De voluntaria a cero habilidades sociales, ni interés mínimo a lo que me rodea

Realizada por Katherine · 25 mar 2026 Trastornos de la personalidad

Llevo con psicólogos privados y públicos desde los 6 años. Tengo 34 años.
Me dicen que tener conciencia de mi situación es una ventaja, no lo veo así. Soy consciente de las cosas y consciente de que no soy capaz de arreglarlas por mucho que lo intente.
Mi infancia, adolescencia y ser adulta han sido de poco, traumáticas. Bullying, maltrato físico y psicológico y construir mi identidad fue complicado hasta los 20 años, no tuve mínimamente claro quién era y ser trans no ayuda en esta sociedad.

Mis diagnósticos son una mezcla de muchos trastornos complejos. Los principales Trastorno Mixto de Personalidad grave, con Trastorno de Identidad Disociativo ( unas 9 partes identificadas y 3 presentes pero sin saber cómo afectan al Yo), con sintomatologia de fobias de impulsión características del TOC, problemas de adaptabilidad y un físico deteriorado (fibromialgia y otras) por secuelas de estar todas mis etapas de la vida con semejante sufrimiento.

La cuestión es que entre los 12- 13 años donde hemos conseguido identificar pudo haber esa ruptura del "Yo" por primera vez, tenia habilidades sociales, hacia de voluntaria incluso en muchas cosas y activismo. Una forma de justificar que lo mio era menos importante y siempre había alguien peor al que podía ayudar.

Sin embargo ahora estoy mas que nunca, cero interés por vivir, obsesionada con la eutanasia y aunque es algo que pienso de forma lógica y saber que no es una solución, el desgaste de vivir en sociedad que no me trae nada positivo, sino más vacío, cuesta ignorar.

Mis días son casi una Disociación continua y no conservo muchos recuerdos o me cuesta construir el día anterior y aún así a veces, los días se me hacen largos. Pero lo bueno de disociar es que estar en mis mundos o en el de esas partes, me hace evitar preocuparme por esa falta de habilidades.

Y aunque sigo intentando encajar en un empleo, me encuentro en que por una parte soy consciente que forzarme no es tener estabilidad. Y sin ella, intentar algo como trabajar, me llevara al mismo resultado, lesiones y un desequilibrio aún peor y estar en urgencias con una mayor frecuencia, pero no hacer nada, me hace sentir una inutilidad y culpabilidad de no aportar socialmente, que me superan.

Estoy en una encrucijada sin poder hacer nada más que hacer terapia para hablar con un psicólogo para sentirme mínimamente comprendida o fingir que me comprenden de no ser así. Es lo mínimo que me ayuda.

La psicóloga pública me derivó a Hospital de Día para salud mental y fue mi peor experiencia en años. Se suponía que eran dos años, pero en 6 meses me dijeron que no sabían qué hacer más, excepto hablar con el psicólogo, era lo único que me relajaba. Sin embargo en la pública, tener una cita semanal, era inviable y una sesión cada tres meses era como hacer líneas en el agua.
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Mejor respuesta 26 MAR 2026

Hola Katherine,

Gracias por compartir tus sentimientos de tants años y lo complejo que es vivir con ese nivel de desgaste emocional, físico y mental durante tanto tiempo.

La disociación constante, la sensación de vacío, la pérdida de interés por lo que te rodea, la dificultad para mantener vínculos o actividades, como bien sabes, no es falta de voluntad ni incapacidad tuya, sino la consecuencia de una historia de sufrimiento muy prolongado que te ha impactado en tu forma de sentir, pensar y relacionarte con el mundo.

El hecho de que tengas conciencia de lo que te ocurre es importante, aunque ahora lo vivas como una carga.
Esta conciencia es una parte tuya que intenta entender y que, aunque esté cansada, sigue buscando una salida.

El problema no es que “no hagas lo suficiente”, sino que llevas demasiado tiempo con situaciones internas muy intensas sin el acompañamiento adecuado y constante que realmente necesitas.

Todo lo que cuentas encaja con un sistema nervioso saturado, que ha aprendido a protegerse a través de la disociación. Esa “desconexión” no es tu enemiga, sino una forma de sobrevivir cuando el dolor era demasiado grande.
El problema es que ahora también te aleja de la vida, de las emociones y de la sensación de sentido.

Respecto a esa sensación de no tener habilidades sociales o interés, muchas veces no es que no existan, sino que están bloqueadas. Cuando una persona vive en un estado interno de amenaza, agotamiento o fragmentación, lo social deja de ser prioritario porque el cuerpo y la mente están centrados en sobrevivir, no en conectar.

Sobre el trabajo y la presión por “ser funcional”, es importante que puedas cambiar el enfoque: no se trata de forzarte a encajar en un ritmo que ahora mismo te desregula más, sino de construir una base mínima de estabilidad interna. Sin esa base, cualquier exigencia externa se vuelve insostenible, como bien has comprobado. No es inutilidad, es una señal clara de que necesitas otro tipo de proceso, más adaptado a ti.

También es muy importante lo que mencionas sobre la eutanasia. Que aparezca como una idea “lógica” en tu mente no significa que realmente quieras dejar de existir, sino que el nivel de sufrimiento es tan alto que tu mente busca una forma de terminar con él. Esto es algo que hay que tomar muy en serio, no desde el juicio, sino desde el cuidado y el acompañamiento.

A nivel terapéutico, en tu caso sería especialmente recomendable un enfoque especializado en trauma complejo y disociación, donde trabajar de forma progresiva:

- La estabilización emocional y física (aprender a reducir la disociación poco a poco, sin forzarla).
- La integración de las partes, entendiendo qué función tiene cada una en lugar de luchar contra ellas.
- La reconexión gradual con el presente y con pequeñas experiencias que no resulten abrumadoras.
- El desarrollo de una sensación interna de seguridad, que ahora mismo parece muy debilitada.

En comprensible también tu frustración con el sistema público y la falta de continuidad.
Tener sesiones cada varios meses no ayuda en un proceso así, y es normal que sientas que “no llega a nada”.
No es que tú no avances, es que el formato no es el adecuado para lo que necesitas.

Ahora mismo, más que exigirte grandes cambios, lo importante debería ser muy básico y compasivo contigo misma: reducir el sufrimiento diario aunque sea un poco.

Cosas muy pequeñas, como identificar momentos donde la disociación baja un poco, o actividades que no te generen rechazo, pueden ser un punto de inicio.

El hecho de que sigas buscando ayuda dice mucho de ti, incluso en esta situación de agotamiento.

Un abrazo.

Marita Galafate Domínguez
Psicóloga Sanitaria
Terapia Online y Presencial

Marita Galafate Domínguez Psicólogo en Jerez de la Frontera

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21 JUN 2026

Lo que transmites no parece una simple falta de habilidades sociales. Da la impresión de que llevas muchos años luchando contra una sensación profunda de desconexión, agotamiento y desesperanza respecto a la posibilidad de cambiar. Cuando una persona acumula numerosos intentos de ayuda sin percibir mejoras significativas, es frecuente que termine desarrollando una sensación de impotencia que afecta incluso a la motivación para relacionarse con los demás. A veces el problema deja de ser la habilidad y pasa a ser la expectativa de fracaso que acompaña cada intento. Merece la pena seguir explorando nuevas formas de comprender lo que te ocurre

Ricardo Pagliara Psicólogo en Puente Tocinos

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26 MAR 2026

Hola Katherine, gracias por compartir algo tan profundo y complejo. Se nota que llevás muchos años sosteniendo una carga muy intensa, con experiencias difíciles desde muy temprana edad y múltiples intentos de encontrar ayuda. Es comprensible que, después de tanto recorrido, aparezca cansancio, frustración y esa sensación de estar en una “encrucijada” sin salida clara.

Desde mi enfoque de trabajo, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), hay algo importante que quiero señalar primero: el hecho de que tengas conciencia de lo que te pasa no es un problema en sí mismo, pero cuando no viene acompañado de herramientas efectivas o de un tratamiento adaptado a tu nivel de complejidad, puede volverse doloroso porque ves lo que ocurre sin poder modificarlo. Eso genera justamente lo que describís: desgaste, desesperanza y sensación de bloqueo.

También es importante validar algo: con la historia que contás (trauma temprano, disociación, dificultades de identidad, problemas físicos asociados), no estamos ante un malestar simple, sino ante un cuadro complejo que requiere un abordaje igualmente complejo, sostenido y adaptado. Que tratamientos anteriores no hayan funcionado como esperabas no significa que no haya opciones, sino que probablemente no se encontró aún el formato terapéutico adecuado para vos.

Desde la TCC y terapias basadas en evidencia para trauma y disociación, en casos como el tuyo suele ser clave trabajar en fases, no intentar resolver todo al mismo tiempo:

1. Estabilización y seguridad
Antes de abordar traumas profundos o identidad, es fundamental reducir el nivel de sufrimiento diario: disociación constante, pensamientos sobre la eutanasia, sensación de vacío. Esto implica aprender herramientas concretas de regulación emocional, anclaje y manejo de crisis.

2. Trabajo con la disociación
La disociación que describís no es “tu enemiga”, sino un mecanismo que en su momento te permitió sobrevivir. El objetivo no es eliminarla de golpe, sino aprender a reconocerla, modularla y ganar más presencia progresivamente.

3. Reducción de la autoexigencia y la culpa
La sensación de “inutilidad” por no poder trabajar o funcionar como otras personas suele ser muy frecuente en cuadros complejos. Desde la TCC se trabaja en cuestionar esas exigencias y construir criterios más realistas y compasivos con tu situación actual.

4. Replanteo de objetivos de vida a corto plazo
En este momento, más que pensar en “encajar en la sociedad” o sostener un empleo, el foco suele estar en lograr pequeñas cuotas de estabilidad y bienestar diario. Lo otro puede venir después, paso a paso.

Respecto a lo que mencionás sobre la eutanasia y el “cero interés por vivir”, es importante tomarlo con mucha seriedad. Muchas veces estos pensamientos no hablan tanto de querer morir, sino de un nivel de agotamiento extremo y de no encontrar alivio al sufrimiento. En esos momentos, no deberías estar sola con esto.

También es totalmente entendible tu frustración con el sistema público y la falta de continuidad. Una sesión cada tres meses, en un caso como el tuyo, claramente es insuficiente. Lo que suele marcar diferencia en estos cuadros es la regularidad y el vínculo terapéutico sostenido en el tiempo.

Algo que sí aparece en tu relato, y es muy importante, es que identificás que hablar en terapia es lo que más te ayuda, incluso si a veces sentís dudas sobre la comprensión. Eso ya es una pista clave: necesitás un espacio más frecuente, más estable y más adaptado a vos.

No estás “fallando” por no poder sostener un ritmo de vida convencional en este momento. Estás lidiando con un nivel de complejidad emocional muy alto, y eso requiere otro tipo de tiempos y objetivos.

Aunque ahora sientas que no hay salida, el hecho de que sigas buscando ayuda muestra que hay una parte tuya que todavía está intentando encontrar una forma de estar mejor, aunque sea mínima. En estos procesos, muchas veces el avance no es lineal ni rápido, pero sí posible cuando el abordaje es el adecuado.

Buscar un espacio terapéutico más constante y especializado en trauma y disociación podría ser un paso importante para empezar a salir de esta sensación de estancamiento. No tendrías que sostener todo esto sola.

Tobias Ortells Privitera Psicólogo en Algorta

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26 MAR 2026

Buenas tardes, Katherine:

Estoy de acuerdo con todo lo que han compartido los demás profesionales. Para no ser redundante, intentaré aportarte mi visión sin repetir lo ya dicho, o mínimamente.

Como comentas, ha habido una herida muy profunda desde muy pequeña. Todo lo relacionado con el maltrato, el bullying y los traumas en la infancia y la adolescencia deja una huella muy grande: en tu personalidad, en cómo te ves a ti misma y en cómo percibes el mundo y a los demás.

Es cierto que al hablar de ello y tomar consciencia puedes sentir cierto alivio, como una pequeña ligereza. Sin embargo, el dolor sigue estando ahí. Y aunque tengas una gran capacidad de comprensión —que, como bien señalan, es una fortaleza en tu caso—, si esas memorias de dolor y esos patrones que aprendiste no se liberan a nivel emocional y energético, continúan influyendo en tu presente.

Por eso, te recomendaría un trabajo centrado en la liberación emocional. Cuando lo vivido —la emoción, el trauma— no se respira, no se siente y no se transita, liberando la carga emocional y las memorias de dolor asociadas, es muy difícil poder tomar distancia de ello. De alguna manera, sigue formando parte de ti y condicionando tu día a día.

Además de haberte sentido humillada y vejada, parece haber una herida muy profunda relacionada con la vulnerabilidad y la impotencia. Una herida de exclusión. No solo por tu identidad como mujer trans, sino por esa parte de ti que se sintió diferente, señalada, como si fueras el “chivo expiatorio”: la persona apartada, juzgada, incomprendida.

Por eso siento que es importante poder sanar, reconocer y transitar esas dos heridas.

Y es completamente humano que, cuando hay tanto dolor acumulado, aparezca el deseo de huir. Pensamientos como:
“¿Para qué estar en este mundo si todo es sufrimiento?”
“¿Qué sentido tiene seguir aquí?”
" ¿Que lugar ocupo yo en este mundo si siento que ni trabajar puedo?"

Son preguntas que nacen del cansancio y del dolor, no de una falta de valor en ti, aunque sientas que tu valor se tambalea en estas situaciones.

Quizá el camino no pasa por encontrar de inmediato un gran sentido a la vida, sino por empezar, poco a poco, a aliviar ese dolor que llevas dentro, sanar la herida y esas partes de ti que se sintieron rechazadas y humilladas. Porque cuando el dolor se suaviza, se transita, una puede conectar con más ligereza, mas paz interna. Entonces puede comenzar a cambiar la forma en que miras la vida… y el lugar que sientes que ocupas en ella.

No es raro sentirte así. Estás reaccionando a una historia muy dura.

Y eso también merece ser acompañado con mucha paciencia, respeto y cuidado hacia ti misma.

Un abrazo y gracias por compartirte.

Neus Puig Ortuño Psicólogo en Santa Maria de Palautordera

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26 MAR 2026

Buenas Katherine

No debe ser fácil transitar lo vivido pero siempre es bueno apoyarse en profesionales y me alegra ver que ante las dificultades has sido capaz de ayudar a otras personas y darte cuenta que es una forma de dejar nuestros sentimientos en un segundo plano. Creo que a pesar de las circunstancias, es importante valorar que encuentres una forma de pedir ayuda y tratar de buscar soluciones más allá de la eutanasia. A veces, si miramos los problemas de cerca para intentar solucionarlos, no somos capaces de dar un paso atrás y tomar perspectiva sobre lo vivido

Mucho ánimo Katherine, espero haberte ayudado

Sergio Gil Vega Psicólogo en Zaragoza

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26 MAR 2026

Hola Katherine,

Lo primero que querría es agradecerte que te hayas abierto y expresado de una manera tan amplia, sincera, con tantos detalles y tanto sentimiento, es algo que valoro enormemente. En tus palabras aprecio esa búsqueda de ayuda y esperanza en que en algún momento las cosas puedan cambiar.
De todo lo que comentas, me quedo con eso, con el ser capaz de pedir ayuda, porque en muchas ocasiones es lo más complicado... como mencionas has pensado en numerosas ocasiones en la eutanasia, pero aún así sigues decidiendo buscar y pedir ayuda, eso es muy valiente por tu parte y es a partir de donde se debe trabajar.
Siento mucho que hayas tenido que pasar por todos esos sucesos que comentas, y entiendo que te haya sido complicado encontrar una respuesta a la pregunta de "y quien soy yo?". De todas formas, a lo largo de la vida tenemos tiempo para ir formulando esa respuesta.
Ahora mismo es posible que te cueste ver el final de sentirte de esta forma, que te cueste saber por dónde tirar... porque ya has probado mil cosas. Igual la clave está en empezar de cero, con calma, buscando ayuda de nuevo y tratando de trabajar en el presente y en las pequeñas cosas que puede que nos mantengan mínimamente ilusionados durante la semana, con los recursos que tengamos. A mí me gusta mucho decir que a veces en lo simple está lo más grande. La vida tiene muchas cosas buenas pero también tiene muchas no tan buenas, estoy segura de que eso lo sabes bien. Pero dentro de toda esta situación que vives actualmente, también hay algo muy importante: sigues aquí, sigues sintiendo, sigues intentando encontrar una salida aunque ahora mismo no la veas clara. Y eso, aunque ahora no lo parezca, tiene muchísimo valor.
Quizá ahora lo más importante es centrarnos en esos apoyos aunque sean mínimos, empezar de cero y centrarnos en el día a día a partir de hoy, porque un psicólogo no solo interviene sino que también sostiene y escucha. Y todos sabemos que hay casos en los que no hay que ir tanto a la acción sino más a acercarnos a la persona que tenemos delante y escuchar y escuchar todo lo que tiene que decir, y reconducir, pero dejarle sentir, es de esa forma como conseguirás ir verbalizando todo lo que sientes y dejar de disociar tanto, te hará comprender y procesar un poco mejor tus pensamientos y sentimientos. Por supuesto con un buen guía siempre. Que sepa cuando hay que cortar y cuando hay que profundizar.

Te mando todo mi apoyo, quiero decirte que no estás sola, que siempre hay una solución y que por muy feas que se pongan las cosas, lo que acabas de hacer tú, escribiéndonos por aquí, es de valientes. Solo se puede ayudar a quién quiere que le ayuden, y está claro que tú lo deseas, por lo que eso ya es un paso enorme. Créeme.

Un abrazo enorme

Alicia Lerme Riva Psicólogo en Valencia

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26 MAR 2026

Leerte da la sensación de alguien que lleva muchísimo tiempo sosteniendo cosas muy difíciles, muchas veces en soledad, y tratando de entenderse incluso cuando lo que sentía por dentro era confuso o demasiado intenso.
Cuando dices que eres consciente de tu situación pero que eso no te ayuda, se entiende mucho. A veces esa conciencia no se vive como una ventaja, sino como una especie de lucidez que pesa, porque ves lo que ocurre, pero no encuentras cómo cambiarlo, y eso desgasta mucho.
También lo que comentas sobre la eutanasia no suena a algo impulsivo ni superficial, sino a un pensamiento que aparece desde el cansancio acumulado de muchos años. Y tiene sentido que cuando una vida se vive desde ese nivel de desgaste, la mente intente encontrar alguna salida, aunque al mismo tiempo sepas que no es realmente lo que quieres.
Por cómo lo explicas, no parece que te falte capacidad o voluntad. Más bien da la impresión de que durante mucho tiempo has tenido que adaptarte como has podido a situaciones muy difíciles, y que algunas de esas formas de adaptarte (como la desconexión o la disociación) en su momento te ayudaron a seguir adelante, pero ahora te dejan atrapada en una sensación de vacío o desconexión.
Hay algo importante también en lo que cuentas: a pesar de todo, puedes poner en palabras lo que te pasa con bastante claridad, incluso cosas que no son fáciles de explicar. Eso no hace que todo sea más sencillo, pero sí habla de una parte tuya que sigue presente, observando, intentando entender. Y esa parte suele ser clave, aunque ahora no se sienta suficiente.
Entiendo también la sensación de haber pasado por muchos profesionales y no haber encontrado algo que realmente te ayude. Eso desgasta mucho y hace que cada intento nuevo cueste más.
Si te sirve de algo como punto muy concreto, a veces en situaciones como la tuya no se trata de “arreglar la vida” de golpe, sino de empezar por cosas muy pequeñas que no generen más presión. Por ejemplo, poder notar durante unos segundos si hay momentos del día donde la desconexión baja un poco, aunque sea mínimamente, o si hay algo que no empeora tanto el día. No como obligación, sino como una forma de ir encontrando pequeños puntos de apoyo desde dentro, sin forzarte.
No es una solución en sí, pero a veces es una manera de empezar a salir, muy poco a poco, de esa sensación de estar completamente atrapada.

Daniel Tebar Bautista Psicólogo en Pineda de Mar

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26 MAR 2026

ntiendo lo frustrante que puede ser ser consciente de lo que te ocurre y, aun así, no sentir que puedes cambiarlo. Eso no significa que no haya opciones, sino que probablemente has necesitado apoyos más adecuados y continuos de los que has recibido hasta ahora.

Hay algo importante que me gustaría decirte con mucho respeto: cuando hablas de ese cansancio tan profundo y de pensar en no seguir, es una señal de que necesitas un acompañamiento más cercano y constante del que estás teniendo ahora mismo. No tienes por qué sostener todo esto sola.

Si te es posible, sería importante que pudieras contactar con algún recurso más inmediato en tu zona (urgencias de salud mental, líneas de ayuda o algún profesional con mayor frecuencia de seguimiento). No como una solución mágica, sino como una forma de no atravesar esto sin apoyo en los momentos más difíciles.

Si te parece, podemos ir poco a poco viendo qué tipo de ayuda podría encajar mejor contigo o cómo hacer más llevadero el día a día, sin exigirte más de lo que ahora mismo puedes sostener.

Gracias de verdad por confiar en contar todo esto.

Adriana Piedra Psicólogo en Vitoria-Gasteiz

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