Tengo 18 años y ya no puedo más. Me aterra todo. He estado pensando mucho en mi futuro o lo que va a pasar mientras crezca y me aterra pensar en eso porque eso trae a mi mente la muerte de mis padres, a mi parecer dejar de actuar como niña, además ya he pasado por eso y la paso mal; tengo ganas de llorar todo el tiempo, estoy ansiosa, vulnerable como una niña pequeña. Ya lo he hablado con mi madre pero he vuelto a pensar en eso y me aterra...
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26 JUL 2026
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Hola!!
Quiero empezar diciéndote que gracias por expresar con tanta sinceridad lo que estás viviendo. Lo que describes transmite un nivel de angustia muy intenso y es comprensible que te sientas desbordada. Aunque ahora parezca que este miedo lo ocupa todo, el hecho de que puedas ponerlo en palabras es un paso importante.
Por lo que cuentas, parece que estás atravesando una etapa de transición hacia la vida adulta que está despertando un miedo muy profundo a la pérdida, al paso del tiempo y a los cambios. A tus 18 años es habitual comenzar a preguntarse por el futuro, pero en tu caso estos pensamientos aparecen con tanta intensidad que generan mucha ansiedad, tristeza y una sensación de vulnerabilidad muy parecida a la de una niña que busca seguridad.
Cuando piensas en crecer, tu mente da un salto inmediato hacia la idea de que algún día tus padres morirán. Es decir, no es solo miedo a hacerte adulta, sino al significado que tu cerebro asocia con ello: perder la protección, sentirte sola y enfrentarte a una realidad que percibes como insoportable. La ansiedad hace que estos pensamientos parezcan muy reales e inevitables, alimentando un círculo en el que cuanto más intentas dejar de pensar en ello, con más fuerza regresan.
También es importante observar que dices tener ganas de llorar constantemente, sentirte muy ansiosa y vulnerable. Estas emociones no significan que seas débil ni inmadura; indican que, en este momento, tu sistema emocional está saturado y necesita apoyo para recuperar la sensación de seguridad.
En terapia trabajaremos para que puedas:
Comprender qué activa estos miedos y cómo funciona la ansiedad.
Aprender estrategias para regular la intensidad emocional cuando aparezcan estos pensamientos.
Diferenciar entre los pensamientos que genera la ansiedad y la realidad.
Fortalecer tu sensación de seguridad interna para que el crecimiento no sea vivido como una amenaza, sino como un proceso natural.
Explorar si este miedo está relacionado con experiencias previas de separación, pérdidas o una necesidad intensa de protección.
Quiero transmitirte un mensaje importante: lo que estás sintiendo tiene tratamiento. Muchas personas experimentan miedos intensos relacionados con el futuro o con la pérdida de sus seres queridos, y con la ayuda adecuada consiguen recuperar la tranquilidad y volver a disfrutar del presente.
Mientras tanto, intenta recordar que esos pensamientos hablan de un futuro imaginado, no de algo que esté ocurriendo ahora. Tus padres están contigo hoy, y el objetivo será ayudarte a que puedas vivir ese presente sin que el miedo al mañana te impida disfrutarlo.
Si en algún momento notas que la desesperación aumenta, que sientes que no puedes controlar la ansiedad o aparecen pensamientos de hacerte daño, es importante que se lo comuniques inmediatamente a un adulto de confianza (como tu madre) y a un profesional sanitario para recibir apoyo cuanto antes. No tienes que afrontar todo esto sola.
Un saludó
Germán Navarro Sánchez
Psicólogo General Sanitario
16 AGO 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola...
estas en una etapa de tu vida en la que comienza tu adultez, efectivamente puede dar sensación de vértigo, hay que tomar muchas decisiones.
Sin embargo, lo que describes son pensamientos invasivos que tu misma produces y que te llevan al miedo y la ansiedad.
Te sugiero que acudas a psicoterapia, podrás aprender herramientas para parar los pensamientos, comprender el proceso cognitivo y, aprender a conocerte mejor. De momento un día a la vez, haz pequeñas negociaciones contigo misma, por ejemplo "solo por hoy me relajo".
9 AGO 2026
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Hola Muchu4667!!
Antes que nada, quiero agradecerte el valor que has tenido al compartir cómo te sientes. Sé que cuando la mente se llena de estos pensamientos, el cuerpo se cansa y el miedo puede llegar a ser paralizante. Quiero decirte algo muy importante que necesito que recuerdes: No estás loca, no eres débil y lo que te pasa tiene una explicación y una solución.
A tus 18 años estás cruzando un puente muy importante: la transición a la vida adulta. Es completamente normal y natural que este paso te cause temor. Sin embargo, cuando la ansiedad se eleva demasiado, empieza a jugarnos malas pasadas. Analicemos juntos, con mucha compasión, lo que te está ocurriendo:
El miedo al futuro y la anticipación: Tu mente está viajando constantemente al mañana, imaginando los peores escenarios posibles, como la pérdida de tus padres o la soledad. La ansiedad se alimenta de la incertidumbre. Como el futuro es desconocido, tu cerebro lo interpreta como un peligro inminente y reacciona activando la alarma del miedo, el llanto y la angustia.
El refugio en la niñez: Al sentirte tan abrumada por las exigencias de "crecer", tu mente busca instinctivamente protegerse. Por eso te sientes vulnerable como una niña pequeña y experimentas ese deseo de retroceder. No te sientas mal por ello; es un mecanismo de defensa temporal de tu mente que te está diciendo: "Necesito sentirme segura y protegida ahora mismo".
El bucle de los pensamientos: El hecho de que ya lo hayas hablado con tu mamá y los pensamientos regresen es una característica típica de la ansiedad. Los pensamientos intrusivos funcionan como un eco: mientras más miedo les tenemos, más fuerte resuenan.
¿Qué podemos hacer a partir de ahora para ayudarte a sentir mejor?
Aprende a regresar al presente (aquí y ahora): Cuando sientas que el miedo al futuro te atrapa y te den ganas de llorar, detén lo que estés haciendo. Conecta con tus sentidos en el momento actual: mira 3 cosas que haya a tu alrededor, toca un objeto frío, respira lento y profundo, soltando el aire despacio. Tu mente necesita comprobar que, justo en este segundo, estás a salvo.
Permítete llorar sin juzgarte: Llorar no es signo de debilidad; es la forma que tiene tu cuerpo de liberar el exceso de hormonas del estrés. Si necesitas llorar, hazlo, pero abrázate a ti misma mientras lo haces, recordándote que el miedo es solo una emoción, no una realidad inevitable.
Valora el apoyo de tu mamá: Es maravilloso que ya hayas podido hablarlo con ella. Aunque el miedo regrese, sigue apoyándote en ella. No tienes que cargar con esto tú sola. Crecer no significa dejar de necesitar el amor y el refugio de nuestros padres.
Iniciemos un espacio de terapia para ti: Juntos podemos trabajar en herramientas específicas para apagar esa alarma de la ansiedad, aprender a gestionar los pensamientos sobre el futuro y ayudarte a construir una adultez que no te resulte aterradora, sino emocionante y segura, paso a pasito.
Estás viviendo un momento difícil, pero no tienes que descifrar toda tu vida hoy. Solo necesitas ocuparte del día de hoy. Estoy aquí para acompañarte en este proceso si decides que caminemos juntos. Te mando un abrazo muy cálido y un espacio seguro para cuando lo necesites.
28 JUL 2026
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Lo que describes es mucho más frecuente de lo que parece y, aunque ahora lo estés viviendo con una intensidad muy alta, no significa que haya algo "mal" en ti. A los 18 años muchas personas atraviesan una etapa en la que empiezan a tomar conciencia de que la vida cambia, de que los padres no estarán siempre y de que poco a poco tendrán que construir su propio camino. Cuando esa toma de conciencia aparece acompañada de ansiedad, puede sentirse como si el futuro fuera una amenaza constante en lugar de una oportunidad.
Da la impresión de que no solo te asusta crecer, sino todo lo que para ti representa crecer: la posibilidad de perder a tus padres, asumir responsabilidades y dejar atrás una etapa en la que te sentías más protegida. Es comprensible que, cuando esos pensamientos aparecen, sientas ganas de llorar, vulnerabilidad y una necesidad de volver a sentirte como una niña. Eso no significa que seas inmadura; significa que estás viviendo un momento de transición que tu mente está interpretando como un peligro.
Desde una perspectiva cognitivo-sistémica, la ansiedad suele hacer que intentemos resolver hoy problemas que todavía no existen. Tu mente salta del presente a un futuro imaginado en el que tus padres ya no están, y tu cuerpo reacciona como si esa pérdida estuviera ocurriendo ahora mismo. Cuanto más intentas alejar esos pensamientos, más fuerza parecen adquirir y más miedo generan.
También es importante que ya hayas hablado con tu madre. Poder compartir lo que sientes en lugar de guardarlo es un factor de protección muy valioso. Sin embargo, si esta ansiedad lleva tiempo acompañándote, te impide disfrutar del día a día o sientes que cada vez ocupa más espacio en tu vida, sería recomendable buscar ayuda psicológica. Un proceso terapéutico puede ayudarte a comprender por qué estos temores han adquirido tanta intensidad y a desarrollar herramientas para que el futuro deje de vivirse como una amenaza permanente.
Quisiera transmitirte una idea esperanzadora: el objetivo de crecer no es dejar de necesitar a quienes quieres, sino descubrir que puedes seguir sintiéndote unida a ellos mientras construyes tu propia vida. Muchas personas que pasan por este miedo consiguen superarlo cuando aprenden a vivir más en el presente y menos en los escenarios que la ansiedad imagina. El hecho de que hoy puedas poner en palabras lo que te ocurre es un primer paso muy importante, porque significa que no te has resignado al miedo y que ya estás buscando una forma diferente de afrontarlo.
28 JUL 2026
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Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Por cómo lo cuentas, parece que estás viviendo una angustia muy intensa ante la idea de crecer, hacerte adulta, separarte emocionalmente de tus padres y enfrentarte a la posibilidad de perderlos algún día. A los 18 años pueden aparecer preguntas muy fuertes sobre el futuro, la identidad, la autonomía y la muerte, pero en tu caso esas ideas parecen haberse convertido en un miedo que te desborda.
No lo leería como que estés “actuando como una niña”, sino como que hay una parte de ti muy asustada, vulnerable y necesitada de seguridad. Cuando dices que te sientes como una niña pequeña, probablemente estás describiendo una sensación emocional de indefensión, no una falta de madurez. Hay momentos en los que la ansiedad nos hace sentir mucho más pequeños de lo que somos.
Pensar en la muerte de tus padres puede ser muy angustiante, especialmente si para ti representan protección, estabilidad o refugio. Pero que esos pensamientos aparezcan no significa que estés preparada para perderlos ni que vaya a ocurrir pronto. Significa que tu mente se ha enganchado a una posibilidad dolorosa y la está viviendo como si fuera una amenaza inmediata.
Sería importante que no intentes resolver todo el futuro ahora. Cuando estás ansiosa, pensar en “toda la vida” suele empeorar el miedo. En este momento necesitas volver a lo cercano... dormir, comer, hablar con tu madre, mantener rutinas, pedir compañía, respirar, salir un poco, escribir lo que sientes y no quedarte sola dando vueltas a los mismos pensamientos.
Te recomendaría buscar ayuda psicológica. No porque haya algo malo en ti, sino porque estás sufriendo mucho y necesitas aprender a manejar esa ansiedad, entender qué miedo hay debajo y construir una forma más segura de entrar en la vida adulta.
La terapia psicológica, puede ayudarte a regular la ansiedad, entender el miedo a crecer, trabajar la angustia ante la muerte de tus padres, fortalecer tu seguridad interna, sostener mejor la incertidumbre y vivir esta etapa de transición con más calma y acompañamiento.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
28 JUL 2026
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Aquí tienes una propuesta de respuesta para este caso, con una estructura similar a la del ejemplo que compartiste:
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Hola,
Antes de nada, gracias por atreverte a contar esto con tanta honestidad. Sé que no es fácil poner en palabras un miedo que se siente tan grande, y hacerlo ya dice mucho de tu valentía, aunque ahora mismo no lo sientas así.
Por lo que describes, lo que te está pasando es un miedo anticipatorio muy intenso: cuando piensas en tu futuro, tu mente salta casi automáticamente a la idea de perder a tus padres, y eso dispara una angustia que se parece mucho a la que sentiría una niña pequeña que teme quedarse sin protección. No es que tengas miedo de "hacerte mayor" en sí, sino que crecer se ha convertido, en tu cabeza, en sinónimo de pérdida. Y como además dices que ya habías pasado por esto antes y ahora ha vuelto, tiene sentido que sientas que no puedes más: la ansiedad anticipatoria funciona así, en oleadas, y cuando vuelve después de haber estado mejor, puede sentirse aún más desesperante.
El llanto constante, la ansiedad y esa sensación de vulnerabilidad no son señal de debilidad ni de inmadurez. Son la forma en que tu sistema nervioso te está diciendo que necesita ayuda para recuperar una sensación de seguridad que ahora mismo no tienes.
En terapia, el trabajo iría en varias direcciones:
Entender qué dispara concretamente este miedo y cómo la ansiedad transforma pensamientos ("algún día pasará") en algo que se siente inminente y insoportable.
Aprender a regular la intensidad emocional cuando estos pensamientos aparecen, en vez de quedarte atrapada en ellos.
Diferenciar lo que es un pensamiento ansioso de lo que es la realidad presente.
Explorar si detrás de este miedo hay experiencias previas de separación, pérdida o una necesidad muy fuerte de sentirte protegida, y trabajar sobre esa base.
Reforzar tu sentido de seguridad interna, para que crecer deje de vivirse como una amenaza y pueda vivirse como lo que es: un proceso natural.
Quiero que sepas que esto tiene tratamiento, y que no eres la única persona de tu edad que siente un miedo tan intenso al futuro y a la pérdida de sus seres queridos. Con el acompañamiento adecuado, es posible recuperar la tranquilidad. Ya diste un paso importante hablándolo con tu madre; eso no fue en vano, aunque el miedo haya vuelto. A veces estos procesos no son lineales.
Mientras tanto, intenta recordar: lo que te aterra es un futuro imaginado, no algo que esté pasando ahora mismo. Hoy tus padres están contigo. El objetivo del proceso sería ayudarte a estar en ese presente sin que el miedo al mañana te lo robe.
Si en algún momento sientes que la angustia se vuelve muy difícil de manejar, o aparecen pensamientos de hacerte daño, es importante que se lo digas cuanto antes a un adulto de confianza y a un profesional sanitario. No tienes que pasar por esto sola.
Un saludo
Mayte Gallego.
Psicóloga General Sanitaria
28 JUL 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola Mushu4667, encantada de saludarte.
Lo primero que quiero que sepas es que lo que estás sintiendo, por más aterrador y abrumador que parezca, es profundamente humano y válido.
Entiendo perfectamente por qué te sientes así, y lamento mucho que estés cargando con un peso tan intenso en este momento. Cumplir 18 años y enfrentarse al umbral de la adultez no es solo un cambio de etapa administrativa; es un duelo profundo. Estás despidiéndote de una época donde la seguridad y el refugio dependían de otros, y eso, de manera natural, despierta un vértigo enorme.
Es completamente comprensible que te aterre pensar en el futuro. Cuando la mente se proyecta hacia adelante, a menudo choca con nuestra mayor vulnerabilidad: la finitud de la vida y el miedo a perder a quienes amamos, especialmente a nuestros padres. Ese pensamiento no solo genera ansiedad, sino también un dolor anticipado que te hace sentir desprotegida, "como una niña pequeña" que busca desesperadamente un refugio seguro. Es lógico que te sientas agotada si llevas tanto tiempo lidiando con estas emociones.
El hecho de que ya lo hayas hablado con tu madre es un paso valiente y muy importante. Sin embargo, la ansiedad no desaparece con una sola conversación. Los pensamientos intrusivos y el miedo tienen la costumbre de volver en oleadas, especialmente cuando el sistema nervioso está saturado y vulnerable. Que vuelvas a sentirte así no significa que hayas retrocedido o que lo estés haciendo mal; solo demuestra que tu mente sigue intentando procesar un cambio vital gigante y busca desesperadamente una certeza que el futuro, por definición, no nos puede dar.
Date permiso para llorar y para sentir esa vulnerabilidad sin juzgarte con dureza. No tienes que forzarte a "ser fuerte" ni a tener todo bajo control de la noche a la mañana. El crecimiento duele porque implica dejar ir lo conocido. Si en algún momento notas que esta angustia te paraliza o se vuelve insostenible, recuerda que contar con un espacio terapéutico propio puede darte el sostén y las herramientas necesarias para transitar esta etapa de transición de forma más amable contigo misma.
Si quisieras trabajar conmigo ya sabes cómo contactarme.
Te deseo lo mejor,
Rocío
27 JUL 2026
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Buenos días, cómo estás?
Lo primero que me gustaría decirte es que siento mucho que estés viviendo todo esto con tanta intensidad. Lo que describes puede resultar realmente angustiante y es comprensible que te sientas desbordada. Cuando la ansiedad se instala de esta forma, es capaz de hacer que pensamientos relacionados con el futuro, el paso del tiempo o la posibilidad de perder a las personas que más queremos ocupen gran parte de nuestra mente, generando una sensación de miedo muy difícil de controlar.
A los 18 años comienza una etapa de grandes cambios. Aunque socialmente solemos asociarla con ilusión, libertad o nuevas oportunidades, también es una etapa en la que muchas personas experimentan incertidumbre, miedo e incluso una especie de duelo por la infancia. Dejar atrás una etapa conocida para adentrarse en otra llena de responsabilidades puede despertar emociones muy intensas. Esto no significa que haya algo malo en ti, sino que estás atravesando un momento vital importante y tu mente está intentando adaptarse a él.
Cuando dices que te aterra crecer porque eso te hace pensar en la muerte de tus padres, estás describiendo un miedo que muchas personas experimentan en algún momento de su vida: tomar conciencia de que las personas a las que amamos no estarán siempre con nosotros. Ese pensamiento puede ser muy doloroso, especialmente cuando aparece de forma repetitiva e invade el día a día. Sin embargo, el problema no es que ese pensamiento exista, sino que la ansiedad hace que tu cerebro lo interprete como una amenaza inmediata, aunque en realidad esté hablando de un futuro incierto.
La ansiedad suele funcionar anticipando constantemente escenarios dolorosos. Es como si quisiera protegernos preparándonos para todo lo malo que podría ocurrir. Sin embargo, el efecto acaba siendo el contrario: nos impide disfrutar del presente y nos hace vivir una y otra vez situaciones que todavía no han sucedido. Mientras tu mente está intentando resolver algo que no puede controlar, tu cuerpo permanece en estado de alerta, aumentando la sensación de angustia, el llanto, la vulnerabilidad y el miedo.
También me llama la atención que digas que te sientes "como una niña pequeña". En momentos de gran ansiedad es frecuente que aparezca una necesidad muy intensa de protección y seguridad. No significa que estés retrocediendo o que seas inmadura. Significa que, cuando nos sentimos desbordados, buscamos emocionalmente aquello que siempre nos hizo sentir a salvo. Es una reacción humana.
Algo que puede ayudarte es intentar distinguir entre los hechos y los pensamientos. El hecho es que hoy tus padres están contigo. El pensamiento es imaginar constantemente cómo será cuando algún día no estén. Cuanto más tiempo dedicas a ese escenario imaginado, más real parece y mayor es la ansiedad. Aprender a volver una y otra vez al presente puede ser un primer paso para disminuir esa sensación de amenaza.
También es importante permitirte sentir tristeza sin luchar contra ella. Llorar, hablar con personas de confianza, escribir lo que sientes o expresar tus emociones no hace que seas más débil; al contrario, puede ayudarte a procesar todo lo que estás viviendo. A veces intentamos dejar de pensar en aquello que nos asusta y, sin darnos cuenta, terminamos dándole todavía más fuerza.
No obstante, hay un aspecto de tu mensaje que considero importante. Dices que "ya no puedes más". Aunque esa frase puede expresar simplemente el enorme cansancio emocional que estás sintiendo, también merece ser tomada en serio. Si notas que esta ansiedad es muy intensa, que interfiere con tu vida diaria, que llevas tiempo sintiéndote así o que aparecen pensamientos de desesperanza o de hacerte daño, sería muy recomendable que buscaras ayuda psicológica cuanto antes. No tienes por qué enfrentarte sola a este sufrimiento, y pedir ayuda no significa que hayas fracasado, sino que estás cuidando de ti.
Con el acompañamiento adecuado es posible comprender qué está alimentando estos miedos, aprender herramientas para gestionar la ansiedad y recuperar poco a poco la tranquilidad. No se trata de dejar de querer a tus padres o de dejar de pensar en el futuro, sino de conseguir que esos pensamientos dejen de gobernar tu vida y puedas volver a disfrutar de tu presente.
En caso de necesitarlo, estaré encantada de ayudarte. Cuídate mucho, un abrazo.
Amaya Marcos, psicóloga general sanitaria, M-31115
25 JUL 2026
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Lo que estás sintiendo es muy doloroso. Ese miedo al futuro muchas veces no habla solo del futuro, sino también del temor a perder la seguridad que representan tus padres y el lugar de hija. Crecer implica cambios y pequeñas pérdidas, y eso puede despertar una angustia muy intensa. Que te sientas "como una niña pequeña" no significa que estés retrocediendo; probablemente hay una parte de ti que necesita sentirse protegida y comprendida. Si esta angustia persiste o sientes que te desborda, buscar un espacio terapéutico puede ayudarte a entender qué hay detrás de ese miedo y a transitar esta etapa con más calma. No tienes que pasar por esto sola.
25 JUL 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, gracias por contar con tanta sinceridad lo que estás viviendo. Se nota que llevas un tiempo sintiéndote muy asustada y agotada emocionalmente. Cuando dices que te sientes vulnerable, con ganas de llorar y como una niña pequeña, no significa que estés retrocediendo ni que haya algo malo en ti. Probablemente tu mente está intentando protegerte frente a cambios que percibe como demasiado grandes.
Cumplir 18 años puede hacer que aparezcan preguntas sobre el futuro, hacerse adulta, asumir responsabilidades o pensar en que nuestros padres no estarán siempre. Aunque estos pensamientos formen parte de la vida, cuando se mezclan con ansiedad pueden aparecer todos juntos, como "si tuvieras que enfrentarte ahora mismo a todos esos cambios y pérdidas". Tu mente se adelanta muchos años y te hace sentir que aquello que temes está ocurriendo en el presente.
No tienes que dejar de ser tú ni abandonar de repente tu parte más joven, sensible o vulnerable. Crecer no significa dejar atrás a la niña que has sido, sino aprender poco a poco a cuidarla y a ofrecerle seguridad desde tu parte adulta. Tampoco tienes que resolver ahora toda tu vida ni estar preparada para todo lo que pueda suceder.
Cuando aparezcan estos pensamientos, pueden ayudarte algunas cosas:
1. Intenta poner nombre a lo que ocurre: «Ahora mismo estoy teniendo miedo al futuro. Es un pensamiento, no algo que esté sucediendo en este momento».
2. Vuelve al presente observando cinco cosas que ves, cuatro que puedes tocar, tres que escuchas, dos que hueles y una que saboreas. Esto ayuda a que tu mente salga de ese futuro imaginado y regrese al lugar donde estás, al presente.
3. Respira lentamente, intentando que la expulsión del aire sea un poco más larga que la inhalación. Por ejemplo, inhalar durante cuatro segundos y soltar el aire durante seis.
4. En lugar de luchar contra el llanto, "permítete llorar y háblate con amabilidad": «Entiendo que tengas miedo. No tienes que enfrentarte a todo hoy. Ahora mismo todo esta bien».
5. Evita quedarte sola dando vueltas a estos pensamientos. Sigue hablando con tu madre o con otra persona adulta de confianza, especialmente cuando notes que la ansiedad aumenta.
6. Divide el futuro en pasos pequeños. En vez de pensar en "toda tu vida", pregúntate únicamente: «¿Qué necesito hacer o cuidar durante esta semana?».
Lo que estás sintiendo puede trabajarse. En terapia podemos ayudarte a comprender de dónde viene este miedo, aprender a regular la ansiedad y relacionarte con ella de una manera más segura, sintiéndote más segura para ir hacia el futuro.
Trabajo mediante terapia online y, si lo deseas, puedes contactar conmigo para que valoremos tu situación con calma y podamos comenzar un proceso terapéutico adaptado a ti.
También es importante que, si en algún momento sientes que podrías hacerte daño, que no puedes mantenerte segura o que la desesperación aumenta mucho, se lo comuniques inmediatamente a tu madre o a otro adulto de confianza y solicitéis ayuda urgente.
25 JUL 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, Mushu, gracias por compartir tu miedo. Estoy muy agradecido con ello.
Imagino que el motivo de escribir es querer salir de ese tipo de pensamientos que te llevan al futuro trágico.
Estás en una edad en la que quizás estás descubriendo el mundo y estás madurando y de repente te encuentras con la posibilidad de estas situaciones en el futuro.
Cuando se piensa así necesitamos un lugar para calmarnos y poder ver con objetividad la realidad de estos pensamientos, ya que, no es lo mismo observarlos desde un lugar en Calma que con ansiedad.
Se pueden mirar junto a Alguien con quien puedas compartir esos miedos y poder transformar la manera en la que los ves para que así dejen de aterrarte.
Un saludo y si quieres estaré encantado de acompañarte en el proceso.
25 JUL 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola. Gracias por compartir lo que estás sintiendo. Lo que describís debe ser muy angustiante, especialmente porque da la sensación de que esos pensamientos aparecen una y otra vez y te generan un nivel de ansiedad que termina invadiendo tu día a día.
Desde mi enfoque de trabajo, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), lo primero que observo es que el problema no parece ser únicamente el miedo a perder a tus padres, sino la forma en que tu mente se adelanta constantemente a un futuro incierto. Es como si intentara prepararte para el peor escenario posible, pero en lugar de darte tranquilidad, termina alimentando la ansiedad y el sufrimiento.
También noto que este momento de transición hacia la vida adulta parece estar despertando muchas emociones. Comentás que te asusta "dejar de actuar como una niña", y eso puede estar relacionado con el miedo a asumir nuevas responsabilidades, a enfrentar cambios importantes o a imaginar una vida diferente a la que conociste hasta ahora. Son preocupaciones que muchas personas experimentan al crecer, aunque cuando la ansiedad es muy intensa pueden vivirse de una manera mucho más abrumadora.
Desde la TCC trabajamos identificando esos pensamientos anticipatorios y las interpretaciones catastróficas que hacen que una posibilidad futura se sienta como una amenaza inminente. El objetivo no es convencerte de que nunca va a pasar nada malo, sino ayudarte a que esos pensamientos dejen de dominar tu presente y puedas volver a disfrutar de las personas que querés sin vivir permanentemente anticipando su pérdida.
Si este fuera un caso que recibiera en consulta, trabajaría en reducir la ansiedad, enseñarte estrategias para manejar la preocupación excesiva y explorar las creencias que hoy están sosteniendo ese miedo. También sería importante valorar si esta preocupación aparece únicamente con tus padres o si se extiende a otras situaciones de incertidumbre, ya que eso ayudaría a comprender mejor el problema.
Quiero transmitirte algo importante: no estás "volviéndote una niña" ni significa que haya algo malo en vos por sentirte así. Cuando la ansiedad aumenta, es frecuente que las personas se sientan más vulnerables y busquen seguridad en quienes aman. Eso no habla de debilidad, sino del nivel de angustia que estás atravesando.
Si estas preocupaciones continúan, cada vez son más intensas o sentís que están interfiriendo con tus estudios, tus relaciones o tu bienestar diario, creo que sería muy recomendable que pudieras consultar con un profesional de la salud mental. La buena noticia es que este tipo de problemas suele responder muy bien a un tratamiento psicológico adecuado, y no tenés por qué enfrentarlo sola.
25 JUL 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola;
Gracias por confiar tu malestar.
Lo que describes; ese miedo anticipatorio que aparece justo cuando piensas en crecer y en el futuro, y que conecta con el temor a perder a tus padres; es más frecuente de lo que parece a los 18 años, cuando el paso a la vida adulta activa de forma muy directa la conciencia de la finitud y de la dependencia afectiva que hasta ahora dabas por segura.
Te recomiendo iniciar un proceso terapéutico breve orientado a la ansiedad anticipatoria y el miedo a la pérdida, que te dé herramientas concretas para regular estos picos de angustia.
Buscar ayuda especializada ahora, a los 18, es una decisión que te va a proteger mucho en esta etapa de transición. No estás sola en esto.