6 JUL 2026
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Hola Lola
Gracias por compartir una situación tan personal. Puedo imaginar el desgaste emocional que supone convivir durante tanto tiempo con esta realidad. Es comprensible que te sientas triste, frustrada, sola e incluso poco valorada. Cuando desaparece la intimidad dentro de una relación, no solo se resiente la vida sexual, sino también el sentimiento de conexión, de complicidad y de sentirse elegido y querido por la otra persona.
Por lo que cuentas, parece que este cambio comenzó tras el fallecimiento de los padres de tu marido. Un duelo puede tener un impacto muy importante en la vida emocional, y no es extraño que algunas personas experimenten una disminución del deseo sexual, dificultades en la erección o una pérdida de interés por la intimidad. El dolor, la tristeza, el estrés o incluso una depresión asociada al duelo pueden afectar de forma significativa al funcionamiento sexual.
Sin embargo, también es importante tener en cuenta que ha transcurrido un tiempo considerable y que la situación continúa afectando de manera importante a vuestra relación. Eso no significa necesariamente que el duelo sea la única explicación. Pueden estar influyendo otros factores, como ansiedad, síntomas depresivos, preocupaciones personales, problemas de autoestima, dificultades en la relación de pareja o incluso alguna causa médica que también sería conveniente descartar.
Hay un aspecto de tu mensaje que me parece especialmente significativo: comentas que él se masturba ocasionalmente, pero evita mantener relaciones sexuales contigo. Esto suele generar mucho sufrimiento en la pareja, porque es fácil interpretar que el problema es uno mismo o que ya no resulta atractivo para la otra persona. Sin embargo, esa conclusión no siempre es correcta.
La masturbación y las relaciones sexuales en pareja cumplen funciones diferentes. Para algunas personas, la masturbación requiere menos implicación emocional, menos presión y menos exposición a un posible sentimiento de fracaso o de ansiedad por el rendimiento. Si existe miedo a no responder sexualmente, vergüenza o inseguridad, es posible que una persona evite el contacto sexual con su pareja y, al mismo tiempo, mantenga la masturbación. Por eso, este comportamiento no significa necesariamente que haya dejado de quererte o de desearte, aunque entiendo perfectamente que tú lo vivas con mucho dolor.
También comentas que, cuando le propones acudir a un psicólogo, responde con evasivas o afirma que no lo necesita. Esto ocurre con más frecuencia de la que imaginamos. Muchas personas sienten miedo a reconocer que están sufriendo, creen que pedir ayuda es un signo de debilidad o confían en que el problema desaparecerá por sí solo. Sin embargo, cuando una dificultad se mantiene durante tanto tiempo y está afectando al bienestar de ambos, merece ser atendida.
Al mismo tiempo, me gustaría invitarte a que no pongas todo el peso de la situación sobre tus hombros. Es lógico que quieras ayudarle y que desees recuperar vuestra relación, pero no puedes responsabilizarte tú sola de solucionar un problema que afecta a los dos. Para que una relación pueda avanzar, es necesario que ambas personas estén dispuestas a implicarse.
Quizá, en lugar de centrar las conversaciones únicamente en la falta de relaciones sexuales, podría ser útil hablar con él desde cómo te sientes tú. Explicarle, sin reproches ni culpabilizarle, que echas de menos la cercanía, las muestras de cariño, la intimidad y que esta situación está teniendo un impacto importante en tu bienestar emocional. A veces, expresar el dolor desde la vulnerabilidad facilita más el diálogo que hacerlo desde la exigencia, aunque entiendo que después de tanto tiempo resulte muy difícil mantener esa calma.
Si él continúa rechazando cualquier tipo de ayuda, también sería positivo que tú buscaras un espacio terapéutico para ti. No porque el problema sea tuyo, sino porque llevas más de un año conviviendo con sentimientos de soledad, impotencia, rechazo y tristeza. Mereces tener un lugar donde poder expresar todo ese sufrimiento, aprender a gestionar el impacto emocional que está teniendo esta situación y decidir, con serenidad, qué necesitas para cuidar de ti y de tu relación.
Ninguna persona debería resignarse a vivir una relación en la que sus necesidades emocionales queden completamente silenciadas. La comunicación, la intimidad y el afecto son pilares importantes de la vida en pareja, y cuando alguno de ellos desaparece durante tanto tiempo, es fundamental abordarlo con sensibilidad, respeto y, si es necesario, con ayuda profesional.
En caso de necesitarlo, estaré encantada de ayudarte. Cuídate mucho, un abrazo.
Amaya Marcos
Psicóloga General Sanitaria
M-31115