Estamos juntos hace 2 años y medio y si bien al comienzo de la relación teníamos muchas relaciones sexuales, un día habiendo pasado 3 meses juntos tuvimos un acto desafortunado despertando un trauma del pasado en mi pareja y desde allí hubo un quiebre en la intimidad que a día de hoy continua. La situación sexual empeoró ya que ella cayó en depresión por problemas familiares, laborales y de dinero. Esto fue en el primer año de pareja, yo decidí acompañarla y priorizar su bienestar psíquico emocional por sobre la intimidad en la cama con el deseo de que el mal momento pasaría y recuperaríamos nuestra intimidad sexual. Sin embargo durante el segundo año de relación el desgaste siguió afectándonos y yo decidí separarme, ese día ella buscó tener relaciones conmigo. Estuvimos juntos pero igualmente nos separamos, yo sentía que la extrañaba mucho y pensé en recuperar nuestra relación, es por eso que al cabo de 2 meses de continuar comunicándonos e intentando hablar de todo lo que nos hizo mal durante la relación y qué cosas nos gustaría mejorar, volvimos a tener relaciones y decidimos volver a estar juntos. Sin embargo, luego de regresar a vivir a su casa nuevamente algo volvió a generar un quiebre y desde aquel momento pasaron 8 meses sin relaciones hasta hoy. Lo he hablado pero me dice q no está en un buen momento y que no quiere que nadie la toque, ya ni siquiera intento buscarla, solo nos abrazamos y mantenemos un buen trato entre nosotros con besos al salir de casa o en ella, la convivencia es buena y amorosa pero la intimidad ya parece inalcanzable como en la primera etapa de relación.
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4 JUN 2026
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Hola Guillermo!!.
Por lo que describes, la relación parece haber atravesado varios procesos simultáneos: un trauma reactivado en tu pareja, una depresión importante, dificultades vitales acumuladas y, como consecuencia, una progresiva desconexión sexual. Sin embargo, también se observa algo relevante: el vínculo afectivo no parece haberse roto. Hablas de convivencia amorosa, respeto, abrazos, besos cotidianos y buen trato. El problema central parece concentrarse en la esfera de la intimidad sexual.
Desde una mirada terapéutica, podrían señalarse varios aspectos:
Lo que parece estar ocurriendo
1. El problema sexual dejó de ser solamente sexual
Después del episodio que despertó un trauma en tu pareja, la sexualidad probablemente quedó asociada a emociones difíciles, vulnerabilidad, miedo, tensión o malestar. Cuando esto ocurre, muchas personas comienzan a evitar el contacto íntimo no porque hayan dejado de amar a su pareja, sino porque la sexualidad activa un sistema de alarma emocional.
2. Se instaló un patrón de evitación
Durante mucho tiempo tú priorizastes su bienestar emocional y ella evitó el encuentro sexual porque no se sentía disponible. Esto pudo ser comprensible en un primer momento, pero con el paso de los meses la ausencia de intimidad se convierte en una nueva normalidad. Cuanto más tiempo pasa, más difícil resulta retomar la sexualidad porque aparecen ansiedad, presión, expectativas y miedo a decepcionar.
3. La separación y la reconciliación muestran una señal importante
Llama la atención que en dos momentos críticos (antes de la separación y antes de retomar la relación) apareciera nuevamente el deseo sexual. Esto puede indicar que la atracción no desapareció completamente. Más bien parece que la sexualidad emerge cuando existe una amenaza de pérdida del vínculo y luego vuelve a inhibirse cuando la relación regresa a la rutina.
4. Tú también has sufrido un desgaste significativo
Has acompañado durante años una situación que esperabas que fuera temporal. Es natural que aparezcan frustración, tristeza, sensación de rechazo, dudas sobre el futuro e incluso un progresivo apagamiento de tu propio deseo. Cuando dices "ya ni siquiera intento buscarla", se percibe cierto cansancio emocional y una forma de protección frente al dolor de sentirte rechazado repetidamente.
Lo que parece necesitar la relación
La cuestión principal ya no parece ser "cuándo volveremos a tener relaciones", sino algo más profundo:
¿Los dos desean recuperar la intimidad sexual o solo uno de los dos?
Son situaciones muy diferentes.
Si ambos desean recuperarla pero ella no sabe cómo hacerlo o se siente bloqueada, existe un camino terapéutico posible.
Si ella actualmente no tiene interés en trabajar esa área o considera suficiente la relación tal como está, entonces el desafío será evaluar la compatibilidad de necesidades dentro de la pareja.
Algunas preguntas que podrían explorarse
¿Ella reconoce esta situación como un problema para la pareja?
¿Habla del tema con preocupación o con resignación?
¿Ha recibido ayuda terapéutica específica para el trauma y la sexualidad?
¿Qué siente cuando imagina retomar la intimidad?
¿Existe miedo, vergüenza, culpa, enojo, desconexión emocional o simplemente ausencia de deseo?
¿Qué lugar ocupa la sexualidad para cada uno dentro del proyecto de pareja?
Tu relato transmite mucho amor y mucha paciencia, pero también una necesidad legítima que lleva años sin encontrar respuesta. No hay nada de superficial en que la sexualidad sea importante para ti; forma parte de las necesidades relacionales de muchas personas. La cuestión terapéutica de fondo es si ambos están dispuestos a trabajar para acercar sus necesidades o si, con el tiempo, han comenzado a imaginar relaciones diferentes dentro de la misma pareja.
Un saludo
Germán Navarro Sánchez
Psicólogo General Sanitario
21 JUN 2026
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Cuando una experiencia activa un trauma previo, las dificultades sexuales suelen ser solo la parte visible de un problema más profundo relacionado con la seguridad emocional, la vulnerabilidad y el miedo. En estos casos, presionar para recuperar la sexualidad suele aumentar el bloqueo. Lo más importante es comprender qué ocurrió emocionalmente en ese momento y cómo ha afectado al vínculo. Una intervención especializada en trauma o terapia de pareja puede ayudar a reconstruir la intimidad de forma progresiva.
10 JUN 2026
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Hola, gracias por compartir tu situación. Lo que describís parece generar mucho dolor, no solo por la ausencia de relaciones sexuales, sino porque llevás varios años intentando comprender, acompañar y sostener una situación que no logra modificarse.
Desde mi enfoque de trabajo, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), hay varios elementos que merecen ser considerados.
Por un lado, es importante reconocer que la disminución o ausencia del deseo sexual puede estar asociada a múltiples factores: experiencias traumáticas, depresión, estrés crónico, dificultades económicas, conflictos familiares, problemas de autoestima o incluso determinadas condiciones médicas. Por lo que contás, varios de estos factores estuvieron presentes en la vida de tu pareja durante estos años.
Sin embargo, también es importante validar algo que suele quedar relegado: tu necesidad afectiva y sexual también es legítima. A veces, quien acompaña a una persona que está sufriendo termina postergando sus propias necesidades durante mucho tiempo, con la esperanza de que la situación mejore. Y aunque esa decisión puede nacer del amor y el compromiso, cuando se sostiene durante años suele generar frustración, tristeza, soledad y desgaste emocional.
Leyendo tu relato, noto que no estamos hablando de una dificultad puntual o de una etapa breve, sino de una problemática que lleva gran parte de la relación y que ha persistido a pesar de haber sido conversada en distintas oportunidades.
Desde la TCC, una pregunta importante sería: ¿qué expectativas tienen ambos respecto a la intimidad y qué disposición existe para trabajar activamente sobre esta dificultad?
Porque una diferencia importante es que una persona diga: "Estoy atravesando un problema, pero quiero abordarlo y buscar ayuda", a que diga: "No estoy bien y no quiero que nadie me toque", sin que exista un plan para modificar la situación.
No se trata de culpabilizar a tu pareja. Su sufrimiento merece comprensión. Pero también es importante evaluar si la relación actual está pudiendo responder a las necesidades fundamentales de ambos.
Si este fuera un caso que recibiera en consulta, trabajaría varios aspectos:
Explorar el impacto emocional que esta situación está teniendo en vos.
Identificar necesidades afectivas y sexuales insatisfechas.
Mejorar la comunicación sobre este tema evitando que se convierta en reclamos o silencios resignados.
Evaluar si existen posibilidades de trabajo individual o de pareja para abordar el trauma, la depresión o las dificultades vinculadas a la intimidad.
Ayudar a tomar decisiones desde la claridad y no únicamente desde la culpa, la esperanza o el miedo a perder la relación.
También me llama la atención que mencionás que ya no intentás buscarla físicamente. Muchas veces eso ocurre después de numerosos intentos frustrados y puede ser una forma de protegerse del rechazo. Sin embargo, cuando esto se instala durante mucho tiempo, la distancia emocional suele aumentar aunque el vínculo siga siendo cariñoso y respetuoso.
Por lo que contás, parece haber amor, afecto y buena convivencia. Pero también parece haber una necesidad importante que hoy está quedando sin respuesta y que merece ser abordada de manera abierta.
Y algo que considero fundamental: no es egoísta preguntarte qué necesitás para estar bien dentro de una relación. Cuidar al otro y cuidar de uno mismo no deberían ser objetivos incompatibles.
Si la relación tiene bases sólidas y ambos desean continuar juntos, probablemente sea momento de que esta dificultad deje de ser algo que simplemente se espera que cambie con el tiempo y pase a convertirse en un tema que pueda trabajarse de forma activa y conjunta.
10 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola, gracias por compartir lo que estás atravesando. Se percibe el enorme peso emocional que venís cargando desde hace mucho tiempo: la culpa, la soledad, la sensación de estancamiento y el desgaste de seguir adelante cuando cada vez cuesta más encontrar motivos para hacerlo.
Desde mi enfoque de trabajo, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), hay algo que me parece importante señalar desde el inicio: cuando los pensamientos de muerte empiezan a ser cada vez más frecuentes, cuando aparece la idea de que quizás ya no vale la pena seguir o incluso se cuestionan aspectos importantes del cuidado personal y la salud, es fundamental tomar esa situación con seriedad y darle prioridad.
Leyendo tu relato, observo algo que suele ocurrir en personas que atraviesan períodos prolongados de sufrimiento emocional: los errores, decisiones o situaciones de las que se arrepienten dejan de verse como hechos puntuales y comienzan a transformarse en una definición de quiénes son. Es decir, se pasa de pensar "he cometido errores" a pensar "soy una mala persona" o "no merezco ayuda ni afecto".
Desde la TCC trabajamos justamente sobre estas creencias, porque muchas veces el sufrimiento termina construyendo una visión extremadamente dura y parcial de uno mismo, donde los aspectos positivos quedan invisibilizados y todo aquello que genera culpa ocupa el centro de la escena.
También aparece una fuerte sensación de desesperanza respecto al futuro. Y cuando una persona está atravesando un estado depresivo o un nivel de sufrimiento tan elevado, resulta muy difícil imaginar alternativas posibles. No porque no existan, sino porque el malestar actual ocupa todo el espacio disponible.
Por eso, si este fuera un caso que recibiera en consulta, mi prioridad inicial no sería trabajar la culpa o las decisiones del pasado, sino abordar primero la ideación suicida, la desesperanza, el aislamiento y la seguridad emocional. También consideraría importante evaluar, de ser necesario, una intervención interdisciplinaria con psiquiatría para brindar el mayor sostén posible en este momento.
Mencionás que contás con una psicóloga y creo que sería muy importante que puedas hablar con ella de manera abierta sobre dos aspectos que describís: el aumento de los pensamientos de muerte y el temor a poder hacerte daño. Son temas que merecen ser abordados de forma directa y no quedar en segundo plano.
También me llamó la atención algo que aparece en tu mensaje: decís que hay personas que te valoran, te quieren y ven aspectos positivos en vos que hoy te cuesta reconocer. Cuando estamos atravesando tanto dolor emocional, nuestra percepción de nosotros mismos suele volverse mucho más negativa de lo que realmente es.
Y algo más: no tener claro si querés hijos, pareja o determinado proyecto de vida no le quita valor a tu existencia. Muchas veces el trabajo terapéutico consiste justamente en dejar de medirnos según expectativas propias o ajenas y empezar a construir una vida que tenga sentido para nosotros.
Por último, quiero remarcar algo importante: no es raro que en determinados momentos no podamos encontrar soluciones o salidas por nuestra cuenta. Justamente para eso existe el acompañamiento profesional. No tenés que atravesar este nivel de sufrimiento solo.
Y si en algún momento sentís que podrías actuar sobre estos pensamientos o que tu seguridad está en riesgo, te recomiendo buscar ayuda de urgencia y contactar a una persona de confianza. Pedir ayuda en esas circunstancias es una forma de cuidarte.
El hecho de haber escrito este mensaje me hace pensar que todavía hay una parte de vos que está buscando una alternativa al sufrimiento. Desde mi perspectiva, esa parte merece ser escuchada, fortalecida y acompañada.
8 JUN 2026
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Hola, Guillermo:
Gracias por compartir tu situación con tanta claridad y honestidad. Leyéndote, se percibe que llevas mucho tiempo intentando comprender, respetar y acompañar a tu pareja en circunstancias muy complejas, y también que has hecho un gran esfuerzo por priorizar su bienestar emocional incluso cuando eso suponía dejar en segundo plano necesidades importantes para ti.
Por lo que relatas, parece que la dificultad actual no se limita únicamente a la ausencia de relaciones sexuales, sino que forma parte de un proceso mucho más amplio en el que han influido varios factores: la reactivación de un trauma previo en tu pareja, un episodio depresivo significativo, problemas familiares, laborales y económicos, además del desgaste que todo ello ha generado en la relación a lo largo del tiempo.
Cuando una persona atraviesa una depresión o arrastra experiencias traumáticas no resueltas, es relativamente frecuente que aparezca una disminución importante del deseo sexual e incluso rechazo hacia el contacto físico o la intimidad. En estos casos, el problema no suele estar relacionado con la falta de amor hacia la pareja, sino con el estado emocional de la persona, que puede encontrarse tan sobrecargada psicológicamente que cualquier acercamiento íntimo le resulte difícil de sostener.
Sin embargo, también es importante reconocer tu experiencia emocional. A veces, cuando una de las personas de la pareja atraviesa dificultades, la otra adopta durante mucho tiempo un papel de cuidador o sostén emocional. Aunque esto nace del cariño y del compromiso, puede generar con el tiempo sentimientos de frustración, soledad, rechazo o incluso culpa por tener necesidades afectivas y sexuales que no están siendo cubiertas.
Me parece especialmente relevante que menciones que ya apenas intentas acercarte sexualmente a ella. Esto suele ocurrir cuando una persona ha recibido muchas negativas o ha percibido durante mucho tiempo que sus iniciativas no son bien recibidas. Como mecanismo de protección emocional, deja de intentarlo para evitar seguir sufriendo. El riesgo es que la distancia física y emocional se vaya normalizando hasta convertirse en una nueva forma de funcionamiento de la pareja.
También llama la atención que en dos momentos clave de posible ruptura sí reapareciera la intimidad sexual. Esto no necesariamente significa que tu pareja estuviera fingiendo o manipulando la situación, sino que a veces el miedo a perder una relación activa necesidades emocionales y afectivas que temporalmente reactivan el deseo. Sin embargo, cuando la crisis pasa, los problemas de fondo continúan presentes y vuelven a aparecer las dificultades.
La pregunta que quizá convendría plantearse ahora no es únicamente cuándo volverán las relaciones sexuales, sino si ambos compartís la misma visión sobre la relación y sobre el futuro de vuestra intimidad. Porque una cosa es atravesar una etapa difícil y otra muy distinta resignarse a que la vida íntima desaparezca indefinidamente sin que exista un trabajo activo para comprender qué está ocurriendo.
Por lo que cuentas, has hablado con ella sobre el tema, pero parece que las conversaciones terminan en una explicación centrada en que no está pasando por un buen momento. Aunque esa explicación puede ser cierta, después de tantos meses quizá sería importante profundizar un poco más. ¿Está ella preocupada por esta situación? ¿Le gustaría recuperarla? ¿Está buscando ayuda para trabajar los factores que pueden estar influyendo? ¿Ve la sexualidad como algo que quiere recuperar o como algo que actualmente no considera prioritario?
Las respuestas a estas preguntas son importantes porque permiten diferenciar entre una dificultad temporal y una incompatibilidad que podría mantenerse en el tiempo.
Por otra parte, conviene recordar que la intimidad no se reduce exclusivamente al acto sexual. Existen muchas formas de reconectar física y emocionalmente que pueden servir como puente cuando la sexualidad está bloqueada: caricias, momentos de cercanía, expresiones de afecto, espacios de vulnerabilidad compartida o actividades que favorezcan la conexión emocional. Sin embargo, para que esto funcione, ambas personas deben estar implicadas en el proceso.
Mi recomendación sería que intentéis abordar esta situación desde una conversación sincera, serena y libre de reproches, donde no solo se hable de la ausencia de sexo, sino de cómo os está afectando emocionalmente a ambos y de qué estáis dispuestos a hacer para cuidar la relación. En muchos casos, la terapia de pareja o la terapia sexual pueden resultar de gran ayuda para identificar bloqueos, reconstruir la confianza y recuperar gradualmente la intimidad.
Recuerda que tus necesidades también son legítimas. Comprender el sufrimiento de tu pareja y acompañarla es un gesto valioso, pero una relación saludable también requiere que ambos puedan expresar y atender sus propias necesidades emocionales y afectivas.
En caso de necesitar mi ayuda, estaré encantada de ayudarte.
4 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Gracias por compartir una situación tan personal y compleja. Se nota que has hecho un esfuerzo importante por comprender a tu pareja, acompañarla en momentos difíciles y sostener la relación incluso cuando algunas de tus necesidades afectivas y sexuales han quedado en segundo plano. No es extraño que, después de tanto tiempo intentando que las cosas mejoren, te encuentres confundido, frustrado o preguntándote qué está pasando realmente.
Por lo que relatas, la dificultad no parece limitarse a la falta de relaciones sexuales. Da la impresión de que hubo varios acontecimientos importantes que fueron afectando progresivamente a la intimidad: una experiencia que conectó con un trauma previo de tu pareja, posteriormente una etapa marcada por problemas familiares, laborales y económicos, y más adelante una dinámica de pareja donde la sexualidad fue quedando cada vez más asociada al malestar, la presión o la distancia emocional.
Cuando una persona atraviesa situaciones de sufrimiento psicológico intenso, es frecuente que disminuya el deseo sexual o que el contacto físico deje de vivirse de la misma manera. Sin embargo, después de tanto tiempo, también es comprensible que empiecen a aparecer dudas sobre el futuro de la relación, especialmente cuando existe cariño, convivencia y afecto, pero la intimidad sigue siendo una fuente de frustración o incertidumbre.
Hay algo que me parece especialmente importante en tu relato: llevas bastante tiempo intentando entender las necesidades de tu pareja, pero apenas hablas de las tuyas. A veces, con la mejor de las intenciones, una persona puede acabar ocupando un papel de cuidador o acompañante, dejando en segundo plano su propio malestar. Con el paso del tiempo, esto suele generar desgaste, tristeza, sensación de rechazo o incluso dudas sobre el lugar que uno ocupa dentro de la relación.
La buena noticia es que situaciones como esta pueden explorarse y trabajarse. Antes de tomar decisiones precipitadas, suele ser útil comprender qué función está cumpliendo actualmente esa distancia física, qué obstáculos están dificultando la recuperación de la intimidad y qué necesidades tienen ambos miembros de la pareja. En ocasiones, cuando se logra entender mejor la dinámica que se ha ido construyendo con el tiempo, aparecen caminos que hasta entonces parecían invisibles.
En mi trabajo suelo acompañar a personas y parejas que atraviesan este tipo de dificultades, ayudándoles a comprender qué está ocurriendo más allá de la superficie del problema y a encontrar formas más satisfactorias de relacionarse entre sí y con sus propias necesidades.
Si consideras que ha llegado el momento de abordar esta situación con mayor profundidad, estaré encantado de ayudarte.
4 JUN 2026
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Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Lo que describes no parece simplemente una etapa de menor deseo sexual. Parece una dificultad de intimidad sostenida en el tiempo, vinculada a un posible trauma activado, depresión, estrés vital y una dinámica de pareja que se ha ido organizando alrededor del cuidado, la espera y el miedo a presionar.
Cuando una persona dice “no quiero que nadie me toque”, conviene tomarlo muy en serio. Puede estar hablando de saturación emocional, bloqueo corporal, trauma, depresión, rechazo al contacto, miedo, desconexión del deseo o necesidad de recuperar control sobre su propio cuerpo. Forzar, insistir o convertir la intimidad en una demanda puede agravar el problema.
Al mismo tiempo, tu dolor también es legítimo. Has intentado acompañarla, respetar sus tiempos, priorizar su bienestar y sostener la relación. Pero lleváis mucho tiempo con una intimidad sexual prácticamente ausente, y eso también afecta a tu deseo, autoestima, frustración y sensación de pareja.
La clave está en no plantearlo como “sexo sí o sexo no”, sino como una pregunta más profunda: ¿podemos trabajar juntos lo que bloquea la intimidad o estamos normalizando una relación donde una parte importante del vínculo queda congelada?
Una convivencia amorosa, con cariño, abrazos y buen trato puede ser valiosa, pero si para ti la intimidad sexual es una dimensión importante de la relación, no conviene que la anules indefinidamente por miedo a hacerle daño. Cuidar a tu pareja no debería implicar desaparecer tú como hombre, como pareja y como persona con necesidades afectivas y sexuales.
También habría que evitar una trampa frecuente... esperar pasivamente a que “el mal momento pase”. Cuando el bloqueo dura meses o años, suele necesitar intervención. Si hay trauma, depresión o rechazo al contacto, lo más recomendable sería que ella pudiera trabajarlo en terapia individual con alguien especializado. Y, si ambos queréis continuar, también sería muy útil una terapia de pareja o sexológica para reconstruir la intimidad de forma gradual, segura y sin presión.
La conversación con ella tendría que ser muy cuidadosa, pero clara. Algo así. “Yo respeto que ahora no quieras contacto sexual y no quiero presionarte. Pero también necesito decirte que esta situación me está afectando y que no sé sostener indefinidamente una relación sin intimidad. Me gustaría que pudiéramos pedir ayuda y entender qué está pasando, no para forzar nada, sino para ver si podemos reconstruirnos como pareja.”
Ese enfoque no la acusa ni la invade, pero tampoco oculta tu necesidad.
También sería importante diferenciar si ella quiere trabajar el problema o si simplemente espera que tú aceptes la situación sin horizonte. No es lo mismo decir “ahora no puedo, pero quiero trabajarlo” que decir “no puedo y no quiero tocar este tema”. Esa diferencia cambia mucho el futuro de la relación.
Mientras tanto, puedes seguir respetando su cuerpo, pero necesitas respetar también tu propio límite. Pregúntate ¿cuánto tiempo puedo sostener esto sin llenarme de resentimiento?, ¿qué necesito para sentir que estamos avanzando?, ¿qué señales concretas indicarían que ambos estamos comprometidos con reparar la intimidad?
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Comprender el impacto del trauma, la depresión y el estrés en la intimidad sexual.
• Manejar frustración, tristeza y sensación de rechazo dentro de la pareja.
• Hablar de deseo y límites sin presionar ni callarte.
• Diferenciar cuidado hacia tu pareja de renuncia prolongada a tus necesidades.
• Valorar si la relación puede reconstruirse con ayuda profesional.
• Tomar decisiones desde claridad, respeto y honestidad emocional.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
4 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola, buenos días, Guillermo. Gracias por compartir algo tan íntimo y personal.
Al leerte, se percibe que has sido una persona muy paciente y comprensiva durante estos años. Has intentado acompañar a tu pareja en momentos especialmente difíciles y has puesto mucho de tu parte para cuidar la relación, incluso cuando tus propias necesidades afectivas y sexuales quedaban en segundo plano.
También es comprensible que te sientas frustrado o triste. Cuando existe amor, buena convivencia y cariño, pero la intimidad desaparece durante tanto tiempo, es normal que aparezcan dudas, sensación de distancia o incluso miedo a que esa parte de la relación no vuelva a recuperarse.
Por lo que cuentas, parece que has respetado sus tiempos y has intentado hablar del tema sin presionarla. Sin embargo, una relación está formada por dos personas y las necesidades de ambos son importantes. Cuidar a quien amamos no debería implicar dejar de escuchar lo que nosotros mismos sentimos.
Quizá una pregunta importante en este momento sea cómo estás viviendo tú esta situación y qué significado tiene para ti mantener una relación donde el afecto está presente, pero la intimidad física parece haberse ido alejando cada vez más.
Te agradezco la confianza al compartir tu historia. Aunque no parece una situación sencilla y es lógico que te genere muchas emociones encontradas, se puede trabajar para mejorar. Quiero que sepas que lo que sientes tiene sentido dentro de todo lo que has vivido y que tu malestar merece ser escuchado con la misma atención y cuidado con los que tú has intentado acompañar a tu pareja durante este tiempo.
A veces es necesario buscar ayuda para poder avanzar.
4 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 4 personas
¡Hola Guillermo!
En tu mensaje se percibe el cariño, compromiso y el esfuerzo que has puesto en acompañar a tu pareja en momentos muy difíciles. Esto puede generar un desgaste para ambos y es comprensible que después de tanto tiempo sintiendo distancia en la intimidad empieces a preguntarte qué lugar ocupa esa necesidad dentro de la relación y cuánto tiempo puedes seguir sosteniendo esta situación.
Por lo que cuentas, la dificultad sexual no parece haber surgido únicamente por una falta de deseo, sino en un contexto mucho más complejo: un trauma que se reactivó, una depresión, problemas familiares, laborales y económicos, y posteriormente otros momentos de crisis en la relación. A veces, cuando la sexualidad se asocia al dolor, al miedo o a experiencias emocionalmente muy intensas, puede terminar convirtiéndose en un terreno difícil de habitar para quien lo sufre.
Sin embargo, también es importante reconocer algo y es que comprender el malestar de tu pareja no implica que debas renunciar indefinidamente a tus propias necesidades emocionales y sexuales. Ambas realidades pueden coexistir. Ella puede estar atravesando un momento complicado y tú puedes sentirte triste, frustrado o solo dentro de la relación.
Me llama la atención una frase que compartes "ya ni siquiera intento buscarla". A veces, después de muchos intentos fallidos, las personas dejan de acercarse para protegerse del rechazo, pero eso también puede ir generando una distancia emocional silenciosa que acaba afectando al vínculo. Quizá algunas preguntas que podrían ayudarte a reflexionar son:
- ¿Qué significado tiene para ti la intimidad sexual dentro de una relación?
- Si la situación continuara exactamente igual dentro de uno o dos años, ¿cómo te sentirías?
- ¿Habéis podido hablar no solo de la ausencia de relaciones sexuales, sino también del impacto emocional que está teniendo en ambos?
- ¿Tu pareja está recibiendo ayuda para trabajar el trauma y las dificultades que parecen estar interfiriendo en su deseo y en el contacto físico?
Un aspecto importante es que la solución no debería pasar por presionar a tu pareja para tener relaciones, pero tampoco por resignarte sin más a una situación que te genera sufrimiento. A veces es necesario abrir conversaciones más profundas sobre las necesidades, los límites y las expectativas de cada uno. Por otro lado, dado que comentas que vuestra convivencia sigue siendo cariñosa, que os abrazáis y mantenéis muestras de afecto, quizá podría ser interesante empezar a reconstruir la intimidad desde un lugar diferente al de las relaciones sexuales.
En terapia sexual existe una técnica llamada focalización sensorial, que consiste en recuperar progresivamente el contacto físico sin que exista el objetivo de mantener relaciones sexuales ni alcanzar excitación o placer. El foco está en volver a experimentar el contacto, la cercanía y las sensaciones corporales de una forma segura y libre de expectativas.
Cuando una pareja lleva mucho tiempo viviendo la sexualidad desde la presión, el miedo, el rechazo o la frustración, a veces intentar "volver a tener relaciones" se convierte en una meta demasiado grande. En cambio, recuperar primero espacios de intimidad sin exigencias puede ayudar a disminuir la ansiedad y favorecer una reconexión gradual. No obstante, para que esto funcione es importante que ambos estéis de acuerdo y que tu pareja se sienta preparada para explorar ese acercamiento. Si detrás de la evitación existe un trauma no resuelto o un malestar emocional importante, será fundamental respetar sus tiempos y, si es posible, acompañar este proceso con ayuda profesional.
La terapia de pareja o la terapia sexológica pueden ser especialmente útiles en situaciones como esta, porque permiten explorar qué está ocurriendo realmente detrás de la falta de intimidad y si ambos estáis dispuestos a trabajar juntos para reconstruir esa parte de la relación.
Y me gustaría dejarte una reflexión final, después de todo lo que has acompañado, ¿sigues quedándote en la relación desde la esperanza de construir algo diferente juntos o desde el miedo a perder lo que ya habéis vivido? A veces responder a esa pregunta ayuda a ver con más claridad qué necesitamos realmente.
4 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 1 personas
Hola, Guillermo.
Por lo que cuentas, parece que ambos habéis atravesado situaciones muy difíciles durante estos años y que has hecho un gran esfuerzo por acompañar a tu pareja en momentos de mucho sufrimiento emocional. Sin embargo, también es importante reconocer que tus propias necesidades afectivas e íntimas merecen ser escuchadas y atendidas. La ausencia de relaciones sexuales durante tanto tiempo no siempre indica falta de amor o de compromiso. En ocasiones, experiencias traumáticas previas, episodios depresivos, el estrés prolongado o determinadas dificultades emocionales pueden hacer que una persona se desconecte de su deseo sexual e incluso rechace el contacto físico, como parece estar ocurriendo en el caso de tu pareja.
No obstante, también es importante preguntarse si ambos estáis pudiendo hablar abiertamente sobre cómo os sentís, qué necesitáis y qué expectativas tenéis respecto al futuro de la relación. A veces las parejas consiguen mantener una convivencia cariñosa y respetuosa, pero quedan atrapadas en una dinámica donde la intimidad se va posponiendo indefinidamente sin que exista un plan para recuperarla.
Quizá la pregunta no sea únicamente cuándo volveréis a tener relaciones sexuales, sino si ambos estáis dispuestos a trabajar juntos para comprender qué está bloqueando vuestra intimidad y qué cambios serían necesarios para reconstruirla. En estos casos, un proceso terapéutico individual o de pareja puede ayudar mucho a identificar el origen de las dificultades, trabajar las heridas emocionales que siguen activas y recuperar espacios de conexión que ahora parecen lejanos.
Te envío mucho ánimo. Lo que estás sintiendo es comprensible y merece ser escuchado con la misma importancia que el malestar que pueda estar atravesando tu pareja.
4 JUN 2026
· Esta respuesta le ha sido útil a 0 personas
Hola Guillermo. En primer lugar entiendo que para ti debe ser muy frustrante toda la situación. Por lo que cuentas parece que tu pareja ha revivido alguna experiencia traumática del pasado. Cuando una persona entra en un estado de alerta que se mantiene en el tiempo es normal que desaparezca el apetito sexual. Sin embargo, entiendo que para ti sea difícil de manejar.
No sé si ella está en terapia psicológica pero sería lo más recomendable. También podéis acudir a terapia de pareja si ambos estáis dispuestos.