Estoy agotada, mi marido no hace nada de nada, vive como un rey, un marqués. Tenemos dos hijos, yo no trabajo, él sí trabaja. Todo el peso recae en mi: compras, subida de compra, recoger, cocinar, limpiar, cuidar de mis hijos, llevarles al colegio, hacer deberes y estudiar con ellos, bañar al pequeño, todo tipo de temas y soluciones de problemas. Lo único que hace él es molestar y bajar la basura. Molestar me refiero en llevarme la contra en todo, no apoyarme en nada y malmeter. Estoy agotada, no tengo tiempo de nada. No siquiera se queda con los niños, no sabe cuidarlos, se comporta como un niño más. El está todo el día frente al ordenador teletrabajando (o lo que le apetezca hacer, ver noticias, videos....) y no se mueve para nada. Si le hablamos le molesta y siempre dice que no le dejamos trabajar y que el día que le despidan porque le molestamos vamos a buscar nosotros el trabajo. Cuando salimos a la calle es un sin vivir, se pone a correr con los niños y me deja solo detrás, y cuando pasa un rato ya se quiere ir a casa para trabajar. Trabaja fines de semana y en vacaciones, está obsesionado con el ordenador.
Respuesta enviada
En breve comprobaremos tu respuesta para publicarla posteriormente
Ha habido un error
Por favor, inténtalo de nuevo más tarde.
Mejor respuesta
21 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 6 personas
Buenos días,
Lo que describes no es solo agotamiento físico, sino también una sobrecarga emocional profunda. Estás cargando con una enorme responsabilidad sin sentirte acompañada ni valorada, y eso puede llevar fácilmente al colapso. Es totalmente comprensible que te sientas así.
Lo que estás experimentando tiene un nombre: carga mental. Es ese trabajo invisible que hacemos, sobre todo las mujeres, cuando gestionamos el hogar, la crianza, la planificación y resolución de problemas cotidianos, aunque aparentemente “no estemos haciendo nada”. Un estudio publicado por el Journal of Family Issues (Daminger, 2019) demostró que las mujeres suelen asumir la mayor parte de la carga mental en las parejas heterosexuales, incluso cuando no trabajan fuera del hogar. Esta desigualdad puede generar sentimientos de frustración, soledad, e incluso ansiedad o síntomas depresivos.
Tu cansancio no es debilidad. Es una señal de alarma que te está diciendo que esto no puede seguir así. No es sano ni justo que todo el peso familiar y doméstico recaiga en una sola persona. La pareja debe ser un equipo, y cuando uno solo lleva el timón y el otro solo observa (o incluso pone trabas), el barco corre riesgo de hundirse.
Quizás podrías plantear una conversación en un momento más tranquilo (si existe alguno), expresando no solo lo que haces, sino cómo te sientes. A veces, hacer visible lo invisible es el primer paso para generar algún cambio. Si no hay apertura al diálogo o si te sientes desbordada, buscar apoyo profesional —terapia de pareja o individual— puede ayudarte a proteger tu bienestar y tomar decisiones desde un lugar más claro.
Estás haciendo mucho más de lo que parece, y mereces sentirte acompañada y cuidada también.
21 MAR 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Lo que estás sintiendo es completamente coherente con la situación que describes. No es solo cansancio físico, es una sobrecarga sostenida donde tú estás ocupando prácticamente todos los roles: madre, organizadora, gestora del hogar, cuidadora emocional… mientras él queda colocado en una posición más periférica, casi como un hijo más. Y cuando esa asimetría se mantiene en el tiempo, el agotamiento y la frustración no solo aparecen, se cronifican.
Desde una mirada sistémica, aquí se ha ido configurando una dinámica muy clara: tú sostienes todo para que la familia funcione, y cuanto más sostienes, menos se activa él. No porque tú lo hagas mal, sino porque el sistema se ha organizado así. El problema es que ese equilibrio es profundamente injusto y termina pasando factura, como ya te está ocurriendo.
Además, no solo hay una falta de implicación práctica, sino también emocional. Cuando dices que te lleva la contra, que no te apoya o que minimiza lo que haces, ahí se añade una capa de desvalorización que desgasta todavía más. No es solo “no ayuda”, es que te sientes sola dentro de la relación.
Su relación con el trabajo y el ordenador también parece estar funcionando como una especie de refugio o evitación. Se coloca en el rol de “el que trabaja” como justificación para no implicarse en lo demás, pero eso no equivale a corresponsabilidad familiar. Trabajar fuera o desde casa no exime de ser padre ni pareja.
Entiendo que una parte de ti esté esperando que él “se dé cuenta” o cambie si se lo explicas mejor, pero por lo que cuentas, esto ya se ha intentado y no ha generado cambios reales. En estos casos, más que insistir en la explicación, el cambio pasa por modificar tu posicionamiento dentro de la dinámica.
Eso implica empezar a salir, poco a poco, de ese lugar donde tú haces todo. No de golpe, pero sí introduciendo límites claros y sostenidos. No desde el enfado puntual, sino desde una posición más firme: no asumir automáticamente todo lo que corresponde a ambos. Al principio esto genera tensión, porque el sistema intenta volver a lo de siempre, pero es el único camino para que algo se reorganice.
También es importante que puedas empezar a recuperar pequeños espacios para ti, aunque ahora parezca imposible. No como un lujo, sino como una necesidad básica para no seguir vaciándote.
En el fondo, no estás pidiendo nada excesivo, estás pidiendo equilibrio, reconocimiento y corresponsabilidad. Y eso no se consigue haciendo más, sino haciendo diferente. Aunque ahora sientas que todo depende de ti, el primer cambio empieza precisamente cuando tú dejas de sostenerlo todo sola.
12 AGO 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Entiendo muy bien lo que cuentas y lo agotador que resulta vivir así. En tu situación, lo primero es que pongas límites claros, empezando por dividir tareas básicas y no asumir tú sola todo el peso. También puede ayudarte buscar momentos, aunque sean cortos, para ti cada día, y aprender a decir “no” sin sentir culpa.
En mi consulta trabajo de forma cercana para que recuperes tu energía, refuerces tu autoestima y encuentres estrategias para que la convivencia sea más equilibrada. No tienes por qué llevarlo todo tú sola.
3 AGO 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola, gracias por compartir lo que estás viviendo. Lo que describes suena realmente agotador, y es comprensible que te sientas desbordada. Cargar con tantas responsabilidades sin sentirte acompañada ni reconocida puede generar mucho malestar, frustración y una gran sensación de soledad emocional dentro de la pareja.
Cuidar de los hijos y del hogar también es un trabajo que requiere tiempo, energía y dedicación. Cuando una de las partes asume todo el peso sin apoyo ni espacio para sí misma, el desgaste es inevitable.
Quizás te vendría bien poder expresar cómo te sientes en un espacio seguro, y reflexionar sobre qué necesitas tú en este momento. A veces, en la rutina diaria, se nos olvida que el cuidado también tiene que incluirnos a nosotras mismas.
Si sientes que la comunicación con tu pareja no está funcionando o que esta situación te está afectando más de lo que puedes sostener sola, la ayuda psicológica puede ser una herramienta que te puede ayudar a reconectar contigo misma, poner límites sanos y valorar qué opciones tienes para cuidar de ti.
31 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Gracias por animarte a compartir lo que te pasa. A veces, en consulta, escucho relatos de mujeres que sienten que todo el peso del día a día recae sobre ellas: el hogar, los hijos, las decisiones, la organización… como si llevaran un carro muy cargado, que cada vez cuesta más empujar.
Y no porque sean débiles o no puedan, sino porque ese esfuerzo no está siendo compartido como debería.
Sentirse agotada, frustrada, invisible o desbordada no es una exageración. Es la señal de que algo importante necesita ser mirado, revisado, hablado.
Muchas veces, en la dinámica de pareja, cada quien se acomoda en roles que con el tiempo dejan de funcionar. Uno puede asumir más sin darse cuenta, mientras el otro se desconecta o prioriza otras cosas. Y así, sin mala intención aparente, puede instalarse un desequilibrio que desgasta y duele.
Te merecés tener espacios para vos, sentirte acompañada, cuidada, escuchada. No estás sola en esto. Buscar ayuda no es un fracaso, sino un acto de cuidado hacia vos misma y también hacia tu familia. A veces, conversar con alguien desde fuera puede aportar claridad y alivio.
Un abrazo cálido,
Rosaura Fernández Roget
Psicóloga General Sanitaria
27 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, gracias por compartir lo que estás viviendo. Lo que describes no es solo agotamiento físico; es agotamiento emocional profundo, resultado de una carga mental y doméstica totalmente desequilibrada.
Estás sosteniendo sola una estructura familiar entera: organización del hogar, cuidado de los hijos, acompañamiento escolar, gestión emocional... Mientras tanto, tu pareja no solo no colabora, sino que además minimiza tu labor, te desautoriza y te deja sola emocionalmente. Esto no es una simple “falta de ayuda”, es una forma de maltrato psicológico pasivo, que se vuelve aún más evidente cuando ridiculiza tus necesidades o te hace sentir culpable por pedir apoyo.
Que él trabaje no justifica que tú tengas que hacerlo todo lo demás. El trabajo no se limita al empleo remunerado. La crianza y el hogar son también trabajo, y en tu caso lo estás haciendo sola, sin reconocimiento ni respeto.
Además, tu marido no solo se desentiende, sino que también ejerce una forma de control: se refugia en su ordenador, usa la excusa del trabajo para no participar en la vida familiar, y te lanza amenazas veladas sobre su empleo, responsabilizándote a ti y a los niños de algo que es su propia elección. Esa dinámica es injusta y abusiva.
Te comparto algunas ideas clave:
Tienes derecho a pedir ayuda sin culpa. No eres débil ni exagerada: estás desbordada porque estás haciendo el trabajo de tres personas.
Lo que estás viviendo tiene nombre: sobrecarga mental, desigualdad doméstica, y negligencia emocional por parte de tu pareja. Validarlo es importante para poder actuar.
Busca espacios donde te escuchen de verdad. Si tienes acceso a terapia, aunque sea puntual o grupal, puede ayudarte a poner en palabras lo que estás cargando y empezar a priorizarte. También hay grupos de mujeres que viven situaciones similares, y hablarlo cambia mucho.
Empieza a poner pequeños límites. No se trata de enfrentamientos abiertos desde el inicio, pero sí de pequeños gestos que recuperen tu dignidad. Por ejemplo: no encargarte de todo sin preguntar, no asumir más de lo que puedes, o verbalizar en voz alta que no puedes más, aunque él no escuche.
Cuida tu autoestima. Este tipo de dinámicas erosionan lentamente tu percepción de ti misma. Recuerda: no eres invisible, no estás pidiendo demasiado, y no eres responsable de todo.
Te animo a seguir hablando, buscando apoyo, y confiando en que mereces una vida en la que no tengas que agotarte para que las cosas funcionen. Estás haciendo muchísimo. No estás sola.
22 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 2 personas
Esto que describes no es solo cansancio físico. Es el resultado de una estructura de desigualdad sostenida en el tiempo. Y cuando eso se normaliza, la carga no solo desgasta el cuerpo: también fragmenta la identidad, apaga el deseo, te desconecta de ti misma.
Desde una perspectiva cognitiva, es fácil que empieces a pensar que “no llegas”, que “no sabes organizarte” o incluso que “eres tú la que falla”. Pero no.
Lo que falla es el sistema cuando deja que una sola persona sostenga todo: hogar, hijos, tareas, emociones… mientras la otra vive en modo evasión o infantilización, como si no tuviera responsabilidad afectiva ni doméstica.
Desde lo sistémico, una familia debería funcionar como un engranaje donde los roles se co-construyen, se adaptan, se renegocian. Pero aquí, tú estás ocupando el rol de madre de tus hijos… y también de tu pareja. Y eso agota. Eso rompe.
Cuando una relación se convierte en un lugar donde no se puede descansar, donde nadie te acompaña, donde el otro no participa ni se implica, lo que se deteriora no es solo el vínculo, es tu salud emocional. Porque cuidar sin ser cuidada también enferma.
La solución no es solo que él “ayude más”. Es que empiece a funcionar como adulto. Es que entienda que ser pareja es corresponsabilidad, no delegación.
Y tú, quizás, necesites un espacio donde volver a escucharte, donde validar lo que sientes, donde dejar de cargar sola con lo que debería ser compartido.
22 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Gracias por decirlo. Gracias por ponerle palabras al cansancio. A ese agotamiento que no es solo físico, sino que también es emocional, mental, existencial.
No estás hablando solo de tareas —estás hablando de sentirte sola, no vista, no sostenida. Estás hablando de una forma de abandono silencioso que ocurre cada día, en tu propia casa, frente a quien debería ser compañero, no carga.
A veces las mujeres cargáis con todo sin que nadie lo nombre: las compras, los horarios, los deberes, los cuidados, los cuerpos, los afectos, los imprevistos… y además, con una sonrisa. Pero detrás de esa entrega total, muchas veces hay una injusticia invisible: una dinámica donde uno da sin parar y el otro simplemente está.
Lo que cuentas no es solo una queja doméstica. Es una herida relacional.
No es solo que él no ayude. Es que no está emocionalmente disponible. No hay corresponsabilidad. No hay validación. No hay una pareja. Solo alguien que “molesta”, que descalifica, que huye a través de una pantalla y que amenaza con dejar de trabajar como si todo dependiera de eso. Como si cuidar, criar, vivir, fuera menos importante.
Y tú, mientras tanto, sosteniendo. A los niños, a la casa, a los problemas… y también a ti misma. Cada día. En silencio. Hasta que explotas o te quiebras.
No debería ser así.
Y no es exagerado que te sientas agotada. Al contrario: lo raro sería que no lo estuvieras.
Porque cuando una persona vive sin descanso, sin reconocimiento, sin cuidado mutuo, se apaga poco a poco. Y ese “no tengo tiempo de nada” muchas veces quiere decir: no tengo tiempo para mí, para existir, para pensar, para sentirme persona.
Este tipo de situaciones no se resuelven con que “él cambie un poco”. Se resuelven cuando tú decides que no puedes vivir cuidando a alguien que no te cuida. Cuando entiendes que necesitas poner límites, pedir ayuda, decir basta si hace falta. Cuando reconoces que estás en una dinámica desigual que te está dejando sin fuerzas.
Tal vez la solución pase por una terapia individual para ti. Para recuperar tu voz. Para volver a poner límites. Para reconstruir tu identidad más allá del cansancio.
O tal vez llegue el momento de hablar en pareja, si él está dispuesto a escuchar y a cambiar. Pero si no lo está, tú sí puedes empezar a hacerlo por ti.
Porque mereces una vida compartida, no un trabajo a jornada completa disfrazado de relación.
21 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Buenas, gracias por compartir tu experiencia y cómo te estás sintiento con esta situación. Es natural que te sientas perdida. Aunque parezca una pregunta obvia, ¿te has sentido capaz de expresar cómo te estás sintiendo? Por otro lado, comentas sentirte perdida, eso es ¿por qué no sabes qué rumbo tomar con respecto a la relación o sí lo tienes claro, pero no sabes cómo hacerlo? Solo te dejo estas reflexiones para que interiorices qué te agradaría. Y si ves que es una situación que te supera siempre puedes tener ayuda profesional.
21 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Gracias por compartir lo que estás viviendo. Lo que describes no es solo agotamiento físico, sino una forma de sobrecarga estructural que te está dejando sin espacio, sin reconocimiento y sin apoyo. Y eso, en una convivencia, no es sostenible.
Cuando el reparto de tareas, cuidado y presencia emocional recae de forma desequilibrada sobre una sola persona, el desgaste no tarda en convertirse en una forma de violencia silenciosa: no hace falta un grito o un golpe para que una relación se vuelva asfixiante.
Tu sensación de que “él vive como un rey” y tú “como si no existieras” es importante. Lo es porque señala que no hay equipo, no hay alianza, no hay corresponsabilidad. Que él trabaje no le exime de ejercer como padre ni como pareja. Y que tú no tengas un trabajo remunerado no significa que no trabajes: lo que tú haces cada día es lo que permite que todo funcione. Sin eso, no hay estructura familiar que se sostenga.
La sensación de que “molestas” cuando le hablas o le reclamas también es clave: estás describiendo una forma de relación donde el otro te ha colocado fuera del sistema. Eso no es normal, ni justo, ni debe mantenerse.
Podemos trabajar juntas en entender lo que hay detrás de este patrón:
– Cómo se ha consolidado
– Qué lo mantiene
– Qué opciones reales tienes
Y, sobre todo, cómo recuperar espacio, voz y decisión sin que eso implique más desgaste.
Tu sensación de pérdida y agotamiento es legítima. Y hay formas de salir de ahí sin romperlo todo, pero sin seguir tragando lo mismo.
Estoy aquí para ayudarte a trazar esa salida. Paso a paso. Sin dramatismo, pero con firmeza.
21 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 2 personas
Hola, gracias por escribir y por compartir todo lo que estás viviendo.
Puedo imaginar el agotamiento que sientes cuando toda la carga diaria recae sobre ti, sin apenas apoyo y con la sensación de estar completamente sola sosteniendo la casa, la crianza y las emociones de todos. Es muy difícil cuidar cuando una no se siente cuidada. Y aún más cuando, además del cansancio físico, se suma la frustración, la incomprensión y el vacío emocional que deja el no sentirse acompañada por la propia pareja.
Lo que describes no es solo "una mala racha", sino una situación que puede tener un gran impacto en tu bienestar y autoestima. Es normal que te sientas desbordada y sin tiempo ni espacio para ti. Nadie puede con todo sola.
Quizá este malestar tan intenso esté señalando que algo necesita cambiar. A veces, comenzar a poner palabras y ordenar lo que sentimos puede ser el primer paso para recuperar algo de fuerza, claridad y, sobre todo, cuidado hacia ti misma.
21 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Buenos días,
En primer lugar, te agradezco mucho que compartas tu experiencia. Lamento mucho la situación que puedes estar viviendo en estos momentos con tu pareja. Tiene que ser muy desagradable sentir que no eres una prioridad y que estás teniendo mucha carga mental y física con respecto a las labores que corresponden tanto a la casa como a la crianza de los niños. Desde luego, estáis en una dinámica que no va a mejorar si tu pareja no entra en la consciencia de que hay algo que se tiene que cambiar y trabajar juntos en dicho cambio.
De manera individual, podría ser óptimo que tuvieras un proceso terapéutico que te pudiera ayudar a tomar decisiones donde puedas ponerte como prioridad a ti y a tus hijos.
21 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Gracias por confiar en compartir esto. Te respondo desde un lugar profesional y humano, como si esto llegara a una comunidad de psicólogos, pero también como alguien que ve claramente el dolor, el desequilibrio y la injusticia en lo que cuentas.
21 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola, Perdida. Lo primero que quiero decirte es que lo que estás sintiendo es completamente comprensible. Estás llevando a cuestas una carga enorme, tanto física como emocional, y cuando la otra persona en la pareja no colabora ni muestra disposición a hacerlo, es natural que aparezcan el agotamiento, la frustración y el sentimiento de estar sola dentro de una relación.
No sé si habéis hablado en alguna ocasión del reparto de la carga doméstica, pero es evidente que esta carga está afectando por su distribución actual y es un tema que hay que volver a cuidar. Además de eso, por lo que cuentas, tu relación con él tiene problemáticas de tiempo de calidad que tampoco han sido abordadas.
Tu agotamiento no es una exageración ni una queja sin fundamento: es la consecuencia de una sobrecarga constante y prolongada. El hecho de que él se justifique con frases como “si me despiden será culpa vuestra” refleja una falta de empatía y responsabilidad que va más allá del reparto de tareas.
No estás sola. Muchas mujeres sienten este mismo tipo de presión silenciosa, que no se nota hacia afuera pero que desgasta por dentro. Es importante que empieces a poner límites y te permitas pensar también en ti. Quizás ahora te parezca imposible cambiar esta dinámica, pero una conversación firme (y si puede ser, acompañada por una tercera persona profesional, como una terapeuta de pareja) puede ayudarte a poner sobre la mesa todo lo que llevas acumulando.
Tú también tienes derecho a descansar, a sentirte acompañada, a no tener que estar resolviéndolo todo. Y sobre todo, a no sentirte invisible.
21 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Buenos días,
Entiendo perfectamente por qué te sientes agotada. Todo lo que describes suena como una carga muy pesada que estás llevando sola, y es totalmente comprensible que te sientas desbordada. No solo es el cansancio físico de hacer todo en casa y cuidar de los niños, sino también la frustración de no tener el apoyo que necesitas de tu pareja. Es como si estuvieras sola en esto, sin poder contar con él para compartir responsabilidades o para que te apoye en lo emocional.
Lo que más resalta es cómo te sientes invisible en tu propio hogar, mientras él está desconectado de la realidad de lo que implica gestionar la casa y los hijos. Esa falta de apoyo, más aún cuando se suma la actitud negativa hacia ti, lo único que hace es aumentar el desgaste emocional y físico.
Sé que la situación no es fácil, pero es importante que pongas límites claros. No está bien que el peso recaiga solo sobre ti, ni que tu bienestar quede en segundo plano. Necesitas que tu pareja se involucre más y, sobre todo, que te apoye emocionalmente. Tal vez sería útil intentar hablar con él en un momento más tranquilo, expresar cómo te sientes sin reproches, pero dejándole claro que necesitas un cambio. Si ves que esto no da frutos, no dudes en buscar ayuda profesional, ya sea terapia de pareja o individual, para encontrar la manera de recuperar tu equilibrio y bienestar.
Es fundamental también contar con una red de apoyo, que pueda ayudarte a reducir esa carga. Tener personas a tu alrededor que te apoyen emocionalmente, te escuchen y te ayuden a gestionar tu bienestar, puede aliviar mucho. No estás sola, y aunque la situación con tu pareja no te esté brindando el respaldo que esperas, siempre puedes buscar ayuda en otras personas que te valoran y están dispuestas a estar a tu lado.
Mereces sentirte acompañada y respaldada, no lidiar con todo tú sola.
21 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Estás atravesando un agotamiento real porque cargas sola con todo. Eso no es sano ni normal. Por los que cuentas, Tu pareja no está colaborando y eso afecta tu bienestar.
Es importante que te cuides, pongas límites y busques apoyo, tanto profesional como en tu entorno.
Cuidarte a vos también es cuidar de tu familia.
Si quieres, puedo ayudarte a pensar cómo empezar… escríbeme y lo hablamos! Saludos
21 JUL 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola
Estás completamente desbordada, y con razón. Estás sola con toda la carga del hogar y los hijos, mientras tu marido se desentiende, no colabora y encima te critica. Eso agota física y emocionalmente. No es justo ni sano. Hay que poner límites, buscar apoyo y pensar en ti.
Un saludo