Tengo 27 años, vivo sola con mi gato ya van a ser dos años, misma cantidad de años en las q empecé a trabajar como maestra integradora en un par de escuelas en las cuales me despidieron de dos y ahora estoy en la tercera, mis padres me ayudan con el alquiler y a veces cuando me visitan con las compras del súper en sus visitas suelen siempre repetirme a abandone todo en la ciudad que estoy y me vuelva. Casa con ellos a estaré mejor ahí y que me pueden ayudar a conseguir otros trabajos o me pagan los estudios, fuera de eso todo lo demás me lo pago yo con mi sueldo, siempre rechazo el querer volver a casa de mis padres porq quiero mi propia independencia, construir mi vida ya no tener q depender de ellos, parte de que tengo una madre ama de casa que no termino la escuela que en todo ella quiere estar y nunca me da opinión positiva siempre son negativas en todos los aspectos sea físico , laboral o de mí vida siempre me dice que hacer y como lo tengo que hacer. Mi papá es un hombre que aprovecho la vida hizo miles de cursos en distintas áreas y actualmente termino una carrera universitaria es un ejemplo de disciplina y motivación para los demás, pero para mí es un hombre que si le dieran a elegir entre q yo no naciera y q tuviera un clon de él, q puedo trabajar y estudiar lo elije al clon, él no entiende q no porq sea su hija soy igual q el, q puedo estudiar miles de cosas mientras trabajo y eso le molesta y me trata como tonta. Mi vida comenzó saliendo de una escuela en la cual no tenía amigos porq mis padres no me permitían tenerlos. En otra ciudad lejos de ellos, donde comencé una carrera universitaria, mi mamá se metía a la página de la Universidad donde podida ver mis notas y días q faltaba y todos los días era controlarme y q le dé explicaciones.
Nunca me enamoré, no sé ni cómo hablarle a un hombre sin terminar en la cama, nunca aprendí el valor de persona que soy, odio mi cuerpo, vivo gastando mi tiempo odiando múltiples cosas, odiándome a mí por no hacer las cosas. Llegué al punto de no saber cuál es mi vocación, siento q estoy arruinando mi vida porq estoy en un trabajo q no me gusta y por eso no lo hago bien, en perseguir una felicidad inexistente, en solo estar deseando cosas y no trabajar por cumplirlas, me siento en un pozo q cada vez me ahogo más, me doy cuenta de mis errores pero no hago nada para cambiarlos.
Respuesta enviada
En breve comprobaremos tu respuesta para publicarla posteriormente
Ha habido un error
Por favor, inténtalo de nuevo más tarde.
Mejor respuesta
30 AGO 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 9 personas
Hola Vanina, gracias por compartir tus sentimientos y tu dolor.
Tu malestar no significa que “estés mal hecha” ni que tu vida carezca de valor, sino que refleja heridas que has ido acumulando y la dificultad de encontrar un espacio donde te sientas libre, valorada y en paz contigo misma.
Sería de gran ayuda comenzar a cuidar tu autoestima y valorarte más.
* Recuerda:
- No estás exagerando ni “siendo débil”: creciste en un entorno con mucho control, críticas y comparaciones que minaron tu seguridad personal. Ese vacío que sientes no es una condena, sino una señal de que necesitas construir una vida más alineada contigo, no con lo que tus padres esperan.
- Has internalizado la mirada negativa de tu madre y la exigencia de tu padre. Ahora esas voces están dentro tuyo repitiendo que no eres suficiente. Empieza a detectarlas: cuando te descubras diciéndote :
- “soy tonta”
- “no valgo”
- pregúntate ahí: ¿Es mi voz o es la voz de ellos?
Puedes sustituir esa frase por una alternativa más realista, por ejemplo:
- "Estoy aprendiendo”
- “Me equivoco, pero sigo intentando”.
- Tambien es muy importante que comiences a mirarte con amabilidad.
Por ejemplo: Un ejercicio simple: cada noche escribe tres cosas que hayas hecho bien (aunque sean pequeñas: cocinarte, atender a tu gato, presentarte a trabajar). Esto entrena al cerebro a dejar de enfocarse solo en lo negativo.
También puedes decirte frases de autoafirmación frente al espejo, como:
- “Merezco respeto. Estoy construyendo mi vida a mi manera”.
Al principio parece raro, pero poco a poco cala.
- Es normal sentirte perdida con la vocación, sobre todo si nunca te dieron espacio para explorar qué querías tú.
En vez de buscar “la gran pasión”, empieza por preguntarte, poe ejemplo y a reflexionar sobre:
- ¿Qué actividades me hacen sentir un poco más viva, curiosa o en calma?
Aunque sea algo pequeño, eso puede marcar un rumbo.
- Tu dificultad para acercarte a un hombre sin sentir que todo termina en lo sexual refleja que no aprendiste a sentirte valiosa en tu persona completa. No se trata de “saber seducir”, sino de reconocer que mereces respeto y conexión emocional.
Una estrategia es empezar por fortalecer vínculos de amistad, practicar conversaciones abiertas y sin presión. Eso te dará una base para relaciones sanas más adelante.
- El aislamiento y la autocrítica se retroalimentan, en negativo, por lo que sería importante buscar un profesional, psicólogo, donde puedas elaborar lo vivido con tus padres y aprender a revalorizarte.
- No intentes resolver tu vida entera ya. Elige un área pequeña para mejorar: por ejemplo, puedes empezar a caminar 15 minutos al día, o dedicar 20 minutos a leer algo que te interese, relacionarte con alguien cercano...
Estos pequeños logros te darán sensación de avance y romperán la inercia del “no hago nada”.
Vanina, lo que estás viviendo es doloroso, pero no es definitivo. Estás en un momento de crisis que puede ser también el inicio de un renacimiento. Con pasos pequeños y con ayuda, es posible salir de ese pozo y empezar a construir una vida más tuya, más libre, más amable contigo.
Gracias por abrir tu corazón.
¡¡Te mando mucha fuerza, ánimo!!
Un abrazo.
Marita Galafate Domínguez
Psicóloga Sanitaria
Terapia Presencial y Online
1 SEP 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola Vanina, gracias por abrirte y compartir algo tan profundo. Entiendo lo difícil que es sentirse perdida, sin rumbo, y con tantas voces externas (de tus padres, del trabajo, de ti misma) que parecen más críticas que apoyo.
Quiero que sepas algo importante: no estás sola en lo que sientes, muchas personas atraviesan etapas de vacío, de no encontrar motivación, y eso no significa que estés rota o que no tengas salida. Lo que te pasa habla de un gran cansancio emocional, de una necesidad de reencontrarte contigo y de empezar a soltar poco a poco esas exigencias y críticas que llevas arrastrando desde siempre (porque las aprendiste en tu día a día).
Es cierto que tus padres han tenido mucha presencia y control en tu vida, y eso puede hacer que ahora te cueste confiar en tus propios pasos o incluso valorarte. Pero que hoy seas consciente de todo esto ya es un primer paso muy grande.
Algo que puede ayudarte a empezar a cambiar esta sensación de “pozo” es crear pequeñas rutinas que sean solo tuyas. No tienen que ser grandes logros, basta con algo sencillo que te dé un mínimo de sensación de autonomía y cuidado: por ejemplo, salir a caminar escuchando música que te guste, escribir unos minutos al día para vaciar la cabeza, o apuntarte a una actividad que te atraiga aunque no sepas si es tu “vocación”. Lo importante es que sea algo que te devuelva, poco a poco, la sensación de tener control sobre tu propia vida.
Vanina, recuperar el sentido de la vida no ocurre de golpe, es un camino, y a veces necesitamos hacerlo acompañados. La ayuda profesional puede marcar la diferencia, no porque te digan qué hacer, sino porque te ayudan a reconectar contigo misma, a construir esa independencia emocional que tanto deseas y que mereces. Digamos que pueden ser el faro que necesita tu barco en esta tempestad.
Sé compasiva contigo: no eres un fracaso, eres una persona que está aprendiendo a reconstruirse.
Un abrazo grande,
Inma Muñoz
Psicóloga Sanitaria y Sexóloga
Online y presencial (Trilum)
30 AGO 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Gracias por compartir tu historia con tanta honestidad. Lo que cuentas refleja una lucha interna muy intensa: por un lado, el deseo profundo de independencia y de construir tu vida desde tu propio lugar; y por otro, la carga de una historia familiar marcada por control, críticas y comparaciones que han dejado huella en tu autoestima.
Desde un enfoque sistémico–cognitivo, se puede entender que muchas de las emociones que hoy sientes no aparecen de la nada: forman parte de un entramado de mensajes, expectativas y dinámicas familiares que te acompañan desde pequeña. Haber crecido bajo control constante y con poco espacio para decidir o equivocarte hace que hoy te cueste reconocer tu valor y confiar en tus elecciones. Al mismo tiempo, el rechazo de tu cuerpo y la sensación de vacío se alimentan de esas voces críticas que has interiorizado y que repites contra ti misma.
Lo importante aquí no es juzgarte por lo que no haces, sino empezar a romper ese círculo: aprender a distinguir entre la voz de tu madre o tu padre en tu cabeza y tu propia voz, trabajar en tu autovaloración y en pequeñas acciones que te acerquen a lo que realmente deseas. En terapia, podemos revisar juntos cómo transformar esas creencias negativas sobre ti en una narrativa más justa, cómo fortalecer tu autonomía sin sentir culpa y cómo empezar a construir relaciones (contigo misma y con los demás) más sanas y auténticas.
Lo que sientes —ese “pozo” del que hablas— no es un destino fijo. Es una señal de que tu manera de vivir y pensar, marcada por lo aprendido, ya no te sirve y que necesitas un cambio. Ese cambio es posible y empieza por pedir ayuda, como acabas de hacer aquí.
29 AGO 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Buenas tardes,
Lamento mucho la circunstancia en la que te encuentras. Entiendo que has estado mucho tiempo en este estado, de tal manera que a veces las sensaciones se cronifican y es incluso complicado poder salir de ello. Por ello, uno de los primeros pasos podría ser valorar conductas de autocuidado que puedas tener hacia ti misma. ¿Qué cosas podrían llamarte la atención? ¿Hay algo que consideras que te gustaría intentar o probar? ¿Hay algo con lo que te conecte que te alivie o regule las emociones intensas?¿Qué te ayudaría en este momento? ¿Qué puedes hacer por ti y para ti?
Estás preguntas no son fáciles, por eso puede ser interesante empezar un proceso terapéutico que te permita trabajar en ti misma.
29 AGO 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Buenas tardes Vanina, soy Sandra Barrales, psicóloga general sanitaria (AN13390).
Gracias por abrirte tanto en un tema tan personal. Lo que compartes refleja dolor, cansancio y un profundo deseo de ser independiente y construir tu propia vida, aunque sientas que estás enredada y atrapada en pensamientos negativos.
Lo que sientes tiene sentido, ya que tu historia muestra control excesivo en tu infancia y juventud y eso deja huella en la adultez en forma de dudas de tu propio valor, de sentir que no eres suficiente, indecisión y que cualquier cosa que hagas va a ser juzgada. No es que estés “arruinando tu vida”, es que estás intentando romper patrones muy fuertes con herramientas que aún estás aprendiendo a usar.
La independencia que elegiste es muy valiosa porque, aunque te ayuden en parte con el alquiler y compras, tú ya diste un paso enorme de vivir sola con la responsabilidad que eso conlleva, ya que te mantienes gran parte de tus gastos, tienes un trabajo estable (aunque no te guste), mantienes tu casa, cuidas de un ser vivo que depende totalmente de ti...
Respecto al trabajo y la vocación es normal que hoy no sientas claridad. El problema no es que “no tengas vocación”, sino que tu autoestima ha sido tan golpeada que te cuesta escuchar qué es lo que de verdad te gusta o confiar en tus elecciones (la indecisión que te comenté más arriba debido al exceso de control desde pequeña). Un ejercicio práctico y rápido que puedes hacer es una lista pequeña de cosas que disfrutas (aunque sean mínimas: leer, escribir, dibujar, cuidar de tu gato, escuchar música, enseñar algo) y te darás cuenta de "esas pequeñas cosas" que están ahí y que te animan y que te pueden servir de semilla para descubrir un rumbo nuevo.
El odio a tu cuerpo y a ti misma no es una verdad objetiva, es un reflejo de años de críticas y exigencias. Esa voz interna no es tuya, es prestada de lo que escuchaste crecer. Un ejercicio útil es escribir o pensar cada vez que te insultes mentalmente (ej. “soy tonta”, “odio mi cuerpo”) cambiarlo por algo más neutral y realista (“me cuesta aprender esto, pero estoy intentando”; “mi cuerpo me sostiene todos los días”). No es magia que un día para otro vas a cambiar el pensamiento radical, pero con práctica diaria poco a poco desarmarás la voz crítica y comenzarás a pensar con la voz racional y objetiva.
Busca apoyo psicológico, ya que lo que describes (sentimientos de vacío, odio hacia ti misma, dificultad para actuar a pesar de ver los problemas) suena a que podría haber sentimientos depresivos, pensamientos muy negativos o un gran desgaste emocional. También te ayudará a poner límites que reforzarán tu autoestima. Debes tener claro que no eres un clon fallido de tu padre, ni la niña controlada de tu madre. Eres una mujer de 27 años que está intentando escribir su propia vida. Que lo sientas difícil no significa que no lo estés logrando.
En estos días o semana puedes probar a:
- Haz una lista de 3 cosas pequeñas que disfrutas hacer y regálate al menos 10 minutos al día en una de ellas.
- Cuando aparezca un pensamiento autocrítico, anótalo y cámbialo por una versión más amable.
Te ayudará a sentirte mejor y despejarte durante un tiempo de esos pensamientos que nos abundan en muchas ocasiones.
Algunas estrategias prácticas para manejar a tus padres sin que te resten energía pueden ser:
1. Acepta que van a opinar: tus padres tienen sus formas de ser y seguramente eso no va a cambiar demasiado. Lo importante es que entiendas que sus opiniones no son mandatos. Cada vez que opinen, repítete internamente: “pueden opinar, pero la decisión es mía”.
2. Pon límites claros: no necesitas justificarte de más ni dar largas explicaciones. Puedes usar frases cortas y repetibles: “gracias, pero prefiero hacerlo a mi manera”, “entiendo lo que dices, pero ya lo decidí", “te escucho, pero no voy a cambiar de opinión en esto.”
Son frases que cierran la conversación, no que abren debate.
3. Reduce la exposición:
- si sabes que una visita o llamada se convierte en crítica constante, marca tiempos más cortos de encuentro ("tengo que salir a comprar antes de que cierren...." "tengo cita en...")
- contesta solo cuando tengas energía
- si un tema se repite y te desgasta (ej. “vuelve a casa”), corta con: “ese tema ya lo hablamos. No lo quiero repetir más.”
4. No busques aprobación ya que tus padres probablemente no te darán la validación que esperas, por lo que empieza a construir validación propia, por ejemplo, cuando logres algo (por pequeño que sea), felicítate tú, recompénsate por ello.
5. Crea un “colchón emocional”: antes de hablar o verlos, haz algo que te dé calma (música, salir con tu gato, escribir). Después de hablar con ellos, haz otra actividad que te conecte con tu presente (caminar, leer, ver una serie). Así no quedas atrapada en la emoción negativa.
6. Trabaja tu independencia económica y emocional poco a poco, ya que está bien que te ayuden si tienes un momento difícil y está bien que lo aceptes por ahora, pero pon la mira en ir reduciendo esa dependencia, aunque sea lentamente porque te dará más poder para que sus críticas no te condicionen.
29 AGO 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola Vanina.
Gracias por abrirte de una manera tan honesta.
Lo que compartes refleja una lucha muy fuerte entre el deseo de independencia y los mensajes familiares que has recibido desde pequeña. Es natural que te sientas atrapada entre lo que quieres construir para ti y esas voces externas que constantemente cuestionan o invalidan tus esfuerzos.
Algunas cosas que quiero transmitirte:
- No estás arruinando tu vida. Lo que ocurre es que estás cargando con muchas exigencias internas y externas, y eso genera bloqueo. Reconocer lo que sientes ya es un primer paso de enorme valor.
- Lo que vives con tu madre y tu padre influye en cómo te ves y cómo te relacionas contigo misma. Haber crecido con críticas constantes, control o comparaciones deja una huella en cómo te percibes a ti misma, en tu seguridad y hasta en la forma de relacionarte. Nada de esto significa que no valgas, sino que has tenido que desarrollarte en un entorno muy exigente.
- Independencia no significa hacerlo todo sola. A veces confundimos autonomía con aislamiento. Está bien aceptar ayuda (económica, emocional o práctica), siempre que no anule tu libertad de decidir.
Algunas preguntas que pueden ayudarte a reflexionar:
- ¿Qué significa para ti ser suficiente? ¿Cómo sabrías que ya lo eres?
- ¿Qué pequeñas acciones sí has logrado sostener por ti misma en estos años, aunque te cueste reconocerlas?
- ¿Qué parte de lo que hoy repites como autocrítica (“odio mi cuerpo”, “no hago nada para cambiar”) viene realmente de ti y qué parte son voces heredadas de tus padres?
Y algunos pasos prácticos que podrían ayudarte a empezar a salir de ese pozo:
- Registrar logros pequeños: anota a diario algo que hayas hecho bien, aunque sea mínimo. Es una forma de entrenar a tu mente a no ver solo lo negativo.
- Trabajar el autodiálogo: cuando te descubras criticándote, intenta responderte como lo harías con alguien a quien quieres.
- Explorar tu vocación desde la curiosidad: no necesitas tener claro “la gran carrera” ahora mismo. Prueba pequeños cursos, talleres o actividades que despierten interés, sin presión de que sean “para siempre”.
- Buscar apoyo profesional: acompañamiento psicológico puede ayudarte a trabajar la autoestima, la autocrítica y a construir una narrativa más amable contigo.
Quiero que te quedes con una idea: tu valor no depende de la aprobación de tus padres ni de hacerlo todo perfecto. Tu historia hasta ahora no te define por completo; aún puedes escribir capítulos nuevos a tu manera.
29 AGO 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola Vanina, gracias por compartir con tanta claridad lo que estás viviendo. Se nota que estás haciendo un gran esfuerzo por sostener tu independencia, aunque al mismo tiempo te sientas atrapada y con mucha autocrítica encima.
Es comprensible que, habiendo crecido con mensajes tan exigentes y críticos, ahora cueste confiar en ti misma y encontrar tu propio camino. Esa sensación de “pozo” suele aparecer cuando llevamos tiempo mirando más lo que nos falta que lo que ya hemos conseguido.
Algo que puede ayudarte a empezar es introducir pequeños gestos de autocuidado diario: por ejemplo, llevar un cuaderno y escribir cada noche tres cosas que has hecho bien en el día (aunque sean mínimas, como cocinarte, cumplir con una tarea o darte un paseo). Esto va entrenando la mirada hacia lo positivo y equilibrando la autocrítica.
También puede ser útil aprender a frenar los pensamientos más duros hacia ti misma, preguntándote: “¿Le hablaría así a alguien que quiero?”. Ese simple filtro ayuda a generar un trato más amable contigo.
Por supuesto, todo esto son pasos iniciales. El camino de descubrir tu vocación, mejorar tu autoestima y aprender a relacionarte de otra manera con los demás se puede ir trabajando poco a poco, y si en algún momento sientes que necesitas más apoyo, el acompañamiento de un/una profesional de la psicología, sin duda, puede ser muy positivo.
Un saludo,
Pau Sastre
Psicólogo y psicoterapeuta integrativo
29 AGO 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, gracias por animarte a compartir algo tan íntimo.
Por lo que cuentas, llevas tiempo sintiéndote atrapada en un círculo de exigencias, críticas externas y también autocríticas que te generan mucho dolor. Es comprensible que sientas que la vida perdió sentido: cuando durante años una persona ha estado bajo presión, sin reconocimiento y sin un espacio propio para decidir quién quiere ser, puede aparecer esa sensación de vacío, desorientación y rechazo hacia uno mismo.
Lo que te ocurre no significa que “no tengas solución” ni que estés arruinando tu vida. Más bien muestra que cargas con heridas emocionales profundas —la falta de validación, el exceso de control, las comparaciones— que han ido desgastando tu confianza y tu motivación. Entender esto es un primer paso para dejar de culparte y empezar a mirar qué necesitas tú.
En este momento puede ayudarte mucho un acompañamiento psicológico, donde puedas reforzar tu autoestima, explorar qué te da sentido y cómo construir una vida más propia, más allá de lo que tus padres opinen o esperen, aprender a poner límites sanos, tanto internos como hacia los demás, y salir del círculo del odio hacia ti misma y empezar a construir desde lo que sí puedes elegir.
No tienes que resolverlo todo sola ni de golpe. Pedir ayuda es un acto de valentía y un paso clave para comenzar a sentirte más ligera.
29 AGO 2025
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola Vanina,
Gracias por compartir lo que estás viviendo. Por lo que cuentas, llevas mucho tiempo sintiendo un peso enorme sobre tus hombros: la exigencia familiar, la comparación constante con tu padre, la sensación de no estar a la altura y, al mismo tiempo, el deseo de ser independiente y construir tu propio camino. Todo esto genera una contradicción interna muy fuerte: por un lado quieres tu autonomía, y por otro sientes que nada de lo que haces es suficiente. Esa tensión, sostenida durante años, puede llevar fácilmente al agotamiento, la desmotivación y la sensación de vacío que describes.
También mencionas el rechazo hacia ti misma —tu cuerpo, tu valor personal, tu capacidad para relacionarte— y esa mirada crítica permanente termina debilitando aún más tu confianza. No es extraño que en este contexto aparezca la idea de que “no encuentras sentido a tu vida”.
Lo importante es que nada de esto significa que estés rota ni que no tengas salida. Lo que te pasa habla de un sufrimiento profundo, pero trabajable. Un proceso terapéutico puede ayudarte a:
- Revisar las exigencias heredadas de tu familia y poner límites claros para diferenciar lo que es tuyo de lo que no te corresponde cargar.
- Reconstruir tu autoestima y tu propia narrativa personal, más allá de las comparaciones y críticas.
- Encontrar un propósito realista y personal, distinto al de “ser perfecta” o “cumplir expectativas ajenas”.
- Aprender a gestionar la culpa y la autoexigencia para que dejen de sabotear tus esfuerzos.
Entiendo lo difícil que puede ser pedir ayuda cuando llevas tanto tiempo intentando sola. Pero justamente por eso, el paso más valioso ahora sería dejar de luchar en soledad y permitirte iniciar un espacio terapéutico donde no se te juzgue, sino que se te acompañe a encontrar dirección, alivio y sentido.
Estás en un momento de vida en el que aún puedes transformar todo este malestar en un camino propio, con independencia, pero también con apoyo. No tienes por qué seguir en ese pozo sola.
Un abrazo,
David Monsalve Llopis, Psicólogo General Sanitario