Últimamente mi hijo de 5 años dice que se va matar o se quiere morir, hoy en el carro vio una bodega y dijo que se quería subir al techo y tirarse para que se muriera yo le dije porque dice eso y no me respondió. En otra ocasión íbamos cruzando la calle y le dije ESPERA viene un carro pero el digo que se iba aventar para que se muera (iba haciendo rabieta), también cuando se enoja me dice que ya no me va comprar nada cuando esté grande que le va comprar cosas a su novia mejor cuando tenga.
A mí me molesta y le digo las consecuencias de querer matarse, esto pasa desde que empecé a trabajar de nuevo.
Pero luego veo que anda jugando y riendo como si nada.
Respuesta enviada
En breve comprobaremos tu respuesta para publicarla posteriormente
Ha habido un error
Por favor, inténtalo de nuevo más tarde.
Reserva cita online inmediata por 40€
Recibe atención psicológica en menos de 72h con profesionales colegiados y eligiendo la hora que más se adapte a tus necesidades.
Mejor respuesta
6 NOV 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 2 personas
Buenos días,
Entiendo cuánto puede preocupar escuchar ese tipo de frases en un niño pequeño, y es muy positivo que estés buscando orientación.
A los 5 años, los niños todavía no comprenden completamente qué significa la muerte, pero pueden usar palabras fuertes como “me quiero morir” o “me voy a matar” para expresar enojo, frustración, miedo o necesidad de atención emocional. En muchos casos, no existe una intención real de hacerse daño, sino una forma de manifestar emociones que aún no saben poner en palabras.
Un dato importante: un estudio publicado en Pediatrics (Whalen et al., 2015) encontró que los comentarios o ideas sobre la muerte en niños menores de 12 años suelen relacionarse con situaciones de estrés, cambios importantes en el entorno o dificultades para regular las emociones. En tu caso, mencionas que esto empezó cuando volviste a trabajar, lo cual podría estar generando en tu hijo cierta ansiedad por separación o sensación de pérdida de atención.
Algunas recomendaciones:
No minimices ni castigues lo que dice, pero tampoco lo dramatices. En lugar de explicarle las consecuencias de “morirse”, intenta conectarte con la emoción detrás de sus palabras:
“Veo que estás muy enojado (o triste) cuando dices eso. Cuéntame qué te pasa.”
Refuerza los momentos de vínculo: aunque tengas menos tiempo, procura espacios breves pero exclusivos para él.
Ayúdale a expresar lo que siente con juegos, dibujos o cuentos sobre emociones.
Observa si las frases se repiten con frecuencia, si aumentan o si describe cómo lo haría. En ese caso, es importante consultar con un/a psicólogo/a infantil, no porque esté “en riesgo inmediato”, sino para ayudarlo a canalizar mejor lo que siente y fortalecer la comunicación emocional en casa.
La buena noticia es que la mayoría de los niños que expresan este tipo de frases no desean realmente morir, sino que buscan ser vistos, comprendidos o contenidos emocionalmente. Con acompañamiento y escucha, suelen dejar de hacerlo y aprenden nuevas maneras de expresar lo que les pasa.
18 NOV 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Cuando un niño tan pequeño dice frases como “me quiero morir” o “me voy a tirar”, casi nunca está hablando de muerte en el sentido adulto. A los 5 años no existe todavía una comprensión real de la irreversibilidad de la muerte; lo que sí existe es una forma muy impulsiva y emocional de expresar frustración, miedo, enojo o necesidad de atención. Pero que él no lo entienda del todo no significa que haya que restarle importancia. Lo que importa es lo que esas frases están intentando comunicar por debajo.
Muchas veces, cuando aparece este tipo de lenguaje en niños pequeños, suele coincidir con un cambio significativo en su entorno. Y tú misma lo mencionas: esto empezó cuando volviste a trabajar. Para un niño de su edad, eso puede sentirse como un movimiento muy grande. Aunque racionalmente sepa que su mamá sigue ahí, emocionalmente puede vivirlo como una pérdida de tiempo, de presencia o de cercanía. Y como todavía no tiene herramientas para decir “te extraño”, “esto me cuesta” o “no sé qué hacer con esta emoción”, lo expresa con palabras extremas que sí sabe que captan tu atención.
Desde una mirada sistémica, lo que está ocurriendo es que él está intentando reorganizar su lugar en la relación contigo. Las rabietas, las frases de “me voy a matar”, o “cuando sea grande le voy a comprar cosas a mi novia, no a ti”, no hablan de rechazo; hablan de un niño que está probando los límites y buscando seguridad. Está diciendo, en su lenguaje infantil: “¿sigues conmigo aunque yo esté enfadado?”, “¿me sigues queriendo si me siento mal?”, “¿estoy seguro contigo aunque estés fuera más tiempo?”. Y esa mezcla de enojo, miedo y necesidad de afecto sale envuelta en palabras muy fuertes.
Lo importante aquí es no asustarte, pero tampoco regañarlo ni describirle consecuencias terribles, porque su cerebro no está preparado para entenderlas. Regresarle respuestas duras o amenazantes solo aumenta la ansiedad y, paradójicamente, hace que repita más esas frases.
Lo que ayuda mucho es responder desde la calma y desde la contención:
“Cuando dices eso, creo que estás muy enojado o muy triste. No quiero que te pase nada. Estoy aquí contigo. Vamos a ver qué te hizo sentir así.”
Con este tipo de respuesta, él aprende que no necesita usar palabras extremas para ser atendido.
También te puede ayudar observar cuándo aparecen esas frases: ¿justo cuando te vas?, ¿cuando le pides algo?, ¿cuando siente que no tiene control?, ¿cuando hay frustración? Eso te dará pistas sobre qué emoción está debajo y cómo contenerla de manera más efectiva.
El hecho de que, después de decirlo, vuelva a jugar y reír es completamente coherente con su edad: los niños pequeños cambian de estado emocional muy rápido; no viven en un drama permanente, sino en impulsos momentáneos que desaparecen cuando la emoción baja.
Para ayudarte a él y a ti, sería útil:
• aumentar pequeños momentos exclusivos madre–hijo, aunque sean muy cortos
• anticiparle tus ausencias (“mamá va a trabajar, pero vuelve siempre”)
• darle palabras que pueda usar en vez de las frases extremas (“estoy triste”, “me molesté”, “no quiero esto”)
• validar lo que siente, sin reforzar el lenguaje de peligro
Si alguna vez notas que esas frases aparecen acompañadas de comportamientos peligrosos reales (subirse a un lugar alto, correr hacia un coche sin medir), entonces vale la pena que un psicólogo infantil os acompañe para entender mejor qué está pasando y darle herramientas de regulación.
No estás haciendo nada mal. Tu hijo está intentando adaptarse, y tú estás haciendo algo muy importante: escucharlo. Si quieres, puedo ayudarte a preparar frases concretas para responderle la próxima vez, o trabajar cómo manejar tu propia ansiedad cuando él dice algo así. Estoy aquí para acompañarte.
12 NOV 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Buenos días Kaisoo, lamento mucho oírlo. Que un niño tan pequeño, especialmente siendo tú su madre, tiene que ser muy duro escucharle decir esas palabras. Cuando un niño de esta edad expresa a través de palabras, que se quiere morir o matar, normalmente es una señal de que hay un sufrimiento, un malestar detrás, así como angustia o frustración por algo que sucede en su entorno, y no un deseo real de morir. Como este comportamiento comenzó con tu regreso al trabajo, es posible que realmente lo que haya detrás es miedo, y una necesidad de atención, de ser más visto, comprendido, y de pasar tiempo de calidad contigo que eres su madre. No quiero decir con esto que no lo estes haciendo ya, pero a veces los niños pueden sentir que ahora que has empezado un nuevo trabajo, ya no le vas a prestar tanto tiempo como antes o que le vas a querer menos.
Si puedes, me gustaría que te centrés en explorar y validar las emociones que está sintiendo el niño, en lugar de castigarle, enfadarte, o comentarle las consecuencias de la muerte, lo cual es posible que no entienda del todo bien por la etapa evolutiva en la que se encuentra. Es decir, cuando te responda con estas cosas como la que nos comentas, puedes intentar preguntarle y explorar cómo se siente. Te pongo un ejemplo: "veo que estás muy enojado/triste/frustrado. ¿Me contarías que te pasa?". Esto le enseña al niño a usar palabras sanas para sus emociones, y darle una etiqueta, ya que a veces no saben qué es lo qué estan sintiendo.
También me gustaría, que encuentres momentos de "tiempo especial" con tu peque sin interrupciones (sin móvil, sin trabajo). Que sea una actividad que él elija y le apasione
Y por supuesto, te recomiendo consultar con un psicólogo/a infantil, ya que puede ayudarle a canalizar y manifestar sus emociones a tarvés del juego, actividaedes, el dibujo,... y darte herramientas más específicas. Un saludo cordial, Pablo.
6 NOV 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Buenos días, Kaisoo.
Qué situación tan complicada; entiendo que estés muy preocupada por tu peque.
Normalmente, las conductas problemáticas "sin sentido" esconden una necesidad que el niño o niña no está sabiendo expresar. En este caso, y más dado que se enmarca en un momento en el que tú estás menos disponible para él por motivos laborales, quizá tu hijo está pidiéndote (de manera claramente inadecuada) la atención, preocupación y cariño que tanto necesita.
¿Cómo podrías establecer un puente de comunicación para terminar con estas "amenazas"? Clarificando. Nuestro trabajo como papás y mamás muchas veces es simplemente traducir, normalizar y poner en palabras lo que creemos que puede estar sucediendo al peque y darle, cuando se sienta así, alternativas de comportamiento aceptables, como venir y darte un abrazo, hacerte un dibujo...
En cualquier caso, a veces estas situaciones nos superan y no conseguimos abordarlas nosotros solos. Si es el caso, puedes pedir ayuda a un psicólogo para que os acompañe en esta etapa en la que es totalmente normal que el peque se esté sintiendo un poco desplazado por tus obligaciones e incluso tú estés conectando con cierto sentimiento de culpa por ello.
6 NOV 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Buenos días,
Muchas gracias por compartir tu experiencia y lamento mucho lo que nos cuentas. Es posible que tu hijo, ante el cambio de dinámica relacionado con la vuelta al trabajo este teniendo la necesidad de llamar la atención para que pueda pasar de nuevo el máximo tiempo posible contigo. Puede ser un sintoma de ansiedad ante este cambio y sería positivo valorar los tiempos de calidad con él. No obstante, recomiendo un terapeuta infantil para que os puedan ayudar con esta nueva etapa.
6 NOV 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Entiendo que lo que me cuentas te preocupa mucho, y es completamente válido sentirte así. Que tu hijo diga cosas como “me quiero morir” o “me voy a tirar” puede sonar muy alarmante, pero en niños pequeños de 5 años, muchas veces no están expresando un deseo real de morir, sino una forma de manifestar enojo, frustración o necesidad de atención y contención emocional.
En esta etapa, los niños están aprendiendo a reconocer y comunicar sus emociones. Es posible que con tu regreso al trabajo él esté sintiendo tristeza o inseguridad por la separación, y esas frases sean su manera de expresar que extraña el vínculo y quiere que lo notes. odemos pensar que sus frases expresan un malestar por separación: la ansiedad que aparece cuando siente que su figura de apego (tú) está menos disponible desde que volviste a trabajar. Para él, tu ausencia puede sentirse como una pérdida o como una amenaza al vínculo, aunque racionalmente sepa que volverás.
Cuando dice “me voy a matar”, probablemente está tratando de comunicar desesperación o miedo a no ser visto o amado con la misma intensidad que antes. A esa edad, la mente infantil aún no distingue entre estar lejos y dejar de existir. Por eso, el mensaje profundo no es “quiero morir”, sino “no quiero desaparecer de tu mundo”.
También es posible que esté probando límites o reacciones. Los niños perciben rápidamente qué frases generan un impacto en el adulto, y al ver una respuesta intensa, pueden repetirlas como una forma de sentir control o presencia. Pero incluso en esos casos, detrás de la conducta sigue habiendo una necesidad emocional legítima.
Es muy buena señal que después juegue y ría, eso muestra que no hay una ideación suicida estructurada, pero sí hay algo que necesita expresarse y ser acompañado emocionalmente.
Un saludo.
6 NOV 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola, gracias por compartir tu preocupación. Entiendo lo impactante y desconcertante que puede ser escuchar frases tan duras en un niño de solo 5 años. Es importante que sepas que, a esta edad, los niños no comprenden del todo el concepto de la muerte ni sus consecuencias reales. Sin embargo, cuando expresan deseos de “morirse” o “tirarse”, suelen estar manifestando un malestar emocional que no saben poner en palabras.
En muchos casos, estas frases aparecen como una forma de expresar frustración, miedo o necesidad de atención y contención, especialmente cuando hay cambios recientes en su entorno —como tu regreso al trabajo—, que pueden generarle inseguridad o sensación de pérdida de vínculo.
Mi recomendación es:
-No lo reprendas ni lo confrontes con consecuencias graves (“si te matas te pasará…”), ya que eso puede aumentar su angustia.
-Valida su emoción con frases como: “Veo que estás muy enojado o triste, ¿quieres contarme qué te pasa?”
-Refuerza los momentos de conexión positiva (juego, lectura, rutinas estables, palabras de afecto).
-Y, sobre todo, consulta con un profesional especializado en infancia (psicólogo/a infantil o psicopedagogo/a clínico/a), para poder valorar si se trata de una expresión adaptativa al cambio o si hay un malestar más profundo que necesita abordarse.
Tu observación y tu búsqueda de orientación son pasos muy valiosos para acompañarlo de la mejor manera.
6 NOV 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Querida mamá,
Lo primero que quiero transmitirte es calma y comprensión. Lo que estás viviendo genera mucha angustia, pero es importante entender que, a los 5 años, un niño no tiene aún una comprensión real de lo que significa “morirse” o “matarse”. A esa edad, las palabras son formas de expresar emociones intensas —rabia, frustración, tristeza, miedo a perderte— más que verdaderos deseos de morir.
Sin embargo, el hecho de que lo exprese así indica que hay algo en su mundo interno que le está resultando difícil de manejar y necesita ser escuchado y comprendido. Podríamos ver varias explicaciones;
Podemos entender sus frases como una forma de llamar la atención hacia una necesidad no cubierta: quizás siente miedo a la separación, inseguridad por tu vuelta al trabajo o una sensación de pérdida de conexión contigo. Los niños pequeños no saben poner palabras a su malestar, pero sí expresarlo de forma simbólica o impactante.
Cuando un niño percibe que su figura de apego principal (en este caso tú) está más ausente, puede vivirlo como una amenaza emocional. No porque no lo ames, sino porque aún no tiene la madurez para entender los tiempos o las razones del cambio. Decir “me voy a matar” puede ser su manera de comunicar desesperación o miedo a no ser visto o amado.
También puede estar probando límites o reacciones. A veces los niños repiten frases que escuchan (en series, adultos, otros niños) sin entender su peso, y al notar que provocan una reacción intensa, las repiten como una forma de controlar o expresar poder frente a la frustración.
Qué puedes hacer:
- No lo castigues ni lo tomes literalmente con dureza, pero tampoco ignores lo que dice. Respóndele con calma, algo como:
“Veo que estás muy enojado o triste cuando dices eso. Cuéntame qué te pasa.”
Eso valida su emoción sin reforzar la conducta.
- Ofrece espacios de vínculo tranquilos (aunque sean cortos): juegos, cuentos, dibujos juntos. Lo importante es que sienta tu presencia emocional.
- Explora cómo vive tu regreso al trabajo: puede que necesite más información, rutinas claras o una figura de cuidado que le transmita seguridad.
- Evita sermones o explicaciones sobre la muerte; a su edad, lo esencial es que sepa que estás disponible, que puede contar contigo y que lo entiendes.
- Si las frases persisten o aumentan en intensidad, consulta con un psicólogo infantil. No es para alarmarse, sino para darle al niño un espacio donde expresar con juego o dibujo lo que le pasa internamente.
Tu hijo no está queriendo morir: está queriendo ser comprendido, visto y contenido. Con acompañamiento y una mirada empática, estos mensajes suelen transformarse en confianza y calma.
6 NOV 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola,
Probablemente sea algo que escucho o que vio en la tele y lo repite porque nota una reacción en ti. Es esperable que los niños tengan esta etapa de ^hacer de cuenta de^ o el ^puedes perderme^ es algo que si bien no es calculado ellos lo hacen para saber cuánto te importa a ti su presencia. Estaría bueno que puedas trabajar en un espacio de terapia la ligazón que haces entre estas actitudes del niño y tu vuelta al trabajo.
6 NOV 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Primero, es muy importante no minimizar lo que tu hijo dice, aunque tenga solo 5 años. A esa edad los niños no comprenden plenamente el concepto de la muerte ni sus consecuencias reales. Sin embargo, cuando expresan ideas como “me quiero morir” o “me voy a matar”, suelen estar manifestando emociones intensas que no saben expresar de otra forma: tristeza, frustración, enojo, miedo o sensación de abandono.
El hecho de que esto haya comenzado justo cuando volviste a trabajar puede ser una señal de que él está experimentando ansiedad por separación o sentimientos de pérdida de atención y seguridad. En su mente, puede interpretar tu ausencia como “ya no me quieren igual” o “ya no soy tan importante”, y esos pensamientos pueden aparecer en frases de contenido extremo, aunque no entienda su gravedad.
En este caso, es importante escucharlo con calma, sin regaños ni explicaciones sobre las consecuencias de morir, ya que eso puede generar más miedo o confusión. En su lugar, conviene abrir espacio al diálogo con preguntas sencillas y cercanas, como: “¿Qué te hace sentir así?” o “¿Por qué estás tan enojado?”. De esta manera podrá expresar lo que realmente le pasa.
También es recomendable validar sus emociones, mostrándole que entiendes su malestar sin juzgarlo: “Entiendo que te da coraje cuando las cosas no salen como quieres”, o “Sé que te cuesta cuando no estoy tanto contigo”. Validar no es aprobar, sino hacerle sentir comprendido y seguro.
Además, es fundamental reforzar el vínculo afectivo dedicándole momentos exclusivos, aunque sean breves, en los que pueda disfrutar de tu atención plena. Esto fortalece su sensación de seguridad y pertenencia.
Por último, observa si estas frases se repiten con frecuencia, aparecen sin motivo aparente o van acompañadas de cambios en su comportamiento (como alteraciones en el sueño, el apetito o el juego). En ese caso, lo más recomendable es acudir a un psicólogo infantil que lo ayude a expresar sus emociones de forma más sana y que te brinde estrategias para acompañarlo adecuadamente.