Hace 2 meses estoy de baja por distimia. A los 15 días de la baja tuve video consulta con psiquitra de la Mutua que estableció ansiedad y depresión moderada provocada por un estresor, el entorno laboral. Bajo mi punto de vista son ambas cosas a la vez. Pero yo cada vez me siento peor, siento una tristeza insoportable, una desesperanza qje es terrible, incluso hay momentos en que siento como si el cerebro me doliera físicamente. De niña sufrí abusos, estoy pasando penurias económicas que me ahogan durante años, tengo dos adolescentes, uno de ellos tiene TDA y es muy desgastante. A ello le sumo el duelo de no poder estar con la persona a la que amo, no hay un solo día que no deje de pensar en él y su ausencia me resulta insoportable. No tengo ninguna intención de hacerme daño, pero sí siento que cada vez más tengo algún tipo de pensamiento raro, sin saber definirlo, y me da miedo que vayan a más. También me he preguntado en alguna ocasión si merece la pena vivir una vida así. No tengo dinero ni siquiera para pagar una terapia. Empecé con sertralina pero me médica me la cambió a fluoxetina, sigo sin notar cambios, muy al contrario, la tristeza es insoportable. Además, y esto no sé si algo tiene que ver, tengo sospechas de ser neurodivergente. Solo me gustaría saber quién soy y porqué soy cómo soy. Muchas gracias por leerme.
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16 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 10 personas
Hola Silvia!!
Lo que describes transmite un nivel de sufrimiento muy intenso. Al leerte, no da la impresión de que estés lidiando únicamente con un problema laboral o con una distimia aislada. Aparecen muchas capas acumuladas: experiencias traumáticas de infancia, dificultades económicas prolongadas, la carga de la crianza, un duelo afectivo muy doloroso, una baja laboral que probablemente ha alterado tu sensación de identidad y estabilidad, y además la incertidumbre sobre quién eres y cómo funcionas.
Desde una mirada terapéutica, te devolvería varias cosas:
1. Tu reacción tiene sentido en el contexto de lo que estás viviendo
Cuando una persona lleva años sosteniendo demasiadas cargas, a veces el sistema termina agotándose. No siempre se rompe por el problema más grave, sino por la suma de todos.
Lo que describes de:
tristeza insoportable,
desesperanza creciente,
sensación de vacío,
dolor emocional que casi parece físico,
pensamientos sobre si merece la pena seguir viviendo así,
son señales de que tu sufrimiento actual merece una reevaluación clínica. No porque estés en peligro inmediato, sino porque parece que la situación está empeorando a pesar del tratamiento inicial.
2. Me preocupa especialmente una frase
Dices:
"No tengo ninguna intención de hacerme daño, pero sí siento que cada vez más tengo algún tipo de pensamiento raro, sin saber definirlo."
Y también:
"Me he preguntado en alguna ocasión si merece la pena vivir una vida así."
No es lo mismo pensar "quiero morir" que preguntarse "¿qué sentido tiene seguir viviendo así?". Sin embargo, ambas cosas forman parte del espectro de la desesperanza y conviene tomarlas en serio.
Por eso te recomendaría que no esperes a la próxima revisión programada. Contacta con tu médica de cabecera o con tu psiquiatra para explicar exactamente lo que has escrito aquí:
que la tristeza está aumentando,
que la desesperanza es cada vez mayor,
que la medicación aún no está ayudando,
que están apareciendo pensamientos que te inquietan.
Si en algún momento esos pensamientos pasan de ser preguntas o ideas vagas a deseos de morir o hacerte daño, busca ayuda urgente llamando al 112 o acudiendo a urgencias.
3. Respecto a la fluoxetina
No puedo saber si es el tratamiento adecuado para ti.
Pero sí puedo decirte que:
algunas personas tardan varias semanas en notar mejoría;
en ocasiones, al inicio, pueden sentirse más inquietas o emocionalmente removidas;
si tras varias semanas empeoras claramente, eso debe comunicarse al profesional que la prescribió.
No conviene interpretar la falta de mejoría como una señal de que no tienes solución. Muchas veces significa simplemente que el tratamiento necesita ajustes.
4. Hay algo que me llama mucho la atención
Dices:
"Solo me gustaría saber quién soy y por qué soy como soy."
Esa frase aparece con frecuencia en personas que han pasado gran parte de su vida adaptándose a circunstancias difíciles.
Cuando una niña ha sufrido abusos, a menudo aprende a sobrevivir antes que a conocerse.
Muchas personas llegan a la adultez preguntándose:
¿esto que siento es trauma?
¿es depresión?
¿es ansiedad?
¿soy neurodivergente?
¿quién sería yo sin todas estas heridas?
Son preguntas legítimas.
5. Sobre la posible neurodivergencia
Es imposible saberlo a partir de un mensaje.
Pero hay algo importante:
Muchas mujeres adultas descubren rasgos de neurodivergencia (por ejemplo, TDAH o autismo) después de años de sentirse diferentes, agotadas socialmente o incomprendidas.
también pueden aparecer dificultades de concentración, sensibilidad emocional, agotamiento social y sensación de ser "diferente".
Por eso conviene explorar ambas posibilidades sin precipitar conclusiones.
6. La ausencia de la persona que amas
No lo mencionas como un detalle secundario. Lo mencionas como una herida abierta.
Dices:
"No hay un solo día que no deje de pensar en él y su ausencia me resulta insoportable."
Cuando alguien se convierte en una fuente importante de seguridad emocional, su ausencia puede sentirse como un duelo permanente.
No parece que estés sufriendo solamente por una relación perdida; parece que esa pérdida está tocando necesidades muy profundas de conexión, refugio, comprensión y amor.
7. Lo que percibo en conjunto
No leo debilidad.
Leo una persona que lleva mucho tiempo sosteniendo más dolor del que probablemente debería haber tenido que sostener sola.
Y cuando alguien aguanta durante años, desde fuera puede parecer que está funcionando. Pero por dentro puede estar consumiendo las últimas reservas.
Por favor, no minimices el empeoramiento que estás notando. Lo que has escrito justificaría pedir una revisión médica antes de lo previsto.
Mientras tanto, me gustaría preguntarte algo para entender mejor la situación:
Cuando dices que tienes "pensamientos raros" que te asustan, ¿cómo los describirías? ¿Son más bien pensamientos sobre la muerte, sensación de desconexión de la realidad, miedo a perder el control, imágenes que aparecen en tu mente, o algo diferente?
Un saludo
Germán Navarro Sánchez
Psicólogo General Sanitario
23 JUN 2026
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Hola, gracias por compartir lo que estás atravesando. Al leerte, da la sensación de que no estás lidiando con una única dificultad, sino con la acumulación de muchos factores dolorosos al mismo tiempo: experiencias traumáticas de la infancia, preocupaciones económicas sostenidas, las exigencias de la crianza, una pérdida afectiva significativa y un malestar emocional que parece haberse intensificado en los últimos meses.
Desde mi enfoque de trabajo, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), hay algo que me parece importante remarcar: cuando una persona lleva mucho tiempo sosteniendo situaciones difíciles, llega un momento en que los recursos emocionales comienzan a agotarse. Y en esos momentos no es raro que aparezcan sentimientos de desesperanza, pensamientos sobre el sentido de la vida o la sensación de que el dolor nunca va a terminar.
Me preocupa especialmente que menciones que cada vez te sentís peor, que la tristeza es insoportable y que han comenzado a aparecer pensamientos que te generan miedo, aunque aclares que no tenés intención de hacerte daño. Creo que sería importante que pudieras comunicar esto con claridad al profesional que está siguiendo tu tratamiento psiquiátrico. No porque estés haciendo algo malo, sino porque son señales relevantes sobre cómo está evolucionando tu estado emocional y pueden requerir una reevaluación del abordaje actual.
También es importante tener presente que los tratamientos antidepresivos suelen necesitar tiempo para mostrar resultados y que, en ocasiones, pueden requerir ajustes o seguimiento cercano durante las primeras semanas. Por eso considero fundamental que no atravieses este empeoramiento en silencio.
Por otro lado, noto que gran parte de tu sufrimiento actual parece estar relacionado con la suma de múltiples pérdidas y cargas. A veces las personas intentan encontrar una única explicación para lo que sienten, cuando en realidad el malestar es el resultado de muchos factores acumulados que terminan desbordando la capacidad de afrontamiento.
Respecto a tus dudas sobre una posible neurodivergencia, es comprensible que quieras entenderte mejor y encontrar respuestas sobre quién sos y por qué reaccionás de determinadas maneras. Sin embargo, en este momento, mi impresión es que la prioridad debería ser estabilizar el nivel de sufrimiento emocional que describís. Una vez que el malestar sea más manejable, será más fácil explorar esas preguntas de forma ordenada y con el acompañamiento adecuado.
Si este fuera un caso que recibiera en consulta, mi prioridad inicial sería trabajar sobre la desesperanza, la tristeza intensa, la sobrecarga emocional y esos pensamientos relacionados con el sentido de seguir viviendo, además de fortalecer todas las fuentes de apoyo disponibles. También valoraría la importancia de una coordinación estrecha con psiquiatría para que el tratamiento pueda ajustarse según tu evolución.
Y quiero decirte algo que considero importante: no es raro que en determinados momentos no podamos encontrar respuestas, ni sentido, ni soluciones. Justamente para eso existe el acompañamiento profesional. Cuando el dolor es tan intenso, la mente suele convencernos de que nada va a cambiar, pero esa sensación no siempre refleja la realidad, sino el estado emocional desde el que estamos mirando nuestra vida.
El hecho de que hayas escrito este mensaje, que sigas buscando comprenderte y que puedas poner en palabras lo que te ocurre, me hace pensar que todavía hay una parte de vos que está intentando encontrar una salida. Esa parte merece ser escuchada y acompañada.
Y si en algún momento esos pensamientos se intensifican, sentís que podrías perder el control o que tu seguridad está en riesgo, te recomiendo buscar ayuda de urgencia o contactar de inmediato con los servicios de emergencia o salud mental de tu zona. No tenés por qué atravesar sola un sufrimiento de esta magnitud.
21 JUN 2026
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Lo que describes hace pensar que el diagnóstico concreto es menos importante que comprender el proceso que estás viviendo. En muchas ocasiones un contexto laboral mantenido en el tiempo puede desencadenar síntomas depresivos y ansiosos simultáneamente. Cuando la persona permanece expuesta durante mucho tiempo a una situación percibida como amenazante o sin salida, aparecen agotamiento, desesperanza, miedo y pérdida progresiva de recursos personales. Sería importante explorar no solo los síntomas, sino también la relación entre tu historia personal, tus exigencias y la situación laboral actual. Si la evolución es hacia un mayor malestar, te recomendaría buscar ayuda psicológica especializada para comprender qué mantiene este sufrimiento y recuperar capacidad de decisión sobre tu vida.
17 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Leyéndote, da la sensación de que llevas mucho tiempo sosteniendo un nivel de sufrimiento enorme. No solo estás afrontando un problema laboral, sino también una historia de abuso en la infancia, dificultades económicas, la crianza de un hijo con TDAH, un duelo afectivo muy importante y, además, una sintomatología depresiva que parece haberse intensificado. Cualquiera de estos factores por separado ya supone una carga considerable; todos juntos pueden llegar a desbordar a cualquier persona.
Me llama especialmente la atención que comentas que la tristeza y la desesperanza van en aumento y que han aparecido pensamientos sobre si merece la pena vivir así, aunque aclares que no tienes intención de hacerte daño. Es importante que no minimices esos pensamientos ni los afrontes sola. Que aparezcan no significa que quieras morir, pero sí son una señal de que necesitas una valoración clínica lo antes posible para revisar tanto tu estado emocional como el tratamiento farmacológico, especialmente si con el cambio a fluoxetina no has notado mejoría o incluso te encuentras peor.
También mencionas algo muy significativo: "solo me gustaría saber quién soy y por qué soy como soy". Muchas personas que han vivido experiencias traumáticas tempranas o que presentan algún perfil de neurodivergencia (como TDAH o autismo en adultos) pasan años sintiendo que hay algo que no encaja, sin comprender el origen de su malestar. Explorar esa posibilidad mediante una evaluación adecuada puede ayudar a entender muchas experiencias vitales, aunque en este momento la prioridad es estabilizar el estado emocional y aliviar el sufrimiento que estás viviendo.
Aunque ahora mismo no puedas permitirte una terapia privada, no significa que tengas que enfrentarte a esto sola. Si esos pensamientos aumentan, aparecen ganas de hacerte daño o sientes que pierdes el control, acude a Urgencias o ponte en contacto con el servicio de salud mental de tu comunidad. Pedir ayuda en ese momento no es exagerar, es protegerte.
Mientras tanto, si estás siendo atendida por tu médico de Atención Primaria o por Psiquiatría, te recomendaría solicitar una revisión cuanto antes para explicar exactamente lo que has escrito aquí. A veces es necesario ajustar la medicación, valorar otros tratamientos o intensificar el seguimiento durante esta fase.
Hay salida, aunque ahora mismo tu cerebro te haga sentir que no la hay. La depresión suele distorsionar la percepción del futuro y hacer que todo parezca definitivo, pero esa sensación forma parte de la enfermedad, no de la realidad.
16 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Siento mucho que estés atravesando una situación tan difícil. Leyéndote, percibo que llevas mucho tiempo sosteniendo una carga emocional y vital muy grande: malestar psicológico, problemas en el entorno laboral, dificultades económicas, la crianza de tus hijos, el duelo afectivo y experiencias dolorosas previas que también forman parte de tu historia.
Es normal que en este contexto aparezcan una gran tristeza, desesperanza, cansancio y agotamiento, como indicas. Cuando se acumulan tantas situaciones difíciles durante largo tiempo, la sensación de estar desbordados es habitual.
Algo me parece importante en lo que nos escribes. Comentas que no tienes intención de hacerte daño, pero también aparecen pensamientos sobre si merece la pena vivir así y cierta preocupación por el curso de algunos pensamientos. Sería recomendable que pudieras compartir esto con los profesionales que te están atendiendo (médica de atención primaria, psiquiatría o salud mental de Mutua), especialmente si notas que el malestar aumenta o que esos pensamientos se vuelven más frecuentes o intrusivos. No tienes por qué sostener esto en soledad. Si estás en España, en el 024 pueden ayudarte. Hay además otros teléfonos gratuitos como el Teléfono de la Esperanza.
Respecto al tratamiento de fármacos, te recomiendo que compartas los efectos y tus preocupaciones con tu médico para que puedan reevaluar tu situación. En el momento en el que te encuentras, esto me parece prioritario.
Además del apoyo profesional, puede ser útil contar con herramientas para ayudarte a atravesar los momentos más intensos del malestar. Algunas personas encuentran alivio en ejercicios de respiración, o prácticas como el mindfulness que nos ayudan a estar más presentes en el aquí y el ahora. No pueden sustituir la terapia, pero pueden ayudarte a reducir momentáneamente la activación emocional cuando te sientes desbordada. Podrás encontrar algunos videos en internet.
También es importante mantenernos activos y autocuidarnos, aunque a veces nos cueste mucho. Intenta mantener pequeñas rutinas diarias (salir a caminar, hacer alguna actividad breve fuera de casa, mantener horarios básicos, contactar con alguien de confianza o realizar actividades mínimas que antes resultaban agradables) puede ayudar poco a poco a reducir el impacto de la depresión en el día a día. A veces se trata de disfrutar gestos diarios, tomarse una ducha relajada, sin prisas, notando el agua en tu piel.
Por último, me gustaría comentarte que el acompañamiento social es clave: apóyate en personas de confianza y en los recursos disponibles en tu entorno para no enfrentarte sola a este momento tan complejo.
16 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Lo que describes no debería minimizarse. Hay una acumulación muy fuerte de sufrimiento... baja laboral, tristeza intensa, desesperanza, ansiedad, problemas económicos, crianza exigente, antecedentes de abuso en la infancia, duelo afectivo, agotamiento y dudas sobre tu funcionamiento personal. No es extraño que tu sistema emocional esté desbordado.
Aunque digas que no tienes intención de hacerte daño, el hecho de preguntarte si merece la pena vivir así indica que necesitas apoyo cuanto antes.
Sobre la medicación, no la cambies ni la suspendas por tu cuenta. Si con fluoxetina sigues peor o notas pensamientos extraños, tristeza insoportable o miedo a que vaya a más, debes comunicarlo pronto a tu médica o psiquiatra. A veces hay que ajustar dosis, esperar tiempos terapéuticos o valorar otra pauta, pero eso debe hacerlo un profesional médico.
También sería conveniente una valoración más completa. No solo depresión o ansiedad por el trabajo. Habría que explorar trauma infantil, duelo complicado, sobrecarga familiar, posible neurodivergencia, agotamiento crónico, síntomas obsesivos o ansiedad intensa. No para llenarte de etiquetas, sino para entenderte mejor.
Que no tengas dinero para terapia privada no significa que no haya opciones. Puedes pedir derivación a salud mental por la sanidad pública, hablar con servicios sociales si la situación económica te ahoga, solicitar apoyo en asociaciones de trauma, mujeres, salud mental o recursos comunitarios de tu zona.
Ahora mismo no necesitas resolver toda tu vida. Necesitas bajar el nivel de sufrimiento, estar acompañada, dormir algo mejor, revisar la medicación y construir una red mínima de apoyo.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Entender qué parte viene de depresión, ansiedad, trauma, duelo o agotamiento.
• Trabajar la desesperanza sin que te arrastre.
• Elaborar abusos de infancia y heridas emocionales antiguas.
• Manejar la sobrecarga con tus hijos y la presión económica.
• Revisar una posible neurodivergencia con una mirada cuidadosa.
• Recuperar poco a poco identidad, fuerza y sentido.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
16 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 2 personas
Hola, Silvia:
Antes de nada, quiero agradecerte la sinceridad con la que has compartido todo lo que estás viviendo. Al leerte, lo primero que percibo es un enorme nivel de sufrimiento sostenido en el tiempo. No parece que estés lidiando únicamente con un problema aislado, sino con la acumulación de muchas cargas emocionales, personales, familiares, económicas y afectivas que llevan años ejerciendo presión sobre ti.
Por lo que explicas, actualmente te encuentras en una situación de gran agotamiento psicológico. Has tenido que convivir con experiencias muy dolorosas desde la infancia, como los abusos que mencionas, afrontar dificultades económicas prolongadas, sostener responsabilidades familiares exigentes y, además, atravesar la ausencia de una persona muy importante para ti. Cuando tantas fuentes de estrés y dolor se acumulan durante tanto tiempo, es comprensible que los recursos emocionales terminen debilitándose.
Me gustaría señalar algo importante: aunque el entorno laboral pueda haber actuado como desencadenante de la baja actual, lo que describes parece ir mucho más allá de un único estresor. A menudo, determinadas situaciones funcionan como la gota que colma un vaso que ya llevaba mucho tiempo llenándose. Por eso, en ocasiones, cuando la persona se detiene por fin y deja de estar centrada exclusivamente en sobrevivir al día a día, emerge con más intensidad todo el sufrimiento que llevaba tiempo sosteniendo.
También me llama la atención la intensidad de la tristeza que describes. Cuando hablas de una tristeza insoportable, de desesperanza, de sentir incluso un dolor casi físico a nivel mental, estamos ante señales que merecen ser tomadas muy en serio. No porque signifiquen necesariamente que vayas a hacerte daño, sino porque indican que tu nivel de sufrimiento actual es muy elevado.
Por ese mismo motivo, me parece especialmente importante que no minimices esos pensamientos que defines como "raros" o esas ocasiones en las que te has preguntado si merece la pena vivir una vida así. El hecho de que aclares que no tienes intención de hacerte daño es relevante, pero también lo es escuchar con atención esas señales internas que te están indicando que necesitas más apoyo del que estás recibiendo actualmente. Si observas que esos pensamientos aumentan en frecuencia, intensidad o empiezan a preocuparte más, sería importante que contactaras cuanto antes con tu psiquiatra, tu médico de atención primaria o con un servicio de urgencias. No tienes que esperar a encontrarte peor para pedir ayuda.
Respecto a la medicación, es frecuente que los cambios de tratamiento necesiten un tiempo para mostrar efectos significativos. Sin embargo, si percibes un empeoramiento claro o una intensificación del malestar emocional, conviene comunicarlo al profesional que está realizando el seguimiento para que pueda valorar la situación adecuadamente.
Por otro lado, me parece muy significativa una frase de tu mensaje: "Solo me gustaría saber quién soy y por qué soy cómo soy". A veces, detrás de esa pregunta no hay únicamente una búsqueda diagnóstica, sino una necesidad profunda de comprender la propia historia, darle sentido a lo vivido y dejar de sentirse culpable o extraña por determinadas maneras de pensar, sentir o relacionarse.
Es posible que algunas de las dificultades que experimentas tengan relación con experiencias traumáticas del pasado. También es posible que existan rasgos de neurodivergencia, como tú misma planteas. Sin embargo, sería precipitado sacar conclusiones sin una valoración adecuada. Lo que sí parece claro es que llevas mucho tiempo intentando entenderte mientras sostienes una carga emocional enorme.
Aunque actualmente no puedas acceder a terapia privada, te animaría a explorar los recursos públicos de salud mental disponibles en tu zona, asociaciones de apoyo psicológico o servicios comunitarios que puedan ofrecer acompañamiento. Mereces tener un espacio donde no tengas que cargar sola con todo esto.
Y me gustaría que te quedaras con una idea: el hecho de que hoy no encuentres respuestas claras no significa que no existan. Cuando una persona atraviesa un episodio depresivo intenso, la mente suele presentar el futuro como un lugar vacío, sin salida y sin posibilidades de cambio. Sin embargo, la desesperanza es uno de los síntomas más característicos de la depresión, no una predicción fiable de lo que ocurrirá más adelante.
Has soportado mucho durante muchos años y, aun así, sigues buscando comprenderte, sigues pidiendo ayuda y sigues intentando encontrar sentido a lo que te ocurre. Eso habla de una parte de ti que todavía sigue luchando, incluso en medio del dolor.
En caso de necesitarlo, estaré encantada de ayudarte.
Cuídate mucho, un abrazo.
Amaya Marcos
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-31115
16 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola Silvia,
Antes de nada, gracias por compartir algo tan difícil. Por lo que describes, estás atravesando una situación de enorme desgaste emocional en la que se están acumulando varios factores muy importantes: el estrés laboral que motivó la baja, las dificultades económicas, la crianza de un hijo con TDAH, una experiencia traumática de abuso en la infancia y el dolor asociado a una pérdida afectiva significativa. Más allá de la etiqueta diagnóstica concreta (distimia, trastorno ansioso-depresivo o episodio depresivo relacionado con un estresor), lo más relevante es que refieres síntomas que merecen atención profesional: tristeza intensa, desesperanza, sensación de agotamiento emocional, pensamientos cada vez más preocupantes y una percepción de que tu malestar está aumentando en lugar de mejorar.
También es importante saber que los tratamientos antidepresivos como la fluoxetina pueden tardar varias semanas en alcanzar su efecto completo y, en algunas personas, es necesario ajustar dosis o tratamiento si la mejoría no aparece. Por ello, te recomendaría que informes a tu médico o psiquiatra de cómo te encuentras actualmente, especialmente si percibes un empeoramiento de los síntomas o esos pensamientos que te generan miedo.
Mencionas además que sospechas que podrías ser neurodivergente y que te gustaría entender quién eres y por qué te sientes de determinada manera. Es una pregunta muy profunda y comprensible. En ocasiones, algunas personas descubren en la edad adulta características compatibles con TDAH, altas capacidades u otros perfiles neurodivergentes que les ayudan a comprender mejor ciertas experiencias vitales. Sin embargo, en este momento parece prioritario abordar primero el sufrimiento emocional intenso que estás experimentando.
Aunque ahora mismo no puedas permitirte una terapia privada, existen recursos públicos de salud mental y servicios de atención psicológica a los que podrías acceder a través de tu centro de salud o de la unidad de salud mental de referencia. No tienes por qué afrontar sola todo lo que estás cargando.
Y algo importante: cuando una persona empieza a preguntarse si merece la pena seguir viviendo así, aunque no tenga intención de hacerse daño, conviene compartirlo con un profesional sanitario. No significa que vayas a actuar sobre esos pensamientos, pero sí indica que el nivel de sufrimiento es muy elevado y merece ser atendido.
Te envío mucho ánimo. Lo que estás viviendo es muy duro, pero el hecho de que estés buscando ayuda y poniendo palabras a lo que sientes ya es un paso importante.
Un saludo.
Equipo de Centro Kangae
Psicología, Logopedia y Nutrición
Móstoles y Mejorada del Campo
16 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 2 personas
Hola, Silvia.
Lo primero que quiero decirte es que gracias por poner en palabras algo que parece que llevas sosteniendo sola desde hace mucho tiempo. Al leerte, da la sensación de que no estás lidiando con un único problema, sino con una acumulación de cargas muy importantes: un malestar emocional mantenido, experiencias dolorosas de la infancia, dificultades económicas prolongadas, el desgaste de la crianza, un duelo afectivo que sigue muy presente y, además, un contexto laboral que parece haber sido la gota que ha colmado un vaso que ya estaba muy lleno.
A veces, cuando una persona lleva demasiado tiempo siendo fuerte y funcionando a pesar del dolor, llega un momento en que el organismo dice "hasta aquí". No significa que seas débil ni que estés perdiendo la cabeza; significa que probablemente llevas mucho tiempo haciendo un esfuerzo enorme para sostener situaciones muy difíciles.
Hay varios aspectos de tu mensaje que me parecen importantes. Por un lado, comentas que la tristeza es cada vez más intensa, que aparece desesperanza y que han surgido pensamientos que te asustan, aunque refieres que no tienes intención de hacerte daño. El hecho de que te preguntes si merece la pena vivir así merece ser tomado en serio, indica el grado de sufrimiento que estás atravesando. Te animaría a que no esperes a la próxima revisión y comuniques cuanto antes a tu médica o psiquiatra que te encuentras peor desde el cambio de medicación. En ocasiones los antidepresivos necesitan tiempo y ajustes, pero es importante que sepan exactamente cómo estás evolucionando.
Por otro lado, me parece muy significativo la frase: "solo me gustaría saber quién soy y por qué soy como soy". Muchas personas que han vivido experiencias traumáticas, han tenido que adaptarse constantemente a las necesidades de otros o sospechan que pueden tener un funcionamiento neurodivergente, llegan a sentir que han perdido de vista quiénes son más allá de la supervivencia. Buscar comprenderte no es un capricho; puede ser una parte importante del proceso de recuperación. Sin embargo, intentaría que esa búsqueda no se convierta en una exigencia de encontrar una explicación total e inmediata a todo lo que te ocurre. A veces, cuando estamos en medio de un gran sufrimiento, necesitamos primero recuperar algo de suelo bajo los pies antes de responder a las grandes preguntas sobre nuestra identidad.
También quisiera señalar algo que quizá tú misma pasas por alto: a pesar de todo lo que estás viviendo, sigues cuidando de tus hijos, has pedido ayuda médica, has probado el tratamiento pautado y has escrito aquí para expresar lo que te está ocurriendo. Es decir, hay una parte de ti que sigue buscando una salida, aunque otra esté agotada y desesperanzada. Ambas pueden coexistir.
Dado que comentas que no puedes costear una terapia privada, te animaría a solicitar atención psicológica a través de la sanidad pública si aún no la tienes, y a volver a contactar con tu centro de salud para informar del empeoramiento. También te recomiendo que puedas leer los libros de Rafael Santandreu, creo que te puede ayudar mucho. Y si en algún momento esos pensamientos se vuelven más frecuentes, más concretos o sientes que podrías perder el control sobre ellos, busca ayuda urgente acudiendo a urgencias o llamando al 024, la línea de atención a la conducta suicida.
No estás obligada a resolver hoy todos los duelos, entender toda tu historia ni decidir quién eres. Quizá, por ahora, el objetivo sea algo más pequeño pero muy importante: no seguir atravesando esto sola y permitir que quienes pueden ayudarte sepan con claridad que lo que estás sintiendo se ha vuelto insoportable.
Te mando un fuerte abrazo. Has pasado por muchas cosas y el hecho de que hoy puedas decir "necesito ayuda porque ya no puedo más así" no es un signo de fracaso; muchas veces es el primer paso para empezar a salir del lugar en el que el sufrimiento nos ha ido encerrando.
16 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola Silvia, siento mucho por todo lo que estás pasando. Es normal que te sientas tan agotada con la carga que llevas encima.
Lo más importante ahora mismo es que vuelvas a hablar con tu médico o psiquiatra cuanto antes. Cuéntale claramente que la medicación te hace sentir peor; es vital que ellos ajusten el tratamiento.
Sobre la terapia, si el dinero es un problema, pregunta en tu centro de salud por los recursos de psicología pública o busca asociaciones de salud mental en tu zona; suelen tener opciones de atención a bajo coste o gratuitas. No intentes resolver todo esto sola. Si sientes que la angustia te supera en cualquier momento, recuerda que el 024 está disponible para apoyarte de forma gratuita y anónima.
Sobre la neurodivergencia, ahora mismo tu prioridad debe ser estabilizarte. Cuando estés mejor, será el momento de explorar eso con calma. Ve paso a paso y busca ayuda médica hoy mismo, no esperes más. Mucho ánimo.