Soy mujer. Tengo 33 años y ya estoy cansada de vivir. Llevo sufriendo desde los 5-6 años y muchas veces pienso que, si la vida es una lucha constante... Tal vez no valga tanto la pena vivir. Por supuesto estoy mejor que hace unos meses, soy un poco más capaz de sentir placer con pequeños momentos, pero me muevo por inercia. Actualmente no hay nada que me guste realmente como para querer buscar x camino. Es decir, me muevo por pura supervivencia, siento que la vida ya no puede ofrecerme nada que me haga ilusión, que ya no puede darme ese impulso por querer levantarme cada mañana. El único impulso que me queda es disfrutar de vez en cuando de algún videojuego y mis seres queridos. Tengo un novio estupendo, con 7 años de relación sin ninguna discusión tipo pelea, no fuma, no bebe, no juega apuestas y lo mismo que yo, también tengo a mis padres y a mis hermanos, las cosas que hemos pasado las hemos pasado juntos... Cualquiera me diría que deje el pasado atrás, que no tengo motivos en el presente para estar así de apática. Tengo trabajo, no puedo permitirme estar independizada pero estoy bajo el techo de mi madre, que hay quienes tienen menos que eso... Y tienen razón, sin embargo... Es todo lo mismo. Una y otra vez y los pensamientos intrusivos no ayudan. A veces se me pasa por la mente abandonar la vida precisamente por esta apatía, que si la vida lo único que tiene que ofrecerme es esto... Siento que los buenos momentos tal vez no compensen.
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11 JUN 2026
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Hola Davisandy!!
Lo que transmite este relato no parece una falta de motivos externos para vivir, sino algo más profundo: el agotamiento de una persona que lleva mucho tiempo sosteniendo dolor. Hay una diferencia importante entre “no tengo nada bueno en mi vida” y “tengo cosas buenas en mi vida, pero no consigo sentir que me lleguen”. Por lo que cuentas, parece más cercano a lo segundo.
Hay algo muy significativo en una frase: “por supuesto estoy mejor que hace unos meses, soy un poco más capaz de sentir placer con pequeños momentos”. Esa frase contiene una parte de ti que todavía está registrando cambios, que todavía observa, que todavía tiene una capacidad de recuperación. No es una frase de alguien completamente desconectada de la vida; es una frase de alguien que está cansada de luchar y que no entiende por qué, aun habiendo mejorado, sigue sintiendo este vacío.
También aparece algo frecuente en personas que han sufrido durante muchos años: una especie de duelo por la vida que imaginaban que tendrían. Cuando alguien lleva sufriendo desde la infancia, no solamente carga con el dolor del pasado; también puede aparecer la sensación de “he perdido demasiado tiempo”, “siempre ha sido así”, “¿y si esto es todo?”. El cerebro intenta protegernos buscando patrones: “si durante tantos años ha dolido, probablemente seguirá doliendo”. Pero esa conclusión nace de la historia vivida, no necesariamente de lo que está por venir.
Me parece importante señalar algo: cuando dices “la gente me diría que deje el pasado atrás, que no tengo motivos en el presente para estar así”, parece que hay una parte de ti que está intentando invalidar tu propio sufrimiento porque objetivamente tienes cosas valiosas. Pero el dolor psicológico no funciona como una cuenta bancaria donde se suman puntos positivos y negativos. Tener una pareja amorosa, una familia, trabajo o un techo no elimina automáticamente las heridas acumuladas, el cansancio emocional o la dificultad para sentir ilusión.
De hecho, hay algo que llama la atención: describes con mucho detalle que tu novio es una buena persona, que tu familia está ahí, que tienes vínculos seguros… pero cuando hablas de ti aparece casi únicamente la palabra supervivencia. Como si hubieras aprendido muy bien a resistir, pero no hubieras tenido espacio para construir algo que sea realmente tuyo, algo que no sea solamente “aguantar”.
Quizá la pregunta terapéutica no sea ahora mismo:
“¿Qué me hace feliz?”
Porque cuando alguien está en este estado esa pregunta puede ser demasiado grande y generar más vacío.
Tal vez preguntas más pequeñas sean más accesibles:
¿Qué momentos, aunque sean breves, hacen que mi cuerpo se relaje un poco?
¿Qué cosas me despiertan aunque sea un 1% de curiosidad?
¿Qué parte de mí quedó congelada cuando era niña y todavía necesita algo?
Si no tuviera que demostrarle a nadie que mi vida merece la pena, ¿qué me permitiría explorar?
También quiero detenerme en una parte importante: dices que a veces piensas en abandonar la vida. Aunque lo expresas desde la apatía y el cansancio más que desde un plan concreto, es algo que merece atención y cuidado. Me gustaría preguntarte directamente:
¿Cuando aparecen esos pensamientos, son más del tipo “ojalá no despertara / quisiera desaparecer” o has pensado en una forma concreta de hacerte daño?
¿Has tenido algún momento reciente en el que hayas sentido que podrías actuar sobre esos pensamientos?
¿Tu novio o tu familia saben hasta qué punto estás sufriendo?
Si en algún momento sientes que podrías hacerte daño o que no puedes mantenerte a salvo, busca ayuda inmediata.
Respecto a lo terapéutico, por lo que describes podría ser muy importante no enfocarse únicamente en “cambiar pensamientos negativos”, sino trabajar el cansancio acumulado, el trauma o dolor temprano, la pérdida de sentido y la reconexión con deseos propios. En enfoques como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), por ejemplo, no se intenta obligar a una persona a sentir ilusión, sino ayudarla a volver a construir una vida con significado incluso cuando el dolor sigue presente.
Y hay una última cosa que quisiera devolverte: dices “el único impulso que me queda es disfrutar de vez en cuando de algún videojuego y mis seres queridos”. Puede parecer poco cuando estás comparándolo con una vida llena de entusiasmo, pero ahí hay dos hilos importantes: placer y vínculo. No son nada menor. Son precisamente dos de las cosas que muchas personas pierden cuando están completamente atrapadas en la desesperanza.
No necesitas demostrar ahora que la vida va a ser maravillosa. Quizá el objetivo más inmediato sea algo más humilde: descubrir si todavía existen partes de ti que no han tenido oportunidad de vivir más allá de la supervivencia.
Me ayudaría saber algo más: cuando dices que sufres desde los 5-6 años, ¿recuerdas qué ocurrió alrededor de esa edad o qué tipo de sufrimiento empezó ahí? Y también: ¿estos pensamientos de “no merece la pena vivir” han aumentado últimamente o llevan años apareciendo con la misma intensidad?
Un saludo
Germän Navarro Sánchez
Psicólogo General Sanitario
21 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Lo primero que quiero transmitirte es que no deberías afrontar sola un sufrimiento tan intenso. El hecho de que sigas encontrando pequeños momentos de placer indica que una parte de ti continúa conectada con la posibilidad de mejorar, aunque ahora resulte difícil verlo. Cuando llevamos muchos años sufriendo, es frecuente que aparezcan pensamientos de desesperanza y agotamiento. Te recomendaría buscar ayuda psicológica y, si los pensamientos de muerte son frecuentes o intensos, contactar también con un profesional sanitario de forma prioritaria. Tu malestar merece ser escuchado y tratado.
17 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Lo que describes no es simple apatía ni falta de gratitud. Suena a un cansancio vital muy profundo, acumulado durante muchos años, donde la persona sigue funcionando, trabajando, vinculándose y sobreviviendo, pero por dentro siente que algo está apagado.
Que tengas pareja, familia, trabajo o un techo no invalida tu sufrimiento. A veces desde fuera parece que “no hay motivos” para estar así, pero el dolor psicológico no funciona solo por lo que se ve en el presente. También pesa la historia, el desgaste, los años de lucha interna, los pensamientos intrusivos, la falta de ilusión y la sensación de repetir cada día sin un sentido claro.
Cuando dices que te mueves por pura supervivencia y que a veces piensas en abandonar la vida, es importante tomarlo en serio. Aunque haya pequeños momentos de placer y seres queridos que te importan, esa idea indica que necesitas ayuda profesional cuanto antes. No porque estés perdida, sino porque no deberías seguir sosteniendo sola ese nivel de desesperanza.
También quiero señalar algo: el hecho de que todavía disfrutes algo de los videojuegos, de tu pareja o de tus seres queridos no es poca cosa. No soluciona el problema, pero indica que hay partes de ti que aún pueden conectar, sentir y recibir algo de vida. Cuando una persona está deprimida o agotada emocionalmente, esas pequeñas conexiones pueden ser el punto desde el que empezar a reconstruir.
No se trata de “dejar el pasado atrás” como si fuera tan fácil. A veces el pasado no se deja atrás; se trabaja, se ordena, se integra y deja de mandar tanto sobre el presente. Si llevas sufriendo desde niña, quizá no necesitas más fuerza de voluntad, sino un proceso terapéutico serio donde puedas entender qué te pasó, cómo te afectó y por qué hoy la vida se siente tan plana o repetitiva.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Trabajar apatía, desesperanza y cansancio vital.
• Entender el origen de ese sufrimiento que arrastras desde niña.
• Reducir pensamientos intrusivos y sensación de vida sin sentido.
• Recuperar poco a poco deseo, motivación e identidad.
• Elaborar heridas emocionales antiguas sin quedarte atrapada en ellas.
• Construir una vida que no sea solo supervivencia, sino también dirección y cuidado propio.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
15 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola, encantada de saludarte.
Siento mucho el malestar que arrastras desde hace tanto tiempo.
No parece que exista una causa externa que motive estos síntomas, por lo que es muy posible que se deba a un entramado de creencias nucleares que te están condicionando en tu día a día.
Yo te recomendaría que empezaras a trabajar en terapia. La terapia psicológica te ayudará a reestructurar estos pensamientos que están detrás de los sentimientos y de las conductas que presentas. Y tal vez, por el tiempo que llevas, es posible que sea necesario durante un tiempo medicación que ayudase a arrancar la terapia psicológica y poquito a poco ir retirándola con supervisión médica.
Si quisieras trabajar conmigo ya sabes como contactarme.
Te deseo lo mejor,
Rocío
12 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 21 personas
Hola Davisandy,
Cuando una persona lleva años sufriendo, como tu, es frecuente que llegue un momento en el que no encuentres ilusión, motivación o expectativas de futuro, incluso aunque tengas personas que te quieren, estabilidad o motivos para sentirte afortunada.
También es importante que sepas que el hecho de tener un novio que te quiere, una familia que te apoya o un trabajo no invalida tu sufrimiento.
Muchas personas piensan que, si tienen cosas positivas en su vida, no deberían sentirse así, pero el malestar emocional no funciona de esa manera.
El dolor acumulado, los pensamientos intrusivos, el desgaste psicológico y la sensación de vacío pueden seguir presentes aunque las circunstancias actuales hayan mejorado.
Cuando aparecen este tipo de pensamientos, suelen ser una señal de que el nivel de sufrimiento emocional ha superado durante mucho tiempo los recursos que la persona tiene para gestionarlo sola.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
- Comprender el origen de ese agotamiento vital que arrastras desde la infancia.
- Identificar y modificar pensamientos automáticos relacionados con la desesperanza y la falta de sentido.
- Aprender estrategias para manejar los pensamientos intrusivos sin que dominen tu día a día.
- Reconectar progresivamente con actividades, valores y objetivos que puedan volver a generar interés y motivación.
- Elaborar las experiencias dolorosas del pasado que quizá siguen teniendo un peso importante en tu presente.
- Construir una vida basada no solo en sobrevivir, sino también en encontrar espacios de satisfacción y significado.
Cuando una persona lleva mucho tiempo sufriendo, es habitual que tu mente tenga dificultades para visualizar alternativas o futuros deseables.
Recuerda, Davisandy, que pedir ayuda no significa que hayas fracasado, sino que el sufrimiento que estás viviendo merece atención, comprensión y apoyo especializado profesional.
Un abrazo y mucho ánimo.
Marita Galafate Domínguez
Psicóloga Sanitaria
Terpia Online y Presencial
11 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola!
Compartir tu sufrimiento es el primer paso para estar mejor. Lo que describes no me suena a una persona que no tenga motivos para vivir, sino más bien a una persona que lleva mucho tiempo sosteniendo un dolor enorme y que está agotada.
A veces la gente ve que tienes pareja, familia, trabajo o un techo donde vivir y concluye que deberías sentirte bien. Pero el sufrimiento no funciona así, a veces el motivo no es aparente y es más profundo. El sostenerlo durante mucho tiempo puede dejar una sensación de cansancio profundo, como si la vida hubiera perdido el color aunque las cosas objetivamente estén mejor.
Hay algo que me llama la atención en lo que cuentas. Dices que no encuentras ilusión, pero también dices que disfrutas de algunos videojuegos y de tus seres queridos. Puede parecer poco, pero en realidad significa que no has perdido completamente la capacidad de sentir placer o conexión. Quizá ahora mismo no estés viviendo por entusiasmo, sino por pequeños vínculos que todavía te atan a la vida.
También me preocupa cuando dices que a veces piensas en abandonar la vida porque no encuentras sentido a seguir. No sé si esos pensamientos son más bien deseos de dejar de sufrir o si has llegado a plantearte hacerte daño. Son cosas diferentes, y es importante hablarlas con claridad.
No creo que tu problema sea que no valoras lo que tienes. Creo que estás cansada. Muy cansada. Y cuando una persona lleva años sobreviviendo, la mente puede empezar a convencerla de que ya ha visto todo lo que la vida puede ofrecer. Pero la depresión, la desesperanza y el agotamiento emocional tienen precisamente ese efecto: hacen que el futuro parezca cerrado cuando en realidad no podemos verlo con claridad.
Me alegra leer que estás algo mejor que hace unos meses. Puede parecer un avance pequeño, pero significa que las cosas pueden moverse, aunque sea despacio.
En esta situación siempre lo mejor es buscar ayuda de un profesional, salir adelante sola puede ser difícil y desilusionante, dejarte acompañar es importante.
Te dejo algunos pequeños consejos mientras encuentras tu profesional:
No esperes a que aparezca la motivación para actuar, actúa y luego la motivación aparece. Puedes preguntarte ¿Qué actividad podría resultarme mínimamente interesante durante 10 minutos?. Y simplemente hazlo.
Redirige tu pensamiento al presente. Cuando se te va hacia un futuro difícil de predecir y en estos momentos, probablemente un poco oscuro, vuelve al presente, sentrate en la respiración y tus sensaciones.
Escribe sobre lo que te pasa, sobre tus sensaciones, sobre que actividades te hicieron bien y que actividades te agotan. Escribir ayuda a ordenar las ideas y redirigir tu acción.
Sobre todo, manten tus vículos, apoyate en la gente que tienes a tu alrededor, abraza, llora, comparte...
Finalmente, si tienes pensamientos de autolesión o suicidio: llama al 024 o inicia un chan en directo con Línea 024. Es gratuito y confidencial. Hablarás con alguien con la formación adecuada para escucharte y apoyarte.
Si llevas sufriendo desde los 5 o 6 años, es importante que explores que hay detrás con un profesional. No porque estes "rota", sino porque nadie debería cargar sola durante tanto tiempo con ese nivel de sufrimiento.
Por cierto, la frase que más me llamó la atención de todo el texto fue: "Estoy un poco mejor que hace unos meses."
Puede parecer insignificante, pero es un gran evidencia de que hay algo que te impulsa a estar mejor y demuestra que el estado emocional no es completamente fijo.
11 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola, Davisandy, gracias por compartir algo tan íntimo y tan difícil de poner en palabras. Mientras te leía, había una frase que aparecía una y otra vez: 'estoy cansada'. Y creo que es importante nombrarlo así. No suena a que no valores a las personas que tienes ni a que seas desagradecida con lo bueno que hay en tu vida. Suena a alguien que lleva mucho tiempo sosteniendo un sufrimiento profundo y que está agotada de tener que seguir luchando.
Muchas personas, cuando escuchan un relato como el tuyo, responden con frases como: 'pero tienes un buen novio', 'tienes trabajo', 'tienes una familia que te quiere'. Y probablemente todo eso sea cierto. Sin embargo, tener motivos objetivos para estar bien no inmuniza frente al dolor. El sufrimiento no funciona por comparación. El hecho de que otras personas tengan menos recursos no hace que lo que tú sientes sea menos real.
También me llama la atención algo que quizá tú misma has pasado por alto: dices que la vida ya no puede ofrecerte nada que te ilusione y, al mismo tiempo, hablas del placer que todavía encuentras a veces en un videojuego, del vínculo con tu pareja, de tus padres y de tus hermanos. Puede parecer poco en comparación con lo que te gustaría sentir, pero desde donde estás ahora mismo, no es poco. Son excepciones a esa apatía total. Son pequeñas grietas por las que todavía entra algo de vida.
No creo que ahora mismo necesites obligarte a encontrar una gran pasión ni descubrir cuál es 'tu propósito'. A veces eso añade todavía más presión. Quizá el objetivo no sea enamorarte de la vida de golpe, sino dejar de exigirle que te entusiasme para concederte el permiso de habitarla día a día, buscando esos momentos diminutos que aún consiguen atravesar la niebla.
Y hay algo más que me gustaría decirte con mucho cuidado: cuando una persona lleva sufriendo desde los 5 o 6 años, llega un momento en que deja de preguntarse '¿cómo puedo vivir mejor?' y empieza a preguntarse '¿merece la pena seguir viviendo así?'. No significa necesariamente que quieras morir; muchas veces significa que no quieres seguir viviendo de esta manera. Es una diferencia importante. Porque entonces el problema deja de ser tu vida y pasa a ser el modo en que has tenido que sobrevivir a ella durante tanto tiempo.
Me preocupa que comentas que a veces se te pasa por la mente abandonar la vida. Te agradezco que lo expreses con tanta honestidad. Me gustaría preguntarte algo: cuando aparecen esos pensamientos, ¿se quedan en la idea de que estás cansada y desearías dejar de sentir este peso, o alguna vez has pensado cómo hacerlo o has tenido intención de llevarlo a cabo? Es importante que podamos valorar esto juntas, no para alarmarnos, sino para cuidar de ti adecuadamente.
Y, mientras tanto, me gustaría proponerte que hagas algo muy pequeño esta semana. No que busques motivos para vivir. No que encuentres tu pasión. Solo que anotes una vez al día la respuesta a esta pregunta:
'¿Qué ha hecho que este día fuera un 1% más soportable?'
Tal vez sea un rato jugando, una conversación con tu pareja, el olor del café, una serie, una broma con tu hermano o simplemente haber descansado un poco más. No buscamos grandes razones. Buscamos evidencias de que, incluso en medio del cansancio, todavía existen experiencias que te conectan, aunque sea mínimamente, con la vida.
No sé cuánto tiempo llevas sosteniendo esta lucha ni cuántas veces has sentido que ya no puedes más. Pero sí sé que el hecho de que hoy hayas podido ponerle palabras, reconocer que estás algo mejor que hace unos meses y seguir preguntándote por el sentido de todo esto habla de una parte de ti que todavía no ha renunciado del todo. Y esa parte, por pequeña que te parezca ahora, merece que la cuidemos con mucha delicadeza.
Y si en algún momento esos pensamientos de abandonar la vida se vuelven más intensos, frecuentes o empiezas a plantearte cómo hacerlo, por favor no te quedes sola con ello. Busca apoyo inmediato en tus seres queridos, contacta con tu profesional de referencia o acude a urgencias. No tienes que sostener ese nivel de dolor tú sola.
Un saludo
Tamara García (Psicóloga Especialista en Terapia Estratégica)
11 JUN 2026
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Hola, gracias por escribir con tanta honestidad algo tan profundo y doloroso.
Lo que contás no suena a “falta de motivos” ni a ingratitud. A veces una persona puede tener vínculos, trabajo o cierta estabilidad, y aun así sentirse agotada de vivir, especialmente cuando lleva muchos años sosteniendo sufrimiento. No se trata de comparar tu vida con la de otros, sino de escuchar el cansancio emocional que aparece en vos.
Me parece importante que no atravieses esto sola. Cuando aparecen pensamientos como “abandonar la vida” o la sensación de que nada vale la pena, es necesario pedir ayuda profesional cuanto antes. Si en algún momento sentís que podrías hacerte daño o que no podés sostenerte, por favor acudí a urgencias o llamá al servicio de emergencias de tu país.
También me preguntaría: ¿desde cuándo se intensificó esta apatía?, ¿hay algo de tu historia que siga pesando mucho?, ¿pudiste hablar de estos pensamientos con alguien cercano?, ¿estás actualmente en terapia o con seguimiento psiquiátrico?
En terapia se puede trabajar este cansancio vital, los pensamientos intrusivos, la apatía y el dolor acumulado sin minimizarlo ni exigirte “ponerle ganas”. A veces el primer objetivo no es encontrar una gran ilusión, sino dejar de atravesarlo sola y empezar a recuperar pequeñas formas de sostén.
Si sentís que necesitás acompañamiento, podés sacar un turno conmigo y lo vemos con mucho cuidado.
11 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, gracias por compartir algo tan profundo. Lo que transmitís no es solamente tristeza, sino un cansancio emocional acumulado durante muchos años. Y cuando una persona lleva tanto tiempo sufriendo, es comprensible que llegue un momento en que deje de preguntarse cómo estar mejor y empiece a preguntarse si vale la pena seguir luchando.
Desde mi enfoque de trabajo, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), hay algo que me llamó especialmente la atención de tu relato: no describís una vida vacía de afectos o de recursos. Mencionás una pareja estable, seres queridos presentes, trabajo y momentos de disfrute ocasionales. Sin embargo, nada de eso parece alcanzar para contrarrestar una sensación persistente de apatía, agotamiento y falta de sentido.
Y eso es importante porque muchas veces las personas escuchan frases como "tenés motivos para estar bien" o "dejá atrás el pasado", cuando la realidad es que el sufrimiento emocional no funciona de manera tan simple. Entender racionalmente que hay cosas valiosas en la propia vida no siempre alcanza para sentirlas emocionalmente.
También noto que no hablás tanto de querer morir como de estar cansada de vivir de esta manera. Son cosas diferentes. Muchas veces detrás de la ideación suicida aparece el deseo de que termine el sufrimiento, la apatía o la sensación de estar sobreviviendo en piloto automático, más que un deseo genuino de que la vida termine.
Si este fuera un caso que recibiera en consulta, una de mis prioridades sería explorar precisamente eso: cuánto de lo que hoy sentís está relacionado con un cuadro depresivo persistente, cuánto con experiencias dolorosas acumuladas a lo largo de tu historia y cuánto con una pérdida progresiva de conexión con aquello que alguna vez te generó interés, motivación o propósito.
Desde la TCC también trabajamos una cuestión importante: cuando una persona lleva años sintiéndose mal, suele empezar a tomar su estado emocional actual como una predicción del futuro. Es decir, la mente concluye: "si llevo tanto tiempo sintiéndome así, entonces nada va a cambiar". Sin embargo, que hoy no puedas imaginar algo que te ilusione no significa necesariamente que no exista, sino que el cansancio emocional está ocupando gran parte de tu capacidad para verlo.
También me parece importante destacar que el hecho de que todavía puedas disfrutar algunos momentos, de un videojuego o de estar con personas que querés, aunque sea de forma limitada, suele ser una señal diferente a la de alguien que ha perdido completamente la capacidad de experimentar placer. Puede parecer poco, pero clínicamente es un dato relevante porque muestra que todavía existen espacios de conexión emocional, aunque hoy se sientan insuficientes.
Dicho esto, me preocupa que menciones pensamientos sobre abandonar la vida y que sientas que los buenos momentos ya no compensan el esfuerzo de seguir adelante. Por eso considero importante que estos pensamientos puedan ser trabajados de forma directa en terapia y, si fuera necesario, valorados también por un psiquiatra para contar con el mayor nivel de apoyo posible.
Y quiero remarcar algo que suelo decir a muchos consultantes: no es raro que en determinados momentos no encontremos soluciones ni motivos para seguir avanzando. Justamente para eso existe el acompañamiento psicológico. Cuando el sufrimiento se vuelve tan intenso o tan prolongado, no siempre podemos encontrar solos una salida clara.
El hecho de que hayas escrito este mensaje, de que sigas preguntándote qué te pasa y de que todavía puedas registrar pequeñas cosas que te conectan con la vida, me hace pensar que hay una parte de vos que no ha renunciado del todo. Desde mi perspectiva, esa es la parte que merece ser escuchada, fortalecida y acompañada terapéuticamente.
Y si en algún momento sentís que estos pensamientos pasan de ser ideas a una posibilidad concreta de hacerte daño, buscá ayuda de urgencia y apoyate en las personas de confianza que mencionás. No es algo que debas atravesar sola.
11 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Gracias, Davidsandy, por compartir cómo te sientes y por dar el paso de pedir ayuda. No siempre es fácil poner en palabras el malestar que llevamos dentro, y hacerlo ya es una forma de empezar a cuidarse.
Comentas que, en teoría, todo está bien y que no hay motivos para sentirte así. Sin embargo, en tus palabras percibo una gran tristeza y desesperanza. El sufrimiento no se mide por la gravedad de lo que ocurre en nuestra vida, sino por cómo lo vivimos y cómo nos afecta. No es necesario que todo vaya mal para que nosotros nos sintamos mal.
Permítete reconocer y sentir ese dolor en lugar de luchar constantemente contra él o cuestionarlo. Dar espacio a lo que sentimos suele ser el primer paso para comprendernos mejor y empezar a recuperarnos.
Leo entre líneas que has atravesado experiencias difíciles en el pasado. A menudo escuchas que hay que "dejar el pasado atrás", pero no siempre es tan sencillo. Primero necesitamos mirar ese pasado, comprenderlo e integrar las emociones que quedaron pendientes. Cuando esto no ocurre, el malestar puede reaparecer en forma de pensamientos recurrentes, creencias limitantes o una sensación persistente de vacío y desconexión.
Ahora mismo parece que estás atravesando un momento de bajo estado de ánimo que está condicionando la forma en que ves tu vida y tu futuro. Sin embargo, también comentas algo muy importante: sabes que has podido sentirte mejor en otros momentos. Eso significa que esta situación no define quién eres ni cómo te sentirás para siempre.
Tu última frase es clave, no se trata de compensar buenos y malos momentos, sino de construir una vida con sentido y coherente con aquello que es importante para ti, una vida plena que permita que, aunque haya malos momentos, estos no definan tu estado de ánimo ni ocupen todo el espacio.
Te animo a que busques apoyo profesional para poder comprender mejor qué te está ocurriendo y adquirir herramientas que te ayuden a transitar este momento. No tienes por qué hacerlo sola. Te deseo lo mejor
11 JUN 2026
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Gracias por compartir este momento que estás pasando. Parece que es una sensación que te acompaña desde hace mucho tiempo.
Dices que deberías dejar el pasado atrás, pero esto no es solo una decisión que puedas tomar. Para dejar el pasado atrás hay que ordenarlo un poquito para poder seguir.
A veces, cuando sufrimos mucho nos desconectamos para no sentir tanto dolor, pero esto a la larga pasa factura porque se instala en nosotros.
Está sensación de apaia, desinterés, desilusión es muy importante ponerle atención porque es una señal clara de que algo no va bien.
Estás en un momento que es importante pedir ayuda profesional y poder tomar conciencia de qué te está pasando y aprender a gestionar mejor y tener más herramientas para hacerlo!
Dices que puedes disfrutar de pequeños momentos y esto es el camino a recorrer, que estos pequeños momentos cada vez sean más y también que puedas sentirte vital aunque las cosas no siempre salgan bien!
Te deseo lo mejor