulsivas (Sukhodolsky, Golub y Cromwell, 2001).
Una prioridad práctica es diferenciar entre “tener ira” y “actuar desde la ira”. Cuando el cuerpo está muy activado (tensión, calor, respiración rápida, impulsos de atacar o gritar), el sistema nervioso dificulta el autocontrol y la comunicación efectiva. Por eso, una herramienta básica con respaldo empírico en el trabajo con parejas es el “tiempo fuera” o pausa acordada: detener la interacción cuando la activación sube, reducirla y retomar la conversación después con más calma. La literatura de investigación sobre dinámica de pareja ha mostrado que la activación fisiológica elevada durante el conflicto se asocia con peores patrones de interacción y mayor deterioro relacional, y que la capacidad de bajar esa activación es clave para discutir sin escalada (Gottman y Levenson, 1992). Esto no es “huir”; es proteger el vínculo y tu autocontrol.
En paralelo, conviene tener cuidado con el mito del “desahogo” entendido como descargar el enfado de forma intensa (gritar, golpear cosas, “sacar la rabia”) porque la evidencia experimental sugiere que ventilar la ira de ese modo no la reduce de forma fiable y, en algunos casos, puede aumentar la agresividad o mantener el estado de enfado (Bushman, 2002). En términos clínicos: cuando estás muy activado/a, es más eficaz primero bajar la activación (respiración lenta, relajación muscular, caminar suave, agua fría en la cara, salir a un lugar tranquilo) y solo después hablar, decidir o escribir mensajes.
A nivel terapéutico, los programas basados en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) para problemas de ira muestran eficacia en meta-análisis, con mejoras en frecuencia e intensidad de la ira y en el control de impulsos, especialmente cuando se entrenan habilidades concretas: detección temprana, reestructuración de pensamientos, comunicación asertiva y resolución de problemas (Beck y Fernandez, 1998; DiGiuseppe y Tafrate, 2003). Una parte central de este enfoque es aprender a identificar el “pensamiento disparador” (por ejemplo, “me están faltando al respeto”, “esto no debería pasar”, “si cedo soy débil”) y practicar alternativas más ajustadas que reduzcan la escalada (“no me gusta, pero puedo manejarlo”, “puedo poner un límite sin explotar”, “puedo pedir lo que necesito con firmeza”). No se trata de “pensar en positivo”, sino de pensar con más precisión cuando tu mente se vuelve rígida por la activación.
Si además notas impulsividad fuerte, explosiones o dificultad significativa para frenar una conducta una vez que empieza, suele ayudar un entrenamiento más explícito en regulación emocional y tolerancia al malestar (por ejemplo, intervenciones derivadas de DBT), que cuentan con evidencia en la mejora del control emocional y conductual en poblaciones con alta desregulación (Kliem, Kröger y Kosfelder, 2010). En la práctica, esto se traduce en aprender a “surfear” el pico de emoción sin actuar (el pico suele bajar si no lo alimentas con discusión, alcohol, mensajes, rumiación o confrontación), y en construir rutinas que reduzcan vulnerabilidad: sueño suficiente, menos consumo de sustancias, actividad física regular, y límites claros con situaciones que te disparan.
Para proteger tu relación mientras trabajas esto, suele ser útil acordar con tu pareja (y si procede con amistades cercanas) una regla concreta: cuando notes señales tempranas de escalada, lo nombras y pides una pausa con un tiempo definido (“necesito 20–30 minutos para calmarme y vuelvo para hablarlo bien”), y al retomar se elige un solo tema, con frases en primera persona (“yo me siento…”, “yo necesito…”) y peticiones específicas. Este tipo de estructura reduce escaladas y facilita reparación, especialmente si después de un conflicto haces un cierre breve: reconocer el impacto, asumir tu parte y proponer una alternativa para la próxima vez.
Dicho todo esto, si la ira está afectando ya a tu vida diaria y a tus vínculos, mi recomendación clínica es que lo abordes con ayuda profesional cuanto antes, porque acelera el aprendizaje y reduce el desgaste en la relación. La terapia te permitirá identificar detonantes personales, patrones aprendidos, heridas previas y el circuito exacto que te lleva de “molestia” a “explosión”, y entrenar respuestas alternativas hasta que salgan de forma más automática.
Un saludo,
Beatriz Troyano
¿Te ha resultado útil?
¡Gracias por tu valoración!
Sentirse perdido, con ira acumulada y en conflicto con uno mismo cansa muchísimo, y suele terminar afectando a las personas que más queremos, como tu pareja. No porque seas una mala persona, sino porque cuando uno está desbordado por dentro, inevitablemente se nota por fuera.
Quiero decirte algunas cosas importantes:
1. La ira casi nunca es solo ira.
Muchas veces es tristeza, frustración, miedo, sensación de no ser suficiente, heridas viejas o presión acumulada que no ha tenido salida. La ira aparece porque es la emoción que “protege”, aunque luego complique las cosas.
2. Que te afecte en la relación no significa que no quieras a tu pareja.
Significa que ahora mismo estás luchando contigo mismo, y eso ocupa mucha energía emocional. Las relaciones suelen ser el espejo donde más se nota nuestro malestar interno.
3. No estás roto. Estás saturado.
Cuando alguien dice “tengo problemas conmigo mismo”, casi siempre hay una parte interna que lleva tiempo sin ser escuchada o cuidada.
Algunas ideas suaves para empezar (no tienes que hacerlas todas ni ya):
Aprender a detectar la ira antes de que explote.
¿Notas tensión en el cuerpo? ¿Pensamientos repetitivos? ¿Ganas de atacar o cerrarte? Identificar el momento previo es clave.
Darte permiso para parar.
Alejarte unos minutos cuando sientes que vas a perder el control no es huir, es responsabilidad emocional.
Hablar desde el “me pasa” y no desde el “tú haces”.
Con tu pareja, algo como:
“Estoy luchando con cosas internas y a veces reacciono mal. No es contra ti, pero necesito aprender a manejarlo.”
Buscar apoyo externo (terapia, orientación emocional).
No porque estés “mal”, sino porque nadie debería cargar solo con todo esto.
Si te parece bien, me gustaría preguntarte algo (solo si te sientes cómodo respondiendo):
¿La ira aparece más en situaciones concretas o es algo constante?
¿Sientes culpa después de los conflictos?
¿Esto viene de hace mucho tiempo o es algo más reciente?
Podemos ir paso a paso. No tienes que resolver tu vida ahora. Solo entenderte un poco mejor hoy.
¿Te ha resultado útil?
¡Gracias por tu valoración!
Sí, la psicología puede ayudarte, y mucho. Sentirte perdido, con ira y en conflicto contigo mismo no es una debilidad, es una señal de que algo dentro de ti necesita ser entendido y trabajado. La terapia no va de “cambiar quién eres”, sino de aprender a comprender qué te pasa, por qué reaccionas así y cómo manejarlo de una forma que no te haga daño a ti ni a quienes quieres.
Trabajar la ira, la frustración y la relación contigo mismo es posible, y suele mejorar también la relación de pareja y la vida personal. Pedir ayuda ya es un primer paso importante.
¿Te ha resultado útil?
¡Gracias por tu valoración!
Haz tu consulta de forma anónima y recibe orientación psicológica en 48h.
psicólogos
preguntas
respuestas
Encuentra respuestas entre las más de 12500 preguntas que se han realizado en MundoPsicologos.com