Buenos días, no puedo más con mi marido, no colabora para nada en casa ni siquiera pregunta si puede hacer algo. Haya lo que haya por medio jamás lo coloca en su sitio, incluso protesta si hay algo desordenado y les grita a los niños si no han colocado sus juguetes y yo estoy agotada. La carga trabajando, con 2 niños y la casa me puede. Parece que tengo la obligación de hacer todo yo porque solo trabajo por las mañanas y él trabaja hasta por la tarde. Le digo a diario que estoy agotada y me dice que yo siempre tengo muchas cosas que hacer, que no las haga y me siente a descansar.
Alguna vez he intentado no hacerlo para que vea que si yo no lo hago no se hace, pero no aguanto, mi salud mental no puede vivir con ropa x medio o el fregadero lleno de platos. Además, le encanta ir al bar y me sienta fatal que yo agotada xq no me llegan las horas del día, y él llegue de trabajar y en lugar de venir a casa a ayudar con cena o baños de los niños, se vaya al bar y llegue todavía más tarde.
Ya me he cansado de pelear y de decírselo porque si le digo algo encima me grita y discutimos dice que tiene que socializar y que no va a estar todos los días metido en casa. asique mi cuerpo responde directamente dejándole de hablar, él lo nota y me dice siempre estás enfadada y yo le digo que me enfado por su culpa, no porque a mí me guste estar enfadada, y me dice que siempre le echo a él la culpa de todo...digo no se la voy a echar a mi madre que no vive aquí, y es tu casa y son tus hijos.
Así que raro es el día que estamos bien, mi cuerpo responde dejándole de hablar, los enfados cada vez me duran más no me apetece hablar con el, prefiero vivir en mi soledad y mi "tranquilidad" xq me pone nerviosa hablar con él porque enseguida se pone a dar voces.
Me planteo la relación 100 veces al día, pero no soy capaz de dar el paso por los niños y quedarme sola, aunque ya lo esté porque algunos fines de semana hacemos planes y yo no tengo con quien salir si no es con él. No me siento querida ni cuidada, siento que si una persona permite que estés así y no hace nada por evitarlo es xq no te quiere.
Qué consejo me dais? Me veo que no soy la misma de antes estoy agotada y estropeada, ni estoy disfrutando de mis hijos porque siempre tengo algo más que hacer que no sea jugar con ellos, aunque esté todo el día con ellos.
Hemos ido a terapia de pareja y no nos soluciona nada porque solo nos dicen que hablemos y al final vamos allí a gastarnos dinero y discutir entre nosotros.
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16 SEP 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 4 personas
Buenos días,
Tienes un nivel de agotamiento muy alto, y es totalmente comprensible que te sientas desbordada. La ciencia confirma que la sobrecarga mental y la desigual distribución de las tareas domésticas son una de las principales fuentes de conflicto en las parejas actuales. De hecho, investigaciones como la realizada por el Council on Contemporary Families (2019) muestran que cuando las responsabilidades del hogar y del cuidado de los hijos no se reparten de forma justa, el riesgo de desgaste emocional, síntomas de ansiedad y depresión en la persona que carga con más peso aumenta de manera significativa.
Lo primero es reconocer que lo que sientes no es una exageración ni una “manía tuya”, sino la consecuencia natural de una sobrecarga mantenida en el tiempo. Estás intentando sostener demasiado sin el apoyo que mereces.
Algunas ideas que pueden ayudarte:
• Pon en valor tu salud mental: No es sostenible a largo plazo asumir todas las responsabilidades. Tus hijos se benefician más de una madre que se sienta serena y disponible que de una casa perfecta. Darte permiso para bajar el nivel de exigencia en ciertas áreas puede ser una forma de autocuidado.
• Busca apoyos externos: Familiares, amistades, incluso algún servicio de apoyo puntual (como limpieza por horas si fuera posible). No tiene por qué ser todo tuyo ni depender únicamente de él.
• Comunicación diferente: Como has visto, hablar desde el reproche genera discusión. Una alternativa es usar mensajes centrados en ti: “Cuando llego a casa y sigo con todo el peso, me siento agotada y sin energía para disfrutar de los niños. Necesito que colabores en X para que podamos estar mejor como familia”. Puede que no cambie todo, pero reduces la probabilidad de que se active su defensa inmediata.
• Espacios propios: Aunque parezca imposible, reserva pequeños momentos para ti, aunque sean 10 minutos de desconexión consciente al día. La evidencia en mindfulness y autocuidado señala que incluso micro-espacios de descanso ayudan a reducir el estrés y a recuperar sensación de control.
• Reflexiona sobre tus límites: A veces la pregunta no es “qué hago para que él cambie”, sino “qué puedo hacer yo para que esta situación no me destruya”. Reconocer cuándo una relación deja de ser nutritiva y valorar qué es lo más saludable para ti y tus hijos es un proceso duro, pero también empoderador.
No estás sola en esto, y pedir ayuda ya es un paso muy valioso. Es importante que te cuides y que tengas un espacio propio donde expresar lo que sientes sin miedo a ser juzgada.
28 SEP 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Lo que compartes refleja un nivel de agotamiento muy alto, tanto físico como emocional, y es comprensible que te sientas desbordada y sin sentirte apoyada. Cuando la carga de lo doméstico y de los hijos recae casi exclusivamente en una persona, es natural que surjan enfado, frustración y un profundo sentimiento de soledad incluso estando en pareja.
Desde una perspectiva cognitiva, tu mente está interpretando constantemente esta desigualdad como una injusticia, lo que intensifica la sensación de enfado y desgasta aún más tu energía. Y desde la mirada sistémica, se observa un patrón en el que la dinámica de pareja queda bloqueada: tú intentas compensar con esfuerzo y responsabilidad, mientras tu pareja evita implicarse y responde con defensividad o reproche, lo cual alimenta un círculo de distancia, enfados prolongados y sensación de abandono.
No es solo una cuestión de “hablar más”, como a veces se simplifica en terapia, sino de revisar los acuerdos de pareja y las funciones familiares. El cuidado de la casa y de los hijos no es un favor que uno hace al otro, es una corresponsabilidad que requiere negociación, compromiso y respeto. Cuando una parte no se involucra, el vínculo se resiente y el malestar se convierte en un indicador de que hay aspectos que no se están sosteniendo en común.
El paso que ya diste de acudir a terapia muestra tu deseo de encontrar soluciones, pero si sientes que no ha habido cambios quizá sea momento de replantear cómo trabajar esa intervención o incluso buscar un espacio terapéutico diferente, donde no solo se promueva la comunicación sino también acuerdos prácticos y estrategias de corresponsabilidad.
Mientras tanto, es importante que no descuides tu propia salud mental: reservar pequeños espacios de autocuidado, apoyarte en redes externas (familiares, amistades, grupos de apoyo) y no cargar sola con el peso de “mantenerlo todo a flote”. No se trata de aguantar indefinidamente ni de culparte por cómo reaccionas, sino de reconocer que el malestar que sientes es una señal legítima de que necesitas cambios en la relación y en la distribución de responsabilidades.
19 SEP 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Lo que cuentas refleja un gran dolor y también un enorme cansancio, no solo físico, sino emocional. Estás sosteniendo demasiado peso tú sola y es natural que te sientas agotada, enfadada y sin ilusión. Quiero que sepas que tu malestar tiene mucho sentido: no es que “exageres” ni que seas demasiado exigente, es que realmente no estás recibiendo el cuidado, la colaboración y el respeto que necesitas.
Cuando dices que no disfrutas ni de tus hijos porque siempre hay algo pendiente, ahí se ve la trampa en la que te encuentras: das tanto que ya no te queda energía para lo más valioso. Y duele sentir que tu pareja no solo no te aligera esa carga, sino que además te critica o se evade.
Un consejo realista: empieza por cuidar tu propio bienestar, aunque sean pequeños espacios para ti, porque tu salud mental es la base para poder sostener todo lo demás. Y al mismo tiempo, es importante que reconozcas que la situación no depende solo de ti: tu pareja tiene responsabilidad y, aunque ahora él no la asuma, no significa que tú tengas que cargar sola con todo.
Sé que da miedo pensar en cambios grandes, sobre todo por los niños, pero ya estás viviendo una soledad dentro de la pareja. Quizás el primer paso no sea decidir hoy si seguir o separarte, sino preguntarte: ¿qué necesito yo para sentirme bien y cuidada? y empezar a poner límites desde ahí.
No estás rota: estás agotada. Y lo que necesitas no es “aguantar más”, sino empezar a priorizarte sin culpa
17 SEP 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Siento mucho lo que estás viviendo, se nota el cansancio profundo y la sensación de estar asumiendo todo sola. Es totalmente comprensible que te sientas agotada, desconectada de tus hijos y frustrada por la falta de corresponsabilidad; llevar la mayor parte del trabajo doméstico y el cuidado emocional deja a cualquiera sin energía ni disfrute.
Hay dos líneas de trabajo que puedes poner en marcha desde ya: una dirigida a la organización concreta del hogar (lo práctico) y otra a poner límites y cuidar de tu bienestar (lo emocional). En lo práctico, proponle a tu pareja un experimento claro y acotado: durante dos semanas repartís tareas concretas y visibles (por ejemplo: él se encarga de recoger y dejar la cena hecha lunes-miércoles-viernes; tú te encargas de la colada y él de sacar la basura los martes y sábados; él hace el baño del niño grande los miércoles). Especificad tareas, días y horarios y ponedlo en un papel o calendario compartido (claramente, hablando antes cuales tareas son prioritarias, aquí también tendrás que ceder un poco en que no todo tenga que estar perfecto). Acordad una revisión semanal de 10–15 minutos para comentar qué funciona y qué no. Muchas parejas olvidan que «esperar» no es lo mismo que «acordar»: ponerlo por escrito reduce malentendidos y hace evidente quién cumple y quién no. Incluso, hay apps como Nipto que os puede ayudar a establecer puntos por cada tarea y registrar quien lo ha hecho (es de niños, pero también nos sirve a los mayores).
En lo emocional y de límites, practica comunicar en primera persona y con una petición concreta: «Cuando vuelves tarde y no ayudas en la cena, yo me quedo sola con todo y me siento desbordada. Me gustaría que llegases a X hora o que te encargues de X tarea para que yo pueda descansar 30 minutos, ¿cómo podemos hacerlo?». Si hablar se convierte en bronca, proponed un formato: una reunión semanal pactada, sin móviles, 15 minutos, para resolver organización. Evita entrar en discusiones improvisadas cuando ambos estéis cansados; esas suelen escalar. Si él se va al bar con frecuencia, negocia un compromiso (por ejemplo: una noche libre al mes para cada uno y las demás noches priorizar casa/familia, o salidas controladas con aviso previo).
Un tip práctico que suele funcionar: empezar con pequeñas medidas que reduzcan tu carga inmediata (por ejemplo pedir comida preparada un día a la semana, programar una hora fija de «guardado de juguetes» con música para que los niños colaboren, y usar alarmas/recordatorios para tareas compartidas). También puedes crear una «bolsa de rescate»: una hora a la semana que un familiar o niñera pueda cubrir para que tú descanses, aunque sea breve.
Si las conversaciones no cambian nada, considera alternativas: cambiar de terapeuta de pareja (a veces el/la profesional que facilita la negociación hace la diferencia), buscar grupos de apoyo para crianza compartida o solicitar un taller de organización doméstica para parejas. Y, muy importante, cuida de tu salud emocional: reserva pequeños momentos diarios solo para ti (aunque sean 10–15 minutos) y busca apoyo externo (amiga, familiar o profesional) para no cargarlo todo sola.
Por último, si en algún momento él responde con gritos o te culpa cada vez que pides ayuda, no minimices cómo te hace sentir eso: tus límites son válidos. La corresponsabilidad es un aprendizaje en pareja y requiere reglas claras; si tu pareja no las acepta, esa falta de cambio también es información útil para decidir qué necesitas a largo plazo para tu salud y la de tus hijos.
Si quieres, podemos diseñar ese plan de dos semanas con tareas concretas y frases para usar en la conversación; y si necesitas un acompañamiento más personalizado, la terapia individual o de pareja puede ayudar a sostener ese cambio.
Un abrazo y mucho ánimo,
Inma Muñoz
Psicóloga Sanitaria y Sexóloga
Online y presencial (Trilum)
17 SEP 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Lo que describes refleja un nivel de agotamiento enorme. Es normal sentirse así cuando la carga de la casa, los hijos y el trabajo recae en una sola persona, mientras la pareja no solo no colabora, sino que además critica o se evade. Eso acaba desgastando la relación, la autoestima y hasta la manera de disfrutar de los propios hijos.
Has intentado hablarlo, poner límites e incluso acudir a terapia de pareja, y aún así la situación no cambia. Esto indica que no es solo un problema de comunicación, sino un desequilibrio profundo en la convivencia. En estos casos es fundamental que recuperes fuerza y claridad, porque no puedes seguir viviendo desde el enfado y la soledad dentro de la relación.
En mi consulta te acompaño a ordenar lo que sientes, a poner límites reales y a tomar decisiones desde la calma y no desde el desgaste. No tienes por qué seguir cargando tú sola con todo ni sentirte sin salida.
16 SEP 2025
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Querida mujer agotada, en primer lugar enhorabuena, realizas un trabajo enorme diariamente sacando tu vida y a tu familia adelante sin que nadie te felicite, y creo que es un gran trabajo y esfuerzo que hay que valorar. En segundo lugar me gustaría hablarte de la carga mental y de la saturación que transportas. Es evidente que te sientes desbordada, que tu cansancio no solo es mental sino también físico y emocional, y que tu marido no es capaz de empatizar con lo que cargas. Es totalmente normal que sientas tristeza y sentimiento de soledad dentro de la pareja, pues no eres ni débil ni una exagerada, lo que trasportas es sobrecarga REAL.
Parece que has tratado de utilizar todos los recursos y opciones que tienes para hacerle ver tu situación y él sigue sin entender. Esto muestra que no solo se trata “hablar más”, sino de que haya un cambio real en la actitud y en el reparto de responsabilidades. Pues una relación sana se construye con cuidado mutuo, respeto y colaboración. Y si tú estás pidiendo ayuda y lo único que recibes es desvalorización o evasión, es lógico que te sientas no querida y no cuidada. Tú sola no puedes sostener todo el peso. Es fundamental que empieces a pensar en: tus límites, tus apoyos y tu salud mental. Y aunque entiendo el miedo que experimentas ante la duda de seguir o dejar la relación, debo recordarte que ya te sientes sola dentro de la relación. Muchas veces, el miedo a separarse es más grande que el sufrimiento actual, pero merece la pena preguntarse: ¿Qué modelo de relación están viendo tus hijos? ¿Qué versión de ti quieres que ellos disfruten: la agotada y frustrada, o una madre más tranquila y en paz?
No te digo que tomes una decisión inmediata, pero sí que comiences a poner tu bienestar y el de tus hijos en el centro. Así que si tienes la posibilidad, acude a terapia de forma individual, explora los apoyos reales que te rodean y revisa la relación. No estás exagerando ni eres culpable de sentirte así. Estás cargando con demasiado, sin apoyo, y eso desgasta a cualquiera. Lo importante ahora es pensar en ti y en tus hijos, y empezar a priorizar tu salud mental. Mucha suerte :)
16 SEP 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Buenos días,
En primer lugar, muchas gracias por compartir esta experiencia. Conforme iba leyendo, notaba tu desesperación y agonía. Quiero que sepas que lo que estás sintiendo es totalmente natural ante esta circunstancia tan complicada que estás viviendo, sobre todo como se comporta tu pareja contigo, sin que parece que aporte nada para mejorar la relación. Como madres, muchas veces deseamos que nuestros hijos no tengan que sufrir determinados cambios, sin embargo, esos cambios aunque sean complicados pueden ser necesarios y a la larga mucho más beneficiosos que unos hijos se críen en un hogar sin amor y en conflicto constante. No obstante, dar determinados pasos es muy difícil y por ello necesitas un acompañamiento por parte de personas de tu al rededor que estén dispuestas a ayudarte tanto a nivel emocional como con otras gestiones. Tal vez es momento de que te apoyes en los demás. Enfrentarse a los sentimientos de soledad es complicado, pero ¿Crees que no lo podrás gestionar con el tiempo?
A corto plazo hay decisiones que nos dolerán mucho, pero a largo plazo serán decisiones que nos traigan beneficios.
16 SEP 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, gracias por compartir tu situación con tanta sinceridad. Entiendo el cansancio y la soledad que sientes, y es importante validar lo que expresas: no es fácil sostener una casa, un trabajo, la crianza y además lidiar con una pareja que no colabora en el día a día. Esa sensación de “no llegar” y de que todo recae sobre ti desgasta no solo físicamente, también emocionalmente, y termina afectando a la relación de pareja y al vínculo con los hijos.
Lo que cuentas refleja dos aspectos clave: por un lado, la desigualdad en la carga doméstica y de cuidados, y por otro, la dificultad en la comunicación con tu pareja. Cuando pides apoyo y la respuesta es indiferencia, crítica o enfado, es normal que tu cuerpo y tu mente reaccionen con frustración, enfado y hasta distancia emocional. No significa que tú estés fallando, sino que la dinámica no está siendo justa ni sana.
Algunos puntos que pueden ayudarte a reflexionar:
-Cuidar tu salud emocional es prioritario. Si estás agotada y sin energía, difícilmente puedes disfrutar de tus hijos o de ti misma.
-No se trata solo de “hablar más”, como a veces se dice en terapia, sino de que exista un cambio real en actitudes y responsabilidades. La comunicación sin compromiso de cambio genera más desgaste.
-El hecho de que te plantees la relación una y otra vez indica que tu malestar es profundo. No significa que tengas que tomar una decisión inmediata, pero sí que necesitas espacio para pensar qué quieres y qué límites no estás dispuesta a seguir tolerando.
-Pedir ayuda individual (además de la terapia de pareja) puede darte recursos para recuperar tu fuerza, tu autoestima y claridad antes de tomar decisiones importantes.
No estás exagerando ni “echándole la culpa a todo”: lo que sientes es la consecuencia de una dinámica desigual. Mereces sentirte querida, cuidada y acompañada, no solo como madre sino también como mujer.
No tienes que hacerlo todo sola. Buscar apoyo ya es un primer paso importante.
16 SEP 2025
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Entiendo perfectamente cómo te sientes, lo que compartes refleja un agotamiento profundo y una sensación de soledad dentro de la relación. Estás sosteniendo demasiada carga —trabajo, casa, niños— y además sintiendo que no recibes ni ayuda ni comprensión, lo cual es muy doloroso. Es lógico que tu cuerpo y tu mente estén reaccionando con cansancio, frustración y enfado.
Lo primero es que reconozcas que no es un fallo tuyo sentirte así, ni que no tengas derecho a descansar: tu agotamiento es una señal de que necesitas apoyo real y cambios en la dinámica familiar. No es sano ni justo que toda la responsabilidad recaiga sobre ti.
En cuanto a tu pareja, comprendo lo difícil que es intentar hablar y terminar en discusiones. Tal vez ahora no se trate solo de “decirle lo que necesitas”, sino de buscar maneras de poner límites claros y proteger tu bienestar. Esto puede incluir:
Priorizar tu salud mental, incluso si eso significa dejar algunas cosas sin hacer o pedir ayuda externa (familia, amigos, servicios).
Explicarle que no se trata de reproches, sino de que la situación actual te está sobrepasando y afectando a toda la familia, incluidos los niños.
Si la terapia de pareja no está funcionando, considerar espacios individuales para ti donde puedas pensar qué necesitas realmente y cómo cuidarte.
También es importante que sepas que sentir dudas sobre la relación no te convierte en “mala madre” ni en una persona débil; es normal preguntarse si así quieres seguir viviendo. A veces el primer paso no es tomar una decisión radical, sino darte un lugar para escucharte a ti misma, recuperar energía y claridad.
Lo que estás viviendo no es menor, y mereces apoyo y alivio. Buscar ayuda individual puede darte más recursos para tomar decisiones con calma, desde el cuidado hacia ti y hacia tus hijos.