Cuando tenía como 13/14 años, pase por una etapa “hormonal” donde consumía pornografía común y corriente, y entre mis dudas me entró la de “que se sentirá el sexo oral?” En ese momento estaba llena de curiosidad y ganas de sentir. No lo hice para causar maldad o algo parecido. Y estaba mi mascota, sin decir nada bajé mis pantalones y la acerqué para que lamiera mi zona, claro que no lo hizo, y tampoco hice que lo hiciera. Sin embargo en ese momento no medí la magnitud del asunto, no sabía ni lo que había hecho ni qué había gente que disfrutaba tener acercamientos con animales. Nunca sentí ninguna atracción por ellos. Para nada. Sin embargo si vi algunas veces por decisión propia algún contenido de este tipo, por curiosidad, morbo, etc. y mi cuerpo reaccionaba con excitación. La última vez que lo vi fue en diciembre del 2024, y al terminar me sentí horriblemente mal, terrible, asqueada y con mucho miedo. Desde los 13/14 JAMÁS he vuelto a hacer eso con ninguna mascota. Sin embargo actualmente estoy pasando por un cuadro de ansiedad muy severo donde tengo pensamientos intrusivos de daño e hipocondría. Y tengo miedo de que eso que hice en mi adolescencia sea el inicio de algo terrible como alguna enfermedad o algo parecido, por eso he tenido mucho miedo de contárselo a mi psiquiatra, y después viene ese sentimiento de que “fue por pura curiosidad, nunca lo hice con intención de daño” y pienso “si no se lo digo probablemente esté ocultando información importante para un diagnóstico” Tengo mucho miedo, culpa y tristeza, más porque amo a mis mascotas y a los animales en general. Actualmente tengo 22. Tengo miedo de ser una mala persona o peligrosa, estoy tan arrepentida y con miedo. Siempre fui una buena niña, tímida y con un poco de sobreprotección.
Respuesta enviada
En breve comprobaremos tu respuesta para publicarla posteriormente
Ha habido un error
Por favor, inténtalo de nuevo más tarde.
Reserva cita online inmediata por 40€
Recibe atención psicológica en menos de 72h con profesionales colegiados y eligiendo la hora que más se adapte a tus necesidades.
Mejor respuesta
3 JUN 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 4 personas
Gracias por confiar en expresar algo tan delicado y personal. Es muy comprensible que estés viviendo todo esto con una mezcla de culpa, miedo y mucha confusión, especialmente cuando miras hacia atrás con los ojos y la conciencia que tienes hoy. Muchas personas, en la adolescencia, experimentan una etapa de intensa curiosidad, acompañada de una falta de comprensión sobre los límites, sobre el cuerpo, sobre el deseo y sobre lo que está bien o mal. Lo que compartes no define quién eres hoy ni lo que vales como persona. Ese momento no se construyó desde la maldad ni desde una intención dañina, sino desde una inmadurez emocional y un desconocimiento total que no puede compararse con conductas abusivas conscientes. Lo que sí refleja tu relato es el nivel de conciencia que has desarrollado desde entonces, el profundo malestar que sientes y el deseo claro de entender qué te pasa.
Hemos visto en el gabinete muchos casos de personas que cargan durante años con episodios de su pasado que los atormentan y los hacen dudar de sí mismas, especialmente cuando hay cuadros de ansiedad, pensamientos intrusivos y un fuerte nivel de autoexigencia moral. Este tipo de angustia puede magnificarse al punto de hacerte creer que eres alguien peligrosa o malvada, cuando en realidad lo que hay es una herida sin procesar y una necesidad muy humana de perdón, comprensión y reparación interna. No estás sola en esto, y no eres la única que ha pasado por algo parecido. Lo que necesitas ahora no es juzgarte, sino acompañarte con compasión, con ayuda profesional que te permita sanar esta vivencia y dejar de verla como una amenaza para tu identidad.
Un fuerte abrazo Cynthia,
Gabinete de Psicología Aparicio & Peredo
Terapia presencial en Santander y Terapia Online
4 JUN 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Buenos días Cynthia,
En primer lugar muchas gracias por compartir tu experiencia con nosotros, entendiendo que tiene que ser bastante incomoda la situación que viviste y que desde luego puede ser desconcertante para ti.
Como te comentan otros compañeros de oficio, la adolescencia es una etapa hormonal muy potente y existe el descubrimiento de nuestra sexualidad y excitación. Puede ser natural tener curiosidad en algunos tipos de prácticas y es muy diferente a la hora de tener una perversión.
Creo que puede ser óptimo para ti acudir a un profesional que te ayude a desmontar creencias con respecto a la sexualidad y te permita describirte a ti misma.
4 JUN 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola Cynthia, gracias por animarte a compartir algo tan íntimo y tan difícil de contar. Eso ya habla de tu nivel de conciencia y de tu deseo profundo de hacer las cosas bien.
Lo primero que quiero decirte es que no sos una persona mala ni peligrosa. Lo que atravesaste fue una etapa de confusión propia de la adolescencia, donde muchas veces la curiosidad, la exploración y el desconocimiento se mezclan sin que tengamos las herramientas para entender del todo lo que hacemos o sentimos. No actuaste desde el daño, sino desde una duda que no supiste cómo manejar en ese momento.
Hoy el malestar que sentís viene más de cómo estás interpretando aquel episodio que de lo que realmente pasó. La ansiedad, los pensamientos intrusivos, el miedo a haber causado daño o a convertirte en alguien peligrosa, forman parte de un patrón que vemos mucho en personas con cuadros de ansiedad severa o con tendencias obsesivas. Y lo más importante es que eso se puede trabajar en un espacio terapéutico con total confidencialidad y respeto.
No estás sola en esto. Hay muchas personas que han tenido pensamientos o conductas que les generan culpa años después, pero eso no define quiénes son. Lo que sí es clave es cómo elegís cuidarte hoy, qué decidís hacer con ese dolor, y qué lugar querés que ocupe tu historia en tu presente.
Si necesitás empezar ese proceso de comprensión y alivio, podes buscar ayuda en un espacio terapéutico. A veces, lo más valiente que podemos hacer es animarnos a hablar sin miedo, y a darnos una oportunidad real de sanar.
Un abrazo enorme,
Rosaura Fernández Roget
Psicóloga General Sanitaria
4 JUN 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola Cynthia, encantada de conocerte.
Gracias por compartir con nosotros algo tan tremendamente personal.
En la adolescencia , como tú dices, se pasa por una etapa hormonal en la que uno quiere ver cosas nuevas y experimentarlas.
La zoofilia, que supongo que es a lo que le tienes un pavor enorme, es una parafilia en la que se comete bestialismo al consumar relaciones sexuales con animales, frecuentemente de forma violenta. En tu caso, por lo que cuentas, te has excitado con vídeos relacionados siendo motivada por la curiosidad y el morbo. La atracción aumenta ante estímulos inusuales, no quiere decir que por lo que ocurrió estás condenada a tener un problema. Tú no has hecho nada malo, para que consigas calmarte te recomendaría acudir a un especialista con quien puedas hablar de esto en un ambiente seguro. Es muy distinto sentir atracción por algo a ser un depravado sexual, nuestros pensamientos o atracción pueden ser muy espontáneos y como tal no nos definen. Lo que nos define es cómo gestionamos todo esto y nos comportamos.
Si quieres trabajar conmigo, contáctame, estaría encantada de ayudarte.
Te deseo lo mejor, Rocío.
3 JUN 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Buenas tardes,
Quiero agradecerte la valentía que tienes al expresar algo tan íntimo y difícil de hablar. Es muy común que en la adolescencia, una etapa de muchos cambios y descubrimientos, surjan curiosidades que a veces no entendemos del todo en ese momento. Lo importante es reconocer que actuar por curiosidad y sin intención de hacer daño forma parte del proceso de exploración y crecimiento, y no define quién eres hoy.
Los sentimientos de miedo, culpa y tristeza que describes son naturales cuando la mente se llena de pensamientos intrusivos y dudas sobre el pasado. Es importante que sepas que estos pensamientos no te definen, ni te convierten en una mala persona. Más bien, son una señal de que estás consciente y preocupada por tu bienestar, lo cual es un paso fundamental para sanar.
Desde un enfoque psicológico, la ansiedad y los pensamientos intrusivos pueden hacer que enfoques la atención en cosas que generan mucha angustia, a veces distorsionando la realidad y amplificando las emociones negativas. Trabajar con un profesional puede ayudarte a manejar esos pensamientos, comprender mejor tus emociones y construir una relación más amable contigo misma.
También es muy positivo que estés considerando hablar con tu psiquiatra, ya que compartir estos aspectos puede contribuir a un diagnóstico más completo y a un tratamiento más efectivo. La honestidad contigo misma y con quienes te acompañan es un acto de autocuidado y fortaleza.
Si en algún momento sientes que necesitas un espacio para hablar con tranquilidad, sin juicios y con acompañamiento profesional, estoy aquí para ayudarte en ese proceso.
3 JUN 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, Cynthia. Gracias por abrirte con tanta sinceridad y valentía. Lo que compartes toca una parte muy íntima y delicada, y lo primero que quiero que sepas es que no estás sola en sentirte así. Muchas personas atraviesan etapas de confusión, curiosidad y exploración en la adolescencia, sin tener aún las herramientas emocionales y cognitivas para entender plenamente lo que hacen o lo que sienten. No se trata de justificar nada, sino de entenderlo desde el momento vital en el que ocurrió y desde quién eras en ese entonces.
La culpa y el miedo que experimentas ahora, con la distancia de los años, indican algo importante: que tienes valores claros, que no deseas hacer daño y que te afecta profundamente el bienestar de otros seres, incluidas tus mascotas. Esa culpa que sientes no es porque seas una persona mala, sino porque tienes una conciencia ética muy desarrollada. Y eso, lejos de señalar peligro, muestra sensibilidad, responsabilidad y humanidad.
Es completamente comprensible que te genere ansiedad pensar que eso que ocurrió puede ser interpretado como algo “terrible” o como un síntoma de algo peor. Pero los pensamientos intrusivos y la hipocondría que mencionas también tiñen la forma en la que procesas tus recuerdos, llevándote a pensar que eres peligrosa o que podrías enfermar por lo que hiciste. Esto forma parte de esa ansiedad, no de quién eres tú realmente.
Es muy probable que hablar de este tema con tu psiquiatra te ayude, aunque ahora mismo te parezca aterrador. Puedes enfocarlo no desde el hecho aislado, sino desde lo que sientes al respecto: miedo, culpa, dudas sobre ti misma. Expresar estas emociones podría aliviar la carga, y tu psiquiatra está para ayudarte a entender esto desde una mirada profesional, sin juicio. Contarle no significa que estés en peligro o que hayas hecho algo imperdonable, sino que estás buscando apoyo para sanar y comprender lo que pasó.
No eres una mala persona por lo que hiciste cuando eras una niña que estaba aprendiendo sobre su cuerpo, el deseo y los límites. Eres una persona con mucho dolor emocional que necesita acompañamiento profesional para poder sanar del todo. Esta es solo una parte de tu historia, no lo que define tu valor como ser humano. Esto lo demuestra el hecho de que nos quedemos atrapadas en este tipo de pensamientos, que no te definen y por ello vuelven una y otra vez.
Te animo a continuar con tu proceso terapéutico y, si lo sientes posible, hablar de esta parte con tu terapeuta o psiquiatra. Ellos podrán ayudarte a integrar esto con más claridad y compasión hacia ti misma. Incluso, si ves que necesitas una ayuda psicológica también la busques, estamos para ayudar.
3 JUN 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, gracias por compartir algo tan íntimo y difícil. Es comprensible que te sientas abrumada, especialmente cuando la culpa y el miedo aparecen con tanta fuerza.
Lo que describes ocurrió en una etapa marcada por la curiosidad, la falta de información y el despertar sexual. No hubo una intención de daño ni una conducta sostenida en el tiempo. Fue un hecho aislado, que claramente te causó malestar y rechazo con el tiempo. Eso habla más de tu conciencia y sensibilidad que de algo peligroso.
Ver ciertos contenidos y tener una respuesta física no significa que te identifiques con ello. La excitación puede aparecer ante estímulos intensos o inusuales, sin que eso refleje un deseo real.
Actualmente parece que la ansiedad está amplificando estos recuerdos y pensamientos, generando mucha culpa y miedo. Hablarlo en terapia puede ayudarte a aliviar esa carga, ponerlo en contexto y avanzar con más claridad y calma.
No estás sola. Pedir ayuda es un acto de cuidado hacia ti misma. Eres mucho más que ese recuerdo, y mereces vivir en paz contigo.