Mis hijas ya no quieren vivir conmigo sino con sus abuelos

Realizada por Joss · 26 may 2026 Psicología de la adolescencia

Desde que nacieron yo he pasado trabajando, durante todo estos años yo he visto de mis 2 hijos pero en el cuidado con sus abuelos, ahora que me presento una oportunidad de trabajo en otro país acepte para un mejor futuro para ellos, ellos conforme van creciendo ellas dudan vivir conmigo porque tengo pareja que ya llevamos 3 años juntos pero en realidad nos lo conocen en persona, y jamas les ha dicho algo que los incomodara, ahora dicen que si tal vivirían conmigo si llego a vivir con sus abuelos pero si llego a vivir con mi pareja más formal que ahí no quieren.
Estoy desesperada, triste, decepcionada que mis hijos reaccionen de esa manera cuando lo único que quisiera es que lo único que he hecho es trabajar para sostener a mi familia y que ahora me estoy dando la oportunidad de vivir con alguien y formar una familia. Mis hijos tienen 11 años, ayúdenme por favor.

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Mejor respuesta 29 MAY 2026

Hola Joss!!
Lo que estás viviendo tiene mucha carga emocional: hay amor por tus hijos, años de esfuerzo trabajando para sostenerlos, una decisión importante de vida personal, y ahora una reacción de ellos que te genera tristeza, desconcierto y sensación de rechazo. Es comprensible que lo vivas con angustia.

Te hago una devolución terapéutica organizada para ayudarte a entender mejor lo que puede estar pasando:

1) Lo que probablemente están expresando tus hijos (11 años)

A esa edad, los niños todavía están muy centrados en la seguridad emocional y la estabilidad del vínculo con la figura principal de apego.

Desde su perspectiva, pueden estar apareciendo varias cosas a la vez:

Sensación de distancia emocional o abandono por la historia previa (aunque tu motivo haya sido el trabajo y el cuidado de ellos).
Incertidumbre ante cambios grandes: mudanza a otro país + nueva figura adulta + cambio de dinámica familiar.
Lealtad hacia los abuelos, que han sido sus cuidadores principales.
Dificultad para integrar a tu pareja como figura estable porque no lo conocen en persona.
Y algo muy importante: a veces los niños expresan el miedo como “condiciones” (por ejemplo: “sí si vives con los abuelos, no si vives con tu pareja”), no como una reflexión madura, sino como una forma de intentar mantener control y seguridad.
2) Lo que puede estar pasando en ti

En tu relato aparecen emociones muy intensas:

Tristeza
Desesperación
Decepción
Sensación de injusticia (“yo he hecho todo por ellos”)

Aquí hay un punto clave terapéutico:
cuando uno ha hecho un gran esfuerzo por amor, espera que eso sea reconocido y correspondido emocionalmente.

Pero en los hijos, ese reconocimiento no siempre aparece en forma de comprensión adulta. A veces aparece como confusión, miedo o rechazo temporal.

3) El núcleo del conflicto

No parece ser “rechazo a ti” como madre, sino un conflicto entre:

Tu necesidad legítima de reconstruir tu vida afectiva y personal
vs.
Su necesidad de mantener estabilidad y previsibilidad emocional

Ambas necesidades son válidas, pero en este momento están chocando.

4) Algo importante a tener en cuenta

Tus hijos de 11 años:

No están evaluando tu vida en pareja desde la lógica adulta.
Están reaccionando desde el vínculo, la seguridad y la rutina.
Y probablemente están probando: “¿sigo siendo prioridad? ¿qué cambia si ella forma otra familia?”
5) Sugerencias terapéuticas (muy concretas)

Sin invalidar a ninguno de los lados, suele ayudar:

1. Separar dos mensajes

“Mi amor por ustedes no cambia”
“Mi vida adulta también va a tener una pareja”

2. Validar su emoción sin ceder todo el control
Ejemplo:

“Entiendo que esto les genere inseguridad o dudas. Es normal que quieran sentirse seguros.”

3. Evitar entrar en negociación tipo ‘condiciones’
Porque eso refuerza la idea de que ellos deciden la estructura de tu vida adulta.

4. Introducir la pareja de forma progresiva
No como “nuevo padre”, sino como persona importante en tu vida.

5. Dar espacio a la historia con los abuelos
Ellos no están rechazando solo la pareja: también están defendiendo su sistema actual de seguridad.

6) Una idea clave para sostenerte emocionalmente

Que tus hijos reaccionen así no significa que no te quieran ni que estés haciendo algo mal como madre.
Significa que están intentando adaptarse a cambios grandes con los recursos emocionales que tienen a los 11 años.

Un saludo
Germán Navarro Sánchez
Psicólogo General Sanitario

Germán Navarro Sánchez Psicólogo en Alquerías

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2 JUN 2026

Entiendo que te sientas triste, decepcionada y desesperada. Quiero que sepas que la reacción de tus hijos no significa que no te quieran ni que no valoren todo lo que has hecho por ellos.

Con 11 años, necesitan mucha seguridad y estabilidad. Durante gran parte de su vida, sus abuelos han sido una presencia constante, por lo que esa casa y esa convivencia representan para ellos lo conocido y seguro.

Ante la posibilidad de mudarse a otro país, cambiar de entorno y convivir con una pareja a la que apenas conocen, es normal que sientan miedo y resistencia. Lo que expresan probablemente no es un rechazo hacia ti ni hacia tu pareja, sino temor a perder lo que conocen.

También conviene verlo desde su perspectiva. Mientras tú has pasado tres años construyendo una relación con tu pareja, ellos no han vivido ese proceso. Para ti es alguien importante y de confianza; para ellos, sigue siendo una persona casi desconocida.

Mi recomendación es que no interpretes sus palabras como una traición o falta de agradecimiento. Evita responder desde el dolor o el enfado y trata de comprender qué les preocupa exactamente. Puedes preguntarles con calma:

* ¿Qué es lo que más miedo os da de vivir conmigo?
* ¿Qué pensáis que podría pasar?
* ¿Qué necesitaríais para sentiros más seguros?
* ¿Qué os preocupa de mi pareja?

Escucha sus respuestas sin corregirlas ni discutirlas. A menudo, los niños necesitan sentirse escuchados antes de estar dispuestos a escuchar.

También sería positivo que el acercamiento a tu pareja fuera gradual, permitiéndoles conocerla mejor y crear experiencias positivas sin presión.

Por último, recuerda que trabajar para sacar adelante a tus hijos también es una forma de amor. Puede que aún no comprendan todos los sacrificios que has hecho, pero eso no significa que no lleguen a valorarlos.

Ahora mismo no parece que haya un problema de amor, sino de adaptación a un cambio muy grande. Y los cambios importantes suelen generar más miedo que ilusión.

Dales tiempo, escucha sus emociones y evita obligarlos a elegir entre sus abuelos, tu pareja o tú. Lo que más necesitan es sentir que siguen teniendo un lugar seguro contigo, independientemente de dónde vivan.

Manuel Jacinto González Psicólogo en La Nucia

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1 JUN 2026

Hola Jose
Gracias por compartir una situación tan importante y tan cargada emocionalmente para ti.

Por lo que explicas, percibo que estás atravesando un momento de gran tristeza, frustración y preocupación. Después de años trabajando y esforzándote para ofrecer a tus hijos estabilidad y oportunidades, es comprensible que te duela escuchar que tienen dudas sobre vivir contigo en determinadas circunstancias. Sin embargo, me gustaría invitarte a mirar esta situación desde una perspectiva diferente.

Tus hijos tienen 11 años, una edad en la que comienzan a desarrollar un pensamiento más complejo, pero en la que todavía necesitan sentirse seguros ante los cambios importantes. Por lo que cuentas, gran parte de su crianza ha transcurrido junto a sus abuelos, quienes probablemente se han convertido en una figura de referencia cotidiana muy significativa para ellos. Esto no significa que no te quieran o que no valoren tus esfuerzos, sino que los vínculos de apego se construyen también a través de la convivencia diaria y de las experiencias compartidas.

Además, la posibilidad de mudarse a otro país supone para ellos un cambio enorme: dejar un entorno conocido, separarse de personas importantes para ellos y adaptarse a una nueva realidad. A eso se suma la idea de convivir con tu pareja, una persona a la que todavía no conocen presencialmente. Aunque tú tengas claro que es alguien que forma parte de tu vida y que les tratará bien, para ellos sigue siendo una figura desconocida. Es natural que aparezcan dudas, miedos o resistencias.

Muchas veces los niños expresan su inseguridad a través del rechazo o de afirmaciones contundentes como "no quiero vivir allí" o "solo iría si estuvieran mis abuelos". Sin embargo, detrás de esas palabras suele haber emociones más profundas relacionadas con el miedo a perder lo conocido, a sentirse desplazados o a no saber qué esperar de una nueva etapa.

También es importante que intentes no interpretar su reacción como una falta de agradecimiento o como una valoración negativa hacia ti. Los hijos rara vez tienen la capacidad de comprender plenamente los sacrificios que sus padres han realizado hasta que alcanzan una mayor madurez emocional. En este momento, probablemente estén reaccionando desde sus necesidades emocionales y no desde un juicio sobre todo lo que has hecho por ellos.

Mi recomendación sería que generes espacios de conversación donde puedan expresar libremente sus preocupaciones, sin intentar convencerlos inmediatamente ni corregir sus emociones. Escuchar qué es exactamente lo que les preocupa puede ayudarte a comprender mejor sus necesidades. Asimismo, podría ser beneficioso que el contacto con tu pareja fuera progresivo, favoreciendo que puedan conocerle poco a poco, compartir conversaciones y construir una relación basada en la confianza antes de plantear cambios tan importantes.

No olvides tampoco atender tus propias emociones. Has sostenido durante años una gran responsabilidad y ahora estás intentando construir un proyecto de vida que también contemple tu bienestar personal. Cuidar de ti misma y permitirte tener una relación de pareja no te convierte en una mala madre. Encontrar un equilibrio entre tus necesidades y las de tus hijos puede ser complejo, pero es posible cuando existe diálogo, paciencia y acompañamiento emocional.

Si la situación continúa generando mucho malestar, podría ser útil contar con apoyo psicológico para facilitar la adaptación a los cambios y mejorar la comunicación entre todos los miembros implicados.

En caso de necesitarlo, estaré encantada de ayudarte, cuídate mucho, un abrazo,

Amaya Marcos, psicóloga general sanitaria, M-31115.

Amaya Marcos Psicólogo en Madrid

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1 JUN 2026

Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.

Entiendo que estés desesperada, triste y decepcionada. Has trabajado durante años para sostener a tus hijos, has intentado construir un futuro mejor para ellos y ahora, cuando aparece la posibilidad de vivir de otra manera, sientes que ellos rechazan una parte importante de tu vida.

Pero conviene mirar la situación también desde la edad y la vivencia emocional de tus hijos.

Con 11 años, los niños no suelen interpretar estas situaciones como un adulto. Para ti, tu pareja puede representar estabilidad, amor, compañía y una oportunidad de formar una familia. Para ellos, puede representar cambio, incertidumbre, miedo a perder el lugar que tienen contigo o sensación de que van a vivir con alguien que aún no conocen realmente.

Aunque tu pareja nunca les haya dicho nada incómodo, para ellos sigue siendo una persona casi desconocida en la convivencia. No es lo mismo saber que existe que sentirla como alguien seguro en su vida cotidiana.

Además, si durante mucho tiempo han estado al cuidado de sus abuelos, es probable que ellos tengan un vínculo de seguridad muy fuerte con ese hogar. No significa que no te quieran. Puede significar que asocian a sus abuelos con estabilidad, rutina y protección. Cambiar de país, vivir contigo de nuevo y además convivir con tu pareja puede ser demasiado cambio junto para ellos.

Su reacción no tiene por qué ser ingratitud. Puede ser miedo.

Cuando un niño dice “si vives con los abuelos sí, pero con tu pareja no”, quizá está diciendo de otra forma: “necesito sentirme seguro”, “no quiero perder mi lugar”, “no sé cómo será vivir con esa persona”, “tengo miedo de que tu pareja sea más importante que nosotros”.

Esto no significa que tengas que renunciar a tu vida afectiva. Tienes derecho a tener pareja, a rehacer tu vida y a construir una relación adulta. Pero en una familia reconstituida, especialmente cuando hay distancia, migración y cambios de convivencia, los tiempos de los hijos necesitan ser cuidados con mucha sensibilidad.

Sería mejor no plantearlo como una elección entre “mi pareja o mis hijos”. Esa lectura puede hacer daño a todos. La cuestión sería cómo construir un proceso gradual para que ellos puedan conocer, confiar y adaptarse sin sentir que se les impone una nueva vida de golpe.

Podrías hablar con ellos desde un lugar sereno: “Entiendo que os dé miedo vivir con alguien que todavía no conocéis bien. No quiero obligaros a sentir confianza de golpe. Mi pareja es importante para mí, pero vosotros también lo sois. Vamos a ir poco a poco, hablando, conociéndonos y cuidando que os sintáis seguros.”

Este tipo de mensaje no abandona tu lugar como madre ni invalida su miedo.

También ayudaría que tu pareja no entre inmediatamente como figura de autoridad. Primero tendría que construir vínculo: presencia tranquila, respeto, paciencia, interés genuino y cero imposición. Los niños suelen aceptar mejor a una nueva pareja cuando no sienten que llega a reemplazar, controlar o competir por el amor de su madre.

Ahora mismo necesitas regular tu decepción para no vivir la reacción de tus hijos como un ataque personal. Ellos tienen 11 años. No están valorando todo tu sacrificio laboral con una mirada adulta. Están reaccionando desde su necesidad de seguridad.

La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Manejar la culpa, tristeza y frustración como madre.
• Acompañar a tus hijos en procesos de cambio, separación o migración.
• Integrar una nueva pareja sin que los hijos se sientan desplazados.
• Mejorar la comunicación familiar en momentos delicados.
• Diferenciar tus necesidades afectivas de los miedos de tus hijos.
• Construir una convivencia más gradual, segura y emocionalmente cuidada.

Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

Jesús Seijas Queral Psicólogo en Pozuelo de Alarcón

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31 MAY 2026

Hola Joss,
Cuando una madre ha dedicado años a trabajar para proporcionar estabilidad económica a sus hijos, escuchar que prefieren vivir con sus abuelos puedes sentir como si todo ese esfuerzo no hubiera sido valorado.

Probablemente, lo que tus hijas están expresando probablemente no es una falta de amor hacia ti, sino una necesidad de seguridad emocional.

Aunque has estado presente como madre, gran parte del cuidado diario y de la convivencia cotidiana ha recaído en los abuelos.
Los niños desarrollan vínculos de apego no solo con quien los ama, sino también con quien está presente de forma constante en las rutinas diarias: quien les prepara la comida, les ayuda con las tareas, les acompaña cuando están enfermos o les da seguridad antes de dormir.

Tus hijas han construido ese apego cotidiano con sus abuelos y ahora perciben cualquier cambio como una amenaza a esa estabilidad.

Desde su perspectiva, no solo se trata de mudarse contigo, sino también de convivir con una pareja que realmente no conocen en profundidad.
Aunque tú sepas que es una buena persona, para ellas representa una incógnita. Los niños suelen desconfiar de lo desconocido, especialmente cuando sienten que puede alterar el equilibrio de su mundo.

Muchos padres interpretan estas reacciones como una elección:
- "Prefieren a los abuelos antes que a mí".
Pero, la pregunta que se están haciendo los niños suele ser otra:
- "¿Voy a seguir sintiéndome segura si todo cambia?".
Son dos cosas muy diferentes.

La estrategia más útil en este momento consiste en no intentar convencerlas de que se equivocan.
Cuanto más intentes demostrarles que deberían querer vivir contigo, más probable es que se aferren a su postura.
Tus hijas, necesitan sentir que sus miedos son comprendidos.

Mantén una conversación individual con cada una de ellas por separado.

No les preguntes: "¿Por qué no quieres vivir conmigo?". (Esta pregunta suele generar "reacción de defensa").

Pregúntales, por ejemplo:

- "¿Qué es lo que más te preocupa de vivir conmigo?"
- "¿Qué es lo que más miedo te da que cambie?"
- "¿Qué necesitarías para sentirte más tranquila?"
- "¿Qué crees que echarías más de menos de vivir con los abuelos?"

Después, escuchalas sin corregir ni justificar.

Si una responde:
- "No quiero vivir con tu pareja", evita decir: "Pero si él es bueno".

Puedes decirle algo como:

- "Entiendo que te preocupe vivir con alguien a quien no conoces tanto. Gracias por decírmelo."

Cuando los niños sienten que sus emociones son aceptadas, suelen empezar a flexibilizar sus posiciones.

Otra estrategia muy eficaz es crear un plan de transición en lugar de una mudanza emocionalmente brusca., puede ser, por ejemplo:

- Mantener contacto frecuente con los abuelos.
- Garantizar visitas programadas.
- Permitir llamadas cuando lo necesiten.
- Involucrarlas en las decisiones sobre su nueva habitación, colegio o actividades.
- Favorecer experiencias agradables y sin presión con tu pareja para que construyan confianza progresivamente.

Durante años has demostrado amor principalmente a través del sacrificio y del trabajo.
Tus hijas probablemente lo reconocerán cuando sean mayores.
A los 11 años los niños valoran más la presencia emocional que el esfuerzo invisible.
Ahora la tarea principal es fortalecer el vínculo emocional directo con ellas.

Intenta que durante las próximas semanas abandones temporalmente el objetivo de convencerlas para vivir contigo y te centres únicamente en reconstruir cercanía emocional con ellas.
Cuando una niña siente conexión, comprensión y seguridad, la resistencia al cambio suele disminuir de forma natural.

Lo más importante que debes recordar es esto: tus hijas no te están rechazando como madre.
Lo que están rechazando es una situación que perciben como incierta y potencialmente amenazante para la estabilidad que conocen.

Recuerda Joss, si consigues abordar sus miedos en lugar de luchar contra su decisión, tendrás muchas más posibilidades de acercarte a ellas y de que puedan adaptarse al cambio de una forma saludable.

Un abrazo y mucho ánimo.

Marita Galafate Domínguez
Psicóloga Sanitaria
Terapia Online y Presencial


Marita Galafate Domínguez Psicólogo en Jerez de la Frontera

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29 MAY 2026

Hola buenas tardes, Joss.
Entiendo lo doloroso que está siendo para ti. Después de tantos años esforzándote por sacar adelante a tu familia, es normal que esta reacción te genere tristeza y decepción.
Pero intenta recordar algo importante: tus hijos probablemente no están rechazándote a ti ni a tu pareja, sino reaccionando al miedo y a los cambios. Para ellos supone adaptarse a una nueva vida, otro país y una dinámica diferente a la que han conocido hasta ahora.
A veces los niños expresan inseguridad diciendo “no quiero” cuando en realidad lo que necesitan es tiempo, seguridad y sentirse escuchados. Intenta no vivirlo como un ataque personal ni como un fracaso tuyo como madre.
También tienes derecho a construir tu vida y darte una oportunidad emocional sin dejar de querer profundamente a tus hijos.

Un cordial saludo
Tamara García

Tamara Garcia Psicólogo en Huelva

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27 MAY 2026

La situación que describe esta madre es más común de lo que parece en familias donde los adultos han debido priorizar el trabajo para garantizar estabilidad económica. Aunque su intención siempre ha sido proteger y sostener a sus hijos, desde la perspectiva infantil la experiencia emocional puede ser distinta.
1. Comprender la reacción de los hijos
Los niños de 11 años se encuentran en una etapa donde la seguridad emocional y la estabilidad del entorno son fundamentales. Han crecido bajo el cuidado cotidiano de los abuelos, quienes representan su base afectiva más inmediata. Por ello, ante la posibilidad de un cambio tan grande —mudarse de país, convivir con una nueva figura adulta y alejarse de su entorno conocido— es natural que aparezcan miedo, resistencia y dudas.
Su reacción no debe interpretarse como rechazo hacia la madre, sino como una expresión de inseguridad ante lo desconocido.
2. La figura de la pareja como elemento nuevo
Aunque la madre perciba a su pareja como alguien respetuoso y estable, para los hijos se trata de un desconocido. La falta de convivencia previa y la ausencia de experiencias compartidas dificultan que puedan confiar o sentirse cómodos de inmediato. Su negativa no es necesariamente un juicio hacia la pareja, sino una defensa ante un cambio que no controlan.
3. El impacto emocional en la madre
Es comprensible que la madre se sienta triste, decepcionada o incluso incomprendida. Ha dedicado años a trabajar para ofrecer un futuro mejor y ahora desea también construir una vida afectiva plena. Sin embargo, los niños no siempre pueden ver el sacrificio desde la perspectiva adulta; responden desde sus necesidades emocionales actuales.
4. Qué puede ayudar en este proceso
Desde un enfoque psicológico, se recomiendan varios pasos:
• Validar las emociones de los hijos: reconocer que sus miedos son legítimos y que no están obligados a adaptarse de inmediato.
• Introducir a la pareja de forma gradual: videollamadas, conversaciones breves, actividades compartidas a distancia. La confianza se construye con tiempo y experiencias.
• Reforzar el vínculo madre–hijos: asegurarles que su lugar en la vida de la madre no cambia por la presencia de una pareja.
• Evitar plantear la situación como una elección entre “madre o abuelos” o “madre o pareja”: los niños necesitan sentir que no perderán a nadie.
• Involucrarlos en decisiones pequeñas: esto les devuelve sensación de control y reduce la ansiedad ante el cambio.
• Buscar apoyo emocional para la madre: hablar con un profesional puede ayudarla a manejar la carga emocional y tomar decisiones desde la calma.
5. Un proceso, no un ultimátum
La adaptación familiar requiere tiempo. No se trata de forzar una convivencia inmediata, sino de construir puentes emocionales que permitan que los hijos se sientan seguros, escuchados y acompañados en cada paso.

Mª Cinta Ortí Borrás Psicólogo en Valencia

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27 MAY 2026

Lo que estás atravesando genera mucho dolor emocional y es comprensible que te sientas triste, confundida y hasta decepcionada. Sin embargo, es importante poder mirar esta situación desde una perspectiva más amplia y evolutiva.

A los 11 años, los niños aún se encuentran en una etapa donde necesitan fuertes referencias de seguridad emocional y estabilidad vincular. Los cambios importantes —como una mudanza a otro país, la posibilidad de convivir con una nueva pareja o modificaciones en la dinámica familiar— pueden despertar temores, inseguridades y conflictos de lealtad, incluso aunque no exista una experiencia negativa concreta con tu pareja.

Es importante comprender que tus hijos probablemente no están rechazándote como madre ni cuestionando todo el esfuerzo que has realizado para sostenerlos. Muchas veces, cuando los niños sienten temor frente a un cambio, expresan su necesidad de control intentando poner condiciones sobre cómo quieren que sea esa nueva realidad. Los abuelos, en este caso, representan para ellos una figura conocida, predecible y emocionalmente segura.

También puede ser un momento valioso para reflexionar acerca de cómo ha sido el vínculo afectivo y la disponibilidad emocional compartida durante estos años. El amor y el sostén económico son fundamentales, pero los niños también necesitan construir espacios de cercanía emocional, escucha y presencia vincular.

Por eso, más que intentar resolver esta situación únicamente desde la lógica o desde la urgencia emocional del momento, considero que podría ayudarte mucho contar con un espacio terapéutico de confianza donde puedas elaborar lo que estás sintiendo, comprender las necesidades emocionales de tus hijos y encontrar herramientas para acompañar esta transición de una manera más saludable y contenida para todos.

Un proceso terapéutico no solo puede ayudarte a disminuir la angustia actual, sino también a fortalecer la comunicación familiar, evitar decisiones impulsivas tomadas desde la culpa o el miedo, y construir gradualmente nuevos acuerdos vinculares que contemplen tanto tus necesidades personales como las de tus hijos.

Vos también tenés derecho a construir una vida afectiva y un proyecto personal. El desafío no es elegir entre ser madre o ser mujer, sino encontrar un equilibrio emocional que permita integrar ambas dimensiones de una forma saludable.

Daniela Nadal Abihaggle Psicólogo en Valencia

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27 MAY 2026

Lo que describes es una de las situaciones más dolorosas que puede vivir una madre: haber dado todo —literalmente todo— por tus hijas, y sentir que ese esfuerzo no es reconocido, o peor aún, que se vuelve en tu contra. Esa mezcla de desesperación, tristeza y decepción que sientes ahora mismo es completamente válida.

Pero que tus hijas reaccionen así no significa que no te quieran. Tampoco significa que hayas fallado como madre.
Significa que tienen 11 años.

A esa edad, las niñas no procesan las situaciones como adultas. No ven el sacrificio detrás de años de trabajo. No entienden todavía que una madre que trabaja lejos también es una madre que ama. Lo que ven es lo concreto, lo que han vivido cada día: los abuelos, su casa, su rutina, su presencia. Eso es lo que para ellas significa "seguridad". Y cuando algo amenaza esa seguridad —como un cambio de vida, una nueva figura adulta, un país diferente— la reacción natural a su edad es resistirse.

No es un rechazo a ti. Es miedo.

La figura de tu pareja también juega un papel importante aquí. Aunque nunca les haya dicho nada que las incomodara, para ellas es alguien desconocido que va a entrar en un espacio que sienten como propio. Tres años para un adulto es tiempo suficiente para construir confianza. Para una niña de 11 que apenas le conoce en persona, es un extraño. Eso no es culpa tuya, ni de tu pareja. Es simplemente que el vínculo todavía no existe, y los vínculos no se imponen, se construyen, despacio, con paciencia y con presencia.

Lo que estás viviendo tiene nombre y tiene solución, pero no es algo que se resuelva solo con el tiempo ni con buenas intenciones. Requiere trabajar varias cosas a la vez: la relación con tus hijas, la gestión de tu propia culpa —que probablemente llevas cargando desde hace años—, y la manera en que tu nueva familia puede ir tomando forma sin que nadie se sienta desplazado.
Y para poder estar disponible para tus hijas, primero necesitas estar bien tú.

Ese es quizás el paso más difícil para una madre acostumbrada a darlo todo por los demás: permitirse pedir ayuda para sí misma.

Montserrat Jiménez Martínez Psicólogo en Arenys de Mar

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27 MAY 2026

¡Hola Joss!
Es muy dolorosa la sensación de que después de tantos años esforzándote y trabajando para sacar adelante a tus hijos, ellos rechazan una parte importante de tu vida y de tus deseos personales. Y es normal que eso te genere tristeza, desesperación e incluso sensación de incomprensión.

Pero me gustaría que intentaras mirar también la situación desde el lugar emocional de ellos. Tus hijos tienen 11 años, están en una etapa donde necesitan sentir estabilidad, seguridad y claridad respecto a su lugar dentro de tu vida. Y probablemente, más que rechazarte a ti o a tu pareja, lo que están expresando es miedo. Al final han crecido mucho tiempo al cuidado de sus abuelos mientras tú trabajabas. Tu pareja lleva años contigo, pero ellos no han convivido realmente con él ni le conocen, y ahora aparece la posibilidad de otro país, una nueva casa y una nueva dinámica familiar. Para un niño, todo eso puede sentirse como muchos cambios a la vez. A veces los niños no saben explicar “tengo miedo de perder mi lugar” o “me cuesta adaptarme”, y lo expresan diciendo “no quiero vivir ahí”.

También es importante recordar algo, que tus hijos necesiten tiempo para aceptar esta situación no significa que no te quieran ni que no valoren todo lo que has hecho por ellos.

Por lo que cuentas, has pasado muchos años sosteniendo económicamente a tu familia y probablemente dejando de lado partes importantes de tu propia vida. Y es comprensible que ahora también quieras darte permiso para construir una relación y pensar en tu felicidad. Ser madre no significa dejar de ser persona.

Lo más importante ahora quizá no sea convencerlos rápidamente, sino ayudarles a sentirse seguros emocionalmente dentro de los cambios. Te dejo algunas cosas que podrían ayudar:
- Escuchar sus miedos sin tomarlos como un ataque personal.
- No obligarlos a aceptar inmediatamente a tu pareja.
- Darles espacio para conocerlo poco a poco y construir vínculo real con él.
- Reforzarles que tu pareja no viene a reemplazar a nadie ni a quitarles su lugar.
- Hablar mucho con ellos sobre cómo imaginan la convivencia y qué cosas necesitarían para sentirse más tranquilos.

Y algo importante para ti, intenta no colocarte únicamente en el rol de “todo lo que hice por ellos”. Aunque sea cierto que has trabajado muchísimo y te has sacrificado, los niños suelen moverse más desde lo emocional que desde lo racional. Ellos probablemente no están evaluando tu esfuerzo, sino intentando entender cómo encajan ellos en esta nueva etapa de tu vida.
Quizá una pregunta importante para reflexionar sea:
¿Cómo puedes construir esta nueva etapa sin sentir que tienes que elegir entre ser madre y ser mujer?

Un abrazo,
Irene de Ana

Irene de Ana Psicólogo en Madrid

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27 MAY 2026

Gracias por compartir todo esto que estás viviendo... Lo doloroso y triste que es, y además después de todo el sacrificio que has tenido que hacer para sostenerlos.
Tus hijos están diciendo que no quieren estar contigo y tú pareja, pero a veces lo que les pasa es que tienen miedo, miedo a lo desconocido, a perder su lugar... Y eso merece ser escuchado, para lograr encontrar una solución.
Por otro lado, tu te sientes entre la espada y la pared, triste, confundida... Y no tienes porque cargar con esto sola. El proceso terapéutico te ayudaría a poner orden y sostener lo que te está pasando, a la vez que tener más herramientas para acompañar a tus hijos. Porque hay momentos que el amor existe pero la comunicación emocional es difícil y la terapia te ayudaría mucho en este aspecto

Gemma Pou Alés Psicólogo en Mataró

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