Hace dos años dejé a mi marido porque realmente desde hace tiempo dejé de amarlo.
Entró en una espiral depresiva, siempre echándome la culpa a mí. Con constantes inseguridades que yo acepto que no supe tranquilizar.
La cuestión es que convivimos juntos por necesidad, tenemos una hija con discapacidad, y en un intento de darle paz, di como válido una serie de hechos que no son ciertos, como que le fui infiel o que mis actos tuvieron influencia externa.
En vez de darle paz, se ha crecido de tal manera que ahora resulta que soy la mala y él el bueno, con amenazas, insultos e incluso agresión física. Cada vez que quiero recular con esa falsa narrativa, él se niega a escuchar y me amenaza con hacerse daño.
Me ha echado de casa varias veces, he tenido que exponerme de maneras horrendas, todo para evitar que no me deje ver a mí hija.
Pero toqué fondo, he llegado al limite y no se cómo proseguir. Si sigo la vía policial, va a ser un caos total.
Se niega a tener ayuda profesional. No trabaja, está todo el día tumbado dándole vueltas a la cabeza, mientras me vuelve loca a mí 24/7
No se qué hacer. No quiero hacerle daño, pero tampoco quiero vivir así.
Respuesta enviada
En breve comprobaremos tu respuesta para publicarla posteriormente
Ha habido un error
Por favor, inténtalo de nuevo más tarde.
Mejor respuesta
30 MAR 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 7 personas
Hola Miren,
Estás en una situación muy compleja, desgastante y dolorosa, donde se mezclan el fin de una relación, la culpa, el miedo, la convivencia forzada y, además, la preocupación por vuestra hija. Es completamente normal que te sientas al límite.
Has intentado gestionar la situación, protegerle y evitar más daño… pero eso te ha llevado a anularte a ti misma.
Dejar de amar a alguien no es un error, sino que es una realidad emocional que no se puede forzar.
También es importante que las amenazas, los insultos y la agresión física no son aceptables bajo ninguna circunstancia.
Tu marido parece estar en un estado emocional muy deteriorado, posiblemente con depresión y pensamientos obsesivos, pero eso no justifica ni legitima el daño que te está causando. Tampoco, el hecho de que amenace con hacerse daño cuando intentas poner límites es una forma de presión muy fuerte que te mantiene atrapada.
Ahora mismo, más que intentar que él entienda o cambie (porque no está en disposición de hacerlo), el foco tienes que ponerlo en ti y en tu seguridad, tanto emocional como física.
Algunas ideas que pueden ayudarte a empezar a salir de este bloqueo:
- No necesitas convencerle de la verdad, pero sí dejar de alimentar algo que te daña.
- Empieza a buscar apoyo externo. Servicios sociales, asociaciones de apoyo a mujeres o incluso orientación legal pueden ayudarte a
ver opciones sin necesidad de tomar decisiones drásticas de inmediato.
- Si hay riesgo de agresión o amenazas graves, prioriza tu seguridad. Tener a mano un plan (personas de confianza, un lugar donde ir,
teléfono disponible) puede darte algo de control.
- En cuanto a tu hija, es comprensible tu miedo a perder el contacto, pero precisamente por eso es importante que te asesores
legalmente.
- A nivel emocional, sería muy recomendable que tú también tengas un espacio terapéutico, porque estás soportando una carga
enorme y necesitas apoyo para tomar decisiones desde la claridad y no desde el miedo.
No quieres hacerle daño, pero quedarte en una situación que te está rompiendo tampoco es una opción saludable, ni para ti ni para tu hija.
Debes centrarte en trabajar: cómo poner límites, cómo comunicarte con él sin entrar en escaladas, y cómo prepararte emocionalmente para tomar decisiones que te protejan.
Mucho ánimo con todo Miren.
Un abrazo.
Marita Galafate Domínguez
Psicóloga Sanitaria
Terapia Online y Presencial
14 ABR 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Buenas Miren, siento escuchar lo duro que debe ser el momento en tu relación de expareja-compañeros de piso/padres. Claramente, yo y todas las personas que te respondemos vamos a intentar ayudarte y recomendarte, pero quiero que tengas presente que hace falta una evaluación para que esta ayuda pueda ser de mayor calidad (así que aquí van mis consejos generales con lo que cuentas).
Voy a ser honesta contigo desde el cariño y la profesionalidad, lo que hiciste al inventar esa narrativa para darle paz nació desde tu empatía y desesperación por verle sufrir. Buscabas una salida al dolor de él y sus reproches, eso no te convierte en mala persona, aunque, ahora se haya vuelto en tu contra y él la utilice como una arma para justificarse en lo que hace. Nada de lo que has hecho o dicho justifica la agresión física, los insultos ni las amenazas. Esos actos o la depresión no hacen que tenga el derecho de hacerte daño ni físico ni emocional.
Te recomiendo que priorices tu seguridad y la de tu hija. Tener un familiar que sepa lo que está ocurriendo y un lugar seguro de emergencia al que iros si la violencia se repite. Por lo que sería bueno tener una maleta con todo lo necesario listo por si se da la situación. Puede dar miedo contarlo, ya sea familia o recursos externos, peor están para apoyarte y ayudaros. Cualquier situación que tengáis puedes llamar al 016 de forma gratuita y confidencial, que podrán asesorarte.
Mire, como te dije al principio, esto son orientaciones generales, así que te animo a que busques apoyo psicológico para ir desmontando esa culpa y recuperar tu voz y tu fuerza. Nadie puede vivir en guerra constante.
Mereces vivir en paz y sin miedo.
Un abrazo enorme,
Inma Muñoz
Psicóloga y Sexóloga
Online y Presencial (Trilum)
6 ABR 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola Miren,
Cuando se lee toda tu experiencia personal que describes, se entiende que es muy difícil no sentir angustia y sufrimiento en una situación tan complicada. Lo resumes muy bien en el encabezado de tu consulta: "mi marido no acepta que ya no le quiero". Abrirse al amor conlleva ineludiblemente la posibilidad (y la responsabilidad) de estar dispuesto/a al desamor. Y si tu marido no lo está, tú no eres culpable ni responsable de su dificultad. Es más, los dos tenéis que pasar por un proceso de duelo, cada uno a su ritmo y a su forma, con sus fortalezas y con sus propias circunstancias personales. El problema se origina cuando te haces responsable del dolor de tu marido, cuando no lo eres, hasta el punto de definirte como agente causante de una ruptura al aceptar una infidelidad que cuentas que no existió; ahora sentirte validada y comprendida, "salvarte de la quema" te resultará seguro mucho más difícil... Esta es la situación de partida.
A partir de aquí, has de saber que la violencia, en cualquiera de sus formas, no cabe en una relación sana. No se puede dar por válida la violencia ni física ni psicológica como algo normal o merecido, y mucho menos cuando hay una menor por medio, que se convierte entonces en víctima de violencia (vicaria), lo que supone un daño emocional añadido.
A pesar de lo difícil de la situación, te sugiero reflexionar sobre las siguientes cosas:
- Primero, saber que no eres responsable de la mala decisión del otro. Si tu pareja se hace daño, es su decisión, en ningún caso es algo que elijas o hayas decidido tú.
- En una situación tan desgastante, te recomiendo apoyarte en tu red social más íntima (familiares o amigos más cercanos). Sentirte sola seguramente hará que te resulte más difícil avanzar en este proceso.
- Por otro lado, nadie, salvo un juez, puede impedirte el contacto y el cuidado hacia tu hija. Aunque pueda resultarte difícil, y entendiendo lo desagradable de la situación, siempre puedes acudir a los Servicios Sociales de tu lugar de residencia para explicar tu situación y para que os ayuden en el camino hacia la mejor solución para todos.
- Existe también la posibilidad de recibir ayuda en los Equipos específicos de atención a mujeres víctimas de violencia de género. Sabrás que otras muchas mujeres desgraciadamente pasan o han superado una situación parecida a la que describes, y encontrarás un lugar en el que recibir un apoyo y un asesoramiento mucho más especializado.
- Si lo anterior no es posible, entonces tendrías que valorar la conveniencia de acudir a la vía judicial.
Sería muy recomendable que te permitieses a ti misma recibir apoyo psicológico y el acompañamiento en tu proceso. Describes una situación de atrapamiento en la que parece te está resultando difícil salir por ti misma y sin apoyo. Puedes estar tranquila, los profesionales estamos para ayudaros.
Mucho ánimo Miren, y sobre todo, priorízate y cuídate mucho ahora. Te envío un saludo afectuoso.
Ángel López
Psicólogo Especialista en Psicología clínica
6 ABR 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola Miren, la situación es verdaderamente grave. Puede decirse que es un caso de violencia de genero que empeora progresivamente tal como comentas.
No se que discapacidad puede tener tu hija, ni el grado de comprensión que puede estar teniendo de la situación, tampoco se su edad, pero te puedo decir que esta situación también la puede estar perjudicando con mucha probabilidad y en todo caso no es saludable para ella vivir en medio de una situación de violencia creciente.
Me siento obligada a decirte, aunque resulte duro ,que deberías plantearte hacer una denuncia.
Hacer una denuncia no es un caos, es una manera de salir de una situación peligrosa, que progresa a mayor violencia y que te perjudica a ti y a tu hija.
La denuncia puede poner fin a la convivencia y a la violencia. La denuncia no hará que dejes de ver a tu hija, solo dejaras de tener amenazas continuas de no verla por parte de tu ex marido. Probablemente facilitara que lleguéis a acuerdos. Quizás podréis llegar a un proceso de mediación en relación a la custodia .
Ya se, que da mucho miedo hacer eso pero, tu ya tienes miedo, de que te agredan, y de continuar viviendo con inquietud amenazas y ansiedad , como ya te recomiendan rodéate de personas que puedan darte apoyo, tu familia o amigas que puedan acogerte si es necesario. Si tienes miedo díselo a la policía para que te proteja. Sobre todo habla con tu gente, no te lo calles que sepan lo que pasa, que estén contigo, te apoyen.
Piénsalo. Debes terminar esta situación. Pide ayuda, si no lo ves claro, pregunta a servicios sociales, asociaciones de mujeres etc.
5 ABR 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Lo que cuentas no es solo una ruptura difícil ni una convivencia complicada. Hay varios elementos que indican una dinámica de maltrato psicológico, con control, amenazas y ya incluso agresión física. Y eso cambia mucho el enfoque.
Entiendo perfectamente que hayas intentado calmar la situación aceptando una versión de los hechos que no es real. Es algo muy humano cuando ves a la otra persona mal y quieres que todo se estabilice. El problema es que eso no suele dar paz en este tipo de situaciones, sino que refuerza la dinámica: ahora él tiene un relato donde tú eres la culpable, y desde ahí justifica su comportamiento y aumenta el control sobre ti.
También es importante que tengas claro algo: no eres responsable de cómo él gestione su malestar ni de las amenazas que haga sobre hacerse daño. Sé que esto pesa mucho emocionalmente, pero en la práctica está funcionando como una forma de retenerte y de impedir que pongas límites.
Por lo que describes, llevas mucho tiempo sosteniendo una situación de mucha tensión, intentando evitar conflictos mayores, proteger a tu hija y mantener cierta estabilidad. Es normal que te sientas al límite. No es que no sepas qué hacer, es que estás intentando encontrar una solución sin conflicto en un contexto donde poner límites va a generar conflicto sí o sí.
Hay tres cosas que pueden ayudarte a empezar a cambiar la dirección:
Primero, dejar de entrar en la narrativa que no es real. No necesitas convencerle ni discutirlo. Puedes empezar a responder con frases cortas y firmes, sin justificarte: “no voy a entrar en eso”, “no es así, pero no voy a discutirlo”, “no voy a seguir esta conversación”.
Segundo, dejar de asumir la responsabilidad de regularle emocionalmente. Ahora mismo estás muy pendiente de que él no se desborde, pero eso te está desgastando mucho. Poco a poco, intenta no responder a cada provocación ni a cada crisis.
Y tercero, empezar a pensar en tu protección real y la de tu hija. Entiendo el miedo a la vía legal y al caos que puede generar, pero también es importante ver que la situación actual ya es muy caótica y está recayendo sobre ti. Sin tomar decisiones precipitadas, sí sería recomendable que te informes, que hables con un profesional (psicólogo o abogado) y que empieces a valorar opciones y a dejar constancia de lo que está ocurriendo.
Poner límites no es hacerle daño. Protegerte no es hacerle daño. Y sostener indefinidamente esta situación no le está ayudando a él y te está perjudicando seriamente a ti.
Estás en un punto importante, y pedir ayuda ya es un primer paso muy relevante.
31 MAR 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola Miren, gracias por comentarnos tu caso. A veces cuando dejamos de querer a alguien, una reeacción natural es la de sentir culpa porque empezamos a anticipar todo lo que conllevaría el tomar la decisión de separarse: el sufrimiento que le generaríamos a esa persona (sobre todo si creemos que se va a oponer), que va a pasar con la vivienda, con la familia, las relaciones de amistad, la situación económica de ambos...
Gestionar la culpa no siempre es fácil y a veces caemos en responsabilizarnos un poco más de lo que realmente podemos controlar. Por ejemplo: asumir que como yo me quiero separar, la culpa es mía (detrás de tomar la decisión, suele haber más motivos para dar el paso, las cosas no vienen de la nada); o somos más laxos en cuanto a los límites.
En este sentido mi consejo profesional es no te centres en que trate de aceptarlo y lo asuma, es que poco a poco establezcas límites y consecuencias como el terminar de separarte gradualmente (tener una residencia separada, separar las cuentas, reducir el contacto solamente al tema de los cuidados de vuestra hija...). Ahora mismo esto es complicado y puedo entender que lo veas como una salida "idealizada", por eso el primer paso es pedir ayuda:
- Pon en contacto tu caso con los servicios sociales más cercanos para recibir información sobre cómo proceder en este tipo de casos.
- Elabora un plan de seguridad por si en algún momento tu hija y tú volvéis a correr peligro de agresión. Empieza contando tu situación a personas de tu confianza, tener alguien que pueda ayudarte y darte asilo si es necesario y considerar el dar parte a autoridades como guardia civil o policía sobre todo si este tipo de incidentes vuelven a repetirse.
- En el caso de que vuelvan a aparecer el tema de las verbaizaciones de autolesionarse o incluso hacerlo, ten en cuenta que es una situación en la que la capacidad de ejercer control por tu parte es muy limitada. Mi consejo en este caso es que avises al 112, para que se active el protocolo pertinente. Por ejemplo, al ser un caso de riesgo para tu expareja, lo ideal es que acudan los servicios sanitario y la policía para gestionar este tipo de situaciones.
- Busca asesoramiento legal (porque desconozco si habéis formalizado legalmente la separación, ni sé si tenéis un convenio regulador con el tema de la custodia, manutención, etc. con vuestra hija).
- Por último, consideraría importante encontrar un espacio donde poder trabajar todo esto, donde haya un acompañamiento psicológico que te ayuden con la toma de decisiones y sobre todo la gestión de las secuelas que esta situación familiar ha generado con el tiempo.
Mucho ánimo con todo esto. Sé que no quieres hacerle daño y entiendo que te ha hecho ver los límites que has tratado de ponerle como una forma de hacérselo, pero en este caso son los límites los que pueden ayudar a sobrellevar y salir de esta situación.
29 MAR 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola Miren, Esto ya no es que no acepte la ruptura.
Esto es violencia y manipulación.
Hay amenazas
Insultos
Agresión física
Uso de tu hija para controlarte
Tú no eres responsable de si él se hace daño. Eso es presión.
Entiendo que te dé miedo la vía legal, pero seguir así te está destrozando a ti (y también afecta a tu hija).
Ahora mismo lo importante es:
protegerte
buscar apoyo externo (016, servicios sociales, asesoramiento)
No vas a poder hacerle entender. Si una persona no quiere cambiar no lo vas a convencer y de hecho en ese intento de que él esté bien tú lo estás pasando mal y pienso q sí necesitas apoyo para ordenar todo esto, no estás sola.
Yo trabajo con este tipo de situaciones y puedo acompañarte a dar pasos con más claridad y seguridad, escríbeme sin ningún compromiso.
28 MAR 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola buenos días Miren.
Gracias por contar como te sientes.
Es importante poder trabajar lo que empresas para poder gestionarlo del mejor modo posible.
A veces podemos caer en una espiral de la que nos cuesta trabajo salir. Pero el dar sentido a lo que te pasa y ver como puedes gestionarlo es una pieza esencial. Las rupturas muchas veces se encauzan de un modo saludable y otras muchas veces se pueden volver muy patológicas y hay que trabajarlo.
27 MAR 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola, Miren. Gracias por compartir una situación tan dura y tan compleja.
Por lo que explicas, estás viviendo una convivencia muy desgastante, con una carga emocional enorme, y además en un contexto de amenazas, insultos, agresión física y miedo a perder el vínculo con tu hija. Quiero decirte algo importante: nada de eso es una situación sana ni deberías sostenerla sola. Aunque en su momento intentaras calmar o contener el dolor de la otra persona, eso no justifica que ahora estés siendo amenazada, maltratada o empujada al límite.
Da la sensación de que llevas mucho tiempo intentando evitar el conflicto, protegerle, sostener la convivencia y minimizar el impacto familiar, pero has llegado a un punto de agotamiento extremo. Cuando una persona vive bajo tanta presión, miedo y desgaste, es frecuente acabar confundida, culpabilizada y sin saber qué paso dar. Eso no significa que estés haciendo algo mal; significa que estás sobrepasada.
También es importante no quedarte sola con esto. Si hay agresión física, amenazas o miedo real, la prioridad ahora es tu seguridad y la de tu hija. Busca apoyo cuanto antes en tu entorno cercano y en recursos profesionales y legales de tu zona. No necesitas esperar a que la otra persona quiera recibir ayuda para empezar a protegerte tú. Si en algún momento sientes peligro inmediato, llama al 112.
Además, sería muy recomendable que puedas contar con apoyo psicológico para ti, no porque seas “la mala”, sino porque estás atravesando una situación de enorme violencia emocional y desgaste. Un espacio terapéutico puede ayudarte a ordenar lo que está pasando, recuperar claridad y tomar decisiones desde un lugar más seguro y más protegido. Nosotras podemos ayudarte.
No mereces vivir así.