No soporto estar rodeada de mucha gente pero trabajo en atención

Realizada por Yen · 21 ago 2026 Burnout

Tengo 40 años, llevo 20 atendiendo al público en el área salud. Y puedo decir hoy en día que siento q odio a todos. No soporto la gente, sean amables o no, sus preguntas, sus historias, simplemente no me importan. Duermo mal y todo el tiempo de solo saber q tengo q regresar ahí me enferma. Siento dolor crónico en todo el cuerpo. Sigo allí porq la paga es muy buena y tengo 3 hijos que alimentar y cuidar. Pero solo cuando dicen hola yo ya quiero que desaparezcan. Qué puedo hacer? A veces pienso que prefiero morir antes que vivir así.

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Mejor respuesta 22 AGO 2026

Hola, Yen!!

Lo que describes no suena simplemente a que te hayas vuelto una persona que "odia a la gente". Hay varios indicadores de que llevas mucho tiempo sometido a una situación de desgaste importante: 20 años trabajando de cara al público, rechazo intenso hacia el contacto interpersonal, anticipación negativa antes de acudir al trabajo, alteraciones del sueño, dolor corporal crónico y la sensación de que tu vida laboral se ha convertido en algo insoportable.

Es posible que exista un agotamiento profesional severo (burnout), pero también habría que valorar si se ha desarrollado un cuadro depresivo, un trastorno de ansiedad, alteraciones del sueño u otros factores que puedan estar contribuyendo al dolor y a la irritabilidad. No sería adecuado asumir que todo se explica únicamente por el trabajo.
Hay una frase que, desde el punto de vista clínico, no debería pasar desapercibida:
"A veces pienso que prefiero morir antes que vivir así."
Aunque lo expreses como una manera de describir tu desesperación, conviene tomarlo en serio. No significa necesariamente que quieras morir; muchas veces significa "ya no quiero seguir viviendo de esta manera". Pero es fundamental diferenciar ambas cosas y valorar si existen pensamientos de muerte, intención, planificación o algún riesgo inmediato.

¿Qué hacer?
El primer objetivo no debería ser decidir impulsivamente si abandonas tu trabajo. Tienes tres hijos, necesitas estabilidad económica y además llevas muchos años en ese entorno. Primero hay que recuperar margen psicológico para poder tomar decisiones.

Te recomendaría abordar varias áreas:
1. Evaluación psicológica y médica.
Sería importante consultar con un profesional de salud mental y también con tu médico, especialmente por el dolor corporal crónico y los problemas de sueño. El dolor, el insomnio, la ansiedad, la depresión y el agotamiento pueden retroalimentarse entre sí.

2. No esperar a estar completamente destruido para pedir ayuda.
Has llegado a un punto en el que incluso un "hola" de un paciente te genera rechazo. Eso habla de un nivel de saturación considerable. La terapia debería convertirse en un espacio donde puedas descargar, comprender qué te está ocurriendo y recuperar recursos de regulación.

3. Diferenciar a las personas de lo que representan para ti ahora mismo.
Probablemente no es que odies literalmente a cada persona que atiendes. Puede que tu cerebro haya asociado progresivamente "persona que se acerca = demanda = obligación = esfuerzo = agotamiento". Cuando llevas años funcionando bajo esa asociación, incluso una interacción neutra puede sentirse como una invasión.

4. Trabajar la anticipación.
La frase "solo de saber que tengo que regresar ahí me enferma" es especialmente importante. El sufrimiento ya no ocurre solamente durante la jornada: empieza antes de llegar al trabajo. Hay que intervenir precisamente en ese circuito de anticipación → ansiedad/activación → tensión corporal → irritabilidad → agotamiento → sueño deficiente → mayor sensibilidad al día siguiente.

5. Recuperar espacios que no tengan que ver con atender, cuidar o responder a nadie.
Después de 20 años atendiendo personas, quizá tu sistema necesita experimentar momentos en los que nadie te pide nada. No como aislamiento permanente, sino como recuperación.

Y una cuestión importante: no tienes que decidir hoy si vas a aguantar otros diez años ni si tienes que dejarlo mañana. Entre esas dos opciones existen muchas posibilidades: reducción temporal de carga, cambio de funciones, otro puesto dentro del ámbito sanitario, vacaciones o baja si clínicamente estuviera indicada, formación para una transición profesional, etc.

Pero hay algo prioritario
Si ese pensamiento de "prefiero morir" está aumentando, aparece con frecuencia, sientes que podrías hacerte daño, has pensado cómo hacerlo o tienes miedo de perder el control, no lo afrontes en soledad. Busca atención urgente y habla hoy mismo con una persona de confianza.

Trrapéuticamente me quedaría con una pregunta muy diferente de "¿cómo hago para soportar a la gente?":
"¿Qué me ha pasado durante estos últimos años para que atender a una persona haya dejado de ser una actividad laboral y se haya convertido en algo que mi cuerpo y mi mente viven como una amenaza?"

Ahí probablemente esté una parte importante de la respuesta.

Un saludo
Germán Navarro Sánchez
Psicólogo General Sanitario

Germán Navarro Sánchez Psicólogo en Alquerías

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25 AGO 2026

Hola Yen, parece que lo que comentas viene de lejos y se ha ido gestando poco a poco. Es obvio que estás haciendo muchos años un trabajo que no solo no te gusta sino que te produce un enorme rechazo. En estos 20 años la comodidad del sueldo, el horario y las responsabilidades familiares te han atrapado y no has hecho lo necesario para cambiar tu situación, probablemente si sigues sin hacerlo te seguirás sintiendo mal. Desconozco si en otras áreas de tu vida tienes también descontento, frustración y rabia, pero me sospecho que es así. Intuyo que además llevas años metida en una espiral de pensamiento negativo, y ese, justo ese, es el problema principal. No es lo que sucede sino lo que piensas sobre lo que sucede. Las situaciones a menudo vienen dadas y quizás no las hemos elegido, pero sí que podemos elegir como respondemos ante ellas. Finalmente decirte que necesitas cambiar tu actitud y tu estilo negativo de pensamiento pues es lo verdaderamente dañino. Saludos.

Pablo López Fuentes Psicólogo en Valencia

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23 AGO 2026

Hola Yen,

Después de 20 años atendiendo al público, con un trabajo emocionalmente exigente, poco descanso, problemas de sueño, dolor físico y la responsabilidad de sacar adelante a tres hijos, es posible que estés llegando a un nivel de agotamiento muy elevado.

Cuando estamos tan saturados, incluso un “hola” puede sentirse como una exigencia más. No necesariamente significa que esas personas sean el problema, quizás puede significar que tú ya no tienes más recursos disponibles para seguir dando, en este espacio y ámbito.

Podrías empezar por acciones muy concretas, por ejemplo:

- DEJAR DE EXIGIRTE ESTAR BIEN EN EL TRABAJO:
Durante un tiempo, tu objetivo no tiene que ser “llevarte bien con la gente” ni conseguir que te guste atender al público.
Simplemente intenta hacer tu trabajo correctamente, poniendo cierta distancia emocional.
No tienes que escuchar cada historia como si tuvieras que hacerte cargo de ella.

- DIFERENCIAR “NO SOPORTO A NADIE” DE “NO SOPORTO MÁS”:
Cada vez que aparezca ese pensamiento, intenta preguntarte:
- “¿Realmente rechazo a esta persona o estoy completamente agotada?”
Esta pequeña diferencia puede ayudarte a comprender que quizá el problema no eres tú ni los demás, sino el nivel de saturación en el que estás funcionando.

- MICRODESCANSOS DURANTE LA JORNADA
Aunque sean 3-5 minutos. Salir del espacio de atención, respirar lentamente, beber agua, caminar un poco y desconectar del teléfono y de las conversaciones.
No parece mucho, pero cuando estás continuamente expuesta a personas, esos pequeños cortes ayudan a que tu sistema nervioso pueda bajar revoluciones.

- CREAR UN “RITUAL DE SALIDA” DEL TRABAJO
Cuando termines, intenta hacer algo que marque claramente el final de tu jornada: cambiarte de ropa, ducharte, caminar 10 minutos, escuchar música o simplemente permanecer unos minutos tranquila antes de entrar en casa.
La idea es decirle a tu cerebro: “El trabajo ha terminado; ahora empieza mi vida”.

- RECUPERAR UNA PEQUEÑA PARTE DE TI
No pienses todavía en grandes cambios.
Pregúntate, por ejemplo:
- “¿Qué hacía antes que me hacía sentir yo?” y recupera una pequeña cosa cada semana.
Algo que no tenga relación con trabajar, cuidar, producir o atender a otros.

- NO DEJAR DE LADO EL CUERPO
El dolor generalizado y el mal descanso precisan una valoración médica.
Dormir mal aumenta muchísimo la irritabilidad, la sensibilidad al estrés y la percepción del dolor, y el dolor constante también empeora el sueño.
Es importante valorar todos los aspectos y no asumir simplemente que “es estrés”.

Recuerda Yen, no tienes que decidir ahora mismo si abandonar tu trabajo, aguantar otros diez años o cambiar completamente de vida.
Primero, deberías conseguir que estés un poco mejor y, desde ahí, analizar tus posibilidades reales.

Puedes trabajar en: reducir el nivel de agotamiento, mejorar el sueño, aprender a poner distancia emocional con los usuarios, recuperar espacios personales y estudiar alternativas laborales sin poner en riesgo la estabilidad económica de tu familia.

No se trata de obligarte a querer tu trabajo, sino de intentar conseguir que tu trabajo deje de ocupar y destruir toda tu vida.

Un fuerte abrazo y muchísimo ánimo.

Marita Galafate Domínguez
Psicóloga Sanitaria
Terapia Online y Presencial


Marita Galafate Domínguez Psicólogo en Jerez de la Frontera

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22 AGO 2026


Primero, quiero reconocerte algo con claridad y sin suavizarlo: lo que describes es un agotamiento profundo, un desgaste emocional y físico acumulado durante 20 años de atención al público en el área de la salud. El rechazo intenso hacia las personas (incluso cuando son amables), el malestar corporal crónico, el sueño alterado y la sensación de que solo el hecho de tener que volver al trabajo te enferma, son señales muy serias de burnout severo y, probablemente, de un estado depresivo asociado.
Además, mencionas que a veces piensas que preferirías morir antes que seguir viviendo así. Eso es una ideación suicida pasiva y debe tomarse con absoluta seriedad.
Si en este momento sientes que ese pensamiento se intensifica te recomiendo contactes con un profesional de forma urgente. No estás sola en esto y hay ayuda profesional disponible.
Primero separaría los hechos de las interpretaciones
Llevas 20 años en atención al público en salud.
Sientes un rechazo intenso hacia las personas (preguntas, historias, presencia).
Duermes mal.
Tienes dolor crónico generalizado.
La sola anticipación de ir a trabajar te genera malestar físico y emocional.
Continúas porque la remuneración es buena y tienes 3 hijos a cargo.
Aparecen pensamientos de que preferirías no seguir viviendo así.

Interpretaciones / pensamientos automáticos frecuentes en estas situaciones:

“Odio a todo el mundo.”
“Nada me importa ya.”
“Esto no tiene salida.”
“Prefiero desaparecer / morir antes que seguir.”
“No puedo dejarlo porque mis hijos dependen de mí.”

Estos pensamientos son comprensibles dado el nivel de agotamiento, pero no necesariamente reflejan la realidad completa ni son permanentes.
El patrón que observo, trata de un ciclo clásico de burnout + posible trastorno del estado de ánimo:

Exposición prolongada a demandas emocionales altas (atención en salud).
Agotamiento de recursos internos (empatía, paciencia, energía).
Aparición de irritabilidad, despersonalización (“que desaparezcan”) y síntomas físicos (dolor, insomnio).
Anticipación aversiva del trabajo → más estrés y más síntomas.
Continuación por necesidad económica → sensación de atrapamiento.
Pensamientos de desesperanza e ideación de desaparición pasiva.

Este patrón no indica que “seas una mala persona” ni que “hayas perdido la humanidad”. Indica que tu sistema nervioso y emocional están sobrepasados desde hace mucho tiempo.
Lo que. a mi parecer, se puede hacer, es establecer prioridades para poder actuar:
Prioridad 1: Seguridad y contención profesional
La ideación de “preferir morir” + el nivel de sufrimiento que describes requieren evaluación profesional presencial o telemática lo antes posible (psicólogo clínico y, idealmente, también valoración médica por el dolor crónico y posible depresión). No intentes resolver esto solo/a con fuerza de voluntad.
Prioridad 2: Intervenciones inmediatas de aliviar el malestar, mientras accedes a terapia.

Reducir la exposición en la medida de lo posible: valorar cambios de turno, reducción de horas, cambio de área dentro de la misma institución, o incluso una baja médica temporal si un profesional la considera indicada. La necesidad económica es real, pero el coste de seguir exactamente igual también lo es.

Higiene de sueño y dolor: el insomnio y el dolor crónico alimentan la desesperanza. Conviene valoración médica (no solo “aguantar”).
Activación conductual mínima: aunque no tengas ganas, introducir diariamente alguna actividad pequeña que no sea trabajo ni demanda de otros (caminar 10 minutos, escuchar música, estar en silencio, etc.). El objetivo no es “sentirte bien”, sino interrumpir el ciclo de inercia y rumiación.
Registro de pensamientos: cuando aparezca “odio a todos” o “preferiría morir”, anota la situación, el pensamiento, la emoción (0-100) y una posible respuesta alternativa más equilibrada (“Estoy extremadamente agotado/a y ahora mismo no tengo recursos para conectar con nadie”). Esto no elimina el malestar de golpe, pero reduce su intensidad y te devuelve algo de distancia.

Prioridad 3: Trabajo terapéutico más profundo
En terapia se trabajaría:

Reestructuración de los pensamientos de odio generalizado y de desesperanza.
Recuperación gradual de límites y de sentido (aunque ahora mismo parezca imposible).
Exploración de opciones reales a medio plazo (cambios laborales, formación, reducción de jornada, etc.) sin que eso implique “abandonar” a tus hijos.
Manejo del dolor crónico desde un enfoque biopsicosocial (el dolor y el estado de ánimo se retroalimentan).

4. Sobre la situación económica y tus hijos
Es completamente válido y responsable preocuparte por la estabilidad de tus hijos. Al mismo tiempo, un padre o madre en este nivel de sufrimiento y con ideación de desaparecer, también es un riesgo para el bienestar familiar a largo plazo. Cuidarte no es egoísmo; es parte de poder seguir cuidándolos. Muchas personas en situaciones similares han logrado combinar tratamiento + ajustes laborales progresivos sin que la economía se derrumbe de golpe.
En resumen, y como orientación final, te diría que,
Lo que sientes no es una debilidad de carácter. Es una señal de alarma de que el sistema lleva demasiado tiempo en sobrecarga. La salida no suele ser “aguantar más” ni “odiar menos a la fuerza”, sino reducir la demanda, tratar los síntomas (ánimo, sueño, dolor) y reconstruir, paso a paso, algo de distancia emocional y de sentido.
Te recomiendo encarecidamente que busques atención profesional enseguida. Si el pensamiento de no querer seguir se vuelve más intenso, ve a urgencias!

Olga Poyatos Francho Psicólogo en Badalona

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22 AGO 2026

Lo que describes parece un nivel importante de agotamiento emocional, que además está afectando a tu sueño y a tu cuerpo. Después de tantos años atendiendo al público, sería importante valorar qué está ocurriendo y no normalizar cómo te estás sintiendo.

Me preocupa especialmente que digas que a veces prefieres morir antes que seguir así. Te recomiendo buscar apoyo psicológico cuanto antes y hablar con alguien de confianza. Si en algún momento sientes que podrías hacerte daño, busca ayuda urgente; en España puedes llamar al 024, disponible las 24 horas.

No tienes que resolver ahora mismo tu situación laboral. Primero necesitas recuperar un poco de bienestar y poder valorar tus opciones con mayor claridad.

Gemma Pou Alés Psicólogo en Mataró

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22 AGO 2026

Hola;
Gracias por compartir algo tan doloroso. Lo que describes —agotamiento emocional, irritabilidad hacia las personas que atiendes, insomnio, dolor corporal generalizado y una sensación de que ya nada te importa— son síntomas compatibles con un síndrome de burnout severo, agravado por 20 años de exposición sostenida a atención al público sin posibilidad real de descanso.

Sin embargo, hay algo en tu mensaje que no puedo dejar pasar por escrito: cuando mencionas que a veces prefieres morir antes que seguir así, eso ya no es solo cansancio, es una señal de alarma que necesita ser valorada por un profesional de forma directa y cercana, no a través de una consulta online. Te pido que hoy mismo contactes con tu médico de atención primaria o llames al 024 (línea de atención a la conducta suicida, gratuita, 24h) para hablarlo con alguien ahora mismo.

En paralelo, el burnout que describes sí tiene tratamiento: trabajar la desconexión emocional, revisar si hay una depresión de base, y evaluar contigo (con tus circunstancias reales de sostén económico y familiar) qué cambios son viables a corto plazo.

Un saludo cordial.

Lolimar Rodríguez B. Psicólogo en Villarreal/Vila-Real

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22 AGO 2026

¡Hola Yen!
Lo que más me llama la atención de lo que cuentas no es que estés cansada de atender al público, sino que parece que has llegado a un punto en el que tu vida cotidiana se ha convertido en algo que simplemente soportas. Y cuando llevamos mucho tiempo funcionando así, es fácil empezar a pensar que el problema somos nosotros o que nos hemos convertido en una persona que ya no soporta a nadie. También entiendo que la situación económica y tus hijos hagan que decir simplemente “deja ese trabajo” no sea una opción realista. Por eso creo que no se trata de buscar una solución drástica de un día para otro, sino de empezar a recuperar margen de maniobra.

Hay algo que quizá pueda ayudarte a explorar: ¿cuándo empezaste a sentir que ya no podías más? No necesariamente cuándo empezaste a odiar tu trabajo, sino cuándo empezaste a notar que tú estabas cambiando, que descansabas peor, que estabas más irritable, que tu cuerpo empezaba a pasar factura o que cada vez tenías menos ganas de estar con otras personas.

Creo que sería un buen momento para pedir ayuda profesional, no porque tengas que aprender a “aguantar mejor” tu trabajo, sino para entender qué te ha llevado hasta este punto y empezar a recuperar una vida que no se reduzca a trabajar, llegar a casa, cuidar de tus hijos y esperar al siguiente día.

Y quizá una pregunta para empezar sea: si no pudieras cambiar tu trabajo mañana, pero sí pudieras cambiar una sola cosa de tu vida para sentir que vuelves a tener un poco de aire, ¿qué sería? A veces empezar por ahí es más realista que intentar solucionar toda nuestra vida de golpe.

Un abrazo,

Irene de Ana

Irene de Ana Psicólogo en Madrid

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22 AGO 2026

Hola, gracias por compartir lo que estás atravesando. Después de 20 años trabajando de cara al público, especialmente en el área de salud, lo que describís parece ir más allá de un simple cansancio o falta de paciencia. Da la sensación de que estás atravesando un nivel importante de agotamiento físico y emocional.

Cuando una persona pasa muchos años expuesta de forma constante a las demandas, necesidades y problemas de otras personas, puede llegar un momento en que todo empiece a sentirse insoportable. Las conversaciones, las preguntas e incluso interacciones mínimas pueden generar rechazo o irritación. A esto se suman el mal descanso y el dolor crónico que mencionás, factores que también pueden afectar considerablemente el estado de ánimo y la tolerancia al estrés.

Sería importante poder evaluar qué está sosteniendo este malestar: las condiciones laborales, la sobrecarga acumulada durante años, la presión económica, la falta de descanso, el dolor físico y también otros aspectos de tu vida que quizás estén influyendo.

Desde un enfoque cognitivo-conductual, el objetivo no sería obligarte a “volver a disfrutar de atender personas”, sino comprender cómo llegaste a este nivel de saturación y trabajar sobre los factores que hoy están manteniendo el problema, buscando alternativas y cambios graduales que te permitan recuperar bienestar sin ignorar la realidad económica y familiar que estás atravesando.

Hay una parte de tu mensaje que considero especialmente importante: cuando decís que a veces preferís morir antes que seguir viviendo así. Me gustaría que esto pudiera explorarse con mayor profundidad para comprender si se trata de pensamientos asociados al nivel de agotamiento y desesperanza o si en algún momento aparecen deseos, intención o planes concretos de hacerte daño.

Si esos pensamientos aumentan, sentís que podrías actuar sobre ellos o aparece un riesgo inmediato, es importante buscar atención urgente y no atravesar ese momento en soledad.

Por lo que contás, no parece que seas una mala persona ni que simplemente hayas “dejado de soportar a la gente”. Da la impresión de que llevás mucho tiempo sosteniendo una exigencia importante y que actualmente tus recursos están completamente agotados. Esto merece ser atendido y trabajado en un espacio terapéutico, junto con una evaluación del descanso y del dolor físico que también estás experimentando.

Tobias Ortells Privitera Psicólogo en Algorta

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22 AGO 2026

Hola...
Yo diria que ha llegado el momento de dejar el trabajo. Todos los motivos que te de tu mente para no hacerlo son las cosas que has de trabajar en terapia, a veces vivimos encarcelados por el miedo a un futuro que nos inventamos en la cabeza y no nos damos la oportunidad de realmente ser felices. Te mando fuerza para poder escucharte finalmente y dar el salto!

Tamara Garriga Rodríguez Psicólogo en Valencia

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