26 AGO 2026
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Hola, Mirmirei, cómo estás?
Muchas gracias por tu consulta
Entiendo que esta situación te esté generando tanta inseguridad y ansiedad, especialmente porque no estás hablando de una desconfianza basada en hechos concretos. De hecho, tú misma explicas que tu pareja nunca te ha dado motivos para desconfiar de él. Lo que parece estar ocurriendo es que la idea de determinadas situaciones que podrían producirse en su nuevo trabajo activa en ti miedo, vulnerabilidad y pensamientos anticipatorios.
Y creo que es importante empezar precisamente por ahí: sentir celos o inseguridad no significa necesariamente que seas una persona desconfiada, posesiva o que estés exagerando. Las emociones tienen una función y suelen aparecer cuando percibimos que algo que valoramos mucho —en este caso, vuestra relación— podría verse amenazado. La cuestión no es tanto intentar no sentir esos celos, sino comprender qué te están diciendo y aprender a gestionarlos para que no terminen dirigiendo tus decisiones.
Lleváis 15 años juntos, sois todavía jóvenes y probablemente vuestra relación se ha construido sobre unas determinadas rutinas, acuerdos y una imagen compartida de lo que entendéis por intimidad. Es lógico que un cambio laboral que introduce una situación que tú percibes como íntima pueda removerte.
Sin embargo, hay una distinción que puede ayudarte mucho: una cosa es lo que ocurre y otra lo que tu mente imagina que podría ocurrir.
Lo que ocurre, según cuentas, es que tu pareja quiere poner en marcha una actividad profesional como masajista a domicilio. Lo que tu mente está haciendo es proyectar diferentes escenarios: que estará solo con una mujer, que ella podría llevar poca ropa, que podría ser una persona que intente sobrepasar los límites profesionales, que él podría encontrarse en una situación comprometida, etc.
Esos pensamientos pueden resultar tremendamente reales a nivel emocional, aunque todavía no hayan sucedido. Y cuanto más intentamos anticiparnos a todas las posibilidades para sentirnos seguros, más escenarios puede generar nuestra mente. Esto puede convertirse fácilmente en un círculo de ansiedad: imagino una situación → me angustio → intento controlarla → necesito establecer más condiciones para sentirme segura → aparecen nuevos escenarios que también necesito controlar.
Por eso creo que sería interesante que, antes de plantearle determinadas prohibiciones o condiciones, puedas preguntarte qué hay realmente debajo de ese miedo.
Quizá no sea solamente "me preocupa que pueda estar con una mujer en ropa interior". Puede haber pensamientos más profundos como: "¿Y si alguien intenta seducirle?", "¿Y si él se siente atraído?", "¿Y si aparece una situación que no puede controlar?", "¿Y si pierdo mi lugar en la relación?", "¿Y si nuestra intimidad cambia?" o incluso "¿Y si después de 15 años aparece algo que pone en peligro todo lo que hemos construido?".
Identificar cuál es el miedo nuclear puede ayudarte mucho más que intentar controlar cada circunstancia externa.
También considero importante que puedas diferenciar poner límites en pareja de establecer prohibiciones para reducir la ansiedad.
Los límites son acuerdos que se construyen entre dos personas y que tienen que ver con aquello que cada uno considera necesario para sentirse respetado dentro de la relación. Por ejemplo, podéis hablar sobre qué entendéis ambos por una conducta profesional adecuada, cómo se realizan los masajes, qué normas existen respecto a la ropa, qué situaciones serían consideradas inapropiadas y cómo actuaría él si una clienta intentara traspasar esos límites.
Eso es muy diferente de decirle que no puede atender a mujeres únicamente porque a ti te genera ansiedad.
De hecho, quizá una conversación más saludable no sea: "No quiero que masajees a mujeres", sino algo parecido a: "Sé que quieres emprender y quiero apoyarte. Al mismo tiempo, esta situación me está removiendo mucho y necesito poder hablar contigo de cómo vamos a gestionar determinadas situaciones para sentir que seguimos cuidando nuestra relación."
Desde ahí podéis construir acuerdos juntos.
Además, hay algo que quizá pueda ayudarte a recolocar la situación: que una persona esté realizando un masaje profesional no convierte automáticamente esa situación en una situación íntima o sexual. La intimidad no depende exclusivamente del contacto físico, sino también del contexto, la intención, los límites y el significado que las personas dan a ese contacto.
Precisamente por eso, sería importante que conozcas cómo plantea él su actividad profesional. ¿Qué formación tiene? ¿Cómo serán los masajes? ¿Qué protocolo seguirá? ¿Qué tipo de ropa recomienda a sus clientes? ¿Cómo responderá si alguien tiene una conducta inapropiada? ¿Qué límites profesionales considera imprescindibles? Hablar de esto desde la curiosidad y no desde la acusación puede ayudarte a transformar una imagen mental difusa y amenazante en una realidad mucho más concreta.
Y hay otra cuestión fundamental: no puedes eliminar todos los riesgos de una relación mediante el control.
Aunque consiguieras que únicamente atendiera a hombres, seguiría existiendo la posibilidad de que alguna otra persona intentara acercarse a él en otro contexto. La seguridad emocional dentro de una pareja no procede de conseguir que nunca aparezcan tentaciones, situaciones ambiguas o personas interesadas. Procede, en gran medida, de confiar en cómo responde tu pareja ante ellas.
Por eso, además de preguntarte "¿qué puedo conseguir que haga para no sentirme insegura?", puede ser mucho más útil preguntarte: "¿Qué necesito saber de él para sentir que puedo confiar en cómo va a actuar cuando aparezca una situación incómoda?"
Esto cambia completamente la perspectiva.
Puedes hablarle de tu vulnerabilidad sin convertirla en una acusación. Puedes decirle que no estás afirmando que vaya a hacer nada incorrecto, que sabes que nunca te ha dado motivos para desconfiar y que precisamente por eso quieres poder compartir con él lo que te está pasando antes de que la ansiedad crezca.
Y también puedes pedirle algo que sí está dentro de su capacidad: que tenga en cuenta cómo determinadas situaciones pueden afectarte, que te escuche, que podáis establecer juntos unas normas profesionales claras y que exista una comunicación abierta si alguna vez ocurre algo fuera de lo habitual.
Por último, intenta observar cuánto tiempo estás dedicando a imaginar escenas que todavía no existen. Si notas que empiezas a visualizar constantemente a tu pareja en esas situaciones, a preguntarte qué podría pasar, a necesitar detalles continuamente o a sentir ansiedad cada vez que piensa en una clienta, quizá el problema ya no esté solamente en el trabajo que él quiere desarrollar, sino en cómo está funcionando tu ansiedad anticipatoria.
No necesitas convencerte de que "no pasa nada" ni obligarte a aceptar algo que te resulta incómodo. Puedes necesitar tiempo para adaptarte. Pero tampoco necesitas solucionar hoy todas las situaciones hipotéticas que podrían suceder en el futuro.
Vuestra relación puede permitirse atravesar este cambio profesional desde la conversación, la confianza y los acuerdos, en lugar de hacerlo desde el miedo.
Y recuerda algo importante: tener una emoción no te obliga a actuar desde ella. Puedes sentir celos y, al mismo tiempo, elegir hablar desde la vulnerabilidad. Puedes sentir miedo y, al mismo tiempo, permitir que tu pareja tenga su propio proyecto. Puedes necesitar límites y, al mismo tiempo, diferenciar cuáles son límites saludables y cuáles son intentos de controlar una incertidumbre que ninguna relación puede eliminar por completo.
No creo que la pregunta principal sea si estás "exagerando" o no. Creo que sería más interesante preguntarte qué necesita esa parte de ti que se siente vulnerable y cómo podéis cuidar esa necesidad sin que la inseguridad termine limitando la libertad de ninguno de los dos.
En caso de necesitarlo estaré encantada de ayudarte, cuídate mucho, un abrazo,
Amaya Marcos, psicóloga general sanitaria M-31115.